Motor
de implosión de Viktor Schauberger
Consistía en motores de
rotación y
propulsión con generadores autónomos sin
alimentación por combustión, con un
sistema espiral que desarrollaba potencias astronómicas anulando
y desafiando
la fuerza de gravedad, lo contrario al típico y tradicional
motor de explosión,
Viktor Schauberger

En 1930 Viktor Schauberger estaba probando
su "motor de implosión", una turbina en circuito cerrado de agua
que
describía un movimiento espiral muy sofisticado parecido al del
corazón humano,
cuando ésta empezó a rodearse de una luminosidad azulada,
con una carga
estática de miles de voltios. Para sorpresa y susto de los
presentes, arrancó
los anclajes del suelo y se elevó, estrellándose contra
el techo. El artefacto
pesaba más de cien Kg. Cuando, durante la II Guerra Mundial,
Schauberger trabajo para los alemanes,
diseñó dos
prototipos de platillo volante: A y B, de unos 65 cm de
diámetro, construidos
por la compañía Kertl de Viena y montados en Schloss
Schönbrunn.

Llevaban un circuito cerrado de
una mezcla
de agua y aire, movido por un pequeño motor eléctrico
proporcionado por la
Luftwaffe que alcanzaba 20.000 rpm. Al poner en marcha el modelo A, sin
autorización de Schauberger, se rompieron los anclajes y con
gran disgusto
suyo, se estrelló contra el techo del hangar y se
destrozó. Schauberger,
basándose en la resistencia de los tornillos, estimó la
fuerza ascensorial
equivalente a 228 toneladas. Poco antes de su muerte, en 1958, fue
forzado a
ceder sus secretos al consorcio americano Donner-Gerchsheimer. Donner,
era un
magnate del metal. Gerchsheimer, un prestigioso ingeniero nacido en
Baviera y
nacionalizado estadounidense antes de iniciarse la II Guerra Mundial.
Durante
la ocupación aliada de Alemania, fue la autoridad civil de
más alto rango en la
zona americana, con considerable influencia política. Estaba
interesadísimo en
los descubrimientos de Schauberger y además era amigo de Werner
von Braun...
Este ingeniero-inventor buscaba una
energía alternativa, con una ciencia distinta y más
simple: "implosión en
lugar de explosión".
La implosión se produce
al variar la velocidad de giro de un vórtice generado
en un líquido u otro medio como un gas, en una
concentración determinada. Esto
hace disminuir la temperatura del medio, al contrario de lo que dictan
las
leyes de la termodinámica.

Hitler le necesitaba para desarrollar sus conceptos de vórtices
dinámicos bajo
su mando y los aviones futuristas que tenía en mente.
El prototipo de Schauberger,
llamado Haunebu, era un vehículo cuya velocidad
alcanzaba 15.000 metros de altitud en tres minutos y podía volar
hacia
cualquier dirección a velocidad Mach 3 (tres veces superior a la
del sonido)
Se pensó en su construcción en serie para su
finalización entre 1943 y 1944.
En 1956, en la revista Das Neue
Zeitalter de Munich, se decía que Viktor
Schauberger era el inventor y descubridor de la implosión, y eso
sólo con el
uso del aire y del agua, de la luz generada, del calor y del movimiento.

El primer disco sin tripulación fue probado en 1945 cerca de
Praga, podía
permanecer inmóvil en el aire y podía volar
rápidamente tanto al derecho como
al revés.
A pesar de haber transcurrido más de medio siglo, muchos son los
misterios que
aun rodean a la capacidad tecnológica del III Reich...
El científico
alemán Viktor Schauberger era un convencido defensor de la "implosión en lugar de explosión".
Rechazaba el motor de explosión, pues éste se basa en la
destrucción
(explosión), pero la Creación divina es siempre
constructiva. Por lo tanto, una
técnica basada en la destrucción es contraria a las leyes
de Dios y puede
denominarse como técnica satánica. En su lugar,
proponía los motores de
implosión. Éste es tan sólo un ejemplo de la
filosofía de estos científicos.
Planos Viktor Schauberger

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