Lo
tomo por sorpresa, no porque ella así lo hubiera querido, fue como en muchas
otras veces culpa de su ingenuidad, la de él. Su decisión, la de ella, era firme
y clara, no quería dejar ni un solo rastro; decidió llevarse con ella el brillo
de sus ojos, la suavidad de su cabello, la calidez de sus manos, pero por sobretodo
el, para él evidente, resplandor de su alma, y como si con ello no le bastara
también tomó para ella los sueños, los de él o mejor los de ellos, para así
en su nueva vida poder dormir tranquila, tomó el ultimo "te amo",
ese que él guardaba como amuleto en el bolsillo izquierdo de su camisa, y para
despejar cualquier duda lo reparó de arriba abajo y de abajo arriba en tres
oportunidades poniendo especial atención en aquellos lugares en los que él acostumbraba
esconder sus detalles, los de ella; logró descubrir dos besos y un "te
extraño" entre sus medias, una carta y un beso mas en su billetera, pequeños
restos de una cálida caricia en el cuello de su camisa y no encontrando nada
mas decidió partir a su nueva vida, dejando su vida, la de él, tan vacía de
ella que no habría de extrañarla.
Solo un secreto le guarda, que justo en el momento en que
vio perder sus sueños, él en un intento desesperado
decidió tragarse su amor para que ella no pudiera
hallarlo, es desde ese día que cuando la siente cerca se
despiertan en él esas indescriptibles mariposas, justo
entre el estomago y el corazón.
f.m.

SORPRESA