PRINCIPE
El príncipe sobre su caballo desesperadamente busco a su princesa
por cientos de historias de amor, por supuesto en aquellas en las
que un príncipe, no siempre azul, y una princesa debían amarse hasta
la eternidad; y justo vino a encontrarla en la mas increíble de todas
las historias.
Su princesa pálida, tiesa impávida, como muerta, se hallaba rodeada
de siete pequeños hombrecillos, urgida como nunca de un beso para
despertar: el príncipe de un solo salto bajo de su caballo para postrarse
al lado de ella, con la ternura que aun no había olvidado y el amor
que desde siempre guardaba, cerro sus ojos y la beso en los labios,
vaya sorpresa al comprobar que su princesa aun dormía , nuevamente
la beso, sin abandonar su ternura, recordando el amor, sin embargo
ella tampoco despertó, entonces con menos ternura y con mas ansias
la besó, la besó y la besó y a pesar de todo la princesa jamas respondió.
Y es que su princesa esta vez no fue envenenada, ninguna bruja malvada
la durmió; simplemente ella olvido el eterno amor que su príncipe
algún día le juró , y ahora espera por algún galán de novela, de finos
modales y rostro perfecto, que venga a prometerle
osa
