PRINCESA
Ella, su princesa, suya desde el día en que la vio, con su mirada
tierna y su sonrisa completa; asomada en lo mas alto de la torre de
aquel castillo, como el de los cuentos de puertas levadizas y altas,
no tan altas como sus torres y no tan tristes como en las historias
o quizás fue ella, su princesa, la que iluminaba los inmensos muros
de aquel castillo, sin reina y también sin rey, un castillo extraño,
solo para la princesa. Y él, ningún príncipe y mucho menos un valiente
caballero, se enamoro de ella, lo hizo desde el día en que la vio,
el mismo día en que la nombro su princesa. Y se hicieron comunes las
noches de bellas lunas, en que él sin esperar respuesta leía a ella,
su princesa, los mas hermoso poemas, nunca le ofreció batalla alguna
y nunca pretendió derrotar al feroz dragón Pero prometio por siempre
escribir para ella, lo que su sentir quisiera dictarle.
Y siguieron muchas noches de romántico monologo, hasta que su princesa
por fin lo escucho; Y fue la primera vez que sus ojos, los de ella,
le hablaron sin ninguna duda de amor, los separaba una inmensa torre,
que no fue obstáculo para un loco soñador, sus sueños, los de él,
y quizás unidos a los de ella, se convirtieron en escalera, por la
cual el subió. Fueron muchas las noches en que la torre a los dos
los cubrió, juntos crearon estrellas y hasta la luna los envidio,
talves hasta escribieron su historia, única y loca como su amor. Justo
hasta aquel día en que su princesa partió. No quiso siquiera decírselo,
no se atrevió a darle una explicación, él que aun no lo sabia subio
hasta la torre con sus sueños , al ver que ella, su princesa no estaba,
toda su locura escapo, y hoy esta solo en lo alto de esa torre esperando
que ella regrese y con sus sueños pueda bajarlo, o quizás que venga
otra princesa, que le enseñe nuevamente el amor
osa
