Acerca de la presentación del diccionario
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(DE)
al final de cada enunciado: Definición explícita |
(Actualización del 22/04/02):
He añadido algunos términos que no tienen definición aquí, sino que remiten
al diccionario anterior y, asimismo, puse hipervínculos en algunas entradas ya
existentes, que en el otro diccionario tienen una definición elaborada. Todos
los términos añadidos tienen una definición completa en ese diccionario, en
lugar de los enunciados recuperados de los textos originales del corpus. Esta
complementación de los enunciados del corpus con mi definición elaborada,
permitirá comprobar la relación entre uno y otro recurso, en cada enunciado. Y
me aproximo a la idea inicial de un único diccionario, completo, y que dé
cuenta no solamente de aquellos términos que los autores han atendido de alguna
manera definicional, sino de todos los que han utilizado. Puede haber, por
ahora, algunas diferencias de criterios, que voy revisando.
1. Las entradas:
Las entradas van en singular, aunque en algunos enunciados aparezcan en plural, como puede verse (no he realizado modificaciones al empleo de los términos en los enunciados; meramente, se trata de ordenar de alguna manera que resulte útil, las entradas). Prácticamente todos los sustantivos usados por los autores de los textos estudiados, han sido empleados en singular en algún fragmento y en plural en otro (lo cual también puede verse en los enunciados). Excepciones: enunciados que se refieren a la relación entre elementos que el término de entrada designa, de los cuales, por lo tanto, debe haber más de uno; por ejemplo, "arista(s) de lascado angulares" ( 01.109). En estos casos, he puesto la "s" que indica el plural, entre paréntesis, pero a los fines del ordenamiento alfabético, se organiza como si fuese singular. Los términos que designan elementos de presencia normalmente doble en la pieza, como por ejemplo, las aletas o alerones, no siguen esta regla y van en singular, ya que en ningún enunciado se describen por su relación mutua, sino como elementos individuales, aunque los textos empleen estos términos a veces en plural.
El ordenamiento es por estricto orden alfabético, aun cuando a veces molesta (como por ejemplo, intercalar TALLADO MONOFACIAL y TALLADO UNIFACIAL, entre TALLA con percutor manual y TALLA MONOFACIAL.
En numerosos términos definidos (o usados)
por los autores, aparecen guiones relacionando palabras entre sí o con
partículas. Los casos principales, de los que daba cuenta en mi diccionario
anterior, eran: a) a continuación de un prefijo (por ejemplo:
"sub-esférico", "cuasi-bifacial", etc.; también cuando el prefijo es "re" seguido de
participio, como "re-trabajado", "re-usado", etc.; con adjetivo precedido por
negación, como por ejemplo, "no-retocado", uso que no es regular en el corpus,
donde "no retocado" y "no-retocado" se utilizan indistintamente, incluso por un
mismo autor. No hay antecedentes del uso de estos términos sin guiones en el
diccionario de la lengua (por ejemplo, "retrabajado", que correspondería a
"re-trabajado", o "reusado", que correspondería a
"re-usado", etc.); b) dos palabras
que forman una unidad, pero en cuanto designadores de elementos complejos:
sustantivo con adjetivo o dos adjetivos entre sí, donde el término compuesto
funciona como un adjetivo (por ejemplo, "centro-basal" y
"cóncavo-convexo",
respectivamente); dos sustantivos unidos por guiones, de tal modo que el
término que forman funciona como sustantivo (por ejemplo,
"percutor-compresor");
c) en términos provenientes de otras lenguas (del inglés,
"chopping-tool", por
ejemplo) en cuyo uso los autores, tanto los que pertenecen a la lengua de
origen, como los que son de habla castellana, no siguen un criterio uniforme.
Aquí amplío y modifico lo anterior, en función de los casos hallados.
Las expresiones que aparecen con guiones en los textos del corpus, se ofrecen en los enunciados tal como han sido usadas. Pero, a los fines de organizar la presentación de las entradas, tuve que efectuar algunos cambios. Aparecen guiones en los textos del corpus, en las siguientes condiciones:
1. Adjetivo a
continuación de un prefijo:
"Antero-expandido", "post-expandido" y
"tras-expandido", tres términos que, junto con la expresión
adverbial "centro-expandido", forman un sistema en el trabajo de un
autor. Excepto "centro-expandido", responden a la forma
prefijo+adjetivo; "centro-expandido", en cambio, no puede considerarse
como perteneciente a esta forma porque "centro" no es un prefijo.
Prefijo+adjetivo, va como:
"anteroexpandido", "postexpandido" y
"trasexpandido". "Centro-expandido", en cambio, mantiene el
guión.
"Sub-bifacial" y "sub-unifacial", forman también un
sistema, en otro autor. Pese a la desagradable repetición de la "b",
van como "subbifacial" y "subunifacial".
"Cuasi-bifacial" y "cuasi-unifacial" entran como
"cuasibifacial" y "cuasiunifacial" (pese al aspecto poco estético
también de esta última).
"Semi-elíptico", pasa a "semielíptico".
"Re-afilado",
"re-trabajado" y "re-usado" remiten a términos tan caros al análisis lítico
como "retocado" y "retomado", que figuran así en el DRAE, y que posiblemente tengan
un origen similar. Van como "reafilado", "reusado" y "retrabajado".
De todas maneras, en el actual estado del diccionario, son modalizadores en
expresiones en las cuales es otro el término cabecera. En todos
estos casos, decidí eliminar los guiones.
2. Expresiones
adverbiales:
Por ejemplo, "centro-expandido" y "doble-convergente". El
primero, pertenece a una clasificación en la que el resto de los items son
casos de prefijo+adjetivo;
ver más arriba. Si se tratara de mantener la clasificación del texto del
corpus, debería presentar las cuatro expresiones con la misma forma, pero aquí
no se trata de ello, sino de desplegar los distintos usos de cada término o
expresión en un corpus y, a los fines de la presentación, atendiendo a
la mayor claridad en su comprensión, "centro-expandido" mantiene su
guión, al igual que "doble-convergente".
3. Adjetivos
precedidos por negación:
Como el uso de negación y
guiones precediendo un adjetivo no es regular en el corpus (por
ejemplo, "no retocado" y "no-retocado" se utilizan indistintamente,
incluso por un mismo autor), evito el guión en todos los casos:
"No-destacado", "no-preparado" y "no-trabajado", que van
como "no destacado", "no preparado" y "no
trabajado". Hasta ahora, aparecen también sólo
como modalizadores.
4. Palabras que provienen de otras
lenguas:
En estos casos, sigo el uso
que esté más generalizado en los textos arqueológicos, o bien, si hay una diversidad en el uso, mantengo los guiones (por ejemplo, el caso de
"chopping-tool", en
que la lectura de los distintos autores, tanto los que pertenecen
a la lengua de origen, como los que son de habla castellana, no
muestra un criterio uniforme).
"Chopping-tool" aparece sin guiones ("chopping tool") en el Diccionario Arqueológico de
Fernández Distel (1997: 204) y, alternativamente, como una sola palabra
("choppingtool") en el Diccionario Multilingüe de Términos Relacionados con las
Industrias Líticas, del Instituto Panamericano de Geografía e Historia
(1997:18). Lamentablemente, es el único de mis términos con guiones que
encontré en esos dos diccionarios arqueológicos. Aquí va como
"chopping-tool",
que es como lo utiliza la mayoría de los textos de mi corpus.
5. Entre sustantivos, un sustantivo y un
adjetivo o entre adjetivos:
No es posible adoptar un criterio único y
general, sino que es necesario tomar en consideración lo específico de cada
término complejo o expresión. En este sentido, a título de ejemplo, y sin
pretender esbozar una clasificación, lo cual sería contradictorio con la
posición que, en general, he adoptado, menciono los siguientes casos, según
las distintas calidades de asociación o características semánticas que surgen
de cada par asociado.
En el
caso de ser dos sustantivos:
"Biface-pico", "cuchillo-raedera",
"percutor-compresor", "raedera-buril",
"raedera-cuchillo", "raedera-tajador",
"raspador-tajador", "tajador-raedera-raspador",
"uniface-pico". Estas expresiones designan tipos de instrumentos, a partir de
características morfológicas (funcionales o tecnológicas), de tal manera que
cada uno de los sustantivos que las componen se refiere a un tipo independiente,
pero asociado con el otro sustantivo, identifican el objeto mediante esas dos o
más identidades.
"Lasca-lámina", "longitud-espesor",
"talla-retalla". "Lasca-lámina" está utilizado en
un único parágrafo de un texto, como modalizador de núcleo. Cada término,
usado como término simple, nombra los productos posibles de un núcleo, pero
cada uno, modalizando a "núcleo", nombra la clase de núcleo según
se haya cumplido una u otra posibilidad y la expresión unida por los guiones,
modaliza sintéticamente, aquella clase de núcleo en la cual se han dado las
dos. "Longitud-espesor" designa un índice dimensional que resulta de un cálculo. De modo
similar, "talla-retalla" identifica un objeto por su tamaño, pero, como en
los casos de "lasca-lámina" y "longitud-espesor", cada término del par no tiene un referente
concreto al ser empleado de esta manera.
"Lasca-punta",
"punta-arma", "punta-herramienta", "forma-base",
"corte-percusión", "corte-presión",
"raspado-presión": estas expresiones están formadas de dos sustantivos, pero de
tal manera que el segundo de ellos tiene una función adjetiva. "Lasca-punta" se
refiere a una lasca que tiene la cualidad de terminar en punta ("lasca
apuntada" en otro autor); "punta-arma" y "punta-herramienta" diferencian la
punta según su función bélica o laboral; "forma-base"
("soporte" para algún otro
autor), es también "forma básica", aunque esta expresión no se
utiliza técnicamente; y, por último, en las expresiones
"corte-presión", "corte-percusión" y
"raspado-presión", el segundo de los términos
se refiere a la manera en que funciona el primero (corta o raspa presionando,
corta percutiendo).
Las expresiones formadas por sustantivos unidos por guiones, se mantienen como unidad,
con su correspondiente guión.
En el caso de tratarse de
un sustantivo unido por guión a un adjetivo, como en:
"Limbo-basal", "limbo-central", "limbo-distal",
"limbo-lateral", "pedúnculo-transversal", por ejemplo, que se refieren al sentido o
dirección de la fragmentación (que es basal respecto del limbo o incide en la base del limbo, y
así). Estas expresiones tendrían otro referente o ninguno, sin guión, ya que
"limbo basal" no es una expresión arqueológica aceptable (porque en
ningún caso se habla de qué ubicación tenga el limbo en la pieza). Por lo tanto, mantengo
el guión en todos los casos.
En el
caso de tratarse de dos adjetivos, mencionaré algunos ejemplos de entre
aquellos que aparecen modalizando los sustantivos en las expresiones que
constituyen entradas del diccionario:
"Aguda-facetada",
"facetada-bifacial", "plana-abrupta",
"plana-aguda", "plana-inversa";
"facial-bimarginal", "facial-marginal"; "liso-natural",
son algunos ejemplos de expresiones formadas por términos simples unidos
mediante un guión, en las que el guión podría reemplazarse con el mismo
efecto por una conjunción ("aguda y facetada", ya que la forma de los
lascados es aguda por su ángulo y facetada por su disposición, el talón es
liso por su forma y natural porque no ha sido modificado, etc.) o simplemente
por la yuxtaposición de los dos adjetivos como dos términos ("aguda
facetada"),
no importa el orden de los términos en la secuencia. En todos estos casos, he
prescindido del guión.
"Cóncavo-cóncavo", "plano-convexo", "recto-cóncavo",
"recto-escotado", "recto-convergente", "simple-doble". En algunos casos, se refieren a
la forma de los bordes o a las diferentes formas que se suceden en la
delineación de un borde, en otros, a la forma de los lados de la pieza, a la
forma de los del
limbo, de la acuminación, etc. Cada término
designa la forma de una parte concreta del borde o la de uno de los bordes,
lados, etc. "Simple-doble" se refiere al
retoque y la usa un sólo autor. Es simple en un borde y doble en el otro; caso
similar al anterior, ya que cada término se aplica a una parte concreta de la
pieza. En estos casos, mantengo el guión entre los adjetivos.
2. Las definiciones
Los números que preceden cada enunciado, están constituidos por las dos primeras cifras, seguidas de un punto, es decir, el código de cada texto de un autor, que se puede recuperar en el Listado de Textos y, a continuación del punto, tres cifras que corresponden al número de parágrafo dentro del texto correspondiente. Aquí cabe observar que esta información parece superflua, ya que nadie que no vea los archivos de mi computadora está en condiciones de recorrer estos parágrafos, pero ello siempre sería accesible mediante una consulta por correo electrónico. Prefiero dejar estos números e ir solucionando la presentación de los parágrafos correspondientes, que borrar los números y dejar en la nebulosa la importante relación de los enunciados con el texto original.
Estos enunciados pertenecen a distintos textos, que difieren no sólo por autor, sino, en dos casos, por constituir desgrabaciones de una convención y de unas jornadas. En la publicación de las Jornadas (23) de la que dispongo, la intervención de los arqueólogos está marcada, de tal manera que he podido mantener esa relación entre el enunciado y quien figura en la publicación como su responsable. En algunos enunciados, entonces, se menciona entre paréntesis, al final del enunciado, este nombre del arqueólogo responsable.
Cuando en el texto del corpus se repite una definición, lo cual se manifiesta en la existencia de dos enunciados idénticos, pero con distinto número de enunciado (por ejemplo, "anverso", que tiene las definiciones 13.002 y 13.015), consideré que es más coherente, por más que sea menos económico, transcribirla que dejarla de lado. Son muy poquitos casos y representan repeticiones o reenvíos presentes en el texto del corpus.
Una buena cantidad de enunciados llamarán la atención por tener el mismo número, pese a ser definiciones de diferentes términos (por ejemplo, 01.319, para el cual tenemos "ápice normal" y "ápice aguzado"). Ello se debe a que, como lo aclaro al principio de estos criterios, los números son de parágrafo del texto del corpus, no de enunciado, o sea parágrafo segmentado. Por una cuestión de claridad, eliminé los números de enunciado, que en el primer diccionario sí mantuve en las definiciones explícitas. En un parágrafo puede haber más de una definición, de un mismo término y/o de términos diferentes; esto es lo que reflejan esos números repetidos.
El uso técnico de las comillas indica en general que el autor se está refiriendo al término entrecomillado, mientras que, para enfatizar una característica mediante un término, suele admitirse en general, el uso de las cursivas. Esta diferencia no se mantiene en todos los autores, ya que algunos utilizan indiscriminadamente las comillas. Por esta causa, opto por prescindir de ellas en el lado izquierdo del verbo (el término que se define), en todos los casos, manteniéndolas sólo cuando el contexto las requiere y, a la vez, garantiza su uso según los criterios tipográficos. Mantengo, en cambio, todas las comillas, tal cual se han usado en los textos del corpus, en el lado derecho del verbo (o "definiendum", en un sentido amplio, ya mencionado al hablar de la elaboración de las definiciones).