IVEURALGIA OFTALMICA - CONJUNTIVITIS:
PACIENTE: Sra. A.T. 35 años. Tossa de Mar.
ANAMNESIS: A la paciente se le produjo a principios de 1970 una conjuntivitis en el ojo izquierdo con fuertes dolores neurálgicos. En un centro universitario fue tratada oftalmológicamente sin resultados, y más tarde su médico de cabecera nos la mandó con el fin de que buscáramos posibles conexiones molares-oftalmopáticas.
RECONOCIMIENTO: Arriba a la izquierda; puente desde el primer molar al primer premolar (faltaba el 2º). Radiológicamente no había nada visible por esto retiramos el puente de oro para realizar una medición galvánica de los soportes de puente limados, que fue normal, es decir, que en principio no podía ser la causa de la oftalmopatía.
Tras anestesiar la muela, con una aguja corta y fina efectuamos un pinceado para llegar a la capa esponjosa a través de un poro en la cortical, que frecuentemente se da en estos casos (Imagen nº. 131).
Esta prueba se pudo llevar a término sin demasiados problemas, durante la cual se introdujo la aguja con la que se depositó el anestésico. El resultado fue que, inmediatamente desaparecieron los dolores neurálgicos, lo que no ocurrió tras una anestesia normal. La ausencia de los fuertes dolores neurálgicos duró dos días. En este periodo desapareció también la conjuntivitis. Cuando repetimos el procedimiento no conseguimos la eliminación del dolor pero precisamente aquí esta lo interesante del caso, así cómo la pregunta: ¿Por que aquí no se produjo un fenómeno de segundos?. Este misterio se resolvió tras un nuevo estudio de la radiografía, en la que descubrimos, si se nos permite la utilización del término, la ubicación de la "central de irritación".
COMENTARIO: como puede apreciarse en la radiografía, una parte de la aguja se encuentra en la cavidad maxilar. Mediante la lenta y constante infiltración con la introducción de la aguja, naturalmente, se infiltró también la mucosa del suelo de la cavidad maxilar, mientras que en la segunda inyección, realizada sin resultado, solo se alcanzó la capa esponjosa. Tras una nueva inyección idéntica a la primera se consiguió el mismo resultado positivo.
EPICRISIS: Como continuación se eliminó la reostitis, no visible claramente en la radiografía pero apreciable durante la operación, y la herida fue convenientemente tratada posteriormente, como se describe en otro apartado.
Veremos casos semejantes a lo largo de nuestras exposiciones, donde el suelo de la cavidad maxilar se convirtió asimismo en un campo de irritación, a causa de la excitación de la osteítis.
La vista de la radiografía con la aguja podría dar la impresión que este procedimiento es de alguna manera doloroso. Si se realiza como describimos al principio es completamente indolora, sin efectos secundarios o dolores posteriores.