VIII
- LA CAVIDAD MAXILAR OSTITIS
Uno de los capítulos más difíciles, no sólo
desde el punto de vista del otorrino, sino para la medicina en general,
es la cavidad maxilar como campo de irritación.
Si se trata de sinusitis doble, puede ser una enfermedad "autónoma",
mientras que en la hemilateral, en la mayoría de los casos,
el motivo estriba en un cambio patológico en el ámbito
del maxilar.
Por lo tanto, es indispensable que aun con resultados positivos en
radiografía, con sombreados, etc., se proceda a un minucioso
examen de la cavidad bucal en el lado pertinente; también en
el caso de enfermedades paradontales con formación de bolsa,
así como en maxilares desdentados, para la localización
de ostitis. Personalmente, significo a la cavidad maxilar como un
"órgano reflector", sobre el que pueden influir los
más variados agentes nocivos, en la vecindad o "a distancia".
En las siguientes demostraciones gráficas y sus historiales
médicos, será más fácilmente comprensible,
antes que dar largas explicaciones.
También aquí, de nuevo, aparte de otros factores, la
muela del juicio superior es la que "pone desorden" en el
equilibrio neural de esta zona. No es necesario que esta muela esté
impactada, únicamente la carencia de espacio puede ejercer
presión sobre Ia sensible cavidad maxilar, sensible en el sentido
de las reacciones a distancia que ocasiona, y no en el sentido del
dolor local que pueda producir.
Por el contrario, podemos ver lo siguiente: en turistas que se dedican
al deporte de la inmersión, se dan casos inexplicables para
los médicos; se trata de una hipersensibilidad a la presión
de la masticación: los pacientes ya no pueden masticar sin
sentir dolor.
Al principio de nuestras observaciones fue muy difícil establecer
la causa, ya que se trataba de pacientes jóvenes, casi siempre
sin caries y sin empastes.
La terapia neural en el nervio alveolar superior posterior, con su
orificio a aproximadamente 2cm. de la cresta alveolar, en la pared
posterior de la tuberosidad, producía una rápida mejoría
y curación. Se trataba de agua que, al bucear -a menudo sin
gafas- les entraba a presión en la cavidad maxilar según
la profundidad alcanzada.
De esta forma, y también en otras muchas de las alteraciones
de la cavidad maxilar con efectos a distancia, pueden originarse fenómenos
de segundos. En estos casos, empleamos una aguja de inyección
curva, para poder llegar sin dificultad y sin causar dolor, a este
punto.
Si, como hemos descrito, la presión procedente de la cavidad
maxilar, bajo el punto de vista puramente mecánico, puede producir
molestias en el sistema dental, a la inversa, o sea en la región
del maxilar, sea puramente mecánico o bacterio-tóxico,
es posible una influencia sobre la cavidad maxilar y su modificación
patológica.
Dilucidamos aquí un historial médico casi increíble,
y más teniendo en cuenta que se trataba de la hija de un médico
(Dr. J.I.) La paciente nos fue traída en camilla, porque no
podía caminar debido a su "poliartritis primaria"
(según diagnóstico).
El examen de la dentadura nos mostraba 32 piezas sin caries. Sin embargo,
atendiéndonos a la edad de la paciente, las amígdalas
podían considerarse como altamente patológicas, Aquí
se probó, en primer lugar, el test neural de Huneke, para ver
si se podía producir alguna mejoría, lo que según
el diagnóstico no era de esperar. Esto mismo ocurrió.
La paciente sólo podía moverse a costa de grandes dolores.
A continuación, intentamos con una inyección en la tuberosidad.
Tras la inyección de 1 ml. de Implementol en este punto, la
paciente saltó de su asiento y grito: "Mira papá,
ya no tengo nada".
Después de este fenómeno de segundos, se podría
suponer que se debería operar o tratar de alguna forma la cavidad
maxilar. En este caso, debemos hacer el siguiente comentario: las
amígdalas ya mencionadas, y con relación a la edad de
la paciente, eran 100x100 patológicas, totalmente atrofiadas,
llenas de pus, mientras que, y respecto a la cavidad maxilar, la presión
de la muela del juicio podía actuar como campo de irritación
a pesar de estar totalmente recta, quizás situada un poco hacia
atrás en relación con la tuberosidad. Ya en otro apartado
enfatizamos la enorme importancia de la "potenciación",
es decir, un proceso neural (muela del juicio) más un proceso
séptico (amígdalas), dos efectos que se suman, que sin
duda era patente en este caso.
Como terapia ,en este caso, bastó con eliminar las amígdalas,
es decir, el campo de irritación séptico, para conseguir
la completa curación.
El trío amígdalas-dientes-cavidad maxilar, no por separado,
sino visto como una unidad, tiene que ser tenido en cuenta en cualquier
análisis. Si este trío se pasa por alto es posible que
una enfermedad curable se transforme con el tiempo en una enfermedad
incurable. Por este motivo se originan luego esas largas e infructuosas
discusiones clínicas.
Por lo que respecta a la exploración de la cavidad maxilar,
solamente debemos mencionar que, en algunos casos, deben considerarse
también las células etnoideas y esfenoideas, cosa natural
bajo el punto de vista rinológico.
DOBLE OPERACIÓN DE CAVIDAD MAXILAR POR EMPIEMA*
(*
"Empiema": proceso purulento en el antro de la cavidad maxilar).
PACIENTE: Sr. B, 45 años, ingeniero, Blanes.
COMENTARIO: La importancia que en otorrinología tiene la consideración
de los campos de irritación en la cavidad bucal, nos lo demuestra
este caso. El paciente había sido operado en dos ocasiones
según el método Caldwell-Luc*, sin resultado positivo.
(*George
Walter Caldwell. Médico norteamericano, 1834-1918, ideó
en 1893 una intervención para el tratamiento de ciertas sinusitis
a través de la fosa canina, llamada operación de Cadwell-Luc).
La radiografía dental (algo defectuosa -Imagen nº. 117-)
nos muestra en el sobre rotulado que la muela del juicio superior
retenida actuaba en este caso, localmente, como campo de irritación.
Operamos según el procedimiento Sylvester (Philadelphia) en toda la cavidad maxilar, consistente en abrir un paso parcial de la cavidad maxilar por la cresta alveolar, en su densidad ósea, que en este caso, y a causa del empiema, era casi inexistente, es decir; se eliminó parcialmente, se dejó abierto hacia la boca y se rellenó con gasa, que se renovaba cada dos días, hasta el noveno día. Después, el paciente mismo hacia enjuagues con una disolución de Cloramina. Naturalmente, se eliminó el campo de irritación.
Los resultados fueron magníficos, y lo agradable fue que, el paciente, no sintió dolores posteriores. Naturalmente, ello solo es posible en un maxilar desdentado. Con esta operación, de fácil ejecución, desaparecieron todas las molestias secundarias del paciente. La cavidad maxilar se cerró completamente en dirección a la cavidad bucal. Prótesis inmediatas impiden molestias con relación al comer/nariz (en un congreso presentamos una serie de estos casos clínicos).