OPERACIÓN DE LA COLUMNA VÉRTEBRAL:
PACIENTE: Sra. D.F., 40 años, ama de casa. Lloret de Mar.

ANAMNESIS: A la paciente se le injertó una astilla ósea en las vértebras lumbares, lo que aparentemente fue preciso a causa de sus fuer-tes dolores. Pero los dolores no desaparecieron a pesar de la larga convalecencia. Era un enigma.

EXPLORACIÓN NEURO-FOCAL: La solución del enigma era muy simple. Existía un quiste enorme, infectado, que partía de un incisivo empastado con silicato (Imagen nº. 80).

                            

TERAPIA: Extracción del pequeño incisivo y del colmillo, y operación del quiste (la bolsa del quiste pudo ser extraído totalmente en una pieza).

EPICRISIS: Después de unos días, los dolores desaparecieron y, sin que-rer ejercer de profeta, creemos que la operación de la columna vertebral habría sido innecesaria. No solamente son determinantes los re-sultados radiólogos, sino, y sobre todo, el "incitador".

¿ES PELIGROSA LA TEORIA DE LA INFECCIÓN FOCAL?

Esta pregunta podría catalogarse como "absurda", ya que gran parte de nuestras explicaciones recaen sobre este aspecto. Sin embargo, puede ser así, siempre y cuando en todos los casos se diag-nostique en consecuencia, como podremos ver en el interesante siguiente caso que nos fue mandado hace 15 años por el Dr. Bo, de Tossa de Mar.

RESULTADO DE NUESTRO ANÁLISIS: 4 colmillos desplazados (Imágenes nº. 81, 82 y 83). Recomendamos a la paciente Sra. J.M., 64 años, que visitara a su cirujano maxilar para que eliminara estos colmillos, a causa de un síndrome cervical.

                          

La contestación del cirujano (de la que tuvimos conocimiento 15 años después) fue: "No existen focos de pus, ni molestias locales; de manera que no hay razón para extraerlos."

Únicamente se interesó en sí existía una infección focal, que desde luego en este caso no existía, lo que motivó la respuesta del cirujano a nuestra pregunta inicial.

Este punto de vista, es decir, la observación de ver y considerar solamente la infección focal, representa un peligro, tal como veremos a continuación.

Transcurridos estos 15 años, el síndrome cervical se desarrolló de tal manera que se convirtió en una dificultad motriz. Consecuentemente, la cabeza sólo podía girar un poco y por añadidura se presentó un síndrome de hombro-brazo que producía intensos dolores a la paciente. El tratamiento llevado a cabo por el especialista (según carta del primer médico), provocó una intoxicación por medicamentos y sin mejoría alguna; por el contrario, el tratamiento, así como la extracción de algunos dientes, practicada por terceros, actuaron como provocación e incrementaron el dolor, y lo incrementaban precisamente porque el foco primario no había sido eliminado, ya que 15 años atrás no existían dientes careados o tratados; únicamente estos colmillos retenidos, como podemos ver en las fotografías.

La exploración mostraba, sin embargo, en la tercera vértebra cervical, un punto extremadamente sensible, pero únicamente en el lado izquierdo, mientras que, por causa del bloqueo de las vértebras cervicales, existía sensibilidad a ambos lados. La inyección de prueba, con una disolución con Novocaína*, practicada en el maxilar de la región de los dientes desplazados, no produjo una mejoría del dolor. Este factor lo confirmó. No se modificó el movimiento de la cabeza en sentido lateral, lo que a la vista de la duración del proceso y de la edad de la paciente, no era de esperar en el sentido anatómico.

(* "Novocaína": una determinada clase de anestésico).

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