1 - MOUCHES VOLANTES
2 - TRASTORNOS DE LA SENSIBILIDAD
PACIENTES: Sres. R. y J.C., actualmente* 70 y 65 años, respectivamente, hoteleros, Lloret de Mar.
(* Se refiere a primeros de los años ochenta).
Se trata de dos hermanos que ya estuvieron en tratamiento 15 años atrás, pero únicamente se les arregló parte de la dentadura. En el primero de ellos se trató de eliminar unos puentes para la adecuación de una prótesis. (Imagen nº. 74)
La extracción del colmillo se iba dejando porque el paciente era muy miedoso y no le dolía. En aquel tiempo, del colmillo, aún no se conocía su comunicación con otros dientes o con la cavidad bucal, como se pudo observar en el postoperatorio de otras extracciones. (Imagen nº.75). 15 años más tarde, el paciente, repentinamente, tuvo trastornos visuales (mouches volantes - puntitos negros), que fueron tratados con medicamentos, sin resultado. Ahora el paciente sí se decidió por la extracción, ya que, mientras tanto, el diente había sufrido una considerable transformación. En comunicación con la cavidad bucal, se careó, estaba vivo pero la ostitis marginalis se encontraba muy adelantada (Imagen nº. 75)
La extracción trajo una curación total de la oftalmopatía. Por tanto, siempre es una cuestión de "incubación", aunque la palabra quizá no sea la correcta -digamos mejor: el "factor tiempo"-.
El hermano, que presentaba un trastorno de sensibilidad hemilateral, tenía, también desde hacia años, su "foco mudo" en forma de una muela del juicio que tampoco dolía ni producía molestia alguna (Imagen nº. 76). Aquí ocurrió lo mismo; tras la eliminación de este campo de irritación, volvió la sensibilidad normal. Ya se pensaba en un incipiente ataque apoplético, que seguramente se habría manifestado pronto, ya que se daban todas las premisas para ello.
Pero quizá la siguiente observación casual es más intere-sante.
OFTALMOPATIA Y LA DENTADURA CAYENTE:
PACIENTE: Sr. A.T., comerciante en cereales, 60 años. Lleida. Tras la colocación de una prótesis total, la parte superior se desprendía continuamente. Una radiografía dental mostraba un colmillo encerrado directamente en la región de los incisivos, con una amplia ostitis (Imagen nº. 77). Mediante la presión de la prótesis, este "foco mudo" habló, y comenzó a desplazarse, lo que provocaba las continuas caídas de la prótesis. Pero ahora viene lo inesperado, quizás también bajo el punto de vista oftalmológico; cuando fueron eliminados tanto el diente como los amplios destrozos óseos, el paciente, que padecía de un defecto de visión, comenzó a ver todo con nitidez.
Que
las afecciones oculares pueden ser causadas por un foco es ya un hecho
conocido, pero no es tan usual que se produzca un fenómeno
al segundo. Sobre todo después de tantos años. Una dentadura
postiza colocada en un maxilar desdentado se detecta como el motivo
(anteriormente un puente ocupaba esta zona). Únicamente he
descrito estos escasos ejemplos para demostrarles que los campos de
irritación, tarde o temprano, tienen que producir alguna afección;
en caso contrario, toda nuestra fisiología estaría equivocada,
y seguro que no es así.
LA FRASE: "Hay mucha gente con focos y sin molestias", es
una expresión absurda. Muchos no lo notan porque no les duele,
otros no notan el foco o campo de irritación pero "sienten
algo" que creen natural. Así, un buen día me dijo
un pescador en la calle: "Desde que me sacaron las raíces
que ya no tomo bicarbonato después de comer".
Una verdulera extremadamente robusta, que a su juicio no tenía
nada, después de extraerle un diente "viejo" me dijo:
"¡Que raro! Desde que no tengo el diente que no siento
dolor en la nuca cuando me levanto". Así, podríamos
ir llenando este libro con esta clase de casos, pero el sentido de
todo ello era únicamente que deseaba conocieran que, más
tarde o más temprano, todos los campos de irritación
sin síntomas son la etiología* de enfermedades.
(*
"Etiología": se refiere al motivo real o de raíz
de cualquier problema de salud).