GRAVÍSIMAS BRAQUIALGIAS NOCTURNAS:
En el siguiente caso, procedente de Inglaterra, se ve claramente lo que puede producir un campo de irritación en el área del trigémino, y lo evidente que resulta su eliminación y curación.

Este caso es aun más interesante, ya que la paciente fue tratada ambulatoriamente en una gran clínica londinense durante semanas, sin que consiguiera una mejoría. Por consiguiente, se le aconsejó un clima más cálido, motivo por el cual se traslado a España.

PACIENTE: L.P., 40 años. Como ya indicamos, existía desde hacia meses una braquialgia nocturna rebelde.

EXAMEN NEURO-FOCAL: Puntos dolorosos en las vértebras cervicales, más fuertes en C3 y a la derecha, pero especialmente en los puntos del trapecio.

CAVIDAD BUCAL: Sin dientes en el maxilar, así como tampoco en el mandibular, usaba desde años atrás prótesis dentales completas.

PRUEBAS: Estas se iniciaron inyectando en el polo amigdalar una pequeña dosis de anestésico, que trajo una ligera mejoría para empeorar, sin embargo, a las 3 horas, especialmente a la derecha, el lado de la braquialgia.

La radiografía dental del mandibular derecho "sin dientes", trajo la gran sorpresa: una muela del juicio retenida, recubierta por la encía (Imagen nº. 63). Sobre esta muela se aplicó la inyección de prueba, a lo que siguió una carencia de dolor que se prolongó durante 8 horas. La paciente por fin pudo dormir de nuevo.
                            

La siguiente terapia, dado que se trataba de una paciente que se hallaba de paso entre nosotros, consistió de momento en infiltraciones sobre dicha muela y sobre los polos amigdalares, a causa de la patología de los mismos, consiguiéndose así, por primera vez, una reducción del dolor que permitió un sueño tranquilo y, consecuentemente, una mejoría del estado general.

La paciente se llevó un diagnóstico exhaustivo (
*con recomendación de extraerse la muela del juicio) y al cabo de algunos meses recibimos la siguiente carta:

"Les quiero comunicar, que ya me han operado la muela. Estuve 12 días en la clínica y me encuentro ahora en convalecencia. Mi herida cicatriza muy bien, aunque no puedo abrir bien la boca todavía. La operación la realizó el Dr. James, del London Hospital, un hombre muy inteligente y muy interesado en mi caso. Dijo que era asombroso que pudiera ocurrir algo así. La muela fue extraída sin coser la herida. Los dolores en el brazo y en la espalda han desaparecido gracias a Vd. y me encuentro mucho mejor. Le estoy profundamente agradecida por lo que Vd. ha hecho por mí. Ruego a Dios que pueda verle y darle las gracias personalmente el año que viene cuando viaje a España.

Hasta aquí la carta de esta paciente que vino al año siguiente y volvió al cabo de tres años.

COMENTARIO: ¿¡No es incomprensible que aún sean ignorados estos campos de irritación a la vista de estos casos!?

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