AMIGDALITIS RECIDIVANTE:
La radiografía de la muela del juicio inferior, con su profunda bolsa marginal, muestra con especial claridad cómo -me atrevería a afirmar incluso- el cuerpo intenta expulsar este peligroso campo de distorsión. Este mecanismo natural se da con frecuencia; sin embargo, todavía merece poca atención "porque no duele", a pesar de que muy a menudo es la causa de una amigdalitis crónica. La resección de las amígdalas produce una mejoría momentánea, pero la faringitis y otras molestias perduran.

PACIENTE: V.P., 26 años, conductor de camión, Blanes. Debía ser operado de amígdalas a causa de una amigdalitis recidivante, además de presentar las clásicas concomitancias en la nuca -dolores hasta la región occipital-. La consulta previa mostraba el diagnóstico visible en la radiografía. (Imagen nº. 41).

                           

La extracción y el legrado de la osteítis difusa "normalizaron" las amígdalas. En el caso de un diagnóstico como éste, debe comenzarse siempre con la eliminación de la muela, se llame la terapia como quiera. Se conjugan aquí el factor séptico (profundas bolsas sépticas) con el factor puramente neural (falta de espacio igual a presión), es decir, factores que se potencian.

DOLORES DE ESPALDA:
PACIENTE: J.M., 30 años, fabricante, Hostalrich. Fuertes dolores de espalda sin localización exacta desde hacía meses. Las molestias fueron tratadas, como de costumbre, con analgésicos y cremas antirreumáticas, sin resultados positivos.

La exploración de la cavidad bucal muestra visible en la radiografía (Imagen nº. 42) una profunda bolsa retromolar, así como una muela del juicio carente de espacio (cubierta aun parcialmente por la encía).

                           

TERAPIA: Tampoco en este caso existe una solución de compromiso mediante eliminación de la bolsa, sino únicamente la extracción para hacer desaparecer la "tensión", más la zona séptica, lo que se hizo.

En el periodo de observación de 15 años no hubo reincidencia y, por tanto, conseguimos una curación total.

SÍNDROME CERVICAL IZQUIERDO:
COMENTARIO: Cuándo el paciente es un médico, el historial clínico dobla su valor, porque, honestamente, ¿quién, en tal circunstancia, no habrá probado y aplicado todos sus conocimientos facultativos?

PACIENTE: Dr. H., 60 años, Baviera. Síndrome cervical, con mucho dolor. Esto es todo; es decir, la terapia de la medicina tradicional alópata fue inútil.

LA EXPLORACIÓN NEURO-FOCAL MOSTRABA LO SIGUIENTE: El punto, a la presión, en la 3ª vértebra cervical era especialmente positivo (doloroso). Se trataba, pues, del lado en que el paciente sufría los más frecuentes dolores en la nuca.

RADIOGRAFÍAS: Muela del juicio situada demasiado próxima a la rama maxilar ascendente, en posición normal (como en el caso precedente).

CONCLUSIONES: En primer lugar, se le recomendó al colega la extracción de esa muela; además, su esposa era estomatólogo.

Hasta aquí nuestro diagnóstico con relación a sus dolores (de otras fuentes le fueron aconsejadas otras terapias). Al cabo de un año recibimos las siguientes noticias desde Italia:

"Al bañarme, esta vez en el Adriático, me vuelve a la memoria con qué gentileza criticó Vd. mi muela del juicio. Tenia Vd. -como siempre- razón. Fuera muela, fuera molestias.
Con un agradecido saludo
Su Dr. y esposa"

Bueno; las curaciones, esta vez confirmada por un conocido médico, son muy elásticas, es decir, cuando el factor tiempo tiene la palabra; y esto es muy difícil de enjuiciar. Cuando el paciente viene al cabo de los años buscando un diagnóstico y una terapia, tras haber "tragado" cientos y cientos de píldoras, bloqueando así su sistema de defensa, entonces ya no es tan sencilla la curación. Por tanto, todo depende del "tiempo". Esto me recuerda los informes meteorológicos alemanes en verano, o la vida de muchos matrimonios: "primero despejado, luego nublado, más tarde chubascos y tormentas". Así también puede ser el éxito de las terapias en la eliminación de los campos de distorsión.

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