BIBLIOGRAFIA

4.1.-DÍAZ-AGUADO, M.J. (1982) La relación entre el tipo de educación escolar y el nivel de razonamiento moral. Madrid: Editorial de la Universidad Complutense.

4.2.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1982) El problema de la relación entre el juicio y la conducta moral a través de las teorías del aprendizaje y del enfoque cognitivo-evolutivo. Universidad y Sociedad, 2, 155-174.

4.3.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1982) El desarrollo del razonamiento moral: Continuación de la obra de Piaget y elaboración del enfoque cognitivo-evolutivo por L. Kohlberg. Revista de Psicología General y Aplicada, 37, 339-345.

4.4.-DIAZ-AGUADO,M.J. ; YELA, M. (1982) Contribución al estudio de la bibliografía española sobre la obra de Piaget. Revista de Psicología General y Aplicada, 37, 325-355.

4.5.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1982) Algunas fuentes bibliográficas para el estudio de la obra de Piaget. Revista de Psicología General y Aplicada, 37, 357-362.

4.6.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1982) Influencia norteamericana en el desarrollo científico español. Actas de la Reunión de la Asociación Cultural Hispano-Norteamericana. Madrid.

4.7.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1983) Las expectativas en la interacción profesor-alumno, Revista Española de Pedagogía, 162, 563-588.

4.8.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) El educador: características y funciones. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp 174-190. Madrid: UNED.  

4.9.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) La percepción de los alumnos por el profesor. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp 191-213. Madrid: UNED.

4.10.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) La percepción del profesor por el alumno. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp 216-228. Madrid: UNED.  

4.11.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) El control y la disciplina. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp 230-248. Madrid: UNED.

4.12.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) Los estilos de enseñanza. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp 250-278. Madrid: UNED.

4.13.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) La eficacia del profesor. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. I. pp. 279-312. Madrid: UNED.

4.14.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) La educación familiar. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. II. pp. 1.056-1.080 . Madrid: UNED.

4.15.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) La educación preescolar. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. II. pp. 1.081-1.099 . Madrid: UNED.

4.16.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1984) El ingreso en el centro educativo. En: Beltran,J. Psicología educacional. Vol. II. pp. 1.103-1.118 . Madrid: UNED.   

4.17.-DIAZ-AGUDO, M.J. (1985) La interacción profesor-alumno en la enseñanza universitaria. En: Psicología de la Educación y Enseñanza Universitaria. Santa Cruz de Tenerife: Servicio de Publicaciones del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de la Laguna.

4.18.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1986) El papel de la interacción entre iguales en la adaptación escolar y el desarrollo social. Madrid: C.I.D.E.

4.19.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1986) Psicología social de la educación. En: J. Mayor (Dir.) Sociología y Psicología Social de la educación. pp. 54-76. Madrid: Anaya.

4.20.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1986) El conocimiento social. En: J. Mayor (Dir.) Sociología y Psicología Social de la educación. pp. 100-121. Madrid: Anaya.

4.21.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1988) Prologo. En: P. Hernandez y L. Santana. Educación de la personalidad. El papel del profesor. Barcelona: Oikos-Tau.

4.22.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1989) El enfoque cognitivo-evolutivo del cambio moral. En: I. Etxebarria (Dir.) Perspectivas acerca del cambio moral. San Sebastian: Servicio de Publicaciones de la Universidad del País Vasco.

4.23.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1989) El conflicto como motor de desarrollo moral. En: I. Etxebarria (Dir.) Perspectivas acerca del cambio moral. San Sebastian: Servicio de Publicaciones de la Universidad del País Vasco.

4.24.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1989) El desarrollo del razonamiento moral: significado y evaluación. En: I. Etxebarria (Dir.) Perspectivas acerca del cambio moral. San Sebastian: Servicio de Publicaciones de la Universidad del País Vasco.

4.25.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1989) La jubilación: una situación compleja. En : Seniors: jubilación y trabajo voluntario. Madrid: Boletin del Círculo de Empresarios. Publicación del informe realizado por encargo del Círculo de Empresarios .

4.26.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1990) Programa para el desarrollo de la competencia social en niños con inadaptación socio-emocional. En: J.M. Roman y D.A. García Villamisar. Intervención clínica y educativa en el ámbito escolar. pp. 171-190.  Valencia: Promolibro.

4.27.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1990) El desarrollo moral. En: J.A. Madruga y P. Lacasa. Psicología Evolutiva. Volumen II. pp. 293-329. Madrid: UNED.

4.28.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1990) Education and development of tolerance to diversity: An intervention programme for children of early school years in an inter-racial context. En: Values, Rights and Responsabilities in the International Community: Moral Education for The New Millenium. A Special International Symposium. Notre-Dame, Indiana: Association for Moral Education.

4.29.-DIAZ-AGUADO, M.J.; ALLUE,A.; BARAJA,A. ET. AL (1990) Proyectos de compensación educativa en centros de EGB. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia, 1990. Trabajo realizado por encargo del Ministerio de Educación y Ciencia.

4.30.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1992) Intervención psicoeducativa para desarrollar la tolerancia a la diversidad y la igualdad de oportunidades. En: Formaçao pessoal e social. pp. 53-76. Lisboa: Sociedade Portuguesa de Ciencias da Educaçao.

4.31.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1992) Educación y desarrollo de la tolerancia. Programas para favorecer la interacción educativa en contextos étnicamente heterogéneos. Volumen I. Teoría. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia .

4.32.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1992) Educación y desarrollo de la tolerancia. Volumen II. Manual de Intervención . Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia.

4.33.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MARTINEZ ARIAS, R.; BARAJA,A. (1992)  Educación y desarrollo de la tolerancia. Volumen III. Investigación. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia , 1992.

4.34.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MARTINEZ ARIAS, R.; BARAJA,A. (1992) Educación y desarrollo de la tolerancia. Volumen IV. Instrumentos de Evaluación . Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia.

4.35.-DIAZ-AGUADO, M.J.; BARAJA, A. (1993) Interacción educativa y desventaja sociocultural. Un modelo de intervención para favorecer la adaptación escolar en contextos inter-etnicos. Madrid: CIDE.

4.36.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1994) El desarrollo de la tolerancia. En: C. Medrano (Dir.) Desarrollo de los valores y educación moral. San Sebastian: Servicio de Publicaciones de la Universidad del Pais Vasco.

4.37.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1994) Programas para favorecer el desarrollo de la tolerancia. En: C. Medrano (Dir.) Desarrollo de los valores y educación moral. San Sebastian: Servicio de Publicaciones de la Universidad del Pais Vasco.

4.38.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1994) Todos iguales todos diferentes I: Niños con dificultades especiales. Madrid: ONCE.

4.39.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1994) Todos iguales todos diferentes II: Manual de intervención. Madrid: ONCE.

4.40.-DIAZ-AGUADO, M.J.; ROYO, P.; BARAJA,A. (1994) Todos iguales todos diferentes III: Investigación. Madrid: ONCE. 

4.41.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MARTINEZ ARIAS, R. ROYO, P. (1994) Todos iguales todos diferentes IV: Instrumentos para evaluar la integración escolar. Madrid: ONCE, 1994.

4.42.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MARTINEZ ARIAS, R. ROYO, P. (1994) Todos iguales todos diferentes V. Niños con dificultades para ver. Madrid: ONCE, 1994.

4.43.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MEDRANO, C. (1994) Educación y razonamiento moral. Bilbao: Mensajero, 1994. Libro del que se han publicado, además de la primera edición, una segunda edición en España, una tercera edición en Argentina y una cuarta edición en Brasil traducido al portugués, en la editorial EDUSC, en 1999.

4.44.-DIAZ-AGUADO, M.J.; ROYO GARCIA. P. (1994) Educar para la tolerancia. Infancia y Sociedad, 27-28, 247-260.

4.45.-DIAZ-AGUADO, M.J. (DIR.) (1995) Niños con dificultades socioemocionales Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. Incluye seis investigaciones, algunas de las cuales se han realizado en colaboración con R. Martinez Arias, P. Royo y P. Segura.

4.46.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1995) La violencia en los niños y adolescentes. En: Areas de intervencao e compromissos sociais do psicólogo. Lisboa: APPORT, pp. 14-29.

4.47.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1995). Educación intercultural y desarrollo de la tolerancia, Revista de Educación, 307, 163-184.

4.48.-DIAZ-AGUADO, M.J. (DIR.) (1996) El desarrollo socio-emocional de los niños maltratados. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. Serie Estudios, nº 26.

4.49.-DIAZ-AGUADO,M.J.(1996) Escuela y tolerancia. Madrid: Pirámide.  En el 2000 se hizo una edición especial de este libro para Venezuela.

4.49.-DIAZ-AGUADO,M.J.; BARAJA,A.; ROYO,P. (1996) Estudio sobre la integración escolar de alumnos extranjeros y el aprendizaje del castellano como segunda lengua. En: DIAZ-AGUADO,M.J. Escuela y tolerancia. pp. 101-154. Madrid: Pirámide.

4.50.-DIAZ-AGUADO, M.J.; SEGURA,P.; MARTINEZ ARIAS,R.; ROYO, P.; FERRANDIZ, P. (1996) Las mujeres inmigrantes y su integración social. Madrid. Instituto de la Mujer, Monografía de Investigación.

4.51.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1996) Modelos de intervención para la construcción activa de la tolerancia, la solidaridad y el respeto intercultural en la escuela. En: Psicología e Intervencion social. Madrid: Inserso y Colegio Oficial de Psicólogos.

4.52.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Volumen uno. Fundamentación psicopedagógica. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

4.53.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Volumen dos. Pautas y unidades de Intervención. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

4.54.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1996) (Comp.) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Volumen tres. Textos complementarios. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Está publicación se completa con un vídeo con  Documentos audiovisuales complementarios, seleccionados también por M.J. Díaz-Aguado.

4.55.-DIAZ-AGUADO, M.J.; ROYO,P.; SEGURA,P.; ANDRES,T. (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Volumen cuatro. Instrumentos de evaluación e investigación. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 1996. Está publicación se completa con tres programas de vídeo (Documentos audiovisuales para la formación de formadores), dirigidos por M.J. Díaz-Aguado, sobre las investigaciones experimentales realizadas.

4.56.-DIAZ-AGUADO,M.J.; MARTINEZ ARIAS,R. VARONA,B. ET AL. (1996) Infancia en situación de riesgo social. Un instrumento para su detección a través de la escuela. Madrid: Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Nadrid. En 1999 se ha realizado una segunda edición de este libro en 1999.

4.57.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia. En: Yubero y Larrañaga (Coords.) El desafio de la educación social. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla La Mancha.

4.58.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1996) Piaget y el desarrollo cívico y moral. Psicología Educativa, Especial Monográfico Piaget y la Psicología, 2, 189-199.

4.59.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1996) La prevención de la violencia. Temas para el Debate, Monográfico sobre Violencia y Sociedad, 14, 41-43.

4.60.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1996) Educación, igualdad y diversidad. Temas para el Debate, Monográfico sobre Problemas de la Educación, 20, 52-53.

4.61.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1997) Educación intercultural y desarrollo de la tolerancia. Un desafío para la investigación-acción en los años noventa. Comunidad Educativa, pp. 6-12.

4.62.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1997) Las relaciones interpersonales en la escuela. En : Rivas,F. El proceso de enseñanza-aprendizaje en la situación educativa. Barcelona: Ariel.

4.63.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1997) La envidia. Madrid: Aguilar.

4.64.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1997) Prevención de conductas de riesgo en adolescentes. Dossier publicado por la Revista Proyecto Hombre, nº 24, pp. 1-12.

4.65.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1997) El desarrollo del razonamiento moral. En: Psicología Evolutiva II. pp: 116-144. Madrid: UNED. Edición actualizada del artículo sobre el mismo tema publicado en 1990.  

4.66.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1998) Prevenir la violencia desde la escuela. Programas desarrollados a partir de la investigación-acción. Revista de Estudios de Juventud, 42, 63-77. A petición del Consejo de Redacción de la Revista de Psicología Educativa, se publicó una segunda edición de este artículo en dicha revista en 1999. Vol. 5, 1, pp. 55-77. El Instituto Alemán de la Juventud ha pedido en octubre de 1999 formalmente a la Revista de Estudios de Juventud autorización para publicar este artículo traducido al alemán en el próximo número de la Revista de Investigaciones sobre Juventud publicada por dicho Instituto Alemán.

4.67.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1998) Lenguaje audiovisual y prevención de la violencia. En: Ver televisión. Madrid: Fundación Santamaría.

4.68.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1998) Educación para la tolerancia. Programas desarrollados desde la investigación-acción en la escuela. Temas para el Debate, Monográfico sobre Los Inmigrantes, 43, 54-56.

4.69.-DIAZ-AGUADO, M.J. (1999) Programas para mejorar la convivencia escolar y prevenir la violencia. En: Escuela y Sociedad en el siglo XXI. pp. 15-30. Gobierno de Cantabria.

4.70.-DIAZ-AGUADO,M.J. (1999) Igualdad y Diversidad. De la educación compensatoria a la educación intercultural. Psicología Educativa, 5,2. pp. 115-140.

4.71.-DIAZ-AGUADO,M.J.; ANDRES,T. (1999) Aprendizaje cooperativo y educación intercultural. Investigación-acción en centros de primaria. Psicología Educativa, 5,2. pp. 141-200.

4.72.-DIAZ-AGUADO,M.J.; ANDRES,T. (1999) La integración escolar de los inmigrantes desde una perspectiva intercultural. Offrim/Suplementos. Publicación Especializada de Inmigración, noviembre-diciembre, 65-82

4.73.-DIAZ-AGUADO, M.J. (2000) El desarrollo de la tolerancia y la prevención de la violencia desde la educación.  En:  V Congreso Estatal de Intervención Social. Calidad y responsabilidad compartida: retos del bienestar  en el cambio de siglo. Tomo I. pp. 207-222. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

4.74.-DIAZ-AGUADO,M.J. ; MARTINEZ ARIAS, R.; MARTINEZ,B.; ANDRÉS, T (2000) El origen de la integración social y la tolerancia en niños de dos a seis años. Madrid: Consejo Económico y Social.

4.75.-DIAZ-AGUADO, M.J.; MARTÍNEZ ARIAS, R.; VARONA, B. ET AL. (2000) La educación infantil y el riesgo social. Su evaluación y tratamiento.  Un instrumento para la detección en niños y niñas de tres a seis años a través de la escuela. Madrid: Consejería de Educación y  Cultura de la Comunidad de Madrid.

4.76.-DIAZ-AGUADO, M.J. (2000) El papel de la psicología en la lucha contra la violencia.  En: Psicología y Sociedad. Valencia:  Publicaciones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

4.77.-DIAZ-AGUADO,M.J. ; ANDRES, T. (2000) Co-operative learning and intercultural education. Research-action in elementary school.  Psychology in Spain, 4, 1, 88-119.

 

 

DESCARGABLES

 

 

 

SEMINARIO SOBRE EDUCACIÓN, PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA Y DEMOCRACIA

 

 

DESCARGABLE  I

 

 

PONENCIA SOBRE VIOLENCIA, GENERO E IDENTIDAD

 

 

 

 

 

 

María José Díaz-Aguado

Catedrática de Psicología de la Educación, Universidad Complutense

 

 

 


Las reflexiones y resultados presentados en esta conferencia se han obtenido dentro de una serie de investigaciones (aún inéditas) subvencionada por el Instituto de la Mujer,  con el título Construcción de la igualdad y la prevención de la violencia contra la mujer desde la educación secundaria; a través de la cual hemos desarrollado el trabajo iniciado en investigaciones anteriores en colaboración con el Instituto de la Juventud,  publicado en 1996 en cuatro libros y dos vídeos con el título: Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes.

 

1. -Sobre la relación entre la violencia, el género y la identidad

 

1.1. -La violencia no forma parte inevitable de la naturaleza humana, sino que es aprendida  

 

Uno de los principales enemigos de la lucha contra toda forma de violencia  es la extendida y equivocada creencia de que la violencia forma parte inevitable de la naturaleza humana. Los estudios realizados sobre la violencia demuestran que es aprendida, y que en este aprendizaje desempeñan un decisivo papel las experiencias que los niños y adolescentes viven con las personas más significativas, con las que establecen los primeros vínculos sociales, y aprenden a dar significado al mundo social y emocional propio y ajeno.

En función de lo expuesto en el párrafo anterior puede entenderse lo importante que es para prevenir la violencia intervenir en el momento en el que se están aprendiendo estos primeros modelos sociales, porque a través de ellos se estructuran las relaciones sociales y se desarrollan las expectativas básicas sobre lo que se puede esperar de uno mismo y de los demás, esquemas que tienen una gran influencia en el resto de las relaciones que se establecen.  La mayoría de los niños y adolescentes tienen experiencias que les permiten desarrollar una visión positiva de sí mismos y de los demás, necesaria para: aproximarse al mundo con confianza, afrontar las dificultades de forma positiva y con eficacia, obtener la ayuda de los demás o proporcionársela; condiciones que les  protegen de la violencia.  En determinadas situaciones, sin embargo, especialmente cuando los niños están expuestos a la violencia, pueden aprender a ver el mundo como si solo existieran dos papeles: agresor y agredido, dominado y dominador, percepción que puede llevarles a legitimar el control absoluto y la violencia al considerarla como la única alternativa a la victimización. Esta forma de percibir la realidad suele influir en el resto de las relaciones que se establecen, reproduciendo en ellas los esquemas inicialmente aprendidos.

1.2. -El aprendizaje de la violencia está estrechamente relacionado con el sexismo y su incorporación a la identidad

 

Como se analiza en el Manifiesto de la UNESCO contra la Violencia:  para prepararla nuestros antepasados tuvieron que inventar otros productos culturales, que se han transmitido de generación en generación, como la intolerancia, creando una imagen del enemigo que inhibe la empatía,  y al que habría que añadir el sexismo, concentrando el entrenamiento para la violencia en los hombres, a los que adiestraron a inhibir la empatía, a no llorar, a no reconocer su debilidad; y entrenando a las mujeres para las actividades más sacrificadas y rutinarias, necesarias para la supervivencia del propio grupo (que sería imposible llevar a cabo con el entrenamiento de aquellos. Dividieron, así, el mundo en dos espacios: el público, reservado exclusivamente para los hombres y el privado, el único en el que podía transcurrir la vida de las mujeres. Dividieron también los valores en femeninos y masculinos. Y además de exigir  renunciar a la mitad de los valores, obligaron a identificarse con la mitad de los problemas: a los hombres con la violencia, la falta de empatía, la tendencia al dominio y al control absoluto de los demás; y a las mujeres con la debilidad, la sumisión y la pasividad. Para superar el sexismo y la violencia con la que se relaciona es preciso crear las condiciones que nos permitan aspirar a la totalidad de los valores, haciendo posible que nadie tenga que identificarse con problemas como el control absoluto o la sumisión.

1.3.     -Las diferencias de poder pueden conducir a  representaciones que favorecen la violencia

 

La representación que una persona o un grupo tiene de sus posibles víctimas, desempeña un decisivo papel en el riesgo de ejercer la violencia. El individuo violento suele creer que su violencia está justificada o es inevitable, y se conceptualiza a sí mismo cuando la utiliza como un héroe y a la víctima como un ser despreciable, inhibiendo la empatía. Así es más fácil emplear la violencia. La representación de una persona o un colectivo como inferior o como enemigo está estrechamente relacionada con su posible victimización.  En función de lo cual no resulta sorprendente que la violencia que sufren algunas mujeres por el hecho de serlo esté estrechamente relacionada con los estereotipos sexistas; que pueden llegar a justificar la violencia del hombre en lugar de condenarla, al asociarla con atributos masculinos en torno a los cuales todavía algunos hombres construyen su identidad.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que una de las causas más importantes de la violencia que se ejerce contra las mujeres es las diferencias de género en estatus y poder. Y que el sexismo puede ser utilizado para legitimar y mantener dichas diferencias; como cuando se negaba a las mujeres el derecho a votar argumentando  que su desarrollo intelectual era inferior al de los hombres. En apoyo de la relación existente entre estos dos problemas cabe interpretar también el hecho de que al igualarse el poder entre dos grupos las actitudes intergrupales suelan mejorar. Cambio que puede ser considerado como una prueba de la importancia que tiene construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres, para superar el sexismo y la violencia de género. Conviene recordar, sin embargo, que a veces dicha violencia se incrementa cuando también lo hace el poder de la mujer, siendo utilizada  para perpetuar la desigualdad anterior por parte de hombres orientados hacia el control absoluto, orientación favorecida por la identidad masculina tradicional,  que asociaba los valores femeninos con la debilidad y la sumisión, y los valores masculinos con la fuerza, la dureza emocional, o la utilización de la violencia, sobre todo en aquellas situaciones en las dicha hombría se ve amenazada. Por eso esta forma de construir la identidad masculina está relacionada con la mayor parte de la violencia que ejercen los hombres, incluyendo no solo la que ejercen contra las mujeres sino también la que ejercen contra otros hombres e incluso contra sí mismos.

1.4.     -Avances y limitaciones en la construcción de una identidad no sexista entre los y las adolescentes.

 

Como consecuencia de la generalización transcultural de la división de los valores y del mundo en dos espacios, cabe atribuir la similitud que suele observarse entre los estereotipos de género en distintos contextos culturales. Estereotipos que asocian lo masculino con una serie de características a las que suele denominarse de forma genérica (Bakan, 1966): Agencia - instrumentalidad (agresividad, competitividad, acción, dureza, insensibilidad...); y lo femenino con otras características opuestas a las anteriores, a las que se ha denominado expresividad-comunalidad  (ternura, empatía, debilidad, dependencia, pasividad, sensibilidad social, comprensión...)  Así, la representación sexista del mundo puede actuar como una profecía que se cumple automáticamente, al transmitir desde muy corta edad a los niños y las niñas con qué cualidades, valores y problemas deben identificarse, de que actividades deben participar y de cuáles no. De lo cual se deriva que para conocer hasta qué punto se ha superado el sexismo es preciso tener en cuenta sus distintas manifestaciones, incluyendo las cualidades que se creen poseer, las que se desearía tener y las actividades en las que se invierte el tiempo actual y se piensa investir el tiempo futuro.

Los metaanálisis realizados sobre los estudios llevados a cabo sobre este tema, las diferencias psicológicas en función del género,  entre 1958 y 1992  encuentran que: los hombres son más asertivos y menos ansiosos que las mujeres; diferencias que se observan tanto en adolescentes como adultos y en distintos contextos culturales. Y que apoyan la dualidad descrita por Bakan (1966) en una orientación agente versus una orientación comunal.

Entre los resultados obtenidos en los estudios llevados a cabo con adolescentes en los últimos años cabe destacar los siguientes:

1)  Adaptación escolar, rendimiento, autoconcepto académico y expectativas laborales. La tradicional desventaja de las adolescentes parece haber desaparecido, puesto que tanto cuando se evalúan resultados (calificación media, número de suspensos, abandono de la escuela) como a través del autoinforme (satisfacción con la escuela y perspectivas ocupacionales), las adolescentes manifiestan un nivel de rendimiento y de expectativas igual o superior al que manifiestan los adolescentes. Además, entre los chicos son mucho más frecuentes las conductas disruptivas  y menor la variedad de refuerzos que suelen obtener en la escuela. A pesar de lo cual, las evaluaciones del autoconcepto académico no suelen encontrar diferencias significativas.  En algunas publicaciones clásicas  y recientes  se relacionan las dificultades académicas de los chicos con los problemas que la identidad masculina tradicional implica para adaptarse a la escuela así como a otros ámbitos; aunque sólo recientemente se destaca la necesidad de ayudarles a superar el sexismo para salir de dicha desventaja, que es en la actualidad especialmente significativa.  No conviene olvidar, sin embargo, que la superior preparación que con frecuencia tienen las mujeres sigue chocando con “un techo de cristal” que les impide acceder en condiciones de igualdad a puestos laborales de máximo poder. Probablemente debido a la dificultad de compatibilizar el ámbito público con el privado; dificultad que parecen anticipar algunas adolescentes, que expresan su ansiedad en este sentido.  

2)  Tiempo dedicado a distintas actividades. Según los estudios realizados en los últimos años, los adolescentes dedican más tiempo al ordenador,   a practicar deporte  y otras actividades de grupo en las que apenas hay comunicación verbal  que las adolescentes, entre las que son más frecuentes las actividades que implican comunicación verbal así como las de tipo individual.

3)  Autoestima y dificultades en la imagen corporal.  En numerosos estudios realizados en distintos contextos culturales se observa que los adolescentes obtienen puntuaciones significativamente superiores a las adolescentes en autoconcepto global y autoestima. Diferencias que se mantienen al integrar los resultados de numerosos estudios a través del meta-análisis.  Cuando se analizan dimensiones específicas se observa que con frecuencia las superiores puntuaciones de los chicos se concentran en apariencia física y rendimiento atlético; y que los principales problemas de las adolescentes surgen después de la pubertad en relación con el rechazo a su imagen corporal, pudiendo ser el origen de las diferencias de género que existen en problemas de alimentación y depresión a partir de dicho momento evolutivo.

4)  Autoestima y vulnerabilidad a la evaluación social. Los estereotipos sexistas tradicionales pueden explicar las diferencias que siguen observándose en algunos estudios recientes, según las cuales las adolescentes son más dependientes del feedback de los demás y más sensibles a las evaluaciones negativas que los adolescentes; debido a la forma en la que ambos grupos construyen su identidad,  basada en:  la  interdependencia (o comunalidad) en el caso de las mujeres y la independencia (o agencia) en el caso de los hombres.  En función de lo cual, pueden explicarse también los resultados obtenidos a través del autoinforme sobre el superior estrés que el incremento de la interacción con compañeros de otro género suele suponer  para las chicas, debido a la superior frecuencia con la que ellos emiten y ellas reciben conductas negativas en dichos contextos. Conviene tener en cuenta, además, que en algunos estudios recientes la sensibilidad socioemocional de las adolescentes parece orientarse de forma más independiente, sin provocar la superior vulnerabilidad a la presión de grupo con la que quedaba asociada en el estereotipo femenino tradicional; observándose además una importante relación tanto en chicos como en chicas entre dicha sensibilidad y diversas medidas de madurez social y empatía.

5)  Diferencias en la forma de construir la autoestima. En algunas investigaciones recientes se cuestiona la supuesta superioridad de los adolescentes en las pruebas de autoestima global, relacionándola con sesgos sexistas de los instrumentos empleados para evaluarla. De hecho, cuando se comparan diversas dimensiones se observa que mientras los adolescentes obtienen puntuaciones superiores en las características tradicionalmente asociadas a los valores masculinos de agencia e instrumentalidad, como la competencia atlética, las adolescentes se valoran más en cualidades relacionadas con la sensibilidad socioemocional, como la dimensión ética. También se han observado ritmos diferentes en las etapas de construcción de la propia identidad, según los cuales la etapa comprendida entre los 13 y los 17 años implica más cambios y de superior dificultad para las chicas que para los chicos.

6)  Género, estrategias de afrontamiento emocional y depresión. El sexismo limita el repertorio de estrategias emocionales, originando diferencias evolutivas en la vulnerabilidad a los problemas emocionales de internalización relacionados con la depresión. Así puede explicarse que los niños tengan más problemas emocionales de internalización que las niñas durante la primera infancia,  que estas diferencias dejen de ser significativas después, y que se inviertan a partir de la pubertad, momento desde el cual la frecuencia de depresiones es mucho mayor (el doble) entre las mujeres que entre los hombres. Diferencias que cabe relacionar con las estrategias que cada grupo ha aprendido a utilizar. Así, la superior tendencia de las adolescentes a deprimirse se relaciona con la menor frecuencia con la que utilizan estrategias activas de resolución de conflictos o estrategias de distracción (más eficaces para superar los problemas normales de la adolescencia) y con su superior tendencia a “rumiar” los problemas (a centrar su atención en los pensamientos y sentimientos problemáticos), a hablar de ellos y a pedir ayuda. Los estudios llevados a cabo sobre la socialización de las emociones reflejan, como posible origen de los estilos de afrontamiento, que a los niños se les permite externalizar la ira y la hostilidad en mayor medida que a las niñas;  y que a ellas se les educa para pensar sobre las emociones, ponerse en el lugar de los demás, sentir empatía y expresar la tristeza (incluso llorando) mucho más que a ellos. Diferencias que parecen ser una ventaja para las niñas cuando son pequeñas pero un inconveniente desde la adolescencia, probablemente debido a la superior compatibilidad el estereotipo femenino con las características infantiles que con lo que se espera de una persona independiente en la mayoría de las situaciones desde la adolescencia.

7)  Género, estrategias de afrontamiento, suicidio y violencia. Para comprender las limitaciones que el sexismo supone en el desarrollo emocional también para ellos, conviene tener en cuenta no sólo los problemas de internalización, más frecuentes desde la adolescencia en las mujeres, sino también los de externalización, más frecuentes en todas las edades entre los hombres; y entre los que se encuentran la delincuencia, la violencia y el suicidio. En este sentido, los estudios que comparan, por ejemplo, la reacción al abuso sexual concluyen que la respuesta de los chicos es mucho más extrema, que se intentan suicidar con más frecuencia que las chicas, diferencia que según algunos estudios es de 13 a 1. ¿Cómo explicar que las estrategias masculinas más eficaces en situaciones menos graves no lo sean aquí? Aunque no tenemos suficiente información para contestar con precisión a esta pregunta cabe suponer que ante un problema tan grave como el abuso sexual, las estrategias de distracción y acción, más disponibles para los adolescentes, sean menos eficaces que las estrategias de pedir ayuda y “llorar”, tradicionalmente consideradas como femeninas.

7)  La superación del sexismo como requisito para favorecer un adecuado desarrollo. En función de lo expuesto con anterioridad pueden explicarse los resultados obtenidos en algunos estudios, sobre la ventaja que la superación del sexismo supone en el autoconcepto y habilidades vitales de las y los adolescentes no sexistas; representando una condición protectora frente a los problemas originados por los estereotipos tradicionales,  como los trastornos de alimentación, mucho menos frecuentes entre las adolescentes con identidad no sexista.

8)  Avances y limitaciones en la superación de las identidades sexistas. Los estudios realizados reflejan que aunque en los últimos años se ha producido un avance considerable en la superación del sexismo, dicha superación dista todavía mucho de ser total, especialmente entre los hombres. Diferencias que se producen también en la adolescencia y podrían estar relacionadas con la forma en la que se construyen los esquemas de género, a partir de los cuales se organiza el conocimiento y se interpreta la información sobre este tema.  Observándose, en este sentido, que las chicas tienen un nivel superior de conocimiento sobre el género que los chicos, que manifiestan actitudes más flexibles que ellos, y una mayor tendencia al cambio en la identidad de género, debido probablemente a que la presión social para el estereotipo masculino sigue siendo más rígida y coercitiva que la presión para el estereotipo femenino.

 

2. -Investigación sobre las características de los y las adolescentes actuales con relación al sexismo y la violencia

 

En 1997 iniciamos una serie de investigaciones con el objetivo de: 1) conocer hasta qué punto se ha superado el sexismo y el riesgo de violencia de género entre los y las adolescentes actuales; 2) y desarrollar programas educativos eficaces que permitan reducir las condiciones de riesgo detectadas,  para favorecer la construcción de la igualdad y la prevención contra la mujer desde la educación secundaria.

En el estudio participaron un total de n=480 adolescentes, procedentes de 4 Institutos de Educación Secundaria de Madrid, de los que se seleccionaron varias aulas para la aplicación del Programa, y otras como aulas de contraste o control.  La edad media de los participantes fue de 15,57 años, con una desviación típica de 1,02 y un rango de 14-18 años. De ellos, el 47,3% (n = 227) eran varones y el 52,7% (n=253) mujeres.

 

Entre los resultados más relevantes obtenidos antes de aplicar los programas de intervención cabe destacar los siguientes:

1.  -La mayoría de las y los adolescentes parecen rechazar las creencias y estereotipos sexistas, así como las que justifican la violencia contra la mujer, reconociendo que éste problema afecta al conjunto de la sociedad. Una especial significación tiene, en este sentido, el reconocimiento de que la víctima tiene que denunciar la violencia, uno de los mensajes en los que más han insistido las campañas, las asociaciones de mujeres y las noticias emitidas por los diversos medios de comunicación; mensaje que parece haber calado tanto en las adolescentes como en los adolescentes de forma generalizada.

2.  -Las creencias sexistas y de justificación de la violencia son rechazadas en mayor grado por las adolescentes, el 70% o el 98%, de las cuales rechazan las creencias que lo expresan, que entre los adolescentes, entre los cuales el rechazo se sitúa del 43% al 86%, según el tipo de creencia. De lo cual se deduce la necesidad de orientar los programas educativos de forma que contribuyan a incrementar el rechazo al sexismo y la violencia también en ellos.

3.  -La tendencia a rechazar las creencias que conducen a la violencia en general está estrechamente relacionadas con la tendencia a rechazar el resto de las creencias sexistas y de justificación de violencia contra la mujer. De lo cual se deduce que la lucha contra el sexismo puede ser considerada como una condición básica para construir una sociedad menos violenta, para erradicar no sólo la violencia que se ejerce contra la mujer, sino todo tipo de violencia. Conviene tener en cuenta, además, que entre los adolescentes algunas de las creencias que justifican agredir a alguien que te ha quitado lo que era tuyo o que te ha ofendido cuentan con un nivel de aceptación preocupante (uno de cada tres adolescentes está de acuerdo con dichas creencias.

4. - Las creencias sexistas y de justificación de la violencia están negativamente relacionadas con el tiempo que los y las adolescentes dedican al trabajo y al ocio intelectual; y correlacionan positivamente con otro tipo de actividades alternativas a aquellas y que no favorecen el desarrollo en dicho ámbito intelectual.

5.  -La distribución del tiempo futuro que anticipan los y las adolescentes, está también relacionada con sus actitudes. Los que tienen creencias más sexistas sobre las diferencias psicosociales y de justificación de la violencia como reacción piensan dedicar más tiempo al  deporte y a su propia salud y menos tiempo a cuidar a los hijos y a las tareas domésticas, que los que rechazan dichas creencias. Diferencias que reflejan, una vez más, la estrecha relación que parece existir en general, en la muestra estudiada, entre la visión sexista y violenta del mundo y una planificación vital que excluye el cuidado de otras personas en el ámbito privado, así como tareas necesarias en dicho ámbito poco compatibles con la imagen del héroe violento de los estereotipos masculinos tradicionales.

6.  -Analizando las creencias sexistas que resultan más y menos superadas se observa una especial dificultad para reconocer el papel que la historia y el contexto tienen en las desigualdades actuales entre hombres y mujeres; que tienden a ser atribuidas a diferencias biológicas con cierta frecuencia. Resultado que sugiere una escasa significación del estudio de la historia para comprender este tema.

 

7) El conocimiento y representación que los y las adolescentes manifiestan sobre los distintos problemas relacionados con la discriminación y la violencia de género es muy de desigual.  Puesto que, por una parte, la mayoría de las/os adolescentes manifiesta cierta comprensión (aunque sea incompleta e imprecisa) de conceptos muy habituales en los medios de comunicación referidos a la violencia, como son los relacionados con: 1) el acoso sexual; 2) la violencia específica que se ejerce contra la mujer por el hecho de ser mujer; 3) y las causas y posibles soluciones a este problema. Resultados que reflejan una influencia bastante significativa de la información que sobre estos temas han presentado los medios de comunicación, así como del probable rechazo que los distintos agentes educativos (madres, padres, profesoras/es) han podido transmitir sobre la violencia de la que informaban dichos medios.

8) Por otra parte, la mayoría de las/os adolescentes parecen desconocer de donde viene esta situación, cuál ha sido su evolución histórica, por qué hay menos mujeres en los puestos desde los que se organiza la sociedad... Puesto que, por ejemplo; 1) sólo el 17% manifiesta cierto conocimiento de cómo y por qué eran explotadas las mujeres durante la Revolución Industrial; 2) sólo el 29% se aproxima en su respuesta al preguntarles cuantos años tardó Francia en reconocer el derecho al voto a las mujeres después de reconocérselo a los hombres; 3) sólo el 35% es capaz de mencionar a una científica que haya destacado a lo largo de la historia (incluyendo el momento actual), dificultad que contrasta con el hecho de que ninguno/a sea incapaz de mencionar a un científico; 4) y el 44% parece ignorar por completo qué características tenían las mujeres que eran quemadas como brujas por la Inquisición.

9)  La tendencia a contestar reflejando por lo menos cierta idea se hace mayoritaria solamente en una de las preguntas sobre la historia de las mujeres, la que hace referencia al Movimiento Feminista, en la que el 69% contesta incluyendo en su respuesta cierto conocimiento de por qué surgió y qué pretendía, aunque sea de forma bastante imprecisa e incompleta. Con mucha frecuencia, por ejemplo, tienden a reducirlo al Movimiento Sufragista, como si toda la historia de la lucha por la igualdad (incluida en el currículum de historia que ellas y ellos recuerdan) se hubiera reducido a la lucha por el derecho a votar, como si la única discriminación sexista que recuerdan a partir de lo que han estudiado sea la negación de ese derecho.

10)   Los resultados anteriormente expuestos reflejan que en general las mujeres siguen siendo invisibles en la historia que los y las adolescentes han aprendido en la escuela; y que es preciso incrementar y mejorar los intentos para superar este problema, que parece estar relacionado, además, con la dificultad para superar determinadas creencias sexistas (que les llevan a sobrevalorar la influencia de la biología para explicar los problemas actuales).

11)   Los resultados reflejan que existe una relación significativa entre el conocimiento histórico y actual de las discriminaciones de género, así como entre cada uno de ellos y los esquemas a partir de los cuales los y las adolescentes interpretan la violencia que actualmente se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo. Relaciones que confirman la necesidad de incluir en el currículum actividades que permitan mejorar estos tres tipos de conocimiento así como la necesidad de superar la invisibilidad histórica de estos temas.

 

12.      - Los resultados obtenidos en la imagen social ideal y los valores que se consideran más relevantes en un hombre joven y en una mujer joven reflejan importantes similitudes en las dos primeras dimensiones, pero una diferencia muy significativa desde el punto de vista psicológico en la tercera; puesto que mientras las adolescentes consideran que los valores más importantes en una joven deben ser los mismos y en el mismo orden que en un joven o en su imagen social ideal (1. -simpatía; 2. -sinceridad; 3. -y atractivo físico, en tercer lugar), los adolescentes sitúan ésta tercera dimensión como lo más importante en una mujer joven. Parece por tanto que el estereotipo sexista de la “mujer objeto” está superado por ellas pero no por ellos. El análisis de las respuestas que escriben en la prueba de frases incompletas confirma también la fuerza que sigue teniendo dicha imagen en el sexismo de los chicos.

13.      - Los resultados obtenidos sobre la distribución del tiempo actual reflejan que mientras las chicas dedican más tiempo a estudiar, a tareas domésticas, o a actividades culturales de tipo individual, ellos invierten ese tiempo en otro tipo de actividades, como  el ordenador y el deporte (verlo o practicarlo. Con relación a lo cual cabe interpretar algunas de las diferencias que se obtienen a través de la asociación libre, en la prueba de frases incompletas, en la que se observa que ellos mencionan al imaginar su futuro más escenarios relacionados con el deporte, la conducción de vehículos y la consecución de una situación económica privilegiada, que las adolescentes. Resultados que cabe interpretar en términos de la tradicional dualidad sexista, pero que también pueden reflejar la superior superficialidad de las asociaciones que tienen los chicos de esta edad, así como diferentes ritmos de desarrollo en la construcción de su identidad.

14.      -Cuando las adolescentes imaginan cómo va a ser su futuro (a los 30 años) lo asocian más con escenarios de trabajo y de estudio (seguir preparándose, haber terminado la carrera...) que los adolescentes. Además, ellas se ven con menor frecuencia en situaciones laborales sexistas de la que se ven ellos. Resultados que concuerdan con los que se obtienen al preguntarles cómo van a distribuir su tiempo en el futuro y que reflejan la superación de la tradicional desventaja que el sexismo suponía, en este sentido, para las mujeres, al excluir de sus proyectos y actividades el ámbito laboral; reflejándose, incluso, cierta inversión respecto a la situación anterior.

15.      -Respecto a las referencias al aspecto físico, nuevamente los resultados obtenidos a través de la asociación libre, en las frases incompletas, coinciden con los obtenidos a través del cuestionario estructurado, y según los cuales los adolescentes están más interesados por su propio aspecto físico de lo que parecen estarlo ellas. Resultados que contrastan con el hecho de que sean las adolescentes las que hacen “más esfuerzos por adelgazar”; así como con los publicados en diversos trabajos recientes sobre este tema, sobre el superior rechazo de las adolescentes a su imagen corporal y los problemas de alimentación y depresión que dicho rechazo origina.

16.      -De las distintas cuestiones evaluadas la que parece originar una mayor activación del sexismo entre las adolescentes, gira en torno al conflicto entre el trabajo y las responsabilidades familiares, ante el cual con frecuencia sólo creen posible que la mujer sacrifique su desarrollo profesional. Ayudar a que tanto ellas como ellos anticipen formas más equilibradas de resolver dicho conflicto debe ser considerado como un requisito básico para la construcción de la igualdad. Imprescindible para que los espectaculares logros producidos en los últimos años en la formación y las expectativas profesionales de las mujeres les permitan superar el techo de cristal, que todavía hoy sigue existiendo, respecto a su incorporación a los puestos desde los que se dirige y se estructura la sociedad.

3.  -La construcción de la igualdad y la prevención de la violencia de género desde la educación secundaria. Programas desarrollados a través de la investigación.

 

 

3.1.    -Condiciones para prevenir el sexismo y la violencia desde la educación secundaria

 

Los resultados obtenidos en las investigaciones que hemos realizado nos llevan a la conclusión de que para construir la igualdad y prevenir la violencia contra la mujer desde la educación secundaria es preciso promover las siguientes condiciones.

1.  -Incluir la lucha contra el sexismo y la violencia en el currículum escolar.  Los mecanismos a través de los cuales se siguen transmitiendo el sexismo y la violencia son tan generales, profundos y, a veces, sutiles, que no basta con que la escuela se limite a no ser sexista, sino que resulta necesario incluir en el currículum escolar experiencias que contribuyan a combatir activa y explícitamente estos dos graves problemas. Experiencias que deberían:

 

·        Favorecer cambios cognitivos, afectivos y conductuales, que ayuden a superar los distintos componentes del sexismo y la violencia.

·        Incrementar los esfuerzos para superar la invisibilidad de las mujeres en el currículum, incorporando contenidos y métodos que ayuden a comprender las diferencias y semejanzas existentes entre mujeres y hombres desde una perspectiva histórica, considerando sus causas y consecuencias, y enseñar a usar dicho análisis para valorar situaciones actuales y mejorar situaciones futuras; sensibilizando sobre el largo camino que se ha recorrido en la construcción de la igualdad y lo que todavía queda por alcanzar.

·        Desarrollar habilidades para identificar y rechazar los estereotipos sexistas, que contribuyen a la violencia, y para generar esquemas alternativos (no sexistas, no violentos), aplicando dichas habilidades a todos los niveles en los que se producen el sexismo y los problemas que pueden conducir a la violencia (una/o misma/o, la relación con la pareja, otras personas, el lenguaje, los medios de comunicación...)

·        Ayudar a tomar conciencia de las limitaciones que el sexismo supone para todos los seres humanos, al reducir los valores a los estereotipos ligados con el propio sexo (la ternura para las mujeres, la energía para los hombres, por ejemplo), e impidiendo el desarrollo de los valores tradicionalmente asociados al otro sexo, o incluso discriminando a las personas que los incluyen en su identidad.

 

2)  Favorecer la construcción de una identidad propia y positiva, que permita a las/os adolescentes descubrir lo que quieren ser, y tomar adecuadamente decisiones que contribuyan a llevarlo a la práctica en el futuro, haciendo realidad esos ambiciosos ideales (entre los que se incluye la superación del sexismo y la violencia) que la mayoría parecen asumir; para lo cual es imprescindible que coordinen los diversos papeles de su proyecto futuro (valores, trabajo, pareja, hijas/os, tareas domésticas, ocio...), prestando una especial atención a la necesidad de coordinar el ámbito privado y el ámbito público, para conseguir un equilibrado y no sexista reparto de responsabilidades y derechos. Y ayudar a superar los estereotipos sexistas que llevan a los adolescentes (con una frecuencia considerable) a justificar la utilización de la violencia como forma de defender lo propio, o como respuesta a reales o supuestas humillaciones. Superación de extraordinaria relevancia para prevenir no sólo la violencia que se ejerce contra la mujer, sino también la mayoría de las formas de violencia que los hombres ejercen contra otros hombres.

3)  Orientar la intervención de forma que llegue también a los chicos y a los casos de riesgo (detectados tanto en ellas como, y especialmente, en ellos); ayudándoles a afrontar la alta incertidumbre que suelen experimentar en la adolescencia, y desarrollando habilidades que les permitan tratar constructivamente con los sentimientos de inseguridad y debilidad, y luchar contra el abuso, la exclusión y la violencia desde las relaciones que se construyen en la escuela.

4)  Llevar a cabo experiencias de discusión y aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos (en género, actitudes, rendimiento...) y favorecer una participación activa de todas y todos en el sistema escolar, incrementando y distribuyendo las oportunidades de poder y protagonismo, en lugar de reproducir en la escuela las discriminaciones sexistas que excluyen a las mujeres del poder y a los hombres de la empatía y el cuidado de los demás.

5)  Integrar la lucha contra el sexismo y la violencia dentro de una perspectiva más amplia: la defensa de los derechos humanos, ayudando a descubrir que estos problemas perjudican no sólo a sus víctimas más visibles sino a toda la sociedad; integrándolos en una perspectiva más amplia, universal. Y para conseguirlo conviene: estimulando en todos y en todas el desarrollo de: 1) la capacidad para ponerse en el lugar de los demás (adopción de perspectivas), motor básico de todo el desarrollo socio-emocional y que en sus niveles más evolucionados se extiende a todos los seres humanos; 2) y la comprensión de los derechos universales y la capacidad de usar dicha comprensión en las propias decisiones morales, coordinando dichos derechos con el deber (también universal) de respetarlos. Y extendiendo dicha comprensión a las violaciones a los derechos humanos que se producen en el ámbito privado, en el que suelen concentrarse la mayoría de las violaciones a los derechos humanos de la mujer, sensibilizando sobre la amenaza a los derechos humanos que representa el sexismo, especialmente grave cuando éste se convierte en violencia.

6)  Ayudar a que comprendan la naturaleza de la violencia, reconociendo que ésta puede producirse en todos los contextos sociales, incluida la familia y la pareja, cuáles son las condiciones que incrementan su riesgo o protegen de ella, cómo comienza, cómo evoluciona y el daño que produce a todas las personas que con ella conviven; así como la especial vulnerabilidad que tienen  las mujeres, las niñas y los niños, respecto a la violencia doméstica.

7)  Desarrollar habilidades alternativas a la violencia, que permitan expresar los conflictos y resolverlos de forma no violenta; así como habilidades que protejan contra la victimización, para evitar situaciones de riesgo o salir de ellas y pedir ayuda.

8)  Integrar la intervención que se realiza en la escuela con la que debe llevarse a cabo en todos los contextos desde los que se estructura la sociedad Conviene no olvidar que las causas del sexismo y la violencia son múltiples y complejas; y que se producen en todos los contextos y niveles en los que transcurre nuestra vida, que desde lo más inmediato y específico a lo más general, en el caso de las y los adolescentes, incluye: 1) cada uno de los contextos en los que se desarrollan (la familia, el ocio, la escuela...); 2) las relaciones que existen entre dichos contextos; 3) otras influencias sociales de una generalidad intermedia, como la que ejercen los medios de comunicación o el mercado laboral; 4) y el conjunto de estructuras y creencias sociales que caracterizan a la sociedad en la que se encuentran.

 

 

3.2.    -Programa desarrollado en el grupo experimental

 

El desarrollo de las actividades educativas en las aulas experimentales fue preparado a través del curso de formación entre el equipo investigador y el profesorado participante. En las que se presentaba una propuesta inicial de actividades, que incluía las siguientes:

A) La construcción de la igualdad.

·        Desarrollo de habilidades de comunicación a partir del spot “Democracia es igualdad”.

·        Discusión por grupos heterogéneos sobre los distintos tipos de discriminación analizados en el vídeo didáctico, enfatizando la conexión con la vida cotidiana y el sexismo.

B) La construcción de los derechos humanos en el ámbito público y en el ámbito privado:           

·        Elaboración de una declaración sobre derechos humanos

·        Comparación con la declaración elaborada en 1948.

·        Discusión sobre las violaciones a los derechos humanos en el ámbito privado.

C) La detección del sexismo.

·        El sexismo en el lenguaje.

·        El sexismo en la publicidad. Discusión a partir del vídeo La mujer en la publicidad.

·    Evaluación de Mensajes para la igualdad en equipos heterogéneos.

·        Análisis de textos.

D) Favoreciendo una representación de la violencia que ayude a combatirla.

·        Discusión sobre la naturaleza de la violencia, a partir del vídeo Odio y destrucción.

·        Discusión sobre la violencia contra la mujer a partir de documentos de prensa y/o televisión.

·        Elaboración de un mensaje para prevenir la violencia contra la mujer desde la adolescencia.

F) Investigación cooperativa sobre el sexismo y la violencia.

G) Sesión de discusión final sobre la integración de los temas tratados con anterioridad en la propia identidad.

 

3.3.    -Evaluación de resultados por los profesores que aplicaron el programa

 

La valoración que del programa hacen los profesores que lo aplicaron permite llegar a las siguientes conclusiones.

1.  -La aplicación transversal de los programas y el desarrollo de valores y actitudes contrarias a la violencia. Una de sus principales aportaciones parece haber sido haber hecho posible la incorporación transversal de los valores relacionados con la igualdad y la no violencia en asignaturas muy diversas (ciencias sociales, ética, lengua y literatura, inglés, tecnología, música, tutoría...), ayudándoles a que los profesores superaran los obstáculos y dificultades que con anterioridad habían encontrado en este sentido. Entre los logros principales, destacan además, un cambio entre el profesorado en la dirección de los valores que el programa trata de transmitir; al permitirles  desarrollar su propia tolerancia, mejorar sus actitudes hacia los/as alumnos/as, conocerles mejor y adaptar con más eficacia la educación a la diversidad.

2.  -Sobre la perspectiva universal adoptada como punto de partida para estudiar el sexismo y la violencia de género. Todos los profesores y profesoras que responden a las preguntas que sobre este tema se plantean en el cuestionario están de acuerdo en la necesidad de insertar el tratamiento educativo del sexismo y la violencia que se ejerce contra la mujer dentro de un enfoque más amplio, como violaciones específicas contra valores generales en cuya defensa estamos implicados todos y todas. En apoyo de la eficacia de dicha perspectiva cabe interpretar, también, que el programa haya resultado igual de eficaz para ayudar a superar el sexismo y las condiciones que conducen a la violencia tanto entre las adolescentes (más dispuestas a dichos cambios) como entre los adolescentes (más resistentes a ellos a través de procedimientos de intervención que tratan sólo sobre el sexismo y la violencia de género).

3. -La interacción en grupos heterogéneos y el papel del profesorado.  El conjunto de los resultados obtenidos refleja que el procedimiento más utilizado ha sido el aprendizaje cooperativo, seguido por la discusión entre compañeros/as, en ambos casos en equipos heterogéneos.   Procedimientos que implican: 1) un considerable incremento de interacción entre compañeros/as en el aula de clase; 2) un tipo diferente de interacción entre alumnos/as distinta a la que estos suelen establecer (estructurada en torno a procesos de enseñanza-aprendizaje, en equipos heterogéneos...); 3) y una profunda trasformación de la estructura de la clase, de la distribución del poder y del protagonismo que en ella se produce (más compartido por todo el grupo). Los resultados obtenidos reflejan que la eficacia de los  procedimientos propuestos depende, en buena parte, de la heterogeneidad de los grupos que se forman, en: género, rendimiento, integración en el aula, grado de sexismo y actitudes hacia la violencia.

4.  -¿Por qué mejoran todas las relaciones excepto las que los chicos establecen con otros chicos?  En función de lo expuesto con anterioridad, puede explicarse por qué el programa ha contribuido a mejorar cuatro  tipos de relación:  entre los alumnos y las alumnas, entre las alumnas,  entre el profesorado y el alumnado y entre el profesorado. Resulta algo más difícil explicar por qué no se aprecia una mejoría similar en las relaciones entre los chicos. Aunque no tenemos suficiente información para responder con precisión a esta pregunta, cabe plantear como hipótesis que quizá las actitudes sexistas y de justición de la violencia que el programa ha contribuido a superar fueran utilizadas antes por los chicos para reforzar la cohesión entre ellos, viéndose ahora ligeramente privados de uno de sus recursos sociales, de naturaleza destructiva, pero que convendría compensar en futuras aplicaciones del programa para que sus objetivos no sean percibidos en ningún aspecto como una pérdida por los alumnos.

5.  -Eficacia del programa en la capacidad de comunicación y cooperación. Los resultados obtenidos en esta investigación coinciden con los de otros estudios experimentales, en resaltar como una de las condiciones necesarias para su eficacia la adecuación de las actividades (estructura, materiales...) al nivel de abstracción y competencia comunicativa de los alumnos y alumnas. Nivel que, por otra parte, el programa parece contribuir a desarrollar. Puesto que la mayoría de los/as profesores/as destaca como dos de sus principales efectos, su eficacia para mejorar la capacidad de comunicación y cooperación de los alumnos y alumnas. Conviene recordar, en este sentido, que dichas capacidades representan condiciones básicas para establecer relaciones basadas en el respeto mutuo, la antítesis del sexismo y la violencia que con este programa se pretende prevenir.

6.  -El papel de los documentos audiovisuales. El conjunto de los resultados obtenidos refleja la eficacia que los documentos audiovisuales adecuadamente diseñados pueden tener para ayudar a superar el sexismo y la violencia, como complemento de gran valor junto a otros instrumentos. Entre las ventajas que dichos documentos pueden tener, en este sentido, cabe destacar que: favorecen un procesamiento más profundo de la información; logran un mayor impacto emocional; son más fáciles de compartir por el conjunto de la clase; y llegan incluso a los alumnos y alumnas con dificultades para atender a otros tipos de información, entre los que suelen encontrarse los casos con mayor riesgo de sexismo y violencia (que no suelen leer ni atender a las explicaciones del profesorado).

7.  -Las actividades sobre la prevención de la violencia son más significativas que las que tratan sobre otras formas de sexismo. Cuando se compara la valoración que el profesorado hace de las distintas actividades y materiales se observa que, en general, los que tratan de sensibilizar contra la violencia resultan más motivadoras y significativas que los que tratan sobre la igualdad y el sexismo en otros ámbitos (lenguaje, publicidad...). Resultados que cabe relacionar con los  observados antes de llevar a cabo la intervención, según los cuales la información sobre la violencia de género proporcionada por los medios de comunicación resulta mucho más significativa y recordada que la información que desde dichos medios o desde la escuela han podido recibir sobre otros problemas de discriminación sexista, ampliamente ignorados tanto por los como por las adolescentes. En función de lo cual, se deduce que: 1) para prevenir la violencia sexista es preciso enseñar a detectar el sexismo con el que se relaciona; 2) objetivo que implica una especial dificultad y resistencia, especialmente entre los chicos.

 

3.4. -Evaluación de resultados en los y las adolescentes

La comparación de los cambios que se observan en el grupo experimental, que participó en el programa, con los del grupo de control, que no participó, refleja su eficacia para:

1)      La superación de las Creencias sexistas y de justificación de la violencia, tanto en los como en las adolescentes.

2)      El conocimiento que las y los adolescentes tienen sobre las discriminaciones y la violencia de género a lo largo de la  historia y en la actualidad. El hecho de que dicha eficacia se produzca por igual en los chicos que en las chicas, refleja que se ha logrado uno de los objetivos que nos proponíamos en este sentido, sobre el que se habían detectado dificultades en otras intervenciones, orientadas de forma más específica contra la violencia de género

3)      Un incremento en la imagen que tanto los chicos como las chicas tienen de su sensibilidad socioemocional actual, cambio positivo en ambos grupos, pero especialmente en ellos, debido a las diferencias inicialmente observadas, atribuibles a la incompatibilidad entre dichas cualidades y la identidad masculina tradicional.

4)      La construcción de una identidad menos sexista en el ámbito privado, evaluada a través de las entrevistas individuales llevadas a cabo, exclusivamente, con 27 adolescentes del grupo experimental que inicialmente se encontraba en situación de riesgo.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (1992) Educación y desarrollo de la tolerancia. Madrid. Ministerio de Educación y Ciencia. Cuatro volúmenes y dos vídeos.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (1994) Todos iguales, todos diferentes. Cinco volúmenes. Madrid. ONCE.

DÍAZ-AGUADO, M.J. (1996) Escuela y tolerancia. Madrid: Pirámide.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Cuatro volúmenes y dos vídeos.

DÍAZ-AGUADO, M.J. (1998)  Prevenir la violencia desde la escuela. Programas desarrollados a partir de la investigación-acción. Revista de Estudios de Juventud, 42, 63-73.

DÍAZ-AGUADO, M.J. (1999) Igualdad y diversidad. De la educación compensatoria a la educación intercultural. Psicología Educativa, 5,2,  115-140.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (en prensa). La construcción de la igualdad y la prevención de la violencia contra la mujer desde la educación. Tres volúmenes y dos vídeos. Madrid: Instituto de la Mujer.

 

 

 

 

 

SEMINARIO SOBRE EDUCACIÓN, PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA Y DEMOCRACIA

 

DESCARGABLE  II

 

PONENCIA SOBRE “¿SALIR DE LA VIOLENCIA? ¿CÓMO?”

 

 

 

 

 

María José Díaz-Aguado

Catedrática de Psicología de la Educació

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Las reflexiones y resultados presentados en esta conferencia se han producido dentro de una serie de investigaciones, realizadas a partir de sucesivos convenios entre la Universidad Complutense y el Instituto de la Juventud. Dentro de los cuales se publicaron en 1997 en  cuatro libros y dos vídeos, los Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes (distribuidos gratuitamente por dicho Instituto a las organizaciones con responsabilidad en este tema). Y como continuación de los cuales estamos actualmente finalizando una nueva investigación sobre Prevención de la violencia y lucha contra la exclusión, a la que pertenecen algunos de los resultados que a continuación se incluyen, y que esperamos publicar en 2002.

A partir de las investigaciones mencionas en el párrafo anterior, hemos llegado a las siguientes conclusiones sobre cómo superar las dificultades que existen para salir de la violencia, una vez que ésta se ha producido, y evitar así la trágica tendencia a su reproducción:

1. -Prevenir la violencia reactiva y la violencia instrumental

Para comprender por qué la violencia  genera violencia y lograr prevenirla conviene diferenciar la que se produce de forma reactiva de la que se utiliza como un medio.

La violencia reactiva es como una explosión, que surge cuando se experimenta un nivel de tensión o de dificultad que supera la capacidad de la persona (o del grupo) para afrontarlo de otra manera. Origina más violencia al aumentar a medio plazo la crispación que la provocó; y cuando se refuerza por permitir obtener a corto plazo determinados objetivos, pudiéndose convertir así en violencia instrumental, sobre todo si se justifica y si se carece de alternativas para lograrlos de otra forma. De lo anteriormente expuesto se deducen dos importantes principios de prevención de la violencia reactiva: 1) desarrollar alternativas en el sistema (estableciendo cauces) y en los individuos (desarrollando habilidades) para expresar la tensión y la dificultad de forma constructiva, sin recurrir a la violencia; 2) y reducir los altos niveles de tensión y dificultad que viven determinados colectivos.

Las personas que utilizan la violencia instrumental, para alcanzar sus objetivos, suelen justificarla, dándole apariencia de legitimidad. Este tipo de violencia tiende a perpetuarse al impedir desarrollar otros procedimientos más complejos para conseguir lo que se pretende y al producir un alto nivel de crispación, provocando una serie de reacciones de violencia que contribuyen a legitimarla. Para prevenirla conviene: 1) enseñar a condenarla, que nunca está justificada la utilización de la violencia; 2) y desarrollar alternativas (en los sistemas y en los individuos) para resolver los conflictos sin recurrir a la violencia.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, para prevenir la violencia reactiva y la violencia expresiva en la escuela conviene:

1) Disminuir la dificultad y la tensión, mejorando la calidad de la vida de todas las personas que en ella interactúan.

2) Establecer cauces y procedimientos alternativos en el sistema escolar, a través de los cuales de forma normalizada puedan expresarse las tensiones y las discrepancias y resolverse los conflictos sin recurrir a la violencia (a través de la comunicación, la negociación, la mediación...).

3) Desarrollar alternativas en todos los individuos (alumnos, profesores, equipo de dirección...), habilidades para afrontar y expresar la tensión y resolver los conflictos sin recurrir a la violencia.

4) Enseñar a condenar la violencia. Para lo cual los adultos deben renunciar a utilizarla entre ellos o con aquellos a los que se supone deben educar. Lo cual es, por otra parte, incompatible con la permisividad, con la tendencia a mirar para otro lado cuando surge la violencia en la propia escuela. La educación debe, en este sentido, desarrollar procedimientos de disciplina más eficaces que los actuales para combatir y detener la violencia que a veces se produce en la escuela: ayudando a que el violento se ponga en el lugar de la víctima, entienda lo destructiva que es la violencia, se arrepienta de haberla utilizado e intente reparar el daño originado.

2. -Desarrollar las condiciones que ayudan a romper con la reproducción intergeneracional de la violencia

Los estudios sobre las características de los adultos que viven en familias en las que se produce la violencia reflejan que con frecuencia su propia familia de origen también fue violenta. Existe suficiente evidencia que permite considerar a las experiencias infantiles de maltrato como una condición de riesgo, que aumenta la probabilidad de problemas en las relaciones posteriores, incluyendo en este sentido las que se establecen con los propios hijos y con la pareja. Conviene dejar muy claro, sin embargo, que la transmisión del maltrato no es algo inevitable. La mayoría de las personas que fueron maltratadas en su infancia (alrededor del 67%) no reproducen dicho problema con sus hijos. Y el maltrato en la vida adulta se produce también en personas que no fueron maltratadas en su infancia.

Los estudios realizados, en este sentido, encuentran que los adultos que fueron maltratados en su infancia que no reproducen el problema con sus hijos difieren de los que sí lo hacen por una serie de características que pueden, por tanto, ser desarrolladas para romper el ciclo de la violencia:

1)      El establecimiento de vínculos afectivos no violentos, que proporcionen experiencias positivas acerca de uno mismo y de los demás. Una especial importancia parecen tener, en este sentido: 1) una relación afectiva segura (no violenta) con uno de los padres; 2) una relación afectiva estable y satisfactoria durante la edad adulta (con una pareja no violenta); 3) y una relación terapéutica eficaz.

2)      La conceptualización de las experiencias de maltrato sufridas como tales, reconociendo su inadecuación y expresando a otra(s) personas las emociones que suscitaron. Cuando, por el contrario, dichas experiencias se justifican conceptualizándolas como disciplina el riesgo de reproducirlas aumenta.

3)      El compromiso explícito de no reproducir con los propios hijos lo sufrido en la infancia. 

4)      Y el desarrollo de habilidades que permitan afrontar el estrés con eficacia, resolver los conflictos sociales de forma no violenta y educar adecuadamente a los hijos.

 

El riesgo de la transmisión varía también, como veremos más adelante, en función de la interacción que se establece en la familia y entre ésta y el resto de la sociedad.

3. -Luchar contra la exclusión

Desde los primeros estudios longitudinales sobre el origen de la violencia, se ha observado continuidad entre determinados problemas relacionados con la exclusión, tal como se manifiesta en la escuela desde los 8 o 10 años de edad, y el comportamiento violento en la juventud y en la edad adulta. Según dichos estudios, los adultos violentos se caracterizaban a los 8 años por: 1) ser rechazados por sus compañeros de clase; 2) llevarse mal con sus profesores; 3) manifestar hostilidad hacia diversas figuras de autoridad; 4) expresar baja autoestima; 5) tener dificultades para concentrarse, planificar y terminar sus tareas; 6) falta de identificación con el sistema escolar; 7) y abandonar prematuramente la escuela.

Los resultados obtenidos en nuestras investigaciones con estudiantes de secundaria sugieren también que la exclusión social puede estar en el origen de su identificación con la violencia y la intolerancia (Díaz-Aguado, Royo, Segura y Andrés, 1996. Una de las evidencias más significativas, en este sentido procede del estudio comparativo realizado para elaborar los Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes, y llevado a cabo con 601 jóvenes (entre 14 y 20 años) de centros de secundaria de Madrid. En el que observamos que los jóvenes que se identificaban con dichos problemas (intolerancia y violencia) se diferenciaban, además, del resto de sus compañeros y compañeras de clase, por: razonar en situaciones de conflictos entre derechos de forma más primitiva (más absolutista e individualista); justificar la violencia y utilizarla con más frecuencia; llevarse mal con los profesores; ser rechazados por los otros chicos y chicas de la clase, y ser percibidos como agresivos, con fuerte necesidad de protagonismo, inmaduros, antipáticos y con dificultad para comprender la debilidad de los demás. Perfil que refleja como causas posibles de la intolerancia y la violencia la dificultad para sentirse aceptado y reconocido por la escuela y el sistema social en el que se incluye. Resultado que apoya una vez más la importancia que la lucha contra la exclusión tiene para prevenir la violencia.

Una nueva evidencia sobre el papel de la exclusión social en el origen de la violencia así como sobre la posibilidad de detectar su inicio en edades muy tempranas (de 2 a 6 años) la hemos obtenido en una reciente investigación (Díaz-Aguado, Martínez Arias, Martínez Fernández y Andrés Martín, 2000), subvencionada por la Comunidad de Madrid. Sus resultados sugieren que desde estas edades es posible detectar a niños con un estilo de comportamiento agresivo, que se caracterizan por pegar a los otros niños (aunque estos lloren), amenazar, insultar, excluir, romper material al enfadarse...; problemas que van acompañados de una fuerte necesidad de llamar la atención, escasa empatía, dificultad para estructurar la conducta en torno a objetivos y tareas, y la exclusión de situaciones positivas de interacción con los otros niños. Por otra parte, hemos observado que los niños de familias sometidas a situaciones de exclusión social reflejan problemas importantes no sólo en las situaciones anteriormente mencionadas, sino también en los modelos y expectativas básicas a partir de los cuales se estructura el mundo social (en los que en estudios anteriores no se habían observado diferencias en función de la clase socioeconómica). Parece como si la inseguridad y la desestructuración producida por la exclusión social en sus padres fueran transmitidas a sus hijos desde las primeras relaciones que con ellos establecen. Contra estos dos problemas, la exclusión y el deterioro que produce, debemos luchar en el futuro de forma más eficaz que hasta ahora.

4. -Romper la conspiración del silencio sobre la violencia escolar e insertar su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia

Los estudios realizados en los últimos años sobre la violencia escolar  (a la que se ha denominado con el término inglés bullyng, derivado de bull, matón) reflejan que dicha violencia: 1) suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas, aislamiento sistemático, insultos); 2) tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo; 3) suele estar provocada por un alumno (el matón), apoyado generalmente en un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa, que no puede por sí misma salir de esta situación; 4) y se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

Los estudios realizados sobre el bullyng en la escuela reflejan que éste se produce con una frecuencia bastante superior a lo que cabría temer. Parece que a lo largo de su vida escolar todos los alumnos podrían verse dañados por este problema, como observadores pasivos, víctimas o agresores.

Y es que como sucede con las otras formas de violencia, la intimidación y victimización que se produce en la escuela puede dañar a todas las personas que con ella conviven:

1) En la víctima produce miedo y rechazo al contexto en el que se sufre la violencia, pérdida de confianza en uno mismo y en los demás, así como diversas dificultades que pueden derivarse de estos problemas (problemas de rendimiento, baja autoestima...).

2) En el agresor aumentan los problemas que le llevaron a abusar de su fuerza: disminuye su capacidad de comprensión moral así como su capacidad para la empatía, el principal motor de la competencia socio-emocional, y refuerza un estilo violento de interacción que representa un grave problema para su propio desarrollo, obstaculizando el establecimiento de relaciones positivas con el entorno que le rodea.

3) En las personas que no participan directamente de la violencia pero que conviven con ella sin hacer nada para evitarla  puede producir, aunque en menor grado, problemas parecidos a los que se dan en la víctima o en el agresor (miedo a poder ser víctima de una agresión similar, reducción de la empatía...); y contribuyen a que aumente la falta de sensibilidad, la apatía y la insolidaridad respecto a los problemas de los demás, características que aumentan el riesgo de que sean en el futuro protagonistas directos de la violencia.

4) En el contexto institucional en el que se produce, la violencia reduce la calidad de la vida de las personas, dificulta el logro de la mayoría de sus objetivos (aprendizaje, calidad del trabajo...) y hace que aumenten los problemas y tensiones que la provocaron, activando un proceso de espiral escalonada de graves consecuencias.

Para prevenir o detener la violencia que a veces se produce en la escuela es preciso crear contextos normalizados (por ejemplo, asambleas de aula), en los que de forma periódica y preventiva se expongan los problemas que surgen y se desarrollen esquemas que ayuden a:

a) Adoptar un estilo no violento para expresar las tensiones  y resolver los conflictos que puedan surgir.

b) Desarrollar una cultura de la no violencia, rechazando explícitamente cualquier comportamiento que provoque la intimidación y la victimización.

c) Romper la “conspiración del silencio” que suele establecerse en torno a la violencia, en la que  tanto las víctimas como los observadores pasivos parecen aliarse con los agresores al no denunciar  situaciones de naturaleza destructiva, que si no se interrumpen activamente desde un principio tienden a ser cada vez más graves.

5. -Enseñar a resistir la presión hacia la violencia

Como consecuencia de determinadas presiones sociales, como la que pueden ejercer los grupos o las personas que ocupan una posición de autoridad o liderazgo, incluso individuos que no son violentos en sus relaciones inter-personales puedan llegar a serlo y de forma extrema.

Las causas que provocan la violencia entre grupos pueden ser, en general, las mismas, que la desencadenan entre individuos,  aunque de superior complejidad.  La necesidad de sentir que se pertenece a un grupo o el miedo a la exclusión pueden, sin embargo,  obstaculizar la autonomía necesaria para resistir a la presión grupal, aunque ésta suponga comportamientos, como la violencia, que van en contra de las propias convicciones.  Existen, además, influencias específicas que se producen en las situaciones grupales que pueden contribuir a la violencia; entre las que cabe destacar: 1) el contagio de actitudes y comportamientos; 2) las distorsiones cognitivas que se producen en dicha situación (percepción absolutista, despersonalización, difusión de responsabilidad, culpabilización de la víctima...); 3) y la inseguridad en las propias creencias y convicciones.  

El riesgo de que una persona llegue a ser extremadamente violenta con otra, incluso en contra de sus propias convicciones, debido a la presión ejercida por otra persona desde una posición de autoridad o poder fue demostrado experimentalmente en un conocido estudio llevado a cabo en la Universidad de Yale por Milgram (1973). El experimentador (la autoridad) pedía a la persona que había accedido a colaborar en el estudio que administrase descargas eléctricas de distinta intensidad a otra persona. Se comprobó, sorprendentemente, que el 64% de las sujetos experimentales (creyéndolo ellos pero, pero sin que fuera cierto) llegaron a aplicar a la víctima (un actor que simulaba dicho papel) hasta la descarga calificada como gravemente peligrosa. La resistencia a la autoridad, negándose al comportamiento violento, aumentaba en función de determinadas condiciones, entre las que cabe destacar por su importancia para el tema que aquí nos ocupa: 1) la presencia de otros compañeros que también resistían; 2) y la proximidad de la víctima así como la posibilidad de observar las señales del dolor provocado por la agresión. 

Para prevenir las conductas violentas que se producen como consecuencia de la influencia de los líderes o de la presión grupal es conveniente preparar específicamente a los jóvenes contra dicho riesgo; tratando de desarrollar su capacidad para resistir a la presión que puede conducir a la violencia, de forma similar a cómo se trata de desarrollar, por ejemplo, la capacidad para resistir a la presión de consumir sustancias tóxicas en la prevención de las drogodependencias.

 

 

6. -Enseñar a pedir ayuda

Los cambios experimentados en las últimas décadas en las pautas de socialización han favorecido en la infancia y en la juventud una superior competencia social para aceptar lo que otros les proponen, iniciar y mantener relaciones complejas, resolver conflictos por sí solos, y establecer, en general, relaciones con individuos no familiares. Es indudable el valor que dichas competencias tienen para lograr una adecuada adaptación al complejo y heterogéneo contexto social que les rodea. Sin embargo, al favorecer estas nuevas habilidades se priva a veces a la infancia y a la juventud de otros recursos necesarios para defenderse del abuso. Para lo cual, es preciso ayudarles a adquirir, además, otras habilidades que les permitan:

1) Detectar y evitar situaciones peligrosas sin alterar su confianza básica en los demás.

2) Decir que no en situaciones que puedan implicar abuso sin disminuir su capacidad para la empatía y el establecimiento de relaciones sociales positivas.

3) Pedir ayuda cuando la necesitan, y especialmente cuando comienzan a ser víctimas o están en riesgo de serlo.

4) Estar preparados emocionalmente para no sentirse culpables cuando no lo son.

Las investigaciones realizadas sobre la prevención de la victimización en la infancia y en la juventud enfatizan, además, la necesidad de enseñar:

1) Que toda persona tiene derecho a la libertad sexual, y, por tanto, a decir que no a una relación de intimidad o a un contacto corporal no deseado.

2) Que hay secretos que no hay que guardar; y que un niño o una niña (los menores) nunca son ni deben sentirse culpables de las situaciones de abuso sexual con personas mayores.

3) Que es preciso contar a personas de confianza las situaciones inquietantes o no deseadas que se hayan sufrido; para poder así encontrar la protección que cualquiera necesita cuando comienza a ser víctima; puesto que de lo contrario el problema suele hacerse cada vez más grave.

Los estudios realizados sobre la prevención de la victimización encuentran que incluso los programas de una hora permiten que los niños que están sufriendo estas situaciones las denuncien, al ayudarles a vencer el miedo y el sentimiento de culpa (los principales aliados del abusador) y pedir ayuda. Se observa también, que unos meses después de participar en los programas, hay dos cosas que suelen olvidar: que los menores nunca son culpables del abuso sexual de los adultos y que hay secretos que no se deben guardar, creencias que contribuyen a la victimización y que parecen estar especialmente arraigadas en nuestra cultura tal como se la transmitimos a la infancia y la juventud.

8. -Enseñar a rechazar toda forma de violencia, también la de los medios de comunicación

La necesidad de enseñar a rechazar la violencia, anteriormente mencionada, adquiere un significado especial con relación a los contenidos violentos a los que con frecuencia están expuestos los niños y adolescentes a través de los medios de comunicación. Por lo cual, con frecuencia suelen ser mencionados como una de las principales causas de la violencia actual, especialmente de la que protagonizan los niños y adolescentes. Llegándose a convertir, incluso, en el chivo expiatorio de un problema que afecta a toda la sociedad.

Los estudios realizados en torno a este tema encuentran que:

1) Los comportamientos y actitudes que los niños observan en la televisión, tanto de tipo positivo (la solidaridad, la tolerancia...) como de tipo negativo (la violencia...), influyen en los comportamientos que manifiestan inmediatamente después. En los que se detecta una tendencia significativa a imitar lo que acaban de ver en la televisión. De lo cual se deriva la necesidad de proteger a los niños de la violencia destructiva a la que con frecuencia están expuestos a través de la televisión. Pero también la posibilidad y conveniencia de utilizar la tecnología de los medios de comunicación con carácter educativo, para prevenir, por ejemplo, la violencia.

2) La influencia de la televisión a largo plazo depende del resto de las relaciones que el niño y el adolescente establecen; a partir de las cuales interpretan todo lo que les rodea, incluyendo lo que ven en la televisión.  En función de dichas relaciones algunos niños y adolescentes son mucho más vulnerables a los efectos de la violencia televisiva que otros.

3) La repetida exposición a la violencia a través de los medios de comunicación puede producir cierta habituación, con el consiguiente riesgo que de ello se deriva de considerar la violencia como algo normal, inevitable; reduciendo la empatía con las víctimas de la violencia. Para favorecer la superación de esta tendencia conviene promover en los niños y en los jóvenes una actitud reflexiva y crítica respecto a la violencia que les rodea, también la que les llega a través de los medios de comunicación.

Los trabajos que hemos desarrollado dentro de los Programas de Prevención de la Violencia nos han permitido comprobar la eficacia que determinados documentos televisivos pueden tener para prevenir la violencia, como complemento de extraordinario valor junto a otros instrumentos (los textos, las explicaciones del profesor). Entre las ventajas que los documentos audiovisuales adecuadamente seleccionados pueden tener, en este sentido, cabe destacar que: favorecen un procesamiento más profundo de la información; logran un mayor impacto emocional; son más fáciles de compartir por el conjunto de la clase; y llegan incluso a los alumnos con dificultades para atender a otros tipos de información, entre los que suelen encontrarse los alumnos con mayor riesgo de violencia (que no suelen leer ni atender a las explicaciones del profesor).

9. -La colaboración entre distintos agentes sociales

Para ayudar a romper con violencia conviene tener en cuenta que  tanto las causas de su reproducción como sus posibles soluciones son múltiples y complejas y que es preciso situarlas en los distintos niveles de estructuración de la sociedad, que desde lo más inmediato y específico a lo más general incluyen: 1) cada uno de los microsistemas en los que nos desarrollamos (la familia, la escuela, el ocio o el trabajo, por ejemplo); 2) las relaciones que existen entre ellos (el mesosistema); 3) otras influencias sociales de una generalidad intermedia, como la que ejercen los medios de comunicación (el exosistema); 4) y el conjunto de estructuras y creencias sociales que caracterizan a la sociedad de la que los niveles anteriores son manifestaciones concretas (el macrosistema). Conviene recordar, en este sentido, que la eficacia de la intervención escolar se incrementará cuando ésta se complemente con la intervención en los otros niveles en los que se sitúan dichas condiciones (de riesgo y de protección).

En el sentido expuesto en el párrafo anterior, determinadas actitudes y creencias existentes en nuestra sociedad hacia la violencia y hacia los diversos papeles y relaciones sociales en cuyo contexto se produce (hombre, mujer, hijo, autoridad, o personas que se perciben como diferentes o en situación de debilidad,...) ejercen una decisiva influencia en los comportamientos violentos. De lo cual se deriva la necesidad de estimular cambios que favorezcan la superación de dichas actitudes; entre los que cabe destacar, por ejemplo: 

1) La crítica de la violencia en todas sus manifestaciones y el desarrollo de condiciones  que permitan expresarse y resolver conflictos sin recurrir a ella. Extendiendo dicha crítica al castigo físico, como una de las principales causas que origina la violencia, y sensibilizando sobre el valor de la comunicación como alternativa educativa.

2) La conceptualización de la violencia como un problema que nos afecta a todos, y contra el cual todos podemos y debemos luchar. Y la sensibilización sobre los efectos negativos que tiene la violencia no sólo para la víctima sino también para quién la ejerce, al deteriorar las relaciones y el contexto en el que se produce.

3) La comprensión del proceso por el cual la violencia genera más violencia así como de la complejidad de las causas que la originan; y la superación del error que supone atribuir la violencia a una única causa (la biología, la televisión...); causa que suele utilizarse como chivo expiatorio, excluyendo a quién realiza dicha atribución de la responsabilidad y posible solución al problema.

4) El desarrollo de la tolerancia  como un requisito imprescindible del respeto a los derechos humanos, y sensibilizar sobre la necesidad de proteger especialmente, en este sentido, a las personas que se perciben diferentes o en situación de debilidad, situación en la que todos podemos encontrarnos.

5) La superación de los estereotipos sexistas, y especialmente de la asociación de la violencia con valores masculinos y la sumisión e indefensión con valores femeninos. 

 

10. -Educar para la ciudadanía democrática desde la escuela

Los principios expuestos con anterioridad se resumen en uno general, la necesidad y posibilidad de educar en modelos alternativos a la violencia, incompatibles con ella, en modelos democráticos. Y es que, como se reconoce en el título de este seminario, la democracia representa una de las mejores herramientas para salir de la violencia, al mejorar la calidad de la vida de las personas así como de las relaciones que establecen con los demás; hacer que disminuyan los conflictos provocados por la trasgresión de las normas; desarrollar  el sentido de responsabilidad así como las diversas y complejas  capacidades (cognitivas, emocionales y conductuales) necesarias para asumir con eficacia un papel activo en una sociedad democrática.  Y es que para que los jóvenes lleguen a apropiarse (a hacer suyas) de las herramientas democráticas, no violentas, es preciso que interactúen en actividades que les permitan llevar a cabo dicha apropiación.  Para lo cual parece ser imprescindible que participen activamente en una comunidad democrática. Y para lograrlo conviene tener en cuenta las siguientes condiciones:

1. -La educación para la ciudadanía democrática debe extenderse a todos los procesos de enseñanza-aprendizaje, a todas las actividades que tienen lugar en la escuela; porque a través de todas ellas se transmiten (bien, regular o mal) las normas y los papeles que los escolares ejercerán fueran de ella. Por lo que no parece conveniente limitar la educación para la ciudadanía a una materia o a un determinado momento del horario escolar. Tomar conciencia de esta realidad debe ayudar a detectar y superar posibles contradicciones entre las normas y los papeles necesarios para una ciudadanía democrática y los que a veces puede estar transmitiendo la escuela. Y para superar algunas de las contradicciones más frecuentes que suelen detectarse, en este sentido, conviene dar a los alumnos un papel más activo en su propio aprendizaje.

2) Para educar en la ciudadanía democrática la escuela debe ser una comunidad democrática, porque la democracia se aprende con la práctica. Conviene, en este sentido, avanzar más allá de la democracia representativa (existente en la mayoría de las escuelas) desarrollando la democracia participativa, proporcionando a los alumnos experiencias que hagan realidad los viejos ideales de la democracia: la libertad,  la igualdad  y la fraternidad; sin olvidar este último. Para lo cual es necesario que cada individuo sea reconocido y respetado por los demás, para sentirse un miembro importante de la comunidad a la que pertenece. Y conviene no olvidar que esta necesidad afecta también a los profesores.

3) Educar para la democracia exige llevar a la práctica una de sus características más esenciales: la distribución del poder al máximo entre todos los individuos. En este sentido,  para que los alumnos se apropien del significado del contrato social de la democracia conviene que desde la escuela participen activamente en los distintos tipos de poder que lo definen:

·        El poder legislativo, elaborando las normas que regulan la convivencia escolar y la definición de los deberes y los derechos de los individuos que en la escuela se encuentran.

·        El poder ejecutivo, a través del cual llevar a la práctica dichas normas y tomar las decisiones que hagan posible el ejercicio de los deberes y derechos previamente definidos.

·        El poder judicial, encargado de aplicar las sanciones cuando existen graves transgresiones a las normas de convivencia.

 

Tanto los estudios científicos como las diversas experiencias educativas mencionadas en el grupo de discusión reflejan que cuando los niños y los adolescentes participan activamente en todo lo relacionado con las normas de convivencia se comprometen mucho más con su cumplimiento que si no han participado en ellas.

4) Educar para la ciudadanía exige enseñar a respetar límites de forma democrática. Y para conseguirlo conviene tener en cuenta que aunque se ha avanzado en el rechazo a la disciplina autoritaria,  ésta no siempre ha sido sustituida por la necesaria disciplina democrática, que es preciso promover para prevenir algunos de los problemas que se han incrementado en los últimos años; procedimientos de disciplina que deben ayudar a que el alumno que ha transgredido las normas de convivencia entienda su significado, a que se ponga en el lugar de las personas a las que ha podido dañar y a que repare el daño originado. La eficacia educativa de la disciplina mejora cuando estos componentes (cognitivos, emocionales y conductuales) son integrados con coherencia dentro de un proceso global. Conviene tener en cuenta, en este sentido, la eficacia de los límites, y del contrato social democrático en cuyo contexto deben establecerse, se reduce cuando las transgresiones graves quedan impunes. La sanción debe contribuir, además, a diferenciar entre agresores y víctimas, superando distorsiones. Los estudios realizados en contextos muy diversos reflejan que la impunidad ante la violencia hace que ésta genere más violencia debido a que los agresores (y las personas que se identifican con ellos) la interpretan como un apoyo implícito, transmitiendo que aunque en teoría se condena la violencia, en la práctica se aprueba. Esto hace que las víctimas sufran lo que ellas mismas describen como una nueva victimización. Así, la impunidad contribuye a reforzar dos graves distorsiones que potencian la violencia, que llevan, en su forma más extrema, a asociar la conducta del violento con la del héroe, y, con mucha frecuencia, a culpabilizar de dicha violencia a la víctima. En este sentido, una de las funciones de la sanción es establecer con claridad quién es culpable y quién no lo es; enseñando a asumir responsabilidades a quién las tiene y a no sentirse culpable a quién no lo es.

5) La educación para la ciudadanía debe enseñar a resolver conflictos y aplicar esta enseñanza a los conflictos que surgen en la escuela,, asumiendo que éstos forman parte inevitable de la vida; y que cuando se tratan desde un enfoque constructivo pueden convertirse en el motor del desarrollo, pero que cuando no se resuelven suelen deteriorar la calidad de la educación e incrementar el riesgo de violencia.  Para enseñar a resolver conflictos es conveniente establecer en la escuela contextos normalizados (como las asambleas de aula, o las tutorías),  en los que el tratamiento de los conflictos no resulte amenazador para nadie, y en los que de forma periódica todos y todas puedan expresar las tensiones y resolver los conflictos cotidianos de forma constructiva (a través del diálogo, la negociación, la mediación...). Para evitar que las  conductas violentas se repitan conviene analizar siempre qué función han podido cumplir y como desarrollar alternativas tanto en el individuo como en el contexto. Y para conseguirlo, conviene tener en cuenta que los jóvenes violentos suelen tener dificultades para comprender y resolver los conflictos y tensiones que experimentan; como consecuencia de lo cual se comportan de una forma que tiende a obstaculizar no sólo el bienestar de sus víctimas sino también su propio bienestar, porque con su violencia aumentan (por lo menos a medio y largo plazo) las tensiones y conflictos que originaron su conducta violenta. Ayudarles a descubrirlo y enseñarles procedimientos sistemáticos para resolver de forma más inteligente y justa sus tensiones y conflictos puede ser, por tanto, un procedimiento muy eficaz para prevenir la violencia.  Los estudios realizados sobre este tema reflejan que dichos jóvenes suelen tener alterado todo el proceso a partir del cual se analizan y resuelven en la vida cotidiana los problemas interpersonales, proceso que incluye las seis habilidades siguientes, sobre las cuales habría que centrar la intervención: 1) definir adecuadamente el conflicto identificando todos sus componentes e integrando en dicha definición toda la información necesaria para resolverlo; 2) establecer cuáles son los objetivos y ordenarlos según su importancia; 3) diseñar las posibles soluciones al conflicto y valorar cada una de ellas teniendo en cuenta las consecuencias -positivas y negativas- que pueden tener para las distintas personas implicadas en la situación; 4) elegir la solución que se considere mejor y elaborar un plan para llevarla a cabo; 5) llevar a la práctica la solución elegida; 6) valorar los resultados obtenidos y, si no son los deseados, volver a poner en práctica todo el procedimiento para mejorarlos.

6) La eficacia de la escuela para la educación en la ciudadanía democrática mejora cuando también lo hace la calidad de la vida de todas las personas que en ella se encuentran; conclusión que afecta no sólo a la calidad de la vida del alumnado sino también a la calidad de la vida de los profesores. Conviene tener en cuenta, en este sentido, que la mayoría de los comportamientos destructivos que en ella surgen son de naturaleza reactiva, y que su riesgo se incrementa cuando el nivel de tensión, de estrés, que allí se vive supera la capacidad para afrontarlo sin violencia. Por eso, para prevenirla conviene: 1)  desarrollar habilidades para afrontar el estrés, la incertidumbre, la tensión, (como las habilidades para la vida incluidas dentro del currículum escolar en diversos países europeos) sin reaccionar destructivamente; 2) y reducir la tensión y el estrés (mejorando la calidad de la vida) de todas las personas que conviven en la escuela.

7) La distribución del poder, esencial en la educación para la ciudadanía democrática, tiene además de su dimensión social una dimensión individual de gran significado en la calidad de la vida de las personas; a la que suele hacerse referencia en distintos foros internacionales con el término de “empowerment” (traducido por empoderamiento.  La educación puede desempeñar un papel decisivo en el desarrollo de esta dimensión también en su aspecto individual, ayudando a que cada alumno y alumna defina sus propios proyectos escolares, desarrollando así el poder de controlar y decidir su propia vida (decidiendo objetivos y medios para alcanzarlos,  incrementando la capacidad de esforzarse por conseguirlos, superando los obstáculos que con frecuencia surgen en dicho proceso...) Conviene tener en cuenta que el sentido del proyecto mejora la calidad de la vida de las personas y el riesgo de reaccionar con comportamientos destructivos.

8) La educación para la ciudadanía democrática exige poner en marcha nuevas y más estrechas formas de colaboración entre la escuela y la familia, incrementando la presencia, el poder  y participación de los padres y las madres en la vida de la escuela. Para lo cual es preciso establecer nuevos esquemas de colaboración basados en el respeto mutuo (respecto al papel que cada agente educativo desempeña), orientando la colaboración hacia la búsqueda conjunta de soluciones para afrontar mejor un problema compartido: adaptar la educación a las exigencias de una sociedad en la que las dos principales instituciones educativas, caracterizadas hasta ahora por su aislamiento,  ya no están ni pueden estar aisladas.

9) Todas las innovaciones necesarias para educar la ciudadanía democrática exigen contar con condiciones que permitan a los profesores llevarlas a cabo. Conviene tener en cuenta en este sentido la necesidad de apoyar a los profesores, facilitando que adquieran las habilidades necesarias para conseguirlo y creando condiciones que posibiliten la cooperación entre profesores; sin caer en la frecuente tendencia a sobrevalorar las posibilidades de los profesores para desarrollar objetivos muy complejos sin los medios necesarios, ni en la tendencia contraria, infravalorando  la capacidad de unos profesionales para adquirir las habilidades necesarias que permitan adaptar la educación a las exigencias de la situación actual.

10) Educar para la ciudadanía democrática exige que la escuela coopere de forma mucho más estrecha que hasta ahora con el resto de la sociedad, incluyendo en este sentido no sólo la cooperación ya mencionada con las familias, sino también con otros agentes sociales activos en los objetivos de la democracia (como las organizaciones no gubernamentales, los consejos  administraciones locales...) Lo cual equivale a reconocer, una vez más, que la falta de aislamiento de la escuela respecto al resto de la sociedad, no sólo es el origen de muchos  de sus problemas actuales sino que puede ser también el origen de sus soluciones. Para hacer que la balanza se incline en esta segunda dirección es preciso incrementar y mejorar la colaboración de la escuela con el resto de esa sociedad de la que ya no puede estar aislada.

Para llevar a la práctica los principios anteriormente expuestos son necesarias importantes innovaciones en la forma de definir el papel del alumno, dándole mucho más protagonismo y responsabilidad en su propio aprendizaje, favoreciendo la cooperación entre compañeros en equipos heterogéneos, y ayudando a que el profesor se convierta en un mediador que hace posible todo este cambio. Las investigaciones experimentales que hemos realizado (Díaz-Aguado, 1996; en prensa) nos han llevado a utilizar cuatro procedimientos, que adecuadamente aplicados sobre cualquier contenido o materia educativa, pueden contribuir a educar en valores y a mejorar la convivencia escolar (la discusión entre compañeros, el aprendizaje cooperativo, enseñar a resolver conflictos sociales y la democracia participativa). Estos cuatro procedimientos suponen respecto a los métodos habitualmente más utilizados: 1) un significativo incremento del poder y responsabilidad que se da a los alumnos y alumnas en su propio aprendizaje; 2) agrupados en equipos heterogéneos (en rendimiento, valores, nivel de integración en el colectivo de la clase, grupo étnico, género...), agrupación que ayuda a superar las segregaciones y exclusiones que de lo contrario se producen en la escuela, a través de las cuales se perpetúan las que existen en el resto de la sociedad y se priva a los individuos de riesgo de oportunidades necesarias para reducir dicho riesgo.

De los cuatro procedimientos anteriormente mencionados, cabe destacar al aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos, como el más relevante y generalizado para eliminar el comportamiento disruptivo en las aulas en las que la convivencia se haya muy deteriorada. Entre las razones que nos llevan a dicha conclusión cabe destacar las siguientes:

1) Los procedimientos educativos tradicionales, diseñados para un alumno medio y un contexto homogéneo, no permiten adaptar la enseñanza a las características de los alumnos en contextos heterogéneos. Con dichos procedimientos, las oportunidades educativas se distribuyen de forma muy desigual, dando origen a la principal fuente de exclusión e intolerancia que se produce en la escuela. La mayoría de los profesores carece de recursos de enseñanza-aprendizaje que permitan mejorar dichas oportunidades. La aplicación del aprendizaje cooperativo crea un contexto que favorece la adquisición de dichos recursos, especialmente cuando se lleva a cabo de forma cooperativa entre varios profesores.

2) Cuando las relaciones con los compañeros se producen adecuadamente proporcionan el principal contexto para adquirir las habilidades sociales más sofisticadas, necesarias para afrontar los altos niveles de incertidumbre que con frecuencia se producen en las relaciones simétricas, y poder aprender así a cooperar, negociar, cuestionar lo que es injusto..., objetivos fundamentales de la educación en valores. Para favorecer dicha adquisición en todos los alumnos es preciso estructurar actividades educativas, como el aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos, que garanticen dichas interacciones a todos los niños.

3) Los contextos heterogéneos, en los que conviven diversos grupos étnicos o culturales, contribuyen a desarrollar los valores anteriormente expuestos cuando se dan oportunidades de igualdad de estatus que permitan establecer relaciones de amistad con miembros de otros grupos; y parece producir el efecto contrario cuando no se dan dichas oportunidades, que conviene por tanto promover.

Como reflejo de la eficacia que las innovaciones anteriormente mencionadas pueden tener para mejorar la convivencia escolar incluso en contextos en los que ésta se había deteriorado de forma muy preocupante,  cabe destacar el cambio experimentado en una de las aulas que participaron en una investigación todavía inédita, compuesta básicamente por repetidores y con un alto porcentaje de alumnos con conducta violenta (hacia profesores y compañeros. Se incluyen a continuación las descripciones realizadas por tres de dichos alumnos. De las que cabe destacar sobre todo la valoración que hacen del trabajo cooperativo en equipos heterogéneos:

MANUEL (ANTES DE PARTICIPAR EN LOS PROGRAMAS) “Me han echado de clase muchas veces por enfrentarme a algunos profesores. (...) Me faltan al respeto. Abusan de ser profesores. Como el otro día una profesora me dijo que la clase estaba mejor sin mí y yo le dije que si estaba mejor sin mí entonces también estaba mejor sin ella. (...) Si me porto mal y hay unas normas que me las expliquen. Podrían intentar hablar conmigo, llevarme por otro camino. (...) son profesores. Ellos sabrán cómo, pero no diciéndome esas cosas porque me incitan a que me ponga nervioso y empeore todo. Esta clase es problemática. Todos lo dicen. Nos hemos juntado la mayoría repetidores. (...) este año he empezado mal y no creo que tenga solución. ¿Si tu fueras director del colegio qué harías para resolver estas situaciones? Cambiar el modo de dar la clase y echando al alumno o al profesor. Porque a mí me expulsan pero a ellos no.

MANUEL (DESPUES DE LOS PROGRAMAS, EN LOS QUE PARTICIPO DE FORMA INTERMITENTE): “El ambiente de clase ha mejorado. En grupos vamos mejor. Aprendemos más, porque como hay personas que tienen más nivel sacan mejor nota y al final todo se acaba pegando.  (...) Trabajar en clase es contagioso. (...) La relación con los profesores ha mejorado. (...) Me parece bien que se trate el tema de la violencia en clase, porque tengo el carácter muy fuerte y me enfado mucho. Y si me hacen algo... me pongo nervioso. Depende de con quién me controlo o no... ya me he dado cuenta que me puedo perjudicar, me he dado cuenta que aquí en el instituto no sirve para nada. ¿Por qué te expulsaron? Por acumulación de partes... no me echaron por qué sí. Me lo merezco. Me he dado cuenta de que por hacer el tonto voy a tener que repetir”.

JORGE (DESPUÉS DE PARTICIPAR EN LOS PROGRAMAS): El ambiente en clase ha mejorado mucho. Al principio dábamos mucha guerra. Hemos mejorado, nos hemos tranquilizado. Este trimestre todo el mundo se da cuenta que tiene que aprobar el curso, que nos pasamos mucho con los profesores. (...) Creo que el trabajo en grupos ha influido. Nos conocemos mejor, nos ayudamos a los deberes, prestamos más atención a la asignatura, las clases se hacen más divertidas. (...) Aprendemos más porque todas las dudas se resuelven entre los cuatro del grupo, no tenemos que preguntar al profesor. (...) Las clases eran antes muy aburridas y ahora son divertidas. (...) En ética hablamos de problemas de la calle, que tenemos nosotros. De la violencia en la calle, de los derechos humanos. a mi me sirve para mi vida. ¿Por qué? Hablamos de lo que se debe hacer y no se debe hacer y luego cuando se te presenta un problema en la calle lo solucionas de otra manera. Por ejemplo si nos pasa otra vez lo del bar (una situación de violencia entre bandas descrita al principio de la entrevista y vivida antes de tratar en clase el tema de la violencia) pasamos y nos vamos aunque se rían, nos da igual, si les plantas cara lo único que consigues es pelearte y tener más problemas, es preferible que se rían.

JAIME  (ANTES DE PARTICIPAR EN LOS PROGRAMAS): ¿Hay situaciones de violencia en el instituto? Sí, más de una pelea ya ha pasado, pero no de pandillas, cosas aisladas. Es que este instituto es muy conflictivo. Este barrio está dividido en distintas zonas y se llevan muy mal entre ellas. Los conflictos se crean fuera del instituto pero se resuelven aquí, porque claro aquí nos juntamos todos, hay mucha diversidad ideológica. Racistas y todo. ¿Qué hace el instituto para resolver estos conflictos? El Instituto lo que hace es echar a algunos alumnos y ya está. En esta clase han acumulado lo peor, casi todos son repetidores y eso se nota, pero las actitudes en clase son distintas según el profesor. Hay profesores con los que no nos metemos.

JAIME (DESPUES DE PARTICIPAR EN LOS PROGRAMAS): El trabajo en grupos va bastante mejor. Se hace más sencillo el trabajo, porque unos con otros nos podemos ayudar, en unas materias uno sabe más y ayuda al resto y en otras al revés.. ¿Qué te parece cómo se han formado los grupos? A ti te gustaría ponerte con tus amigos, pero la verdad es que están haciendo los grupos muy bien compensados y funcionan, yo creo que ha mejorado el rendimiento del grupo. ¿Todo el mundo trabaja? Sí, y si alguien se escaquea se le dice algo y ya está. ¿Quién se lo dice? Los miembros del grupo. Dentro del grupo nos ponemos de acuerdo, nos organizamos el trabajo. (...) La relación con los profesores ha mejorado y ahora trabajamos más.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (1992) Educación y desarrollo de la tolerancia. Madrid. Ministerio de Educación y Ciencia. Cuatro volúmenes y  un vídeo.

DÍAZ-AGUADO, M.J. (1996) Escuela y tolerancia. Madrid: Pirámide.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (1996) Programas de educación para la tolerancia y prevención de la violencia en los jóvenes. Madrid: Instituto de la Juventud, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Cuatro volúmenes y dos vídeos.

DIAZ-AGUADO, M.J. (1998)  Prevenir la violencia desde la escuela. Programas desarrollados a partir de la investigación-acción. Revista de Estudios de Juventud, 42, 63-73.

DÍAZ-AGUADO, M.J. (1999) Igualdad y diversidad. De la educación compensatoria a la educación intercultural. Psicología Educativa, 5,2,  115-140.

DIAZ-AGUADO,M.J. MARTINEZ ARIAS,R.; MARTINEZ,B.; ANDRES,M. (2000). El origen de la integración y de la tolerancia en niños de dos a seis años. Madrid: Consejo Económico y Social de la CAM.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (2001) La construcción de la igualdad y la prevención de la violencia contra la mujer desde la educación secundaria. Tres volúmenes y dos vídeos. Madrid: Instituto de la Mujer.

DIAZ-AGUADO,M.J. (Dir.) (En preparación). Prevención de la violencia y lucha contra la exclusión. Madrid: Instituto de la Juventud.

n, Universidad Complutense

 

 

 

 

 

 

 

to  VIOLENCE:

 

 

RESEARCH

TRAINING

COMMUNICATION

 

 

 

 

 

 

 

 

RESEARCH

 

COMPLUTENSE UNIVERSITY OF MADRID

DEPARTMENT OF DEVELOPMENTAL END EDUCATIONAL PSYCHOLOGY

FACULTY OF PSYCHOLOGY

 

INSTITUTE OF PREVENTIVE AND EDUCATIONAL PSYCHOLOGY

Head: Mª Jose Diaz-Aguado (Professor of Educational

Psychology)

 

 

 

 

The general objective of the Institute of Preventive and Educational Psychology, headed by MA Jose Diaz-Aguado, is to favour the development of tolerance, the integration of ethnic minorities and the prevention of violence and ill-treatment; contributing in the promotion of equal opportunities and the overcoming of these obstacles which are present in specific social groups.

 

The perspective used to achieve this objective integrates the following lines of action:

 

1. -   To develop a new type of research, which will allow solving, through education itself, important problems present in our society, today, linking basic psychology to applied psychology and overcoming the division, which has traditionally separated the two.

 

2. -   To create and assess intervention programmes, understanding by this the integration of: 1) a comprehensive and rigorous theoretical explanation; 2) a set of systematic procedures of assessment which allow intervention to be adapted and to know its results; 3) a model of intervention to achieve proposed goals.

 

3. -   To give public coverage of these programmes through specialized training courses.

 

 

The activities carried out by the team revolve around the following areas:

 

 

 

Research activities and main works published:

 

The team main activity consists in the research carried out through contracts and subsidies by relevant public and private institutions.  As an example of the activity carried out up to the present time and the support given by the previously mentioned institutions, the following work may be highlighted:

 

 

I. -   "Education and development of Tolerance": This work was published in four volumes and a video in 1992 (popularly known as "The Green Box"), as a result of the research commissioned by the Spanish Ministry of Education in 1990; its objective being the design and development of a programme of psychoeducational intervention to favour the learning and school adaptation of disadvantaged pupils in heterogeneously cultural or ethnic contexts-.  A sample copy of this material is included as well as a dossier, which reflects the impact, which it had in the press and television.

 

 

2. -   "Programmes for the Prevention of Racism and Violence in Youths": Research commissioned by the Spanish Ministry of Social Affairs (Instituto de la Juventud) in 1994, with an expected duration of three years.  Its objective is the design and development of intervention programmes, which will allow understanding and detecting racism and violence, as well as favouring an active construction of peace, the exercise of tolerance, cooperation and solidarity within the democratic principles of coexistence.  A dossier is included, reflecting the impact and social expectation aroused by these programmes, which contains the information published in the press and television concerning the agreement on research signed by the Complutense University and the Spanish Ministry of Social Affairs.

 

 

3. -   “ All Equal, all Different”: The generic title of the work published in 1995, in five volumes, as the result of the research commissioned by 0.N.C.E. (Spanish National Organisation for the Blind) in 1990 entitled "Programmes to Favour School Integration".  This work includes theoretical models, of assessment and intervention, destined to favour educational integration through experiences, which will help to understand the relativity of human differences in order to make compatible the right to be equal and the right to be different.  The dossier, which is included, reflects the repercussion in the press and television, which this project is having.

 

 

4. -   "Social integration of women belonging to disadvantaged ethnic or cultural Groups": Research commissioned by the Spanish Ministry of Social Affairs (Instituto de la Mujer) in 1993; which consisted in making progress in the understanding of the psychological processes that allow to: explain the mechanisms which contribute to perpetuate sociocultural disadvantage; assess precisely the main psychological mediators of this tendency; and modify it, making progress in the accomplishment of the principle of equal opportunities.

 

 

5. -   Studies of children in situations of social

Difficulty:

 

5.1. -        "Children with socio-emotional difficulties: instruments of Assessment": Generic title of the work published in six volumes in 1995 as a result of the first phase of the research entitled "The development of children in a situation of social Difficulty", commissioned in 1991 by the Spanish Ministry of Social Affairs (Direccion General de Proteccion Juridica del Menor), having a duration of three years.  In the same manner, the results of the second phase of this research will be published shortly in a seventh volume entitled "Comparative Studies of the Development from Childhood to Adolescence".  The main objectives of this research have been to: create and validate instruments of measurement for the detection of ill treatment, and to analyse the consequences of child abuse as well as the evolution of the treatment of ill-treated children in different contexts.

 

 

5.2. -        "Children in a situation of social risk.  An instrument for its detection through the school Context": This study will be published shortly as a result of the research commissioned in 1992 by the Autonomic community of Madrid (Consejeria de Educacion y Cultura) with the objective of developing an instrument of assessment which will allow to detect, as soon as.possible, those children who are in a serious situation of helplessness (neglect or abuse) in the family context, so as to intervene before the onset of the extremely serious psychosocial damage which these situations can originate.

 

 

6. -   Activities centred on the development of tolerance and the integration of minorities which have been subsidized by the Ministry of Education (Centro de Investigacion y Documentacion Educativa) since 1983 up to the present date; having published the following:

 

-"The role of the interaction between peers in school adaptation and social development".  Published in 1986

 

-"Educational interaction between peers: a model of psychoeducational Intervention".  Research published as an article in 1990.

 

-"Educational interaction and sociocultural disadvantage: a model of intervention to favour school adaptation in inter­ethnic Contexts".  Published in 1993.  The dossier includes an appraisal of this study published as a monograph on interculturalism carried out by the Spanish Ministry of Education.

 

-“Multicultural education and cooperative learning in heterogeneous Contexts".  Commissioned in 1994 and expected to last three years.

 

 

 

Activities for the public at large and organization of scientific meetings:

 

In order to give information to the public at large concerning the achievements on the subject of the development of tolerance and the integration of minorities, as well as those achieved by other institutions, and to develop sensibility towards this subject, the team organizes scientific meetings and conferences in collaboration with the Spanish Association of Preventive Psychology.  The subjects discussed at the meetings during the past years have been: 1. -Preventive Psychology and Education; 2. -Education, equal Opportunities and respect for diversity; and 3. -Psychosocial immunization and prevention of Discrimination.

 

 

 

Participation in international Programmes

 

The development of the concept of justice: Creating the conditions for an intervention which will favour a democratic sense of the community.  Cooperative research between the Complutense University and Harvard University, subsidized by the Spanish - American Joint Committee during the academic years 1986-87 and 1987-88.  Head of the American team: Lawrence Kohlberg.  Head of the Spanish team: Maria Jose Diaz-Aguado.  Published as an article in 1990 and as a book in 1994.

 

 

School integration of foreign students and the teaching of Spanish as a second Language.  Research subsidized by the European Commissions through the Spanish ministry of Education (DGS) 1993.

 

 

Lutte contre llexclusion: Les tsiganes dans la commune.  Interregional cooperation project.  Subsidized by the commission of European Communities (DG5), 1994.

 

 

Member of the European Commission of Experts Against Racism and Intolerance of the European Council during 1994 and 1995, created as a result of the proposal made at the Summit Meeting of Heads of States held in Vienna, 1993.

 

 

Partnership in two european projects: “The promotion of the intercultural dimension in the pedagogical teaching” and “The promotion of the intercultural education: Development of practise and pedagogic materials”.  Socrates Compendium 1997.

 

 

 

 

 

EDUCATION AND TRAINING

 

PROGRAMMES AGAINST RACISM AND VIOLENCE

IN YOUNG PEOPLE

 

Despite the recognition that education plays a decisive role in preventing racism, very few studies have been carried out in this field in order to allow well-developed and effective educational programmes to be designed.

 

A collective agreement was signed in 1994 between the Complutense University of Madrid (Institute of Preventive Psychology) and the Spanish Ministries of Social Affairs and Education, (Instituto de la Juventud) with the aim of developing programmes to prevent racism and violence in young people.  One of the main characteristics of this undertaking has been the close collaboration between professionals who seldom work together: the university researchers, secondary school teachers and those responsible for educational and youth policies.

 

The experimental research carried out on these programmes during these years (1994-96) has shown their effectiveness in developing tolerance and preventing violence in young people who did not initially show any particular problems, as well as in those "high-risk" young people who were already in contact with violent racist groups.

 

The final product of the work will concentrate on a set of materials on the prevention of racism and violence in young people which are aimed at the professionals who work with them: 1) theory; 2) instruction manual, 3) activities; 4) resource materials (literature, press, international documents, etc.); 5) experimental research on programme efficiency and teacher training; 6) diagnostic and assessment tools.  In addition, there are two videos: one on the training of teacher trainers, and the other containing a selection of audiovisual resource documents for the programmes.  All these materials will be distributed to all secondary school centres dependent on the Spanish Ministry of Education as well as to the relevant Spanish administrations.

 

As a result of the interest which these programmes have aroused, the Latin-American Educational Television crew has recently joined and is filming the different activities (teacher training, activities between teachers and young people, joint youth work, participation of NGOs) in order to make several programmes which will be broadcast by satellite to Latin America, Spain and Portugal through the international channel of Spanish Television (Television Española).

 

 

: Universidad Complutense de Madrid, Instituto de Psicologia Preventiva, Facultad de Psicologia, Madrid - SPAIN

 

 

 

 

 

COMMUNICATION

 

COUNCIL        CONSEIL

OF EUROPE     DE L'EUROPE

 

 

 

 

 

 

Strasbourg, 31 March 1999                    

 

COUNCIL FOR CULTURAL CO-OPERATION

EDUCATION FOR DEMOCRATIC CITIZENSHIP

REPORT ON THE PORTUGUESE SITE

OF CITIZENSHIP

 

FEBRUARY 1999

 

 

 

 

 

 

Prepared by

Maria Jose Diaz-Aguado

Augusto Santos Silva

 

1.     Introduction

 

1.1. The Lisbon Site

 

The Portuguese site is located in the region of Lisbon and it considers educational processes in contexts of great social and ethnic diversity and inequality.  Following the basic concepts adopted by Sub-group B, it draws all the attention to the multiple forms of overcoming barriers, negotiating frontiers and building reciprocity-based relationships between different groups of citizens, their associations, and public institutions such as schools, health and social security services and municipalities.

 

 

1.2. Preparatory activities: the Programme for Intercultural Education

 

At the end of the 80's, it becomes evident the historical turn of the Portuguese society: once a country of strong emigration, it is turning to be a country of increasing immigration.  Thousands of people are coming, mainly from ancient African colonies, such as Cape Verde and Angola.  As a response to the implications of this new situation for schools, it is launched, by the Ministry of Education, a special project, the Intercultural Education Project, held by the "Secretariado Entreculturas" (Intercultural Secretariat).

 

This Project took place between 1993 and 1997.  In its first stage (1993-1995), 30 basic schools were comprehended, chosen according to the following criteria: (a) to have high rates of pupils from ethnic and cultural minorities, (b) to have high rates of failure, c) to wish to participate.  In the second stage (1995-1997), the number of schools attained 52, 3 of them being secondary schools. (In Portugal, basic education corresponds to the first 9 years of curriculum, usually attended by children from 6 to 15 years), and secondary education to the 10-12 years of curriculum, usually attended by youngsters from 16 to 18 years).

 

The large majority of these schools belonged to disadvantaged neighbourhoods, where successive waves of immigrants settled, being some real ghettos.  Most of them concentrated in the urban area of Lisbon.

 

Two aims were designed for this project.  The first one was to develop conditions for overcoming failure, dropping-out and exclusion, in the schools involved; the second was to generalise tested experiences and methods.

 

Each school appointed a team of voluntary teachers, 3 or 4 acting as a steering group for the project implementation.  One of the first tasks was to identify pupils' needs.  And there was, initially, a great consensus on the urgency to respond to material needs (food, hygiene), the most visible ones.  So the Project began at such level.  The teachers' teams expressed their own needs for training, as they felt the need to incorporate educational innovations: they recognised the necessity of changing methods and strategies for dealing with pupils and their families, but they didn't know how to change and in which direction.  The implementation of a continuous training plan on intercultural education supported the development of the Project during the four years.

 

Schools developed periodic meetings, sometimes joining together teachers and parents ­and, in many of them, this was a new fact.  Some parents' associations, which still last, were formed.  Parents were invited to participate in school life: and many did, at first in non-curriculum activities, such as parties, folklore exhibitions or opening ceremonies.  But, as the contact was going on and communication improved, some of the parents and other relatives (grandparents, uncles and aunts...) also went to classrooms, and participated in some core pedagogical activities, bringing cultural diversity and demonstrating the cultural value and pedagogical utility of their own ethnic culture.  In that sense, teachers become aware that, to empower pupils and local communities and to fight exclusion, it is not enough to add cultural and ethnic activities to the traditional curriculum, leaving unaltered this one.  Instead, it is really necessary to change deeply the structure of relationships inside classroom, in which the roles of teacher and learner are formed.

 

 

2.     Actors, partners and local initiatives

 

2.1. Actors, motivations, capacities and competencies

 

The site of Lisbon can be described in the continuity of the Intercultural Education Project.  Three of the schools (one secondary school, the others basic schools) that participate in the site have been partners before, in this Project.  And the "Secretariado Entreculturas", itself, is fully a member of the steering committee of the Ministry of Education that supervises the site project.

 

There is a strong presence of children belonging to ethnic minorities, especially Gypsies and African families.  The rate increases till 70%, in the case of the secondary school.  Besides, it is common that non-African families avoid schools with a strong presence of Africans.  The Ministry considers that these schools deserve special attention, due to their disadvantaged environment, and so there is an additional allocation of material and human resources.

 

The motivation of some of the technicians of the Ministry of Education that work in the supervision of the site can also be expressed in continuity with the general aims of the Intercultural Education Project.  Let's quote a paper prepared by one of them, that intends to explicit the link between intercultural education and education for democratic citizenship:

 

The label of intercultural education connotes a dynamics of global reform of the school (). It is, in fact, education for democracy because it aims at the participation of all stakeholders (). The concept of intercultural education also implies a better equality of opportunity (): to fight against inequalities and discrimination, to give an active voice to all those that have to do with a local educational community, to qualify schools as more participatory and democratic organisations.  Then, we should define intercultural education as a road to empowerment and to inclusion, and so, as a way to understand and concretise education for democratic citizenship (Document from the "Secretariado Entreculturas", 19-03-1997, p. 3).

 

In what regards the motivation of teachers, we must consider two groups.  The first one includes several teachers who participated in the Intercultural Education Project, since 1993, and are already engaged in new ways of seeing and practising their profession, in multicultural contexts.  The second one, probably the majority, still presents low levels of commitment and would prefer to work in more affluent environments.  But, within the first group, we could be more precise and suggest that different grounds can sustain engagement.  There is a kind of religious or missionary attitude: one is deeply and sincerely concerned with the extremely bad conditions in which people live, and the strong barriers that limit access to basic goods such as education, housing or employment - but one does not express this concerns in terms of power, and does not explicitly envisage needs and strategies of empowerment.  There is a professional commitment: one considers multicultural and disadvantaged communities as a challenge, and trusts his professional capacities to cope with it.  There is a rather political, militant attitude, of those that conceptualise education as one particular level of the more general action for social change and empowerment of disfavoured citizens.

 

Besides schools and teachers, the Lisbon site also comprehends non-governmental organisations, developing non-formal learning practices.  Two are especially relevant for our purposes: the community centre of the district called "Bairro do 6 de Maio", one of the most depressed districts of the Lisbon area; and the association "Moinho da Juventude" (that is, Mill of the Youth).

 

The community centre was founded and is ruled by Catholic nuns, strongly committed to the work with poor and excluded people.  They came from outside the neighbourhood and opted to live inside.  The centre equipment is, in fact, located in the district.  The activities include adult basic education, health care, kindergarten, cultural and leisure practices and the support to residents in what concern their relationship with public services of employment, social security or administration.  Religious services are, of course, provided, including in "Creole", the native tongue of the “caboverdianos”, who constitute the majority of the residents.  Professionals such as social workers, educators and mediators work in, or with, the centre.  In general, these professionals are committed to principles of the education for democratic citizenship, and present one or several of the motivations referred to above.

 

The actors of the association "Mill of Youth" come from the neighbourhood, and this reinforces the local roots of the association.  Many work as volunteers.  Financial support was obtained from national and international sources: among the latter, we should emphasise the Youthstart Programme, from the European Union.  One of the major activities of the association is to host a vocational course on mediation, aiming to form as mediators certain young members of the community with leadership activities or in a crossroad position.  The course offered at the same time a formal curriculum, in correspondence with the requirement for formal education to deliver certificates.  The 10 youngsters who achieved the course were subsequently integrated, in the context of a programme called, in Portugal, "The Social Market of Employment", in the basic schools attended by children who live in the quartier.  Their task is to facilitate the liaison between schools and families, and the assumption is that, coming from the community, they are in an excellent position to play such a role.

 

2.2. The formation of innovative partnerships

 

One of the most innovative practices implemented in the site of Lisbon is the co­operation between the volunteer activists of the association "Mill of Youth" and some of the schools that serve the neighbourhood.  Part of the activities of each organisation takes place in the context of the other.  Through the presence and the role of the young mediators, the association participates in the school activities; on the other side, part of the curriculum activities is developed in the physical and social framework of the association, itself, the teachers moving from school to association, in order to give some classes to their pupils.

 

Other innovation can be identified in the relationship that schools participating in the site of Lisbon do establish with pupils' parents and relatives.  Especially when the latter do in fact bring a real input to the design of the educational project of the school or even to classroom activities, because they inform teachers and students about their own experience and the main characteristics of their culture and heritage.  We could signal here a route to the empowerment of parents proceeding from cultural milieus traditionally excluded from the cultural framework of public and formal education.

 

These schools want furthermore.  They want to redefine curriculum in order to include patterns of relationship among teachers, between teachers and pupils, and between pupils, that induce the acquisition and development of competencies required for democratic participation.  And they want to modify the procedures of internal organisation, in order to give larger influence to students and to make them more conscious of their role as partners of a (desirable) democratic school.

 

 

2.3. Participation of the local authorities

 

From the very beginning, one of the key objectives of the Portuguese site has been the engagement of local authorities, such as municipalities and parishes, of the urban area we deal with.  Several representatives attended, in fact, the 4 workshops promoted until now, and they seem to wish to intensify their co-operation.  Nevertheless, we noticed real difficulties to concretise this aim, perhaps because of some lack of definition of the respective roles of teachers, civil servants and politicians, in what matters basic and secondary education.  This shortcoming should motivate an additional effort, from the leaders of the site, to overcome the barrier that separates local administration from local schools and NGO'S.

 

 

2.4. From vertical co-ordination to horizontal co-ordination

 

The Ministry of Education has assumed, until now, a leading role in the development of the Portuguese site.  This role can be adequately described as a vertical one, due to the nature of the institutional relations between centre and periphery, in a centralised country such as Portugal.  It would be better, therefore, to develop a kind of horizontal co-ordination, strengthening the networking of the local agencies that participate in the site.

 

3. Conditions of access, strategies and synergies

 

Since the very first activities of the Lisbon site, almost everyone recognises that schools normally reproduce traditional schemes and forms of organisation that constitute an obstacle to disseminate and acquire the competencies and capacities demanded by democratic participation.

 

Let's quote from a document prepared by the "Secretariado Entreculturas":

 

It doesn't seem that the paradigm of "traditional school", as an institution, allows for democratic practices (participatory, autonomous and empowering).  It implements a very strong hierarchy, with vertical communication and command, functioning as a pyramid.  Instead, a democratic organisation presupposes "horizontal" fluxes of communication and decision, based on matrix that must be more flexible, and provoke interaction between different levels of decision and larger participation in decision taking ( ).

The proposals for education for democratic participation must, therefore, rethink the school - the structure, organisation and role of school in a society where complexity is the rule, not the exception ( ). A school that would be a place and opportunity to learn how to be a democratic citizen.  A school that would be a microcosm in which all the subjects, children and adults, could learn the value of liberty and how to respect difference, be it ethnic, cultural or religious-based, could learn how to participate in power and to co-operate in the space of freedom provided by democracy ("Secretariado Entreculturas", 19-03-1997).

 

The first workshop promoted by the Lisbon site addressed the same issue:

 

Sometimes the mass media do not facilitate and even prevents the full exercise of citizenship.  According to some participants, the same happens with formal educational system, where some autocratic and dogmatic values prevail. ( ) One does not learn how to become a citizen; one learns it by doing and living it.

It was also said that this kind of learning in schools is not just the matter of a discipline or even a cross/curricular area, it implies a more global and total approach which also involves the hidden curriculum. () Raising opportunities for the pupils to participate in the school, especially within the management system, are necessary requirements, that lead to learn to live in others groups respecting other people's values and differences (I.  Martins, L. P. Cardoso, report from the first workshop, Seixal, 26-11-1997).

 

As we can deduce from these quotations, there is still a strong hierarchical distribution of power, in the relationships between teachers and pupils.  This tendency prevents real participation of pupils in a democratic school organisation, that is, to concretise what seems to constitute a wide theoretical consensus.

 

According to the Portuguese rules, pupils' participation, at basic and secondary education, takes these forms:

 

I-     Each classroom elects a deputy, who acts as a representative and is invited to attend the meetings where all the teachers of the class face, mainly, disciplinary issues.  This applies for pupils aged 10 and more years.

 

2-     Each school with pupils aged 13 years onwards has its own students' association.  The executive board of the association is appointed by general and periodic elections.  They usually act as organisers of leisure and non-curricular activities.

 

3-     At secondary schools, pupils (aged 16 to 18 years) elect representatives to the management boards.  Teachers' representatives form the majority of these boards; and there are also representatives from local authorities and parents.

 

When we consider the way that implements these rules in the practice, we can't stop noticing several obstacles.  The first one is the contradiction between the formal mandate of the class deputy and the real authority of teachers: it is not uncommon that the deputy is invested of role of assistance to the teacher, instead of being a representative responsible before his or her colleagues.  The second obstacle is the tendency to trivialise the role of students' associations, too much concentrated on leisure activities.  The third one is, of course, a limitation of representative democracy itself: there is little room for participation of the great majority of youngsters who are not elected as class deputies, association leaders or members of the management boards.

 

 

4.     The Learning/Training/Education Activities

 

4.1.  The role of formal educational structures in EDC to facilitate knowledge by sharing the power

 

Schools that participate in the Lisbon site are committed to the objective of overcoming the obstacles referred to above, and promoting conditions for a more active participation of students.  For instance, in the Basic School Almada Negreiros, there is an attempt to create formal contexts for periodic meetings of pupils and of pupils and teachers: class assemblies, class deputies' assemblies and even general pupils' assemblies.  But, to what extent does this mean real influence on decision-taking processes?

 

 

4.2. The importance of shared definition of goals, objectives and strategies

 

The workshops are the main instruments to improve communication and networking within the site.  Four were promoted, in 1997 and 1998.  We could say that a sense of identity of the site is being constructed by means of these periodic and thematic meetings.

 

4.2.1. Establishing common goals and strategies

 

The first meeting took place in Seixal, a town close to Lisbon, the 26th November 1997. 34 individuals were present, representing schools and non-formal educational services, public administration and local authorities.  A consensus was achieved, on the main issues the Project should address: basic concepts related to the education for democratic citizenship; the role of school and non-formal education, of local authorities and non-Governmental organisations; the curricular approaches; the role of media and other instances of formation of public opinion.  Among the conclusions drawn up, we would remark the following ones:

 

Citizenship has to do with the rights and duties of the individual, and his liberty to express them and defend them.  Citizenship fights against and opposes to any kind of obscurantism, or ideological dogmatism.  The exercise of citizenship particularly counters any kind of indoctrination of minorities or unprivileged groups who experience difficulties of integration or participation. ( ) Fighting for citizenship rights is more urgent for those who are deprived of work or family, and for the unschooled.  In these cases, very particular strategies of training may be required (for example mediators). ( ) Communication is the key issue in citizenship.  At the functional level it means the process of interaction, where the language plays the role of establishing "bridges" in between the different identities. ( ) Building partnerships between schools and parents, focusing on the strategies to reach the aimed co-operation is an important issue in the EDC.  This may also change the way the parents think about the school, allowing the necessary participation of both partners and the emerging of joint initiatives in school. ( ) Other activities and initiatives led by associations, municipalities and different community agents propose exceptional opportunities of participating, experiencing and sharing citizenship rights and rules in different settings than those of school.  This type of framework is complementary to the experience on EDC, which may be gained in school (1.  Martins, L. P. Cardoso, report from the first workshop, Seixal, 26-11-1997).

 

4.2.2.       The training and role of social mediators

 

The second workshop took place, at the Ministry of Education, at March 27, 1998, with the presence of 37 individuals.  The issue was "The training and role of social mediators".  Eventually, the conclusions of the debate were summarised in a report to the Council of Europe.  Let's quote some of them:

 

Mediation proved to be one of the capital dimensions of democratic commitment in such environments as the Lisbon surroundings. ( ) We can't expect people who feel so abandoned and out-of-place in a society that in several aspects is hostile to them, to participate in a voluntary and individual basis, as the liberal foundations of democratic ideology would preview and encourage.  We must intervene directly and actively in the framework of education in, and for, community, in order to qualify young and adult people, expressing their right and facilitating their wish and ability to civic and political participation.

 

( ) Mediation means, then, both the principles and strategies to "open" to each other, two different and virtually conflicting worlds - the "world of the ghetto" and "the world of the State", "the world of the ethnic minorities" and "the world of the autochthonous", the "outsiders" and the "establishment" - and to assure the possibility of interaction between them, founded in respect of oneself and respect of the Other, respect for one's identity and respect for difference.

 

(...) Mediation is also a core of principles and techniques for conflict management and resolution, committed to the values of reciprocal tolerance and understanding, negotiation and compromise.  In which case, the mediator can be presented as a sort of third party, offering its services to facilitate communication between two contending parties.  Is it necessary or advisable, to perform this kind of mediation, to be neutral, in what matters the motives of conflict and the interests of the contenders?  Perhaps.  But in a sense broader than the one which is admitted in international organisations for familiar or juridical mediation (for instance).  Because, in the cases we are discussing now, mediation is only possible if grounded in a deep commitment to democratic values and rules, and then, implies a basic option for them, and for people in a position of disadvantage regarding the power of the other part.

 

We should, then, consider that the mediator's role must be to equilibrate the balance of power.  This apparently runs against the neutral and equidistant attitude, supposed inherent to that role, in other fields.  But in circumstances of such a strong inequality between parties, how could he or she perform his or her role without this commitment to the more horizontal power relations of democracy?

 

The report of the workshop on mediation refers to the existence of three different ways of exercising mediation, among the activists that participate in the Lisbon site:

 

I-     The Community Centre "Bairro 6 de Maio" concentrates in networking, establishing links both between the several public departments and between these and local community.  The main goal is to pressure for territorially embedding of public agencies and policies.

 

2-     The "animators-mediators" of the Project "Youthstart", in the neighbourhood of Chelas, Lisbon, act as facilitators of the integration process in which are engaged the youngsters at risk of social exclusion, who attend a course of vocational training.  They provide a daily mentoring: performing not a role of teachers or trainers, but a transversal guidance, centred in the emotional and relational aspects of the training, trying to identify and solve problems and promote self-esteem and capacities of problem-resolution.  The proximity and globalism of this mediation does contrast with the partial and fragmented nature of the courses in formal education, in which they had resented successive failures.  Mediators serve, here, as a kind of rock, a guarantee of help in training as well as in affects and communication.

 

3-     The Association "Moinho da Juventude" promotes a programme of training for mediation.  But the main task is conceived in terms of a linkage between the local African community - to which these young trainees belong - and the public schools that serve it, but are so far from its cultural and social backgrounds.  The existence and work of such young trained leaders are assumed to improve a more direct and reciprocal communication between families and pupils' parents, on the one hand, and teachers and school managers, on the other hand.

 

22    participants attended the third workshop, the 28th April 1998.  The theme proposed was "Citizenship as a framework for pedagogical practices with children".  Two experiences were presented and discussed, one developed in a kindergarten, the other in a basic school, attended by 6-10 years old children.  It was a training workshop, rather then a reflexive debate.

 

 

4.2.3. The liaison school-families

 

The fourth workshop discussed the issue of the communication and partnership between schools and families.  It took place in the Regional Directorate of Education for Lisbon, with 23 participants.  Two colleagues from the basic schools that privilege this issue, within the Lisbon site, introduced their methods and achievements.  Some conclusions were drawn from the general debate that followed their presentation, in a report prepared by D. CarrapiQo and L. Fonseca:

 

I-     The intervention of the parents in school life is an important practice of citizenship.  As a matter of fact, it is necessary to reinforce it, through strategies that enable schools to get closer to families and local communities.  Enabling strategies are, among others, greater availability of teachers, openness of the school to its physical and social environment, identification of problems that concern pupils and their families, and co-operative procedures to enunciate and solve them.

 

2-     It is urgent to think about the new roles teachers have to perform - roles that demand globalisation and intervention.  Teachers cannot limit themselves to the role of transmitting knowledge; they must actively facilitate the global process of development - cognitive, emotional, and social - of their students.  There is a hand full of consequences for teacher training, both initial and in-service training.

 

3-     Several obstacles prevent further expansion and consolidation of pedagogical projects in schools: isolation and lack of resources, instability and discontinuity of teachers' teams along the years, little or non-existent support from educational authorities.

 

4-     The educational project of the school is the driving-force of its functioning.  It is necessary to choose clearly common goals, to identify barriers and resources, to mobilise people, to articulate logic sequences of activities and procedures of evaluation and training, in order to get things changed and to improve the quality and social utility of education.  But the educational project must be elaborated in a participatory process, motivating the co-operation of the entire "educational community" (that is, teachers, parents, pupils, staff people, psychologists and other stakeholders), in order to respond adequately to the specific needs of whom is prepared for.

 

5-     Parents' participation in school life and management must be conceptualised within a scheme of equality and co-operation.  Communication may be disturbed by the influence of certain stereotypes and prejudices: the paternalism of teachers; the fear that intrusive parents’ associations; and reciprocal misunderstandings and arrogant manners may invade professional domains.  It is crucial, then, to separate clearly what is not but information transmission and accountability and what is really partnership and participatory, democratic project-building strategy.

 

5. Final remarks

 

The Portuguese site of citizenship was designed at an intermediate level, as an attempt to link some local experiences to improve democratic values and participation, both in formal and non-formal education.  The characteristic they all share was the location in the same region, Lisbon and its neighbourhoods, deeply marked by cultural and ethnic diversity and social inequality.  At the present stage of its development, the main interlocutors are 3 basic schools, 2 secondary schools, 1 public health centre, 1 community and religious centre, 1 local association, 1 private institute of action_research, and several departments and programmes of the Ministry of Education.  Therefore, we have good expectations in what concerns the influence the development of EDC Project may have in the general policy of the Ministry, and in the functioning of several of its departments.  But, on the other hand, the site is still too vertical a networking, depending too much on the initiative and leadership of the Government offices.  The efforts to reinforce the presence of local authorities and adult education services did not result, till now, and so there is a lack of relevant partners as well as a bias towards childhood and youth.

 

In terms of achievements, the Portuguese site may indeed reach a good level of theoretical and professional reflection on the issue of education for citizenship.  The periodic workshops proved to be a useful method, and the reports prepared for each one and circulated among all the participants contain rich materials, in what regards both ideas and good practices.  How can this be translated into training materials and activities, directed towards multipliers such as teachers, teachers trainers, journalists, managers or opinion makers is one of the major challenges the Site must face, this year.  A second point is that the participation in the EDC Project already concretised the possibility of visiting other countries' experiences and contact other activists for some of the actors and professionals engaged in the Site.  It is still difficult to constitute a network of local initiatives that may function in partnership logic and survive the end of this particular experience.  And we have no precise ideas on implementation and dissemination strategies.

 

COMMUNICATION II

 

Former member of the European Commission against Racism and Intolerance, set up by the Summit of Heads of States of the Council of Europe, Mª Jose Diaz-Aguado has take a very active role in Educational Action:

 

    E. Formal and informal education for a tolerant society

 

53.   expressly recognise the crucial function of child-rearing and education in combating racism and intolerance;

 

54.   include human rights and media education in school curricula and encourage measures to ensure that the dangers of racism and the consequences of authoritarian and totalitarian ideologies are taught in history lessons;

 

55. actively promote school activities explicitly designed to counter racism and intolerance.

These should help children to understand, detect and fight racism, teaching them to view it as a problem of direct relevance to everyone, and see that it is destructive to both the perpetrator and the victim and that it can and must be fought;

 

56.   promote the development of ability to identify prejudice and stereotypes and to build up alternative patterns of classification and reasoning;

 

57.   foster the development of knowledge, skills and attitudes preparing pupils to take an active part in fighting racism and intolerance;

 

58.   revise school textbooks and curricula to reflect diversity and encourage tolerance and mutual respect across all subject areas (science and technology as well as the arts and humanities);

 

59.   in revising school textbooks, attach special importance to expurgating items, which could convey hatred and generate racist, ethnic or anti-Semitic hostility;

 

60.   encourage modem language teaching, which has always proved a highly effective way of overcoming mental barriers and broadening cultural horizons.  It should not be restricted to the most widely spoken foreign languages, but extended to the teaching of other languages spoken in multilingual countries;

 

61.   actively encourage the emergence of an approach to education which is based on teachers' explicit respect for all cultures in contemporary society and the inclusion of this approach in school curricula;

 

62.   support initial and further teacher training to handle work aiming at tolerance in an environment where people from different cultures live together as well as an approach to education which fosters understanding for other cultures;

 

63.   ensure that education authorities guarantee equal educational rights for all majority and minority groups, and promote the successful integration of the minority groups together with the majority group;

 

64.   pay special attention to making extra-curricular activities (which may have both an educational and a social component) accessible to pupils of all ethnic origins;

 

65.   review different ethnic groups' educational performance at key stages of compulsory education and their patterns of entry to and performance in higher education, in order to compare the minority to the majority and, if necessary, intervene at early stages in the education process;

 

66.   confer special importance on measures aimed at young people by developing youth policies concentrating on action against racist, xenophobic and intolerant attitudes, bearing in mind however that such measures may not reach alienated youth;

 

67.   encourage projects for youth, which combine an insight into other cultures with individual experience, such as international youth exchange programmes;

 

 

 

 

 

                                                      

Hosted by www.Geocities.ws

1