DiablosCampeones de Verano 98 y 99.
 
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Invierno '99

Tecos 1 Toluca 2
Toluca 2 Santos 3
Morelia 0 Toluca 1
Toluca 2 UNAM 0
Puebla 0 Toluca 0
Toluca 2 Tigres 1
América 1 Toluca 2
Toluca 6 T.Neza 1
Atlas 3 Toluca 2
Toluca 5 Celaya 2
León   Toluca  
Toluca   Guadal  
Atlante   Toluca  
Necaxa   Toluca  
Toluca   Monter  
CruzAzul   Toluca  
Toluca   Pachuca  

LAS BARRAS DE LOS DIABLOS.

 La perra brava suda y se desgañita en cada partido, sea en la capital del Estado o en otra plaza. Los miles que son festejan cada gol del Toluca agitando banderas, quemando cohetes, mojándose con agua, cerveza "Victoria", refresco o lo que sea. La celebración característica de la 'perra' es quitarse la camiseta; la idea surgió en un partido cuando la 'Perra' dijo: "Yo me quito la playera si meten gol los del Toluca". Los directivos del Toluca autorizaron a la 'perra' a poner unos lazos para dividir al público de lo que es la porra; asi cuando uno está dentro del lazo, se tiene que quitar la camiseta, si no, le dan playerazo limpio hasta que se la quite. (Fuente: Semanario REDES)

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TENTANDO LA SUERTE DEL DIABLO

Por Alejandro Ortiz,  revista No. 3  "Futbol Total"

"La afición del Toluca es única en México. Es una motivación muy importante el hecho de tenerla atrás de nosotros. Ojalá dentro de la cancha podamos seguir brindándole los triunfos que se merece.

Fabian Estay"

El equipo del Toluca gana a quien sea en su casa. Para el rival, meterse a la Bombonera y enfrentar al número 12 es tentar demasiado la suerte del Diablo. Son muy pocos los equipos que han salido ilesos de la experiencia.

La fantástica irrealidad del ser.

Hablar de la afición que tiene nuestro futbol es reconocer los fantásticos espacios de expresión que nacen de una historia ancestral viva; manifiesta a través del festejo y la conmemoración de un evento trascendente, en este caso el futbol. Es hablar también de un público que hace un ritual en forma generosa y que cada vez que llega el encuentro, transforma su existencia en un espacio ilimitado de éxtasis y desahogo de las penurias que lo afligen en su vida cotidiana.
 

Hay que celebrar, después ya veremos qué.

En la ciudad capital del Estado de México y como en contados lugares de la República Mexicana, se celebra desde hace algún tiempo, éste rito incesante de la fiesta futbolera. La gente se viste con los mejores y más vistosos atuendos roji-blancos toluqueños, si no es suficiente, se escoge el preferido de los miles de estandartes que encontramos por doquier: cintas para la frente con un sin fin de leyendas; cachuchas y gorros de arlequín o gorros frigios y hasta de satín o peluche. Banderas, banderines, banderolas y estandartes de todos tamaños y sabores para gusto de los presentes. Una pintadita de rostro por acá, por allá las camisetas de los ídolos o de otros no tan ídolos pero siempre festejados. Mas acá el doncito con los artefactos más raros y extraños; desde matracas tradicionales, chicharras, armónicas, silbatos, maracas, sirenas; hasta el merolico clandestino que anuncia los cohetones tamaño "cahuama", los "chifladores", los "cañones", "buscapies" y los "chinos" de gran escandalera. Con ellos se rompe cualquier viso de solemnidad y se revive al mas mustio de la porra.

Una vez al interior del estadio el olor a azufre y la tambora se perciben una hora antes del partido. La algarabía de las porras y la afición apenas se detiene por instantes para dar paso al suspiro contenido por la acción ráfaga del encuentro. El humo de los cohetones deja traslucir el claro apiñamiento de los miles que festejan a los héroes locales al momento del desborde o al instante del pase preciso, el lance del portero, el testarazo al travesaño o al invitado especial; la suerte del golpe a la red por el principal protagonista: el gol.
 

La fiesta de los de Casa

El ambiente al interior de la bombonera se caldea. Cada victoria del de casa nos haca sentir que la historia es cíclica y no lineal como la razón quiere hacernos entender. Acá se viene a gozar, a sufrir y a llorar. Uno a uno los equipos visitantes muerden el polvo al tentar la suerte de este Diablo mejorado, ya sea Pumas, Guadalajara o América.

Mientras caen los goles todo vuela; los vasos de cerveza, los listones de color, las cintas blancas de impresion y los papelitos de color; hasta los dedos de la mano del fiel de la perra (Rolando) que por un descuido, y entre los efluvios etílicos, se le olvido cerciorarse de lo largo de la mecha del cohetote que prendía. Y ¡PUM!, sólo de esa forma se perdió el desenlace. Por cierto, la sangre pasó desapercibida entre el color de su camisa, que hecha girones, envolvía el malogrado muñón izquierdo y los dedos que le quedaban con vida. Sin embargo esto que es común aquí, ya no significa algo de preocupación, la fiesta seguía y seguía.

El infortunado era de la Perra Brava, que es una de las porras del Toluca. La más avezada y prendida. La que con mejores dotes entona el grito oportuno y la "cabula" encendida.
 

No sólo la perra brava muerde

La Perra nació cuando el equipo fue campeón hace dos años. La idea surgió del Perro, un procaz jefe de taxistas que decidió organizar, en el ala poniente del estadio, las frases más ardientes e incisivas y conformar nuevos ritos de presencia en la animación toluqueña. A la hora del gol, el grito de esta porra se transformó al de la perra, sólo por seguir fielmente el don de mando y organización del amo. Brava por ser altiva y elocuente. Y cuando muerde, muerde fuerte. No importa si llueva, nieve o truene. Al ritmo de cualquier son baila y por aquí y por allá y cuando el gol, a quitarse todos las camisas para mostrar los abultados vientres de la anímica condición perruna.

A cada instante la voz uniforma de la perra, promueve el clásico mambo ocho del buen Pérez Prado, con un retoque de final cumbiero; uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, mambo hu T O L U C A !!!! Tararacachán, Tararacachá... y así hasta completar nueve mágicos movimientos de rima intermitente, unos mas leves y otros muy groseros. Otros nuevos y espontáneos, que como dice el vecino de tribuna de sol, sólo aquí en este momento es como nacen y como uno se acuerda de ellos, pero sólo aquí, en este momento.
 
 

La del Tigre Toño

En sección sombra también se cuecen habas, mas tranquilas pero no por eso desprenden menos aroma. Ahí la porra del Tigre Toño mantiene un incesante ritmo de jolgorio choricero. Más en pausa; como nostálgico por dejar pronto el evento. Acá el grito es menos intenso, pero igual de emotivo, mientras su orquesta toca un repertorio interminable de antología tradicional mexicana. Que va desde corridos, sones, cumbias salsas y otras nuevas y otras modernas. Ahí los gritos aislados encuentran respuesta en un alud de carcajada intermitente. Un pícaro tras otro compiten por quedar mejor entre los presentes.
 

Andanzas del Diablo Mayor

La porra del Diablo Mayor es la más antigua, respetada y reconocida. Es ya una agrupación cuyos miembros gozan de la simpatía de propios y extraños. No hace mucho tiempo en el estadio Azteca el Diablo Mayor explotó un cohetón en plena tribuna de visitante. La autoridad no permitió el sacrilegio y la violación a la ley de armas de fuego y manejo de explosivos. Fue detenido el infractor y puesto a disposición del Ministerio Publico. Cual fue la sorpresa de la autoridad al enfrentar a toda la porra del Toluca unida como nunca. Realizó un bloqueo descomunal que durante cuatro horas impidió el afluente de vehículos en el periférico sur a la altura del Estadio Azteca. La ley tuvo que flexibilizar su postura y como dice el refrán popular voluntariamente a fuerzas dejar libre al líder de la porra toluqueña.
 

Sólo una porra de futbol

Mientras el aroma de la victoria permanezca, la afición seguirá volcándose una y otra vez hacia el festejo en un éxtasis toluqueño sin precedente. Hemos de reconocer que por mas escándalo y críticas de exceso que se le pueden hacer, además de las ovbias diferencias que existan entre una y otra, el comportamiento de la afición es ejemplar. Son muy pocos los casos de desmanes y desorden que se les puede achacar. En cada encuentro se festeja como nunca; pero nunca se pierden los estribos, sólo uno que otro borrachín que perdió de plano se "puso" demasiado y quedó tendido en el graderío
 

RECUADRO:

El tiempo pasa...

Los diablos avivan el anafre de la pasión toluqueña mientras la añeja Bombonera, que descansa a los pies del Calvario y la Teresona, vibra y sucumbe ante la algarabía del grito y la pachanga. El carbón está al rojo vivo envuelto de las llamas azules del tormento y la caldera rebozante por el ardor del fuego.

...y no te puedo olvidar, te traigo en mi pensamiento constante mi amor y aunque trato de olvidarte cada día te extraño mas

Perecería que la monumental efigie de López Mateos, asoma al templo y se embeleza con esta fiesta de azufre, tambora y canto. Desde antes la rijosa, la perra brava, del ala izquierda, ya anda en la arenga. Apenas minutos después y la otra, la tradicional del Tigre "Toño", empieza y no se detiene un momento mientras le da por entonar todo un repertorio de orquesta. Para seguir ahí la tarde, más y más fiesta.

Las noches sin ti, agrandan mi soledad, a veces he estado a punto de irte a buscar... .dime que cosa me hiciste que no te puedo olvidar.

Porque han de saber que una y otra no se llevan. Al parecer no hay alma chocarrera que se compadezca y las conmine a sincronizar las propuestas. Pero abajo, en la cancha, son los dominios del averno. Ahí gobierna el Diablo Mayor y casualmente concilia los extremos.

Si vieras, yo como te recuerdo en mis locos desvelos le pido a Dios que vuelvas...Si vieras yo como te recuerdo será porque aun te quiero...

Mefistófeles se pasea con su séquito: las niñas animadoras en coreografía de "experto", un Chapulín Colorado choricero, un pollo rojo que deambula atento; al final, las ánimas siniestras al acecho. Pero... no hay que temer es sólo fiesta, un evento de comunión al extremo.

Espero que tu escuches esta canción, donde quiera que te encuentres espero que tú, al escucharla te acuerdes de mi como me acuerdo de ti.

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