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El trastorno más frecuente que produce el ejercicio es la aparición de hipoglucemias.
Cuando la diabetes está perfectamente controlada, la realización de una actividad extra, provoca habitualmente un "descenso de azúcar".
Para evitarlo, el paciente debe previamente tomar precauciones, ajustando la dieta y la insulina.
Con un ejercicio ligero bastará con aumentar algo la toma de hidratos de carbono.
Con un ejercicio mayor será necesario también bajar la dosis de insulina o antidiabéticos.
No hay reglas fijas; cada paciente debe aprender a buscar el equilibrio en su caso.
En la diabetes del adulto el riesgo de hipoglucemias es menor y no existe si al paciente sólo se compensa con dieta. En la diabetes del niño y del joven las hipoglucemias son más frecuentes; hecho que debe ser tenido en cuenta. SE DEBE EVITAR LA INYECCIÓN DE INSULINA EN LAS ZONAS SOMETIDAS A EJERCICIO (por Vg. las piernas).
Llevando una vida sedentaria la ejecución de un ejercicio o deporte aisladamente, necesita necesariamente la modificación previa de la dieta y medicación.
Con la práctica de un ejercicio regular, una vez ajustada la dieta y la insulina, no es necesario hacer nuevas variaciones.
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