VELOCIDAD DE FLUJO --¿Sabes lo que he oído? --preguntó Gus mientras devoraba ansiosamente el perrito ahogado en mostaza. --Qué has oído, dime --respondió Kid, tratando de concentrarse en el complejo sistema de circuitería que tenía delante. El soldador eléctrico humeaba en sus manos, mientras unos dedos expertos derramaban gotas de estaño en los lugares apropiados. No era un proceso complicado, (él lo habría hecho unos cuantos miles de veces desde que abrió por primera vez la carcasa de una microterminal, allá por la prehistoria), pero en su interior se habría alegrado de que su mejor amigo se estuviese callado. --Que van a instalar un buscador de inteligencia flexible en la Red. Algo nuevo. Muy raro. Tecnología punta --dijo Gus, en tono de confidencialidad total, como si fuera un asunto de seguridad nacional. --Ah-já --murmuró Kid, calentando el filamento de cobre que surgía por el orificio partido de un cable minúsculo. --¿Es que no me has oído? --se indignó su amigo ante la trivialización de su más preciada información--. Te estoy hablando de una máquina que no solo busca, sino que además juzga lo que encuentra, chaval. Como haces tú. Podría dejarnos en el paro a todos en menos que canta una calandria. --No. --¿Qué no, qué? --Gus se limpió un poco de mostaza que, increíblemente, había caído sobre su generosa papada--. ¿Qué no existe nada parecido? --Que no nos dejarán en el paro --suspiró Kid, dando por acabado su trabajo. Desconectó el soldador y dejando la carcasa abierta y orientada a la ventana, para que el viento de la noche ayudara a enfriar las uniones selladas con estaño. Dejando el material sobre la mesa del taller, prestó atención completa a su amigo por primera vez--: No nos quedaremos sin empleo, Gus, éso es una estupidez. --¿Cómo estás tan seguro? --Porque ninguna máquina es capaz de hacer lo que nosotros --contestó el "hacker", con tono de maestro disgustado. Luego lo pensó--: ¿Cómo es ese... buscador? --Bien --Gus se frotó las manos, eliminando los últimos restos del perrito sin necesidad de usar una servilleta--. Creo que lo patenta Softron. Tiene capacidad, según dicen, de analizar hasta nueve mil sectores de información a la vez, y, lo más importante, de priorizar, en base a las necesidades del cliente y el estado del mercado. --Eso lo puede hacer cualquier macro de tres al cuarto, Gus... -No como esta, te lo aseguro. ¿Recuerdas el incidente Opel, en Francfort? --Si --asintió Kid. Por supuesto que lo recordaba. Aquel asunto era conocido en toda la Red como uno de los milagros predictivos financieros más importantes desde que Cristo había augurado el éxito de la producción en cadena con unos cuantos peces. --...Pues se dice que la corazonada del agente que aconsejó a Opel que vendiera sus acciones no fue tal, sino una predicción en toda la regla de este nuevo sistema. Kid lanzó un bufido de incredulidad, mirando a Gus de soslayo. Dos días antes de que la empresa alemana vendiera sus acciones, nadie daba un duro por su estabilidad en el mercado. Una racha de malas decisiones administrativas había colocado la empresa al borde del colapso. Entonces vino el descubrimiento del condensador a temperatura ambiente por uno de sus departamentos de ingeniería aplicada, y ¡boum!, la cotización se disparó. Opel se convirtió en un gigante avaro y reacio a conceder licencias de la noche a la mañana. Mucha gente se enriqueció, otra poca se arruinó, y el economista que supuestamente tuvo la visión divina no necesitó volver a trabajar. O eso se decía. --Venga ya --bufó Kid, dejando que la incredulidad modulara sus palabras--. Ese golpe no lo preví ni yo. Y dudo que el tío que aconsejó vender a la empresa supiera lo que estaba haciendo. Y aunque así fuera, eso jamás sería capaz de reproducirlo un ordenador --concluyó, levantándose de la silla y encerrándose en el baño. --¿Por qué no? --preguntó Gus, mientras su amigo limpiaba la taza con un pedazo de papel higiénico. -- Porque carecen de valor predictivo, Gus --sentenció Kid--. En otras palabras, no tienen sentido común que aplicar a sus decisiones. --Pues hay mucha gente que ya está pensando en contratar sus servicios como asesor de recursos --aventuró Gus, sabiendo lo delicado del tema que estaba tratando--. Creo que dentro de diez años sólo habrá un tipo de asesor de recursos en la Red, y no será de los que piden aumentos. Evan |