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Rodeado por un crom�tico lago viv�a la ciudad amurallada de llanto. Enriquecido por la antigua precencia de los cisnes; feroces chacales con ojos de rub�es lo rodeaban como centinelas en guardia; niebla carbonizada cubr�a la colosidad. Siguiendo el arpegio de la arm�nica dulcinea ascendia por la aglomerada pasarela de la torre. La inmensa barrera de su entrada parec�a ser un portal hacia otra dimensi�n, incluido por un macabro estruendo de alaridos y truenos en agon�a. Elementos sobrenaturales de fuego, agua y viento revolv�an en su interior uniendo las fuerzas de dioses y arc�ngeles prisioneros dentro de ella. Fuertes rafagas de viento ca�an sobre m� como granizo de invierno. Al poder llegar al centro del portal decid� abandonar el alma llevada, ya que algo sagrado e inesperado llamaba, cantaba y esperaba por m�. Pod�a oir claramente el aull�do del ambiente abandonandome poco a poco. Portones con viejos y ancianos cerrojos hab�an por doquier, y alumbrado por terribles antorchas con llamas del mismo plateado y azulado del bosque. Sombras corr�an por los pasillos, caballeros en negro la cuidaban, grandiosas y gigantescas esculturas de bestias y demonios miraban mis pasos uno a uno. Son�mbulos susurros manten�an la tentaci�n de llegar hacia m�. |
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