
Un
personaje inquietante UN PERSONAJE INQUIETANTE, PURO CORAZÓN -1988. Fuente: El Autor fue testigo presencial del suceso, en su propia casa.
Entre las personas -o personajes- que vienen a veces a ver la exposición de cerámica que es mi pequeño taller, un día apareció un muchachote bastante andrajoso; sin embargo su figura no me causaba recelo, ni siquiera la sospecha de que fuera un ser indeseable. Era todo lo contrario; pronto se ganó mis simpatías y hasta me embargó la curiosidad por saber qué traía en su bolso.
-¿Qué vendés? -le pregunté. -Yo no quiero venderte nada, sólo he venido a ver lo que hacés porque me han contado que la cerámica que hacés es linda...
Miraba todo, las piezas de cerámica y también los cuadritos pintados con mis propios pensamientos escritos, que estaban mezclados entre la gran cantidad de pequeños trabajos que expongo. Lo llamativo era que los leía en voz alta: - Nunca digas que no mientes, porque vuelves a mentir... - Jamás digas que ya es tarde para aprender. A los 67 años conocí la arcilla. - Todo esto es producto de un largo invierno miramarense. - El pájaro necesita alas para volar; el hombre, amigos para vivir. - Si mirás para atrás verás todo lo andado; si mirás para adelante verás cuánto falta para llegar... Luego de algunas consideraciones me dijo: -Dame un lápiz y un papelito... -y con una hermosa letra escribió:
- La muerte está tan segura de ganarnos la carrera, que nos da toda una vida de ventaja...
Me quedé con una incógnita que no podré resolver: ¿un hombre angustiado? ¿un sabio? ¿un loco...? ¡Nunca lo sabré...!
Caminando por la calle 28 se encontraron Juan Jeremías (le decían "Yuanín") y Rodolfo Botto. Rodolfo parecía algo contrariado. Al verlo así, Yuanín le dijo con un tono amigable: -¿Querés tomar un café...?
-¡No! Ya me lo va a dar Segundo Acha cuando llegue a la imprenta... ¡Ayer no fui a trabajar...!
Un viaje a lo desconocido...
Natalio Bianchini era el dueño de un "mateo" y siempre se lo veía en el pescante en la paciente tarea de esperar a sus clientes. Solía contar sus historias y las complicaciones de los clientes, que lo tenían a mal traer. Una tarde de mucho calor se le acercó una señora con aire preocupado, quien le dijo sin más trámite: -¡Vamos a casa! -¿Qué calle, señora...? -Calle 44. -¿Qué número...? -¡No lo recuerdo! Ya lo vas a ver en la puerta...
Tres relatos, increíbles pero verdaderos
ERA MODERNA, MUNDO DE MARAVILLAS -1988. Fuente: Los relatos que desde antaño escuche de mi padre; el calentador es posible verlo aún, en mi taller de cerámica.
En el primer capítulo algo dijimos de las maravillas del mundo moderno, del mundo del maquinismo artesano, del mundo de los artífices, de los que hacían artes con sus manos, o con sus herramientas y máquinas simples, como el viejo torno; estos maestros de oficios eran los que cumplían las operaciones fundamentales: sostener, clavar, entarugar, recién más tarde atornillar, desbastar -antiguamente era "pelar" los bastos, los troncos-, lijar a piedra y pulir. Después enseñaban el arte de su oficio a sus discípulos, que esperaban la oportunidad del aprendizaje. No existía la producción en serie -que nace con Ford en los EE.UU.- pero tampoco existía la desocupación, ni las imperfecciones de las unidades que conforman la serie. Pero no es esto lo que quería relatar. Quería describir un pequeño aparato que todavía conservo, cuya terminación es una superior exhibición de la maestria de los finales del mundo moderno. No alcanza los niveles de perfección de los "robots", mecánicos pero móviles, que se hacían en Europa ya hace más de doscientos años -relojes, animales, figuras humanas, y composiciones con esos integrantes, con movimiento y música de fondo-. Se trata de un hermoso calentador a kerosene, de bronce, pulido a la perfección, con todos sus atributos; es desarmable: se separa en partes como un "mecano", siendo la mayor de ellas el tanque. Muestra la marca "Primus" grabada con perfección. Pero lo que asombra es su tamaño; se vendía recomendándolo para viajes, y aunque es aún hoy muy eficiente su mayor virtud es que se desarmaba rápidamente y se guardaba y transportaba en una caja metálica de... ¡14×11×7 cm! Esta pequeña caja era decorada con pintura indeleble en colores. El calentador tiene grabado el número 96, que seguramente marca el orden de su fabricación. Sus partes son muy elaboradas, y se estima que la fecha en que fue fabricado es antigua.
MAMÍFEROS GIGANTES, EN MIRAMAR -1988. Fuente: Esta síntesis tiene origen en reiteradas publicaciones aparecidas en Miramar, y en aportes del Museo Pta. Hermengo.
Desde hace ya muchos años se reconoce que Miramar es, paleontológicamente hablando, un lugar de privilegio. En los acantilados arcillosos que colindan con Miramar han sido descubiertos en numerosas oportunidades huesos de la fauna del pleistoseno -según el diccionario, de principios de la era cuaternaria- , espectacular época de mamíferos gigantes. Un poderoso cráneo y otros restos fueron descubiertos en el transcurso de varias campañas de búsqueda organizadas por el doctor Eduardo Tonni, Daniel Berman, Francisco Fidalgo, José Prado, Gustavo Politis y Mónica Salemme, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. En nuestra pequeña medida, el Museo "Punta Hermengo" de nuestra ciudad, dirigido por Roxana Sciorilli Borrelli, sigue sus investigaciones gracias a las tareas que realizan Daniel Boh y Adrián Giacchino.
UN EJEMPLO DE OTRA ÉPOCA... -1988. Fuente: Esta nota, que poseo desde hace años, la reproduzco ahora. Sin duda Rómulo Raggio era hombre hoy poco común.
Este es un suceso real registrado casi diez años después que la crisis de 1930 se abatiera sobre el país. Se había cumplido el año 1939; los chacareros que arrendaban el campo "María Ángela", propiedad del señor Rómulo Raggio, aquí en Miramar, elevaron una nota a este hombre; le contaban acerca de su precaria situación debido a las malas cosechas. Sin pérdida de tiempo, Rómulo Raggio contestó a los agricultores que rebajaría el precio de los arrendamientos en un 20%, y que sería tolerante en lo que respecta a los pagos. Esta actitud, sin lugar a dudas no frecuente, nos hizo pensar en que siempre es posible encontrar hombres de noble y generoso corazón.
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Estas páginas fueron creadas en reconocimiento al autor del libro "100 años de anecdotario histórico de Miramar", don Segundo Acha, amante eterno de la ciudad de Miramar y su historia, y también con el fin de que todo el mundo pueda conocer a ésta, mi ciudad, a través de este texto.
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