Historias y actores verdaderos del '67 al '73
vista de la playa desde la Rambla
Cosas del Ñoqui

Un intendente cumplidor

Dos personas para recordar
Cosas de Enrique Saavedra, (a) Ñoqui

Todos conocíamos a Enrique Saavedra como "Ñoqui" Saavedra; era el mejor "artista" de los cuadros filodramáticos que siempre representábamos en Miramar, en el marco de la barra "brava" de los amigos. Era muy bajito, alegre y dicharachero.
Cuando le tocó el servicio militar él se presentó muy contento y deseoso de cumplir con la patria. El primer día ya hicieron formar filas a todos los futuros soldados; apareció un sargento quien, con poderosa voz de mando, se dirigió a ellos diciendo:
-¡Atención, soldados! ¡Los que tengan más de uno ochenta, que den un paso adelante! -Entre todos los grandotes, "Ñoqui" también dio el paso adelante.
El sargento, acercándose lentamente, le dijo al soldado Saavedra: -He dicho los que tengan más de uno ochenta, ¿o no oyó?
"Ñoqui" se metió la mano en el bolsillo, sacó dos pesos arrugados y dos monedas y, después de contar, respondió con orgullo: -¡Yo tengo dos veinte, mi sargento!
Mejor es no contar lo que le pasó a nuestro amigo Saavedra...


Un intendente cumplidor (...de 55 años)

Esto sucedió hace ya muchos años. Un numeroso grupo de personas esperaba, ya algo impaciente, la llegada del Intendente a su despacho. Cuando la espera se hizo larga uno de los más intolerantes le dijo, con tensión mal reprimida, al secretario:
-¿Será posible saber dónde está el Intendente...?
El secretario, muy ufano y lleno de orgullo sobrador, le dice: -Es que hoy cumple 55 años, señor.
-¡Ah, bueno...! ¡Me voy más contento, por lo menos ya empezó a cumplir algo!


Dos personas para recordar

ALEJANDRO RODRÍGUEZ, UN GRAN CHICO -1983. Fuente: Fui testigo presencial del acto de arrojo de un joven íntegro.

Decir que Alejandro era un chico fenomenal es rendir el más justo homenaje a un muchacho nacido en Miramar, que quiere y honra a esta ciudad. Él es así: nunca le gustó destacarse y siempre escapó a la publicidad. Mucho nos costó sacarle las palabras con las cuales nos narró su hazaña.

El día 5 de febrero de 1982, a las 12,45, se encontraban en el muelle de pesca varias personas; algunas pescando y otras, como él y yo mismo, curioseando. En un momento dado un chico de aproximadamente 12 años resbaló por entre las barandas del muelle y cayó a las aguas, ante el estupor de todos. Lo vimos perderse de vista entre las rompientes de las olas que castigaban contra los pilares del muelle.

Aquí es cuando el joven Rodríguez, sin pensarlo siquiera y sin medir el peligro, se arrojó al mar. Luchando solo, sin ayuda de ninguno de los que asistían atónitos al espectacular salvataje, este avezado nadador logra rescatar al chico después de una lucha nada fácil. Según se supo luego, hacía sólo quince días había sacado de las rocas del sector norte a otro chico, salvándole la vida.

DANIEL ANSALONE, AUDAZ CANOERO -1988. Fuente: Recuerdos del Autor, que lo viene mirando a lo largo de su epopeya.

Daniel y Canelo, con su canoaSe llama Daniel Ansalone. Ignoro porqué todos sus amigos le dicen Sopa; los más pícaros dicen que es un devoto de ese plato. Es además un enamorado de la naturaleza y un audaz canoero aventurero

En el Centenario de Miramar -20 de setiembre de 1988- se había anunciado un extenso programa de festejos; también se anunciaba la llamada "Travesía del Centenario", 1850 Km. bajando por el río Salado desde su origen (Lumbreras, Salta) hasta el puerto de Tigre, en Buenos Aires.

Era este proyecto un sueño que quería cumplir Daniel. Tras larga selección eligió a Carlos Canelo, un buen amigo, amante de la naturaleza, guardavidas y profesor de educación física; además, bueno para remar. El 4 de julio de 1988 debieron enfrentar al misterioso río, siendo magnífica la impresión que recibieron: buen caudal de agua y, la geografía, una maravilla en matices...

Daniel Ansalone nació en Ramos Mejía, en el Gran Buenos Aires, en 1949, y vive en la ciudad de Miramar. Sus experiencias en canoa incluían a los ríos Quequén (180 Km. en 1982), Dulce (640 Km. en 1985), y Uruguay (1200 Km. en 1986). Su cuarta travesía fue la realización de sus sueños: en 1988 baja el río Salado desde su origen hasta el Tigre, en Buenos Aires. Junto con su compañero Carlos Canelo recorren una distancia de 1850 km. en 55 días llenos de aventuras y sacrificios. Su relato es su primer entrega literaria y está dedicada al Centenario de Miramar, su pueblo adoptivo.


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Estas páginas fueron creadas en reconocimiento al autor del libro "100 años de anecdotario histórico de Miramar", don Segundo Acha, amante eterno de la ciudad de Miramar y su historia, y también con el fin de que todo el mundo pueda conocer a ésta, mi ciudad, a través de este texto.

Para enviar críticas, alabanzas y/o sugerencias respecto a estas páginas, pueden comunicarse por e-mail con Daniel Choclin, quien con mucho gusto espera las mismas en la dirección [email protected]



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