EL ABSOLUTISMO EUROPEO

El absolutismo es una forma de gobierno en la cual el poder reside en una única persona, a quien deben obedecer todas las demás, sin rendir cuentas al parlamento ni al pueblo. Abarcó los siglos XVI, XVII, y XVIII, cuando la influencia política de la nobleza declinó, aunque manteniendo el régimen feudal que mantenía su preponderancia en la sociedad de la época. La teoría del derecho divino del poder real o del absolutismo teológico nació en Francia en el último cuarto del siglo XVI y en el ambiente de las guerras de religión.

Las principales características del absolutismo fueron:

Ø   Rey único, vitalicio, hereditario y teocrático lo que hacia que el monarca dictara todas las leyes de acuerdo a sus intereses y la de los nobles, que estaban para aconsejar al rey en sus decisiones aunque éste siempre tenía la última palabra; el rey manejaba los hilos de la iglesia y era el jefe temporal, lo que quiere decir que manejaba la parte administrativa y todo lo que tiene que ver con sus riquezas, mientras que la parte de la fe y la creencia religiosa eran atribuidos al clero.

Ø   Se practicaba una economía mercantilista en donde todo estaba respaldado en metales como el oro y la plata siendo este sistema responsable por las miserias que azotarían Europa luego y que serán cambiados por sistemas más liberales, y a su vez muy controlada para así poder cobrar los impuestos necesarios para poder mantener la acomodada vida del rey y los nobles en el Palacio de Versalles en el caso de Francia con todas sus fiestas y más de un centenar de habitaciones.

Ø   En cuanto a la sociedad, ésta es testamentada, por lo que si naciste campesino serás campesino y no contarás con los privilegios de la nobleza: por más que seas noble y no tengas dinero, tu condición de noble no te la quita nadie en aquel entonces.

Ø   Este régimen, para poder funcionar y asegurar su continuidad, debe contar con un ejército que apoye incondicionalmente al rey y para a su vez apoyar y mantener el sistema monárquico en orden y controlar cualquier tipo de revueltas contra éste, una burocracia con ministros y funcionarios públicos a cargo que la hagan funcionar correctamente para que así se mantenga el poder monárquico, un grupo de embajadores que se encargaban de los tratados comerciales, de guerra, y matrimoniales ya que todos los reyes europeos se casaban entre ellos para asegurar las coronas reales y estos casamientos siendo pura y exclusivamente por interés, un sistema tributario fuerte que pueda mantener en pie todos los gastos del Estado y del monarca, así como también la flota, el ejército y la burocracia.

 despotismo ilustrado

El "despotismo ilustrado" (también conocido como "absolutismo ilustrado") es un concepto político que se enmarca dentro de las monarquías absolutas y que pertenece a los sistemas de gobierno del Antiguo Régimen europeo, pero incluye las ideas filosóficas de la Ilustración, según las cuales las decisiones del hombre son guiadas por la razón. Los monarcas de esta doctrina contribuyeron al enriquecimiento de la cultura de sus países y adoptaron un discurso paternalista.

Algunos de sus representantes son:

Ø     Federico II el Grande de Prusia

Ø     María Teresa I de Austria

Ø     Catalina II de Rusia

Ø     Carlos III de España

Estos se mostraron tolerantes con las ideas reformistas de la Ilustración e incluso acogieron en su Corte a alguno de los grandes ilustrados como es el caso de Voltaire y Diderot, lo que explicará en parte la aparición en el año 1789 de la Revolución Francesa. El carácter primordial es su espíritu crítico y escéptico.

El absolutismo ilustrado se inscribe así en la línea del absolutismo del siglo XVII, esto es, en el refuerzo del Estado dentro de un marco territorial nacional, en la expansión económica bajo la protección estatal y en el desarrollo comercial en manos de una burguesía que proporciona administradores y financieros a la propia monarquía.

En general, los Estados absolutos eran poco eficientes por la difícil coexistencia entre dos tendencias antagónicas: la autonomía corporativa de los gremios, las iglesias, los señoríos

Se puede resumir en una frase todo para el pueblo, pero sin el pueblo. De esta frase podemos destacar dos ideas:

EL ABSOLUTISMO ESPAÑOL

Los iniciadores del robustecimiento de poder real español fueron los Reyes Católicos. Su obra fue continuada por su nieto Carlos V y su bisnieto Felipe II, los dos primeros soberanos de la dinastía de los Habsburgo o Casa de Austria que gobernó España y América española hasta 1700.

Carlos V. Era nieto de los Reyes Católicos. Nació y se educó en Flandes por lo que tuvo que aprender el idioma castellano para gobernar sus amplios dominios.

Fue defensor de la Iglesia Católica. Su imperio se formó por herencias, llegando a gobernar sobre un vasto territorio que incluía territorios en Europa y América, por lo que sus orgullosos cortesanos decían: "el rey no se pone jamás sobre los territorios del rey de España."

La posesión de tan extensos territorios permitió a Carlos ejercer la supremacía sobre la Europa occidental, pareciendo estar próxima la resurrección del Imperio de Occidente, a la cual lo impulsaban algunos de sus consejeros.

Estas inclinaciones imperialistas de la monarquía hispano-alemana de Carlos V encontraron la oposición decidida de Francia.

El reino de Francia, gobernado por Francisco I, era ya una fuerte monarquía nacional y no podía menos de sentirse amenazado por el Imperio. Francia quedaba entre dos fuegos, España en el sur y Alemania en el este.

Esto hizo inevitable la guerra entre las Casas de Francia y de Austria. Las campañas fueron favorables a Carlos V pero la guerra se hacia interminable.

Finalmente, fatigado el emperador, después de 37 años de reinado (1519-1556) abdicó la corona de España, los Países Bajos, América, etc., en su hijo Felipe II, y las posesiones hereditarias de los Habsburgo y la corona imperial en su hermano Fernando. Enseguida se retiró al monasterio de Yuste.

Felipe II (1556-1598). El hijo y sucesor de Carlos V era un trabajador infatigable, que se propuso por resolver por sí mismo todos los asuntos, lo que hizo de su administración la más lenta de la época.

Al contrario de su padre, fue un soberano esencialmente español y siempre se guió por los intereses de la religión. Jamás salió de España y residió generalmente en el famoso palacio de Escorial, que hizo construir en un paraje desolado a algunas leguas de Madrid.

Profundamente católico, se declaró campeón del catolicismo e hizo una guerra a muerte al protestantismo.

Desde el punto de vista político fue el más autoritario de los monarcas de su época y a él se debe el afianzamiento de la monarquía absoluta en España y sus dominios.

Política interior de Felipe II.- la lucha por el catolicismo fue la obsesión de Felipe II y a ella consagró sus mayores energías, luchando dentro y fuera de sus Estados.

Felipe II, que deseaba reinar sólo sobre súbditos católicos, exterminó a los pocos protestantes que había en España, empleando para ello a la Inquisición, y repartió por todo el país a los moriscos o descendientes de los moros.

En cuanto a los Países Bajos, donde había penetrado la reforma calvinista, Felipe II trató de implantar el catolicismo por la fuerza de las armas. La feroz represión no dio resultados. Al fin, las provincias protestantes se independizaron formando la república de Holanda, mientras las provincias católicas o actual Bélgica continuaron dentro del imperio Español.

Política exterior de Felipe II. El mantenimiento de la supremacía española en Europa obligó a Felipe a luchar contra otros Estados europeos.

En la batalla de Lepanto (1571) derrotó a los turcos que pugnaban por dominar en el Mediterráneo.

Para compensar la pérdida de Holanda, anexó a Portugal, con lo cual logró la completa unidad de la península ibérica.

La rivalidad religiosa y colonial con Inglaterra determinó a Felipe II a conquistar ese país, bajo el gobierno de Isabel Tudor se había convertido en un encarnizado enemigo de España, enviando corsarios a América y ayudando a los sublevados de los Países Bajos. Felipe II formó la Invencible Armada pero fue prácticamente aniquilada por los ingleses.

A pesar de la enorme riqueza del Estado español, su grandeza sólo se extendió hasta fines del siglo XVI. Sin embargo, España se precipitó en la decadencia, y a fines del reinado de Felipe II estaba en tal forma debilitada que los ingleses quemaban impunemente el puerto de Cádiz (1598) y el Estado se hallaba terriblemente endeudado. Las causas de la decadencia fueron varias:

La mala organización económica. Deseando los soberanos sacar más y más dinero, multiplicaron las aduanas y los impuestos, lo que arruinaba a los comerciantes y a los artesanos e invitaba al contrabando. Además el oro americano era gastado en sostener en Europa el predominio español

La incapacidad de los reyes. Los descendientes de Felipe II fueron príncipes ineptos, que dejaron el gobierno en manos de favoritos corrompidos e incapaces. Fueron Felipe III, Felipe UIV y Carlos II. Después de estos reyes de la Casa de Austria vendrán los Borbones (1700).

EL ABSOLUTISMO FRANCÉS 

El país donde el absolutismo se implantó más profundamente y alcanzó su culminación fue Francia, aunque Inglaterra no se quedara rezagada. El absolutismo francés se inicia en 1589, con el tránsito de la dinastía de los Valois a la casa de Borbón, con Enrique de Navarra, quien, al subir al trono de Francia, como Enrique IV (1589-1610), se esforzó por recortar el poder de la nobleza y de las instituciones del antiguo régimen, afianzando el poder real. El absolutismo del primer Borbón, continuó tanto durante la regencia de María de Médicis (1610-1614) que se dedicó a comprar con dinero la adhesión de la nobleza, como durante el reinado de Luís XIII (1614-1643) y el de Luís XIV, quien, tras la regencia de su madre Ana de Austria (1643-1661), ocupó efectivamente el trono desde 1661 hasta 1715.

eL Absolutismo ingles

En el siglo XVI Inglaterra se caracteriza por el crecimiento del poder monárquico y el desarrollo de las formas capitalistas de producción.

El parlamento, integrado por dos cámaras, la de Lores y la de los Comunes, disponían de importantes privilegios. Legitimaba los tributos solicitados por el rey y tenía facultades legislativas mediando la sanción real. Bajo los Tudor se iniciaba un período de afirmación monárquica; deben señalarse los reinos de Enrique VII (1485-1509), Enrique VIII (1509-1547) y de Isabel Tudor (1559-1603). Los motivos del proceso, el debilitamiento de la nobleza feudal en razón de las guerras civiles, la acción de los cambios económicos determina el surgimiento de sectores sociales que serán base de la monarquía; el peligro exterior, emanado de la rivalidad con España y los éxitos obtenidos por la corona en los conflictos bélicos.

La monarquía fue paternalista con las clases bajas y aplico un intervencionismo proteccionista en materia económica. El absolutismo tiene el apoyo de sectores del pueblo. Los monarcas respetan la tradición institucional, manteniendo las consultas al Parlamento.

Bajo Enrique VII se consolidó el ordenamiento financiero y con Isabel Tudor se perfeccionaron los instrumentos del poder monárquico

El Consejo Privado, cumplía funciones de asesoramiento político y administrativo. Algunos miembros constituían la Cámara Estrellada, alto tribunal judicial que actuaba de defensa de la seguridad del estado en el Consejo Privado, los principales dignatarios del reino: el canciller, guardia del Sello Privado.

Las regiones del reino estaban divididas en condados. A su frente había un noble -el lord lugarteniente- encargado de la milicia local. Los sheriffs administraban justicia; pero, con Isabel Tudor, tiene mas importancia los jueces de paz designados por el monarquía y revocables anualmente. Tres tribunales interpretaban el Common Law. Eran los Asuntos Civiles, Criminales y Financieros. Para dar más agilidad a los trámites judiciales y ajustar el derecho a las nuevas realidades, la monarquía estableció el Tribunal de Cancillería, que completaba y modernizaba el Common Law, eran los juicios por equidad

La cuestión religiosa. La reforma anglicana y los disidentes

Durante el reinado de Enrique VIII, se inaugura la reforma, alentada por el monarca y sus ministros Thomas Cromwell y Thomas Cranmer. El Parlamento la legaliza al votar en 1534 el Acta de Supremacía, estableciendo que el rey es el jefe de la iglesia nacional inglesa. Enrique VII pide al Papa el divorcio, pero no es legitimado por el pontífice, podemos señalar las causas más generales y profundas.

La situación de la Iglesia católica estaba marcada por el desenfreno de las costumbres. El pensamiento humanista a través de las obras de Erasmo, y la acción creciente de los protestantes luteranos y calvinistas, constituían un factor de renovación religiosa. Las riquezas de la Iglesia eran inmensas. Gran parte de sus cuantiosas rentas eran enviadas a Roma, generándose un sentimiento antipapista. Los intereses nacionales de la monarquía exigían el control político y económico sobre una organización de exagerados recursos situados dentro del Estado.

Bajo el reinado de Isabel Tudor, la iglesia anglicana se consolida y es definitiva la ruptura con Roma. Se estableció un ritual oficial y los postulados básicos de la religión del estado en 39 Artículos, (se rechaza parte del dogma católico). Las Santas Escrituras son la única fuente de la fe; se niega la infalibilidad papal y de los concilios se condenan las creencias sobre el purgatorio, el culto y adoración de imágenes y reliquias, la invocación a los santos y las indulgencias. Solo hay dos sacramentos, el bautismo y la comunión. Se exime del celibato a sacerdotes y obispos; se implanta el uso del ingles en las ceremonias y en un libro oficial de oraciones el Prayer Book.

La iglesia de Inglaterra, conservaba algunos aspectos exteriores de la religión católica, pero en el dogma tenia diferencias.

Triunfa en Escocia una reforma de inspiración calvinista; se suprimen los obispos, los ministros de la religión comenzaban a ser directamente por los fieles. La iglesia presbiteriana escocesa.

Su organización era democrática, concebida como una jerarquía de asambleas, desde el consistorio local hasta la asamblea general. La reforma anglicana no llegó a que significara, para la monarquía, la pérdida de su poder religioso.

El catolicismo, fue perseguido y la corona había procedido a la confiscación de las tierras de abadías y monasterios; debido a las urgencias financieras las fueron enajenadas a particulares. Hubo cambios en la propiedad territorial y en la sociedad.

En el periodo isabelino surgen tendencias que critican el anglicanismo oficial. Entre ellos distinguimos a:

Ø     Los presbiterianos, entendían que debían situarse por encima del estado querían modificar el Prayer Book y abolir algunos de los siguientes 39 artículos.

Ø     Las sectas “independientes “ negaban validez a la iglesia sostenían que el hombre, a través de la Biblia, podía obtener el camino de la salvación sin intermediarios. Negaban capacidad al poder para definir los asuntos de la fe. Reclamaban la libertad de obrar según su conciencia, y eran tolerantes con sus adversarios. Para defender sus derechos, apelaron al Parlamento, entendiendo que era custodia de Common Law.

La reina desató una violenta represión contra los clérigos y universitarios no conformistas y afirmó la supremacía de la corona en materia eclesiástica. Utilizó otro temible tribunal de justicia, la Alta Comisión (especializado en asuntos religiosos). La subordinación de la iglesia al estado fue, también, un elemento del absolutismo Tudor.

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