Los Chónik

Según relata el italiano Pigafetta en su diario de viaje, los expedicionarios de Magallanes se toparon en 1520 con "los indios corpachones y gigantes, abultados por sus pieles, con grandes pies" en la playa de San Julián, los cuales "...eran tan grandes que nuestras cabezas apenas alcanzaban a sus cintura (...)" a quienes llamaron patagones. Estos habitantes de la región que hoy abarcan las provincias argentinas de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego eran los Chónik, término que identifica a la lengua de estos indígenas y que se traduce como "nosotros los hombres". Las dos primeras provincias mencionadas eran el hábitat de los Aonikenk, conocidos genéricamente como Patagones o Tehuelches del Sur, mientras que la Isla Grande de Tierra del Fuego estaba poblada por los Selk'nam u Onas.
Viviendo en un duro clima como el patagónico y cuya geografía es la de una meseta prácticamente sin accidentes orográficos importantes, es razonable comprender que los chónik fueran esencialmente nómadas.
De talla más alta que el promedio de los aborígenes americanos, apretada musculatura y rasgos faciales agradables, vivían de la caza y la recolección. Guanacos, ñandúes, raíces y frutos silvestres constituían su alimentación cotidiana. Hasta el siglo XVII las actividades de caza las hacían a pie, pero a partir de ese momento adoptaron el caballo como elemento de transporte, transformándose en eximios jinetes.
Para protegerse del intenso frío, los chónik vestían mantos de piel de guanaco (con el pelo hacia adentro y el dorso decorado con dibujos lineales de vistosos colores), además de gorros y botas del mismo material.
Un sencillo paravientos los resguardaba de los fuertes vientos patagónicos, aunque más tarde adoptaron de sus vecinos del norte el toldo de cuero.
La comunidad chónik tenía fuertes lazos familiares monogámicos; solían adoptar a los huérfanos y no tenían reparos en incorporar a su familia a los niños blancos cautivos de la guerra.
Movidos por razones humanitarias, se sabe que asfixiaban al enfermo incurable para acortarle el sufrimiento. Así como los puelches-guénaken, creían que las enfermedades eran causadas por espíritus maléficos, por lo que a la muerte del enfermo, lo sepultaban envuelto en cueros y arrasaban con todas sus pertenencias, mataban a sus animales (caballos y perros) y quemaban su toldo.
A pesar de su idiosincracia pacífica, los Aonikenk debieron enfrentar en sucesivos encuentros a sus vecinos araucanos, los que, desde el siglo XVII comenzaron a invadir y ocupar el territorio al este de la Cordillera de los Andes. Este proceso de "araucanización" alcanzó a pehuenches, puelches-guénaken y finalmente llevó al choque de los mapuches con los chónik tehuelches. Relatan las crónicas de la época que en la pampa de Languiñeo ("Lugar de los muertos" en mapuche) los araucanos atacaron y aplastaron a los tehuelches en una batalla que duró tres días y dejó un saldo de cientos de chónik muertos y cautivos. El resto fue asimilado y posteriormente aculturizado. Se han hallado en el lugar numerosas chenques (sepulturas), junto con armas y huesos de los vencidos.
Andando el tiempo, los indomables tehuelches se fueron recuperando y en 1820 el cacique araucano Paillacán dirigió la matanza de Piedra Shotel con la cual pretendía acabar con la resistencia tehuelche. Pretendiendo fusionar ambos grupos, el jefe araucano promovió los matrimonios mixtos y reservó para sí a varias jóvenes chónik. Sin embargo, a la muerte de Paillacán, sus hijos de madres tehuelches no reconocieron a su sucesor, Saihueque el "Rey de las Manzanas", y se alejaron hacia el centro de la provincia del Chubut.
Viviendo del robo de ganado vacuno (ya no existían animales cimarrones, pues las propiedades privadas se habían extendido por gran parte del territorio), los restos tehuelches se fueron retirando hasta que el ejército argentino, en su persecusión, los acorraló sobre el río Appeleg y derrotó definitivamente en 1883.

Pueblos de la Tierra del Fuego: Los Onas o Selk'nam

De rasgos físicos y culturales parecidos, los Aonikenk y los Selk'nam compartían la característica de ser muy altos y fornidos.
Asentados principalmente en la Isla Grande de Tierra del Fuego (bautizada así por Pigafetta, ya que por las noches los españoles divisaban desde sus barcos numerosas fogatas encendidas en la costa), los onas constituyeron la última oleada que arribó a esta región.
Se sabe que el poblamiento de la Tierra del Fuego fue posterior al de la Patagonia, ya que hasta épocas recientes aquélla se hallaba totalmente cubierta por hielo glacial.
Las excavaciones arqueológicas realizadas detectaron dos tipos de antiguas culturas en la zona norte de la isla: la primera corresponde a la de grupos de cazadores emparentados con los de la Capa III de Palli-Aike, con puntas de proyectil en forma de hoja de laurel que fueron fechadas en 6.000 años; la segunda presenta herramientas de piedra trabajadas en sus dos caras, denominadas bifaces. Bird asimismo identificó dos secuencias culturales en las cercanías del Canal de Beagle, al sur de la Isla Grande. La más antigua correspondía a la cultura del cuchillo de concha, cuyos descendientes directos fueron los pueblos canoeros conocidos como alacalufes. El nombre de esta cultura proviene de los instrumentos cortantes hallados, construidos con valvas de moluscos. La segunda secuencia corresponde a la cultura de las casas-pozo, cuyos representantes, antepasados de los yámanas, fabricaban sus viviendas circulares semienterradas para preservarse del frío. Eran fundamentalmente cazadores y recolectores marinos que se alimentaban con moluscos y desechaban sus valvas, las que se acumulaban en derredor de sus viviendas, formando montículos denominados concheros.
En épocas posteriores y provenientes de la Patagonia continental, arribaron a la tierra del fuego los Selk'nam que ocuparon la mayor parte de la isla. Construian sus hogares con ramas obtenidas en los bosques cercanos las cuales eran clavadas en la tierra en forma circular; con barro y pasto edificaban un pequeño muro perimetral de 30 centímetros de altura, cubriendo el resto de la enramada con cueros. Esta vivienda, con una sola abertura orientada hacia el levante -opuesta a los fuertes vientos provenientes de la cordillera- albergaba en el centro una fogata que era permanentemente alimentada por los miembros más jóvenes de la familia.
Trabajaban hábilmente la piedra, el hueso, la madera y el cuero, con los que fabricaban sus armas y herramientas. Desconocedores de la cerámica o la cestería, obtenían estos productos del intercambio con otros pueblos.
Gustaban pintarse el cuerpo por razones estéticas pero también prácticas: las sustacias colorantes al ser mezcladas con grasa animal, permitían proteger la piel contra el intenso frío.
Los selk'nam se organizaban en grupos denominados "aska" conformados por la familia extensa (padres, hijos, tíos, abuelos, primos, etc.). Cada aska estaba dirigida por un jefe o cacique, el que, junto a los miembros destacados por sus pertenencias, tenía la posibilidad de tener un elevado número de esposas. Esto era así pues el matrimonio consistía en la compra de la mujer.
Las familias selk'nam solían reunirse con frecuencia, siendo las competencias deportivas o reuniones religiosas las actividades principales.
Hasta 1880 los selk'nam prácticamente no fueron molestados en su forma de vida, pero a partir de esa fecha, la colonización violenta del hombre blanco los fue acorralando y diezmando, llegando la crueldad humana al caso extremo: la caza del hombre por el hombre llevada a cabo por el aventurero rumano Julio Popper y sus peones a quienes pagaban en moneda inglesa por cada hombre, mujer o niño ona asesinado.


Yámanas y Haush

Como ya se dijo anteriormente, los Yámanas o Yaganes, así como también los Haush, los Alakalufes y los Chonos fueron agrupados dentro de la denominación general de Canoeros Magallánicos pues su área ecológica se encontraba a lo largo de la costa sur fueguina y los canales e islas magallánicas tanto del lado argentino como del chileno. Sus antepasados fueron los primeros en habitar el archipiélago fueguino, desde el 6.000 a.C.
Eximios pescadores y cazadores marinos, los yaganes se alimentaban de peces, focas, lobos marinos, mariscos, cangrejos, pingüinos, etc. y solían compartir muchas veces, los restos de algún cetáceo varado en la playa con sus vecinos onas y haush.
De baja estatura, eran prácticos navegantes, pasando las familias yaganes gran parte del día sobre sus botes de cuero impermeabilizados, a la espera de alguna presa.
Sus armas principales consistían en arpones de hueso de diferentes calibres según se tratara la presa, además de lanzas y garrotes o macanas.
Construían sus viviendas con ramas en forma cónica sobre las que colocaban cueros de foca para protegerlas. También de foca o nutria era su vestimenta, que consistía en un manto y que complementaban con guantes sin dedos y polainas para cubrir sus pies. De los onas aprendieron a usas "mocasines", calzados que protegían todo el pie, evitando el contacto con el suelo húmedo y frío.
Por su parte, los pueblos de la parcialidad Haush habitaban el extremo oriental de la Isla Grande de Tierra del Fuego y constituían una minoría frente a la superioridad numérica Selk'nam. Parece ser que en tiempos remotos los Haush habían ocupado gran parte de la Isla Grande, pero sucesivamente fueron expulsados hacia el sureste por los onas llegados más tarde. Así como los yámanas, los haush eran cazadores marinos y pescadores, alimentándose preferentemente de carne de foca y moluscos.
Lo poco numeroso de este pueblo y sus hábitos sencillos no permitieron que sobreviviera ante la presencia del hombre blanco: a principios del siglo XX ya no existía ningún representante.


 
 

Al sur de la meseta patagónica se encuentra la Isla Grande de Tierra del Fuego

 
 
 
 

Pareja chonik

 
 
 
 

Ubicación geográfica de los pueblos patagónicos

 
 
 
 

Fotografía de un aborígen Selk'nam (Tierra del Fuego)

 
 
 
 

Reproducción de una familia Selk'nam (siglo XVI)

 
 
 
 

Indígenas fueguinos acosando a un lobo marino. De este animal obtenían excelente carne, grasa y un cuero muy abrigado
 
 
 
 
 

El Lago Argentino en la Patagonia

 
 
 
 

Bahía de Lapataia, en la Tierra del Fuego
 
 

Una familia yámana en su canoa-vivienda

 
 
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