| 11. Introducción a los evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles |
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LEYENDAS, APOTEGMAS Y DICHOS DE JESÚS. También consideramos legendario el origen de Jesús, los relatos de la infancia que nos narran la concepción virginal, el nacimiento en Belén, la adoración de los magos, la matanza de inocentes,... son leyendas cristianas que encontramos más evolucionadas en Mateo pero más crecidas y ampliadas en Lucas. También consideramos leyendas especiales, y muy importantes, los textos de revelaciones. Son relatos donde se desvela un sentido y una razón de ser de la persona y la misión. Tenemos aquí los relatos de apariciones, etiologías de la fe pascual, el bautismo y la teofanía trinitaria, el relato de las tentaciones, donde encontramos una reflexión global de la misión de Jesús. El mismo relato de la transfiguración estaría también encuadrado en esta categoría. Hay leyendas relacionadas con la misión. Los textos en los que Jesús envía a los apóstoles como misioneros están respondiendo a la actividad de la Iglesia primitiva, son relatos donde se invita al desarraigo familiar y social, esto fue vivido por los cristianos de la primera hora. Detrás están los misioneros ambulantes de la iglesia primitiva. Otros relatos legendarios son las etiologías sobre el discipulado, la llamada y el seguimiento, están muy automatizado, no hay proceso de discernimiento ni de vocación. Inmediatamente se responde, está estereotipada la llamada y el seguimiento. También podría haber algo de este carácter legendario en los textos que se fueron anteponiendo al relato de Pascua y al final. Estarían aquí la entrada en Jerusalén, el signo del Templo, la unción de Betania,... Por otro lado hablamos de lo que llamamos apotegmas, serían los dichos que son escenificados o enmarcados en un relato. Normalmente su función es intraeclesial, interna, pudiendo diferenciar las disputas de las instrucciones. En los apotegmas aparece Jesús en oposición a los judíos, está de fondo el enfrentamiento del grupo religioso cristiano frente a los judíos que los expulsan de la sinagoga. Son los temas de acogida a los pecadores, curaciones en sábado o la cuestión del ayuno. Buscan legitimarse internamente frente al judaísmo exterior, por eso tratan temas siempre en polémica con estos grupos, cuestión del matrimonio, jerarquías o posesiones,... Los dichos y las tradiciones de los dichos se han venido a clasificar en función de diversas formas: sapienciales, normativos y proféticos. El material que disponemos de estos dichos es enorme, lo encontramos en todos los evangelios, especialmente en Mateo y Lucas. Son tradiciones muy antiguas y detrás encontramos verdaderas palabras de Jesús. Los sapienciales, conectan con la sabiduría de Salomón e Israel, Jesús aparece como prototipo de hombre sabio, al estilo de Salomón. Estos dichos tienen un contenido paradójico, muestran a un Dios más profano. Hay gran cantidad de éstas en los evangelios. Los dichos normativos muestran a Jesús como el maestro, al igual que Moisés, a su estilo. Son los textos de interpretación de la escritura, "habéis oído que se os dijo,... pues yo os digo". Esta interpretación del AT tiene además una continuidad en las primeras comunidades cristianas, que desean vincular a Jesús con las profecías del Mesías, hay un interés en demostrar que las promesas de Yahvé se cumplen en Jesús. Estas instrucciones las encontramos en el Sermón de la montaña, o instrucciones sobre el Reino. Finalmente los dichos proféticos, entre los que encontramos las bienaventuranzas, los dichos sobre el hijo del hombre o los dichos apocalíptico, el más importante de éstos últimos: "destruiré el templo y en tres días lo reconstruiré". En el material de las parábolas encontramos muchos de estos dichos construidos como teoría y práctica para la vida cristiana. Es posible que en un principio hubiera un sustrato de "dicho" que se ha ido convirtiendo en "relato parabólico". Este lenguaje parabólico tiene la característica de contar con imágenes desarrolladas y dinámicas, sobre la vida cotidiana, con un final abierto e intuitivo. La tendencia era alegorizar estos relatos, darles una explicación y conceptualizarla, hacerla menos intuitiva, alargarla metafóricamente en categorías relacionales. Por ejemplo: la parábola "el reino se parece a un grano de mostaza", podría haber crecido en un segundo momento ".. que cuando se planta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es un árbol grande". Esta parábola seguiría creciendo, podía haberlo hecho alegorizándose: la semilla es la palabra, la tierra el hombre que la acoge, el sembrador es Jesús o un predicador. En los textos evangélicos tenemos muchas parábolas que se han alegorizado ya en el mismo texto. En otros casos se advierte la tendencia, que quedó paralizada cuando se fijó el texto. La parábola sería más intuitiva, viva y dinámica que la alegoría. Es más abierta. Son expresiones que se deben entender por lo que representan, no ir más allá, no con doble sentido, sino con una carácter de ofrecimiento del don, abierto a la acogida de las personas. Por no estar cerrado, la parábola presenta una sensación de paradoja, son válidas para todas las personas de ese entorno, no es necesario hacer una trasposición intelectual de la frase. Son acogedoras y contienen también un juicio, implican una respuesta. Tenemos en los evangelios un buen número de parábolas, algunas de estas son fuertemente cristológicas, mantienen una cristología implícita. |
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