| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
| LA
LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA: EL GÉNERO EVANGELARIO Y EL LIBRO
DE LOS HECHOS Los redactores de los Evangelios tenían la intención, no de contar la historia de Jesús, no buscaban una pretensión historicista, sino que querían anunciar una buena noticia, de ahí que los Evangelios no podamos considerarlos una fuente histórica en sentido estricto, están movidos y manejados por una intención, cuestión que ya vimos al inicio de este capítulo. Por eso algunos textos pueden llegar a considerarse como verdaderas catequesis, teologías explicitadas en la figura del maestro. Los autores de los Evangelios, que tradicionalmente llamamos Mateo, Marcos, Lucas y Juan; seguramente no fueron los verdaderos redactores. Se les atribuyeron estos nombres buscando la raíz apostólica de los escritos, admitidos al canon desde el principio, casi en su totalidad. El Evangelio de Mateo, que tradicionalmente colocamos como el primero, es el más tradicionalista, escrito por una comunidad de cristianos de origen judío, ha sido el evangelio más estudiado de todos. Marcos hoy lo consideramos el más antiguo, parece que está dirigido a una comunidad gentil que desconoce ya cosas de la cultura judía. Lucas es un helenista, con su propia visión de las cosas, escribe, y se le atribuya, creemos que con razón, una segunda parte. Esta segunda parte sería el libro de los Hechos de los Apóstoles. A estos tres evangelios se les llama sinópticos, porque tienen la misma óptica, la misma visión. Muchos de los relatos y de la estructura es común en los tres. A esto le damos una explicación. Sobre el libro de los Hechos, debemos señalar de nuevo, que si los Evangelios no los considerábamos libros de historia de Jesús, tampoco podemos hacer lo mismo con el libro de los Hechos, está escrito con una intención concreta: mostrar la obra del Espíritu Santo en la Iglesia primitiva, centrándose especialmente en Pedro y en Pablo. El interrogante que nos hacemos ante los sinópticos es saber cuál fue primero, quién se copió de quién, y cuál es la evolución de los relatos. Estos interrogantes llevaron a plantear la existencia de una fuente Q. Los orígenes de los sinópticos parece que se lo tenemos que dar al evangelio de Marcos. Hay dos razones, casi todos, por no decir que todos los relatos están contenidos en los anteriores, y es el más breve de todos. Marcos parece que está compuesto por dos partes muy diferentes: la primera parte se forma por una colección de milagros, junto con algunas palabras de Jesús; la segunda parte estaría compuesta por los relatos de la Pasión. Apenas menciona relatos de resurrección, lo da por hecho. Y tampoco dice nada de la infancia de Jesús. Cuándo examinamos el evangelio de Mateo se comprueban que todo los señalado en Marcos está contenido aquí, pero además hay muchas palabras, frases de Jesús que coinciden con Lucas. A estas frases, dichos de Jesús se le ha venido a llamar la fuente Q. Son los textos que coinciden en Lucas y Mateo pero que Marcos no pudo conocer, no supo de ellos. Además, Mateo tiene textos que sólo conoce y redacta él, provendrían de una fuente propia, singular. Cosa que también sucede en Lucas, hay relatos que sólo menciona Lucas. Tanto en
Mateo como en Lucas se añadieron relatos de la infancia de Jesús.
Estos textos no aparecen ni en Marcos, ni en Juan. Los relatos sobre la
infancia de Jesús son diferentes en estos evangelistas, parecen
proceder de fuentes semejantes, pero hay variantes importantes. Seguramente
Lucas crea imágenes de la infancia desde la teología, la
protagonista es María; Mateo narra con más austeridad, centrándose
en la figura de José. |
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