| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
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LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA: CARTAS PAULINAS. No vamos a ahondar excesivamente en estas cuestiones, nos bastará con hacer una reconstrucción de cómo pudo redactarse estas cartas, y la compilación que disponemos actualmente. La crítica contemporánea coincide en afirmar que San Pablo tuvo una actividad misionera previa a la redacción de las cartas, centrada en Antioquía. Esto lo averiguamos leyendo con detenimiento la carta a los Gálatas y contrastando con Hechos, donde nos cuenta, en tono apologético y defendiéndose de los ataques de algunos cristianos judaizantes, algunas partes y etapas de su vida. Siguiendo al exégeta Köser, reconstruimos la vida de San Pablo. Su conversión tuvo lugar hacia el año 35, desarrollaría su actividad misional primera en Arabia hasta el 38. De ese año dataría su visita a Pedro en Jerusalén. Después reiniciaría su actividad misionera en la Cilicia y en Siria, que duraría del 38 al 48. En el año 48 se celebraría el llamado Concilio de Jerusalén, donde las comunidades cristianas de origen judío y las de origen gentil llegan a un acuerdo. El llamado incidente en Antioquía, que supondrá la salida de Pablo de esa comunidad hacia la Galacia se fecha en el 49. El profesor Senén Vidal fecha su salida en la primavera. Durante los pocos años que van del 49 al 56 elabora San Pablo la actividad apostólica que más conocemos, redacta las cartas y evangeliza las regiones de Asia Menor, Acaya, entrando su estancia en Efeso. En el 56 parte para Jerusalén, donde será apresado y conducido a Roma, donde morirá en el 60. La mayor parte de la predicación y escritos de San Pablo se pudieron perder, sólo disponemos de las cartas de sus últimos 10 años de vida. Dentro de sus escritos, y siguiendo a Senén Vidal, redactó Pablo la carta a los Tesalonicenses en el verano del año 50, durante su estancia en Corinto. Este es el escrito terminado más antiguo del NT, y se dirige a comunidades ya fundadas por él. Atravesará el Mar Egeo para situarse de manera más estable en la ciudad y comunidad de Efeso. Escribirá la carta a los Gálatas en el verano del 52. Durante este verano se cree que escribió también una parte de la carta a los corintios, la comprendida en 1 Cor 6,1-11; 10,1-22; 11,2-34; 15,1-58 y 16,13-18 y que llamaremos Corintios A. Se cree que las dos cartas de los corintios fueron realmente algunas más, de hecho disponemos de un testimonio en 5,9 afirmando la existencia de otra carta anterior. Hoy pensamos que esta carta la tenemos intercalada en los versos indicados. Esto nos hace pensar que algunos recopiladores de las cartas de Pablo, de sus comunidades fundadas por él, hicieron una fusión de varias epístolas. Esto nos lleva a creer que, por ejemplo, la despedida tan larga de Pablo a los Romanos, donde cita incluso amigos de ciudades totalmente distintas, es una compilación posterior de varias despedidas de otras cartas. Alguien agrupó todas las despedidas y menciones personales de todas sus cartas en una sola despedida, y ésta la tenemos en la Carta a los Romanos, que por cierto, era una comunidad desconocida para Pablo. La carta que llamamos Corintios B, compuesta por los versos 1Cor 1,1-5,13; 6,12-20; 7,1-9,27; 10,23-11,1; 12,1-14,40 y 16,1-12.18-24, fue escrita en la primavera del 53. Los versículos que no están en Cor A ni en B serían añadidos de la escuela paulina, formada en Efeso, pero no serían auténticamente de Pablo. En verano del 53 escribiría la llamada Corintios C, compuesta por los versos 2 Cor 2,14-7,4. Notamos que esta segunda carta a los Corintios ha sido durante muchos años problemática para la crítica, los cambios de humor de Pablo eran sorprendentes, se achacaba a que la escribió en varios días distintos, pero hoy, nos parece mejor hipótesis pensar en la existencia de varias cartas recopiladas en una sola. Corintios D, es la llamada carta de las lágrimas, compuesta por los versos 10,1-13,13. el recopilador la colocó al final de 2 Cor, pero opinamos que fue escrita en el otoño del 53, también desde Efeso. Durante esos meses siguientes en Efeso se produciría el apresamiento de Pablo y la cárcel en Efeso, que durará hasta la primavera del 54. Las causas las cuenta Hch 19,23-41. Durante su estancia en la cárcel parece que escribió las dos primeras cartas a los Filipenses, hoy recopiladas en una sola pero redactadas en tres veces, y la carta a Filemón, breve y sobre una cuestión particular. Cuándo es soltado de la prisión en la primavera del 54, inicia el viaje llamado de la colecta, donde tratará de recoger dinero para la iglesia madre de Jerusalén. Durante ese viaje escribió la última parte de Filipenses, seguramente en Troas. Y entre el verano y otoño del 54, durante su estancia en Macedonia, escribe las llamadas cartas de Corintios E y Corintios F. Corintios E estaría compuesta por los versos de 2 Cor 1,1-2,13 y 7,5-8,24. Corintios F sería un fragmento de 9,1-15. Cuándo llega a esa ciudad en el invierno del 54 y 55 parece que escribe las cartas a los Romanos, hoy fundidas en una, pero en la que encontramos que los versículos 1 al 16 del capítulo 16, son una carta de recomendación distinta. Pasado el invierno se embarca para Jerusalén, donde será apresado, conducido a Cesarea, a Roma, donde al final le esperará la muerte. Hay una serie de cartas que quedan fuera, que podemos atribuir a la escuela paulina, pero que en sentido estricto no pertenecieron al apóstol. Esta escuela paulina estaría radicada especialmente en Efeso, y compuesto por un número de personas conocedoras de la Biblia y del pensamiento de Pablo. Estos cristianos redactaron las cartas de 2 Tesalonicenses, ante los problemas escatológicos. El problema consistía en que entre los primeros cristianos se esperaba la llegada inminente de Jesucristo, su segunda venida. Cuándo empiezan a correr los años, y mueren algunos cristianos más mayores, aparecen interrogantes sobre el futuro y la muerte. La carta a los Colosenses está escrita más bien contra un sincretismo helenizante incipiente, y que más tarde se radicalizará con los gnósticos. La carta a los Efesios, es una continuación de Colosenses avanzando más en las cuestiones de la Iglesia. Las llamadas cartas pastorales, formadas por 1 y 2 de Timoteo y la carta a Tito, mantienen un halo de sospecha sobre su composición, hoy no creemos que fueran auténticas de Pablo porque los problemas de gnosticismo son algo posteriores, seguramente pertenecen también a la escuela paulina. Todos estos planteamientos son hipotéticos, y debemos el esfuerzo y la investigación al exégeta Senén Vidal, de la Pontificia de Madrid. Sus posicionamientos nos parecen interesantes y lúcidos, aportando soluciones a problemas reales que presentan los escritos. |
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