10. Intro. Nuevo Testamento. El mundo helénico y romano: filosofía y religión.
10. Introducción al Nuevo Testamento  

EL MUNDO HELÉNICO Y ROMANO: FILOSOFÍA Y RELIGIÓN.

La filosofía es el motor del pensamiento, de las ideas; la religión las creencias, los ritos,... Ambos son imprescindibles para comprender el mundo y el tiempo en el que crecieron las primeras comunidades cristianas. Dentro de la historia de la filosofía, se califica el helenismo como un momento de decadencia frente a autores clásicos de siglos anteriores como Sócrates, Platón y Aristóteles. Los grandes problemas de la filosofía se van a centrar en las cuestiones de la lógica, la ética y la metafísica; desarrollos ya incorporados por los filósofos mencionados. De todas ellas tendrá una categoría superior la ética.

La ética está recogiendo mucho del mito religioso antiguo, el filósofo es un sabio, y ser sabio es saber vivir, vivir equilibradamente consiguiendo la máxima de la felicidad. El pensamiento está más constreñido a las ideas de Platón o Aristóteles. En este periodo abunda una amalgama de corrientes, escuelas, pensamientos, ideas muy diferentes. Los cristianos, inmersos en esta cultura, podrían haber sido confundidos fácilmente con predicadores ambulantes de alguno de estos movimientos.

Las corrientes influyentes del momento serán el estoicismo, el epicureísmo y los cínicos. De los tres acaban teniendo una repercusión fuerte en el Imperio Romano los estoicistas. De hecho podemos considerar el estoicismo como formado y evolucionado, con sus características, en el mundo y la cultura romana. Con el seguir de los siglos, el cristianismo se va extendiendo como religión y como pensamiento frente a las demás escuelas filosóficas que van languideciendo hasta su ocaso. Sólo un repunte de neoplatonismo, llevado por la figura de Plotino, se podría destacar de esta filosofía clásica; junto, con los interesantes estoicistas romanos.

El pensamiento estoico se ha dividido en tres periodos. Para nosotros el más interesante es el último, la tercera etapa, llamada estoa posterior. En ella destacaron varios filósofos: Séneca, que se quitó la vida en el 65 d. C., fue maestro de Nerón y gran escritor de obras sobre la decadencia y las costumbres Romanas, cuestiones morales. Epícteto, que fue esclavo en Hierápolis y luego liberto en Roma, murió en el 138 d. C. Es interesante también la vida de Marco Aurelio, el emperador filósofo, con buenas reflexiones y pensamientos. Murió en el 180 d. C.

Lo más célebre de la estoa era su ética, sus criterios morales influyeron en la forma de desenvolverse el mundo romano. Entienden que el hombre es cuerpo y alma, y que ese alma puede ser vegetativa, sensitiva o racional, igual que Aristóteles. Para ellos la clave será dominar los instintos del alma sensitiva, que no conducen más que al padecimiento. Un instinto desorbitado es un afecto, por eso la salida es controlar las pasiones, no dejarse llevar por los instintos que nos conducen a la infelicidad. La virtud para el estoico está en los afectos nobles, la voluntad, la alegría frente al placer.

La felicidad se pone y se busca en la virtud, que es conciencia del deber, la abnegación es dureza contra sí mismo. El hombre estoico ama el trabajo y el esfuerzo: "aguanta y abstente" podría ser su lema. La voluntad es la herramienta de la fortaleza humana, por eso el estoico es hombre de carácter, no se arrepiente de sus acciones, ser hombre es una tarea difícil, no conviene añadirle más dificultad. Por eso el ideal de sabio es el hombre imperturbable frente a los apetitos y el placer. Esa imperturbabilidad es llamada la "apatheia", el estoico no es insensible, pero no se deja impresionar por nada.

El sabio estoico es libre, perfectamente libre, pero está gobernado finalmente por el destino, este destino es omnipotente, ante eso nada podemos hacer. Los conflictos que se dan entre la libertad y el destino, quedan resueltos en el sabio, que con su imperturbabilidad no sufre esperando la desgracia. De ahí que el suicidio no estuviera mal visto entre los romanos, era la salida digna y hermosa ante un destino trágico impuesto.

Esto choca con el cristianismo, donde la vida se convierte en pasión por Jesús, seguramente al mundo romano le impresionaba la muerte en el martirio de tantos seguidores por Cristo. La libertad cristiana se entendía como esclavitud por Cristo. El tiempo de los primeros cristianos parece que se agotaba ante la segunda venida. Coincide no obstante en la necesidad de dominar las pasiones, que el helenismo y el mundo romano, llevaban a gala. El mismo judaísmo aceptó estas posiciones en sus libros sapienciales contenidos en la Biblia.

Otra filosofía que podía asemejarse algo al cristianismo eran los cínicos. Algunos de sus miembros renunciaron a los bienes y se lanzaron a la predicación ambulante. Llevaban una vida austera y rígida, lo cual parecía semejante a los cristianos apóstoles ambulantes, predicadores de una nueva filosofía, para nosotros una nueva religión. Es curioso pensar como San Pablo en el areópago de Atenas, donde lanzó un discurso con poco éxito, Hch 17, 16 sus interlocutores eran estoicos y epicúreos, que no vieron nada extraño, ni digno de escándalo, salvo en la cuestión de la resurrección de Cristo, con un Dios muerto en la cruz. Esta concepción contravenía toda la metafísica filosófica tradicional, era un error de la naturaleza, tal y como la concebían los clásicos. En palabras de S. Pablo: "escándalo para judíos y necedad para los gentiles".

Viendo la filosofía podemos pergeñar los asuntos religiosos. El mundo helenista y romano creía en las divinidades que impregnan la naturaleza, los astros eran seres divinos, los animales, el sol y la luna. El sincretismo mezcla la religión griega tradicional clásica, con su mitología, junto con los nuevos mitos y creencias orientales, babilónicos, asirios,... Dominados por fuerzas ocultas, la magia, los esoterismos se habían extendido en estas sociedades, donde el "Destino y su fatalidad", ya lo hemos visto, estaba presente en todas las facetas de la vida. La fatalidad ante la vida, era contestada por amplios sectores de la sociedad por un nuevo orden oculto y mágico.

Entre los nuevos mitos destacó la religión y los mitos Órficos, identificados a la larga con Dionisos. Estas creencias afirmaban la transmigración de las almas, tras la muerte se abre un mundo de sombras errantes, de infierno y castigo, los ritos sobre los muertos y sus prácticas mágicas se multiplicaban. Había casos de nigromancia, y las predicaciones sobre los males del infierno eran habituales. Los rituales se mezclaban con los antiguos cultos a Dionisos o Baco, son dioses de fecundidad, de exaltación de las fuerza de la naturaleza, de muerte y resurrección. En sus ritos se comían animales vivos y crudos, se bebía y se ensalzaba el vino, las orgías nocturnas y, rituales de vino y excesos. Estas fiestas dionisíacas se fueron haciendo populares en el Imperio romano. Fueron fiestas de la vida ante la tragedia del averno, de la muerte.

También, según regiones, tuvieron importancia los mitos de Asclepios, Mitra o Cibeles. En Egipto se ensalzaban los mitos de Osiris, Isis y Horus; divinidades y cultos que consiguieron adeptos en otras regiones, a veces con mucha fortuna, pero fuertemente sintetizados.

El sincretismo dominante intercambiaba divinidades Orientales con Occidentales. El busto al dios desconocido que se encontraba en Atenas y en Roma, reflejan la mentalidad de aquella cultura. Lo importante era estar a bien con las divinidades, y con su status quo, dado que la sociedad romana era muy supersticiosa. Dentro de esas divinidades cobró fuerza la divinización del Imperio Romano y especialmente de su Emperador. Será adorado y se le deberá rendir culto como un Dios más. Los cristianos fueron acusados precisamente de "ateos", al no rendir culto al Emperador o al Imperio. Es verdad que los cultos a las divinidades clásicas se resitúan, pero en general hay una crisis en las creencias occidentales: romanas y griegas, se van imponiendo nuevos cultos, nuevos dioses más a la moda.

También tuvieron especial fuerza los oráculos, las adivinaciones, los charlatanes y los magos y brujos. Cobraron relieve los oráculos sibilinos, y en general con Roma un florecimiento de estas predicciones de futuro. Flavio Josefo obtuvo una buena posición y el favor del futuro emperador Vespasiano, porque le predijo que sería el Cesar. Lo cual demuestra que no estaban muy lejos de estas prácticas los judíos, aún rechazándolo la Torá. Junto con estos adivinos y sus santuarios florece todo aquello que representan las divinidades, en una nueva oferta religiosa, de ahí el auge y defensa de los cínicos, epicúreos o estoicos, ambulantes algunos y cercanos a las necesidades de los hombres en general.

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