| 10. Introducción al Nuevo Testamento |
| HISTORIA
DE PALESTINA: REINADO DE LOS HERODES. Herodes el Grande se ganó el favor de Augusto, y se hizo con el control de Judea, Galilea y parte de la zona, sería sobre el 40 a. C., recibió mandato de pacificar los alrededores, hecho que consiguió, ganándose la aprobación de Roma. Herodes construyó grandes edificios y obras monumentales, entre ellos restauró el Templo, cuyas obras no estaban terminadas en tiempos de Jesús, hizo un estadio, torres, puertos,... Favoreció la implantación de la cultura helenista. Muchas de estas cosas las consiguió a fuerza de violencia, de hecho se le atribuye la matanza de inocentes, siendo coetáneo de Jesús. No tenemos datos históricos fuera de los Evangelios, lo que sí sabemos es que era un Rey despótico y cruel. Hizo matar a gran parte de su familia para evitar conspiraciones. No fue tampoco un hombre muy religioso (lógicamente), aunque con sus maniobras políticas, y su fuerza, consiguió la pacificación y el apoyo de muchos judíos. En los evangelios aparece en el nacimiento de Jesús y en los relatos con los Magos. Este será un dato para afirmar que Jesús nació antes del año 4 a. C., puesto que este es el año, según la historiografía moderna, en el que murió Herodes el Grande, Jesús nació reinando todavía Herodes el Grande. El cómputo que se hizo unos siglos más tarde contenía errores importantes, por eso Cristo nació unos años "antes de Cristo", del año primero. Tras su muerte, en el año 4 a. C., le sucederán sus tres hijos, que repartieron el territorio según el testamento legado por su progenitor. A Herodes Arquelao le corresponderá Gobernar Judea y Samaria. A Herodes Antipas, Galilea y Perea, y a Herodes Filipo la Gaulanitis, Traconitis, Batanea y Panias. Por supuesto con el visto bueno de los Romanos, que tampoco permitió todo. Herodes Arquelao gobernó, durante no mucho tiempo, con mucha crueldad, esto disparó las quejas de judíos y Samaritanos, que escuchados por el Emperador Augusto, hizo que lo depusieran y lo desterraran. Es el año 6 d. C., y desde entonces Judea y Samaria no son gobernadas directamente por ningún Rey Asmoneo. Lo hará Roma con sus instituciones políticas y militares: un procurador al frente en Cesarea, junto al Mar Mediterráneo, y unos pocos soldados en Jerusalén. Preferirá apoyarse según conveniencia en el Sanedrín. Herodes Antipas gobernará Galilea y Perea hasta el 39 d. C. Es por tanto el Herodes que fue increpado por Juan el Bautista, por su pecado de adulterio, de quedarse con la mujer de un hermano suyo. Esto llevó a la condena y muerte del bautista. Sin embargo, Flavio Josefo nos da razones de tipo político, el miedo a una posible rebelión por su influencia. Creemos que ambos motivos pudieron pesar. Tras la muerte de Juan, este Herodes Antipas, dice en los Evangelios que quería ver a Jesús. Reaparecerá en la Pasión de Jesús, por ser Jesús galileo y de su jurisdicción. El tercer Herodes, Herodes Filipos, parece que fue una excepción. De él sabemos que hizo importantes obras de arquitectura civil, no gobernó especialmente mal. Volvemos al gobierno de Judea, hemos señalado que en los años que van desde el año 6 d. C., fecha de deposición de Herodes Arquelao, hasta la guerra con Roma, Judea es gobernada, primero por una prefecto, y más tarde por un procurador. Las funciones que tenían los procuradores era triple: poseían el mando de la tropa, disponían de potestad judicial, - interviniendo en crímenes de carácter político, para los demás casos la justicia, siempre que no fuera entre ciudadanos romanos, se ejercía por los tribunales judíos-, y finalmente regían la administración financiera y tributaria. Los Romanos devengaban impuestos por los productos agrícolas y una especie de impuesto personal. Tenían también derechos de aduana, impuestos sobre exportación e importación,...etc Los romanos no recaudaban directamente, sino que ejercían este cometido los llamados "publicanos", que fiscalizaban el dinero convenido y lo entregaban a las autoridades romanas. Habitualmente sacaban un dinero extra para su bolsillo, y eran protegidos de los romanos en su trabajo. Eran despreciados por el pueblo por ser amigos de los romanos y traidores a Yahvé. Sabemos que algunos de estos publicanos fueron seguidores de Jesús: Mateo el apóstol y Zaqueo, que era jefe de publicanos en Jericó, ciudad fronteriza. Jesús tuvo un trato de cercanía con ellos, igual que con los pecadores de su tiempo. Hay que decir, por otra parte, que los romanos no atacaron el culto judío. Más bien defendieron, sin llegar a comprender, las prácticas judías y el Templo. Los procuradores trataron de no ofender la sensibilidad de los hebreos, aunque esto no siempre se consiguió. De hecho, tras los primeros actos administrativos del Imperio: hacer un censo para poder recaudar impuestos, gran parte de la población manifestó su descontento. Este descontento cristalizó a menudo en levantamientos populares. Sabemos, que unos 50 años antes de nacer Jesús, surgió una tal Judas Galileo, que levantó al pueblo a la insurrección. Le fueron cortadas las alas, pero sería la semilla para levantamientos posteriores de los llamados celosos de la Ley o zelotas. Esto hizo que Roma considerara a Palestina una provincia difícil de gobernar y poco sumisa al poder Romano. Entre los partidarios de Jesús, aparecen mencionados algunos zelotas. Hoy se cree que su presencia en la sociedad y su influencia podrían ser posteriores a la muerte del Maestro. Tenemos constancia de su reorganización hacia el 50 d. C. Por otras fuentes podemos constatar que no disponemos de datos para afirmar que la época de Jesús hubiera ningún grupo revolucionario organizado, al contrario, parece que en ese momento los judíos tienen una actitud más conciliadora con Roma. La realidad irá cambiando hacia un enfrentamiento mayor y la guerra, unas pocas décadas más tarde. Por eso, en tiempos de Cristo, los Galileos tenían fama de rebeldes y bandidos entre los de Judea. Eran despreciados por los de Judea. De Galilea no podía surgir nada bueno, decían los entendidos de Jerusalén. |
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