4. Teo. moral fundamental. El pecado en la vida moral.
4. Teología moral fundamental  

EL PECADO EN LA VIDA MORAL

El pecado es la trasgresión de la vida moral, es la violación de la Ley de Dios. Supone alejarse de Dios y autoexcluirse en el camino de salvación. Tiene una connotación religiosa siempre, es violación de la ley de Dios. La noción de pecado ha ido secularizándose, se ha ido vaciando de significado. El término pecado se ha desgastado en su contenido, y hoy lo reservamos exclusivamente al mal religioso. Quizás, porque en el pasado, la Iglesia creyó ver pecado en casi todo, traspasando la lógica y la razón de las cosas. El pecado era visto como algo automático que impedía la vida en paz, de ahí las consecuencias con un exceso de escrúpulos en la conciencia y la creciente normativización de la moral. Todo esto ha hecho mucho daño a la Iglesia y a la sociedad; pero, no por ello, debemos olvidar el sentido y la realidad del pecado. Antes, todo era pecado, ahora parece como que no existe. Se usan metáforas para indicar actos morales malos, se evita la palabra "pecado". En esta línea es muy habitual hablar de error, equivocación, fallo, obcecación,... Ni tanto ni tan calvo.

Tradicionalmente se han distinguido varios tipos de pecado en función de la gravedad. Así entendemos por "pecado mortal" aquel que nos aparta gravemente de Dios, y nos condenaba a una muerte espiritual, sin Dios. Marciano Vidal lo relaciona con la opción fundamental, es aquel pecado donde la opción personal es diferente al seguimiento de Cristo. Este pecado supone el rechazo a Dios, y produce la muerte del hombre.

El "pecado venial" sería aquel que desvía del camino cristiano, pero de una manera no absoluta. Vidal lo vincula a las actitudes. Tradicionalmente lo relacionábamos con los pecados capitales, no apartaban radicalmente de Cristo, pero sí condicionaban el seguimiento en plenitud. Estos pecados veniales alejaban a la persona de la gracia, pero no suponían una ruptura total con Dios.

El debate no se cierra. ¿Y si un hombre cristiano, convencido, comete un pecado grave? ¿Se pone en duda su opción por Cristo? Para el cristianismo un pecado aislado sí puede suponer, por lo que decíamos de ser intrínsecamente malo, que sea mortal o grave; la opción fundamental dice el Magisterio sí queda gravemente afectada, aun siendo un solo acto.

Para cometer un pecado que podamos calificarlo de "pecado mortal o grave" planteaba la teología moral más clásica unos requisitos: ha de darse en asuntos de materia grave, y tiene que mediar consentimiento perfecto y conocimiento claro de que la acción es mala. En el caso del "pecado venial" la materia era leve, pero tenía que haber suficiente conocimiento de su maldad y cierta intervención de la persona que pecaba.

También hablamos de la existencia de los "pecados de omisión", es decir, de aquellos cuyo mal se produce no por hacer algo, sino por dejar de hacer. Se pueden considerar también grave en función del daño que haya podido causar la omisión. La fe cristiana implica una moral de máximos, por lo que el pecado de omisión siempre será un robo a la vivencia cristiana que invita constantemente al amor.

La moral fundamental destaca también últimamente una triple distinción en función del sujeto moral. Hablamos del pecado individual, colectivo y estructural. El "pecado individual" sería aquel que se comete personalmente. Es el más tradicionalmente tratado, es el pecado clásico, un hombre, una acción, un juicio de conciencia,... El "pecado colectivo" es aquel producido por varias personas, con diferentes responsabilidades, pero desde una conciencia colectiva. Por ejemplo, Alemania pecó gravemente de forma colectiva durante el periodo Nazi, en comisión y en omisión. Posiblemente las Leyes Europeas de extranjería tienen mucho de pecado colectivo, todos somos de alguna manera responsables, todos apoyamos opciones insolidarias y excluyentes de la ciudadanía a otras personas, injustas para los hombres.

Finalmente hablamos de "pecado estructural", sería aquel provocado inconscientemente por la acción del hombre, y que es generador de un sistema que daña gravemente a otros hombres. El mal creado por la estructura de pecado es difícil de detener, entre otras cosas por su inconsciencia. Es un tipo de pecado que perdura en el tiempo alimentándose con pequeñas conductas cotidianas, pero decisivas que lo ayudan. Por ejemplo, a nadie se le escapa que el sistema económico neoliberal tiene mucho de pecado. El hombre muere de hambre en el tercer mundo sin que sea posible fácilmente cambiar esa estructura de pecado. Contribuimos constantemente con nuestro sistema de vida opulento y consumista, pero la sensación es que no podemos cambiarlo sin cambiar la estructura económica y humana. Esta estructura de pecado ha generado un mal que es difícil de detener, cuya base es el "bienestar económico"

Para la perspectiva cristiana el pecado lleva aparejada una culpa, una responsabilidad, que es algo más que un sentimiento de culpa. Esta culpa es producto de la revisión de la vida hecha en contraste con el Evangelio. En esta mirada descubrimos el perdón como restauración vital del hombre. Nuestra tarea moral se sitúa en permanente reforma y crecimiento. La culpa cristiana no tiene que ver con el masoquismo, es el antecedente de la salvación de Cristo, con todo lo que conlleva: perdón, nueva vida, conversión, paz, justicia... La salvación actúa frente a cualquier pecado: individual, colectivo o estructural. Para esta salvación se necesita conversión y arrepentimiento; y eso no es posible sin sentido de culpa. "No he venido a los sanos, sino a los enfermos".

Si continuamos con esta relación salvífica, descubrimos otras dimensiones de pecado. Pecado no es sólo una cuestión moral, tiene también un aspecto existencial psicológico. Pecado puede ser en otras perspectivas la contingencia de la vida finita, la creación inacabada y necesitada de redención. Así en San Pablo se habla de Cristo, que se hizo "pecado" por nosotros, se hizo de nuestra piel, se rebajó como un hombre cualquiera hasta someterse a la muerte. Son otras nociones que responden también al término "pecado". La relación de pecado se apreciará más completamente cuando veamos el sacramento de la reconciliación y los bloques de antropología teológica.

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