4. Teo. moral fundamental. Fundamentación de la teología moral.
4. Teología moral fundamental  

FUNDAMENTACIÓN DE LA TEOLOGÍA MORAL

Fundamentar significa buscar la razón de ser de la teología moral. Ya hemos visto que para los creyentes, creer y obrar no deberían funcionar por separado. Cristo se nos presenta como hombre de fe, pero también como hombre de acción, con unos valores, unos principios morales y un compromiso concreto por el Reino.

En todas las religiones hay preceptos morales. De hecho, es difícil descubrir un sistema moral que no tenga alguna base o fundamento en lo religioso. La modernidad ha buscado una fundamentación de la ética separada de lo religioso, basada en lo racional, pero en sus elaboraciones filosóficas seguimos descubriendo muchos valores cristianos. Parece además, que la discusión moral en occidente siempre tenga que pasar por la fundamentación religiosa. Es curioso que apenas existen grupos contrarios al aborto, o la eutanasia, que no estén formados por personas religiosas. Quizás podamos considerar, como cristianos y barriendo para casa, que cuando la moral se separa de la religión empieza a tener problemas. La sentencia de Dostoievski en "Crimen y Castigo" es proverbial: "si Dios ha muerto, todo está permitido". Hoy el fundamento de la moral es tan plural como las perspectivas filosóficas existentes. Esa diversidad produce en la posmodernidad el escepticismo y el rechazo a la norma moral. El absolutismo de la libertad hace que la única norma posible sea uno mismo, con el consiguiente riesgo de buscando la libertad quedar atrapado en el instinto.. El gran perjudicado es el hombre.

Si nos vamos al cristianismo, fundamentamos la moral entendiendo que la vida cristiana incluye intrínsecamente una moral. Esto no significa que la religión sea sólo un vivir moral, es algo más, pero es indudable que incluye un estilo de vida distinto. El mensaje que enseña Jesucristo supera la creencia, es una invitación a vivir de manera diferente. La verdadera adhesión a Jesús es total.

Si acudimos al NT buscando una fundamentación moral nos encontramos con unos rasgos importantes. En primer lugar comprobamos que lo decisivo del NT es que la moral afecta al ser y al actuar del hombre, es una experiencia profunda, que implica a toda la persona. Es un movimiento interno que se ocupa de lo externo. La moral nace del corazón de las personas, no de los rituales superficiales, o de lo que se come... La moral evangélica, por nacer del interior, engloba la totalidad; por eso, cuando buscamos el valor moral de un acto; no debemos olvidar que lo situamos en una opción personal de vida, en unas actitudes, y en cada hecho aislado.

La moral del NT es sobretodo una moral positiva (que no positivista), ofrece lo que se ha de hacer, es la moral de las Bienaventuranzas, donde lo despreciado adquiere sentido. En esta línea la moral evangélica no es de mínimos sino de máximos, es una moral exigente cuyo seguimiento implica una gran altura de miras. La norma moral estricta de la antigua legislación judía es superada por otra moral más difícil y exigente, cuyo principal precepto es "el amor a Dios y al prójimo como a uno mismo". La moral evangélica parte de la gracia y del amor del Señor, sin Él no podemos hacer nada, es una moral enraizada en el Señor. En palabras de Juan XXIII "La base de los preceptos morales es Dios. Si se niega la idea de Dios, estos preceptos necesariamente se desintegran por completo".

Se ha intentado fundamentar la teología moral desde la antropología y la cristología. Vemos a algunos autores. Häring habla de un personalismo cristiano. Ser creador, creyente, responsable y libre en Jesús es un motivo conductor de la vida y una pauta normativa. Para este autor el creyente alcanza la perfección y la plena identidad cuando toda la persona es libre y creyente en Cristo.

En Böckle Dios es el fundamento último de la normatividad del creyente. La referencia al Señor lleva a una actitud fundamental y a un comportamiento que permite hablar de moral cristiana. El profesor López Azpitarte afirma que la fe no fundamenta la moral, pero da un nuevo sentido a la existencia humana. La moral no tiene un fundamento en la mera razón, de ahí que el apoyo de la fe sea importante para la "irracionalidad "del valor moral. En esta línea la moral cristiana no tiene porqué ser diferente al resto de la moral. La Revelación no aporta valores de conducta desde la razón, lo hace desde la fe.

Marciano Vidal diseña un modelo de justificación moral que denomina "autonomía teonómica". Es el autor que ha estudiado esto con más detenimiento, por eso ampliamos algo más la cuestión. Para Marciano Vidal, este modelo de moral se compondría de dos momentos inseparables en el creyente: el momento autónomo, que hace referencia a la mediación humana básica para la moral, y un segundo momento, que haría referencia al momento de fe. Lo primero es la persona autónoma, secular y concreta. Lo segundo será lo teónomo, lo referente a Dios desde lo eclesial o comunitario, la referencia Cristo y la referencia a Dios. Los tres son una unidad, unidad también en lo antropológico. Para Vidal la justificación de la moral en la fe estaría en presencia del absoluto operando en Cristo y en el contexto histórico real de los creyentes. Para Sánchez la novedad de la persona de Jesús y su mensaje moral es la justificación de la vida moral. El centro será el Evangelio, el hombre nuevo que presenta Jesús y la necesidad de difundir el Reino.

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