1. Intro. estudio ciencia teo. Preguntas iniciales.
1. Introducción al estudio de la ciencia teológica  

PREGUNTAS INICIALES: INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA CIENCIA TEOLÓGICA.

Nos hacemos algunas preguntas:

¿Qué es la teología? ¿A qué llamamos teología? ¿Por qué decimos que es un estudio científico? ¿Qué tipo de ciencia es la teología? ¿Qué método utilizan los teólogos para investigar? ¿Ha cambiado la teología su forma de ser estudiada? ¿Existe una o varias teologías? ¿Qué papel juega el Magisterio de los Obispos?

Este primer capítulo, introductorio de los estudios de teología, ha sido tradicionalmente encuadrado en la Teología Dogmática. Es, por tanto una materia troncal que nos va a permitir situarnos ante la teología, y relacionarla con el resto de los estudios científicos..

En esta introducción nos proponemos alcanzar los siguientes objetivos:
1. Conocer el concepto de teología. Saber qué es la teología.
2. Descubrir la teología como una ciencia, desde la aproximación que nos ofrece la filosofía del lenguaje. Intentamos captar la realidad de Dios con las palabras.
3. Profundizar en el método teológico, siendo conscientes de los grandes cambios que ha experimentado la ciencia teológica en los últimos decenios. Ofreceremos los dos métodos más empleados en la historia.
4. Una dialéctica importante: Si hay una fe, ¿por qué se habla de pluralidad de teologías y de teólogos? Analizamos cuál es el papel del Magisterio.

El hombre en su quehacer histórico, y desde su vinculación a Dios ha elaborado un lenguaje teológico, un discurso teológico racional e intuitivo, con el que ha intentado expresar la grandeza del Misterio Revelado. Hay otros lenguajes religiosos, presentes en el arte, la literatura, la liturgia, la pintura o la arquitectura, todos ellos son deudores de la reflexión teológica, y de la experiencia del artista.

Hoy, desde algunos sectores ideológicos se piensa que la religión es algo caduco, decadente o trasnochado. Sin embargo, la experiencia nos dice que sigue siendo un referente importante para muchas personas, y con un papel decisivo en la aún no terminada historia de la humanidad. El debate laicista coloca a la religión en la vida privada, sin repercusión pública, reducen el campo de vida de la religión a la trinchera de la sacristía y la catacumba. Estas corrientes de pensamiento desprecian la reflexión teológica, acusándola de irracional o subjetiva, de hecho son los responsables de que hoy no figure en muchos países occidentales como estudio en la Universidad pública.

Sin embargo, los creyentes pensamos que la religión es algo público, y que requiere y evoluciona en lo social. La reducción a lo privado es un modo de represión encubierta. Su campo de desarrollo es indistintamente público y privado, con manifestaciones distintas según se trate. Por otra parte, hay que señalar que la reflexión teológica, tiene como punto de partida la fe, pero es un discurso tan racional y subjetivo como el que puede hacer un matemático, un físico o un historiador; cuyos puntos de partida también son escogidos por el investigador o estudioso. La idea de racionalidad es aplicable a cualquier ciencia social, discursiva, con una lógica y una argumentación deductiva en sus proposiciones.

En muchas introducciones a la teología, el primer planteamiento que se presenta es el de la Teología como Historia de Salvación y de la Revelación. Nosotros preferimos examinar esa cuestión en el capítulo catorce, sentando ahora unos pilares sobre qué es y qué debe hacer la teología.


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