ESCUELA DE NUEVA YORK

   Nació también en la década de los ´20 entre músicos blancos que imitaron al principio la Escuela Dixieland. Luego se destacaron por el refinamiento de los timbres, el fraseo simétrico y su “vibrato” (aumento o disminución alternados en la intensidad de sonidos, casi reiterándolos) sin perder el cultivo de la improvisación. Figuras centrales: Red Nichols (corneta) olvidado hacia 1940 pero rescatado en 1956 por el film biográfico “Las cinco monedas”; Jimmy Dorsey (clarinete, trompeta y saxófono); su hermano Tommy Dorsey (trombón y trompeta); Joe Venuti (violín) y Bobby Hackett (trompeta). Esta escuela cayó en el olvido cerca de 1930 y muchos de sus integrantes pasaron a consagrarse en el comercializado “swing”. Por ejemplo el notable trompetista Jonah Jones.

 


Billie Holida


REVIVAL DE LA ESCUELA DE  

  NUEVA ORLEANS

 Mientras las tendencias más absurdas y comercializadas (iniciadas por la monumental orquesta de Paul Whiteman y sus seguidores) imperaban en EE.UU., los verdaderos cultores dieron una imprevista marcha atrás buscando sus raíces e iniciando un movimiento neoclásico que rescató a artistas olvidados como Sydney Bechet (1891-1959), de enorme éxito en Francia tras su huída del racismo y clarinetista preferido de su émulo Woody Allen. Aquí en la Argentina pudimos disfrutar ese estilo con Wild Bill Davison (trompeta).

 


ERA DEL SWING 

      (o Edad Media 1935/1945)

   Mientras tanto la orquesta del músico más refinado y mayor compositor del jazz, Duke Ellington, extendía su renombre en el Cotton Club por medio de ese universo sonoro totalmente personal; allí lucían el saxo tenor Johnny Hodges y dos trompetistas: Cat Anderson y el creador del “estilo-jungla”, Coottie Williams; a ambos los escuché hace poco tiempo en nuestro país. Más tarde surgió otra orquesta, la de Jimmy Lunceford, para explotar las bases de toda esta Era junto al comercial arreglador Benny Carter.

 


El segundo genio: Duke Ellington


La primera “Big Band” valiosa fue la de Benny Goodman, gran clarinetista que supo rodearse de talentos como Harry James (virtuoso trompeta al que llegué a ver) o Benny Berigan (corneta y trompeta) para formar luego su famoso trío con Gene Krupa y Teddy Wilson (piano), quien fue el primer negro que actuó en una orquesta de blancos. Luego, para integrar el legendario cuarteto, agregó al pujante Lionel Hampton (vibráfono, batería, etc.). Tuve la fortuna de conocer a los tres últimos y escribir sobre ellos, verdaderos gigantes irremplazables del jazz.

El éxito de Goodman dio origen al lanzamiento de otras “grandes bandas”: la de Artie Shaw (clarinete), un excelente compositor que es injustamente más recordado por sus seis matrimonios con estrellas de cine (Lana Turner, Ava Gardner, Evelyn Keyes, etc.). Le siguieron las de Tommy Dorsey (con quien se inició Frank Sinatra), Bob Crosby (hermano del cantante Bing) y Glenn Miller, trombonista y buen arreglador que halló un sonido personal. Hubo una gran banda hoy olvidada: la de Chick Webb. En 1937 a ésta le sucedió la del ex niño prodigio Woody Herman (clarinete). Más tarde surgieron conjuntos liderados por dos trompetistas, Billy May y Ray Anthony; y finalmente llegó Les Brown. Todos tuvieron éxito en los ´40 y ´50.


Satchmo 

 

 

Pero las líneas estilísticas del saxófono ya estaban dominadas en esa época por dos colosos: Coleman Hawkins (saxo tenor) que actuó con Fletcher Henderson hasta 1934 (éste a su vez arreglador de Goodman hasta su muerte); exhibía cierta cualidad clásica y sonoridad vibrante; y Lester Young (saxo alto y tenor) quien tocó con King Oliver y Count Basie hasta desarrollar un acento muy desolado opuesto al de Hawkins por sus líneas depuradas. Su leyenda como amante de la inusual cantante Billie Holiday (ambos fallecieron por las drogas en 1959) lo ha marcado y sucedido.

Un caso raro es el de Django Reinhardt, gitano nacido en Bélgica (1910-53), que definió con su insuperable guitarra un quinteto (pues su grupo comprendía tres guitarras, violín y contrabajo) de gran contenido rítmico y la única escuela nacida fuera de EE.UU. Algunos puristas consideran que el self -made- man argentino Oscar Aleman (quien fuera admirado entre otros por Louis Armstrong y acompañara en Francia a Josephine Baker) estaba a su misma altura.


 Django Reinhardt

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