A continuación os proponemos algunas Rutas para conocer en profundidad la Comarca de Tierra de Campos. En cada una el viajero podrá disfrutar de los pueblos, del entorno, del arte y la tradición. El Centro de Turismo Rural "Don Agustín" las muestra al huesped del Centro, que puede aprovechar de su estancia para realizarlas, en coche o en bicicleta, y conocer así todo el entorno artístico y natural de la Tierra de Campos.

 

Ruta del río Sequillo - Itinerario Histórico-Artístico.

El Sequillo es un hilo de plata que discurre por Tierra de Campos ensartando entre sus aguas un collar de pueblos y villas que el viajero no puede perderse. Todos los terrenos que desde Medina de Rioseco a San Pedro de Latarce baña el río es lo que conocemos como "zona del Sequillo en Tierra de Campos".

Comenzaremos nuestra andadura en Medina de Rioseco, la Ciudad de los Almirantes, ciudad por excelencia de sus calles y monumentos. Sus iglesias, catedrales sin título de tal, encierran un sinfín de tesoros y maravillas: Santa María de Mediavilla, templo inmenso del siglo XV que posee una capilla impresionante y un museo de arte sacro y marfil únicos; Santiago, del siglo XVI-XVII, con otro maravilloso retablo mayor; Santa Cruz, que alberga el museo de Semana Santa y sus pasos, obras de arte pos si mismas; y muchas más, sin olvidar el convento, las puertas de la antigua muralla, la calle mayor porticada, la plaza mayor..... todo es arte. 

Pero aparte, en Medina de Rioseco el viajero podrá disfrutar del mercado del lechazo los miércoles; conocer artesanos de la piedra y el bronce; disfrutar de su repostería inigualable; conocer el trazado del antiguo Tren Burra; pasear por la orilla y el dársena del Canal de Castilla; curiosear y sorprenderse en sus tiendas y comercios. Mil cosas por descubrir.

Y desde Medina, el Río nos lleva lenta y cadenciosamente hasta Villabrágima, la villa máxima, que ya poblaban los romanos. Aun se conservan restos de asentamientos romanos en villas y granjas. El viajero se sorprenderá del trazado del pueblo, con sus casas alineadas con la carretera, serpenteando junto a ella. Traspasara el arco del reloj, y contemplará la Plaza Mayor con unos atractivos soportales. Y la iglesia de Santa Maria del siglo XVI, con una impresionante arquitectura interior. También la Iglesia de San Ginés, con su retablo atribuido a Giralte. Y por supuesto, el viajero no debe olvidar visitar los talleres de cuero, y el pan del pueblo, de un sabor y textura inigualables.

De aquí el pueblo marcha al encuentro de Tordehumos, encontrándolo encaramado a la falda de su castillo, como si no quisiera mojarse. Sus calles son rectilíneas, con un campamento romano en exposición. La plaza del pueblo es ortogonal, con soportales de vecinos, recoletos y abrigados. Sus iglesias de Santa María la Sagrada y la parroquia de Santiago aún conservan obras dignas de contemplarse. Y los restos del castillo, al cual podemos ascender y, desde sus atalayas, divisar el infinito mar de trigo de la Tierra de Campos. El viajero podrá comer y reponer fuerzas en las bodegas, preparando el siguiente paso de su ruta.

Continuando el río llegamos a Villanueva de los Caballeros. Villa con renombre de alcurnia, en cuyas calles el viajero encontrará restos nobiliarios como anidados en las fachadas de las casas, escudos de piedra que justifican su nombre. Su iglesia de San Pedro es del siglo XVIII, y posee una torre que la hace única, la torre de farol, por la forma a la que se asemeja. Y en las afueras, las forjas de artesanía, palomares, bodegas...

Y al final, San Pedro de Latarce, ultima parada del viajero. Frente a sus ojos una mole inmensa del murallón, los únicos restos de su desaparecido castillo, la lata arce (extensa fortaleza) para los romanos. Es un pueblo bullicioso y artesanal, con ricas variedades de repostería con que deleitar el paladar. Y posee la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, del siglo XVIII. Un broche de oro para este inmenso recorrido, lleno de arte e historia.

 

 

Don Juan de Austria, los montes Torozos - Itinerario Histórico-Artístico.

Entre la paramera en que culminan los Montes Torozos y las cuestas de la campiña del Sequillo, se encuentran una serie de poblaciones en donde transcurrió parte de la infancia del infante Don Juan de Austria, hijo del Emperador Carlos I  y hermano de Felipe II, que a la postre sería el héroe de Lepanto. Entre los 7 y 12 años vivió en Villagarcía y otros pueblos aledaños, bajo la protección del mayordomo del Emperador, Don Luis de Quijada. En esta ruta pretendemos visitar esos pueblos, viendo tiempos pasados de indudable gloria para estas tierras del Sequillo.

Primero pararemos en Villagarcía de Campos, donde encontraremos los restos del Palacio de Don Luis de Quijada, la casa del Infante. En el interior de la población podemos encontrar la Colegiata de San Luis, una de las maravillas de la zona del Sequillo, con obras de Juan de Herrera, Juan Sanz de Torrecilla y otros artistas de relieve. La capilla del relicario es digna de verse, y también podemos encontrar un museo en las dependencias del antiguo colegio.  En conjunto componen un patrimonio de gran belleza, que no debemos perdernos.

Cerca de Villagarcía llegamos hasta Urueña, villa con el recinto amurallado y que posee un castillo, del siglo XII. En su interior, al que se accede por la puerta del azogue, podremos encontrar la iglesia de Santa María del Azogue, del siglo XVI, construida por Alonso de Pando y Gil de Hontañón. En la misma calle podemos descubrir el museo Etnográfico de Juaquín Díaz, instalado en una antigua casa señorial del siglo XVIII, la casa de la Mayorazga. En ella se pueden ver trajes regionales, una colección de instrumentos musicales, coplas y pliegos antiguos, y una biblioteca de más de 6.000 volúmenes de cultura popular. Por último, la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, de estilo románico provenzal del siglo XII.

A pocos kilómetros encontramos el pueblo de San Cebrián de Mazote, en cuyo interior se pueden hallar 2 elementos importantes: uno a nivel artístico, la iglesia de San Cipriano, de estilo mozárabe; el otro, el convento de monjas dominicas en donde estuvo alojada Dª. Bárbara Blomberg, madre de Don Juan.

Siguiendo el camino llegamos hasta La Santa Espina, monasterio Cisterciense fundado en 1197 por Dª. Sancha, hermana del rey Alfonso VII. Destacar entre otras partes del monasterio la fachada de la iglesia, del siglo XVIII, la sala capicular y los claustros del siglo XVII. Fue en La Santa Espina donde el rey Felipe II reconoció y otorgo los honores que le correspondían a su hermano, Don Juan de Austria.

 

Y para finalizar, pasaremos por Castromonte, antigua villa murada con cuatro puertas de acceso, ya desaparecidas. El viajero podrá observar desde lejos la torre de aguja de su iglesia de estilo barroco del siglo XVII. Son famosos sus manantiales de aguas minerales y sus quesos de oveja. Un delicioso y tranquilo final para una ruta cargada de historia.

 

 

Ruta de las Ermitas - Itinerario Histórico-Artístico.

Las ermitas de Tierra de Campos no sólo son vestigios históricos que nos hablan del legado de la arquitectura y del arte religioso de épocas cargadas de esplendor. Son también la expresión genuina de la religiosidad popular, manifestado en romerías y festividades que las visitan cada año. Celebraciones para conmemorar esa aparición, ese milagro, que motivaron su construcción. Visitemos una a una las ermitas de esta tierra, descubriendo en el viaje el paisaje castellano, lugares llenos de encanto y sentimiento.

La Ermita de Castilviejo, sita a 5 Km. de Medina de Rioseco. Es del Siglo XVI, con cubierta del siglo XVII y un precioso camarín de 1706. La romería se celebra el 8 de Septiembre.

La Ermita de la Virgen del Cabo, sita a 1Km. de Villafrechós. Fue construida en el siglo XVII. La romería se celebra el 8 de Septiembre.

La Ermita de Santa Ana, a 1 Km. de Pozuelo de la Orden. Levantada en la primera mitad del Siglo XVI, posee un hermoso camarín pavimentado con cerámica de Talavera, y esta rodeada de un gran pórtico. La romería se celebra el 26 de Julio.

La Ermita de Nuestra Señora de los Arenales, situada a 1 Km. de Morales de Campos. Es barroca, del siglo XVIII. La fiesta de los cofrades se celebra el último domingo de Abril.

La Ermita del Cristo de la Vega, sita a 2 Km. de Tordehumos. La Ermita actual se construyó en el siglo XVIII, ampliando una antigua ermita que existía en el mismo lugar. La romería se celebra el 25 de Abril, aunque la fiesta dedicada es el 14 de Septiembre.

La Ermita de la Virgen de la Anunciada, a 2Km. de Urueña. Fue construida en el siglo XII, y es un ejemplo único del románico catalán en la provincia. Fue reformada en los siglos XVII y XVIII, adosando un camarín de ábside central. La fiesta se celebra el 25 de Marzo.

La Ermita del Cristo de Santas Martas, situada en el mismo San Cebrián de Mazote. Construida en el siglo XVII, se accede a ella por un sendero con varias fuentes. La romería se celebra el 15 de Mayo.

La Ermita de Nuestra Señora de Tiedra Vieja, a 2 Km. de Tiedra. Construida en el siglo XVI, tiene un camarín abierto con retablo de baldaquino del siglo XVII; pórtico y un zaguán que conducen al interior. La fiesta se celebra el domingo posterior al 15 de Agosto.

La Ermita de Nuestra Señora de Castellanos, a la entrada de Mota del Marqués. Su construcción se inicia en el siglo XVI, y en el siglo XVII se levanta la nave mayor, que tiene artesonado y camarín. La romería se celebra el 8 de Septiembre.

 

 

Ruta de los palomares - Itinerario Etnográfico.

El palomar es el elemento característico del paisaje de Tierra de Campos. El palomar como construcción popular reúne unas características técnicas y artísticas que le hacen peculiar y distinto. Es un edificio de tapial y adobe, de múltiples y variadas formas arquitectónicas, con resoluciones técnicas sorprendentes y eficaces. Ha sido un símbolo económico y diferenciador socialmente; poseer un palomar se tenía a gala, una especie de título nobiliario. Y, por supuesto, proporcionaba un sabrosísimo manjar: los pichones.

Para diseñar esta ruta, hemos establecido un itinerario que discurre por un grupo de pueblos que se encuentran situados en el noroeste de la provincia de Valladolid. En ellos es fácil localizar en los alrededores, e incluso en el casco urbano, palomares de las más diversas tipologías. No obstante, aprovechando la visita, podemos también disfrutar del paisaje y los pueblos, memorables sin duda.

En primer lugar, paremos por Palazuelo de Vedija. En él encontramos palomares diseminados por los alrededores. En los aledaños del casco urbano también podemos localizarlos.

Luego visitaremos Villamuriel de Campos, pequeño pueblo con alguna representación de distintas tipologías de palomares. Esta variedad de estructuras poseen un color característico.

En Bolaños, población situada más al noroeste de la ruta, encontraremos ejemplares de varios tipos en las cercanías del pueblo, y alguno más en los alrededores.

Entrando en Zamora, pasamos por Castroverde de Campos, que posee palomares representativos, algunos singulares y de gran atractivo.

 

Luego pasaremos por Barcial de la Loma, lugar primordial y significativo por la abundante cantidad de palomares que recoge. Se encuentran desde redondos sin patio, poligonales, cuadrados, rectangulares,... todos ellos diseminados por los alrededores del casco urbano.

Por último pasaremos por Villafrechós. En este pueblo encontramos palomares cuadrados y rectangulares dentro del casco urbano, aunque también en los alrededores se encuentran redondos y mixtos.

 

Los pueblos del barro - Itinerario Etnográfico.

Las obras de arquitectura popular nacen de la eficacia de unos materiales y unas formas determinadas de ensamblarlos. La tradición ha demostrado que los materiales propios del terreno son los más asequibles, los mejor conocidos y los que se sabe trabajar para solucionar las necesidades de vivienda y trabajo de una zona determinada. Así en la Tierra de Campos palpita el legado del barro.

El barro se puede usar crudo (adobe y tapial) o cocido (ladrillo y teja). Tiene solided, es un buen aislante térmico y acústico, y es de fácil conservación y mantenimiento. Con él se han dado lugar a las más variadas construcciones, como las que encontraremos en esta ruta: la casa molinera o de labranza, destinada a dar cobijo al campesino y sus animales, con comodidad y sosiego; las bodegas, construcciones destinadas a elaborar y conservar los caldos, construidas sobre o bajo tierra; Los chozos, pequeñas edificaciones destinadas a guardar los útiles del campo; las casetas, construcciones que cobijaban al ganado de la lluvia y las inclemencias; y por supuesto los palomares, antes citados, que dan la imagen propia a esta tierra.

Proponemos al viajero una ruta por pueblos rurales, en los que el murmullo constante de las calles es recogido por estos testimonios mudos: los pueblos del barro.

Visitaremos primero Tordehumos, en cuyo casco urbano podemos admirar casas construidas en adobe, paredes de tapial, corralones, etc. Tomando el camino que lleva a la Ermita del Cristo de la Vega se contemplan un número importante de palomares de las mas variadas formas.

En Pozuelo de la Orden existen múltiples construcciones de barro, entre las que destaca la Ermita de Santa Ana, con paredes y pórtico de tapial.

Luego pasamos por Cabreros del Monte, que al igual que el anterior, conserva en su casco urbano innumerables ejemplos de construcciones de barro, entre las que destacan las bodegas.

De allí vamos hacia Morales de Campos, lugar donde encontramos interesantes construcciones en tapial; a destacar la Ermita de Nuestra Señora de los Arenales.

Y por último pasaremos por Villaesper. En este pueblo abandonado se aprecian, tanto en las construcciones en pie como en las derruidas, el uso del barro en forma de adobe y tapial.  

 

 

A la orilla del Bajoz - Itinerario Natural.

El río Bajoz nace en la Fuente de las Panaderas, cerca de Castromonte. Transcurre alargado por su cauce hasta que sufre un gran ensanchamiento en su cauce, debido a una presa que lo convierte en pantano y procura una rica vegetación en sus orillas, y la proliferación de una fauna abundante y variada.

Este itinerario transcurre por el término municipal de Castromonte, en un paraje que constituye una de las pocas zonas húmedas en esta típica tierra de secano. En él se puede apreciar las características de este entorno, que presenta un paisaje propio de la llanura.

- Comenzamos en el molino abandonado, cerca de Castromonte, donde se pueden observar las peculiaridades del valle: su forma en V, con una asimetría en sus vertientes debida al efecto desigual de la erosión sobre ellas y los vestigios de la actividad humana.

- Seguimos el curso del agua hasta un lugar en el que se alzan cuatro grandes quejigos. En este tramo se puede observar el caudal y la corriente del río, la vegetación de ribera (encinas, rosas, juncos, carrizo,...) y la fauna (pájaros, ranas verdes y diversos insectos).

- Continuamos por el camino hasta el final y subimos por una cuesta, en la que apreciamos quejigos, encinas dispersas que van constituyendo un bosque cerrado en lo alto del páramo, donde podemos contemplar los campos cultivados. También sentiremos el olor de las plantas aromáticas (tomillo, lavanda). Siguiendo por el borde del páramo descubriremos un anfiteatro natural, desde el cual podemos admirar la panorámica que ofrece el valle y el río. Conviene reflexionar sobre al brusco contraste entre el valle deforestado y y el bosque cerrado que baja desde el páramo.

- Descendemos por la cuesta hasta alcanzar nuevamente la orilla del río para continuar en dirección sudoeste hasta llegar al principio del pantano. Conviene bajar despacio para no espantar algunos animales y poder oír el alboroto de algunas aves acuáticas (fochas, patos y ánades reales). También podemos tratar de identificar distintas especies de pájaros y sus cantos. Igualmente es interesante observar y tocar las formas de las plantas situadas en la orilla y dentro del agua (carrizos, espadañas, lentejas de agua). Próximos a las orillas podemos diferenciar diversas especies arbóreas (encinas, sauces, chopos, cipreses), estando sumergidos en parte, lo que les hace presentar diferencias respecto a otros ejemplares.

- Continuamos por esta orilla hasta el final del pantano, donde descubrimos la presa que ha hecho posible el ensanchamiento del río. Cruzando el paso que proporciona la presa flanqueada por una hilera de fresnos, podemos apreciar el cambio entre el cauce del río en el pantano y después de la presa; así como el cambio que experimenta la vegetación.

- Continuamos hasta el primer claro, desde el que podemos observar nuevamente a las aves acuáticas y como las plantas de agua se sitúan para formar un canal abrigado y tranquilo que guarda una rica fauna.

- Salimos de la arbolada y caminamos hasta encontrar una pequeña fuente que genera un pequeño arrollo que desemboca en el río. En este punto, final de nuestro recorrido, podemos encontrar las diferencias existentes entre las 2 vertientes del valle, y entre la zona del pantano y el valle.

Para finalizar, unas recomendaciones: Los mejores meses para este recorrido se dan de Febrero a Septiembre, y las mejores horas son las de la mañana; Para poder observar al máximo posible, recorrer el camino lo más silenciosamente posible; los instrumentos de observación y orientación no deberían faltar; y por supuesto, respetad la naturaleza. Es su belleza lo que vamos a disfrutar, no a destruir.

  

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1