El entorno natural.

Un entorno para disfrutar, para conocer la historia y el paisaje de la Tierra de Campos. Una tierra para gozar del silencio, la tranquilidad, la naturaleza......

Tordehumos se encuentra ubicado en el centro de la Tierra de Campos, comarca situada en el norte de la provincia de Valladolid. La Tierra de Campos se caracteriza por los campos de cereal. Inmensas llanuras que se extienden hasta donde alcanza la vista, que en el verano se tiznan del color dorado del cereal. Esta inmensidad sólo se ve alterada de vez en cuando por pequeños pueblos y construcciones típicas, como es el palomar. En el extremo este de la Tierra de Campos se elevan los Montes Torozos, unas pequeñas elevaciones que recorren de Norte a Sur el límite Oriental de la comarca. Aquí se vislumbran pequeños bosques de pinos y encinas, que coronan los montes y aportan una nota de verdor al paisaje.

Pero no sólo se ve el verde en los montes. Porque el Sequillo, el río de la comarca, lo recorre de Norte a Sur, proporcionando la vital agua a los campos y pueblos. Desde el Norte llega el Canal de Castilla, que hasta su final en Medina de Rioseco dota a sus lindes con una vegetación frondosa y verde, y al visitante de un paraje único para visitar. En el extremo sureste de la Tierra de Campos, el río Bajoz, afluente del Sequillo, nace y de pronto se ensancha, creando el embalse de Castromonte. Un placer para los sentidos.

 

 

Los pueblos: arte y tradición.

Un recorrido por estos antiguos pueblos nos invita a conocer el arte y la cultura, y acercarnos a la manera original de vivir de la población campesina.

Urueña.

Urueña es el pueblo más antiguo de nuestro itinerario. Ya fue poblado por tribus neolíticas y posteriormente ocupado por diferentes poblaciones, desde los vacceos hasta los árabes. Accediendo a la ciudad, parece que se regresase a la época medieval, pasando por sus antiguas puertas y admirando su vasto patrimonio histórico- artístico. Su castillo y muralla, únicos. Sus diversas casas señoriales. Y por supuesto, sus reconocidos museos: Centro Etnográfico Juaquín Díaz, el Museo de Quintana y el museo de arqueología. 

No falta la ermita de Urueña, y en las calles el visitante puede adquirir la famosa artesanía local o el pan y dulces típicos de la zona en las diversas tiendas de artesanía y panaderías del pueblo.

 

Villagarcía de Campos.

Pueblo situado entre los Montes Torozos y el Río Sequillo, donde pasó parte de su niñez y juventud Don Juan de Austria, héroe de Lepanto y hermano de Felipe II. Según la leyenda, el Rey encargó la educación y cuidado de Don Juan al caballero Don Luis de Quijada, señor de Villagarcía. Aún hoy podemos ver las ruinas del Palacio de Quijada, donde Don Juan de Austria vivió durante 6 años. También se puede ver la Colegiata de San Luis, de los monjes Jesuitas, que fue construida entre los siglos XVI y XVII. En ella podremos visitar un Museo, Bodega y la Iglesia renacentista que posee.

 

La Santa Espina.

Pueblo situado sobre los Montes Torozos, donde se encuentra el Real Monasterio de La Santa Espina. Su nombre proviene de la reliquia que reposa en sus muros, una espina de la corona de Cristo. Los monjes Cistercienses se instalaron en el Monasterio desde el año de su construcción en 1147. Hoy el monasterio se puede admirar en todo su esplendor, destacando sus capillas de diferentes épocas y estilos arquitectónicos. Asimismo, al lado del Monasterio, se puede acudir al Museo de los Aperos, donde se exponen aperos de labranza.

 

Tordehumos.

Pueblo de orígenes medievales. En 1194 se firmo el famoso "Tratado de Tordehumos". En el pueblo se puede visitar las ruinas de su antiguo castillo, datado del siglo XII. Asimismo destacar el Ecomuseo, donde se podrán conocer las estancias y los útiles tradicionales de los pueblos tradicionales, viendo de primera mano los oficios más representativos de la zona. Y no podría faltar visitar los palomares, pequeñas obras de arte en miniatura.

 

Morales de Campos.

Pueblo en el que priman las bodegas, construcciones destinadas a elaborar y conservar el vino, edificadas debajo de la vivienda o en las afueras de la población, aprovechando cualquier montículo del terreno. Son un gran exponente de la cultura del barro, que es característica propia de la Tierra de Campos.

Hoy en día es un lugar de reposo, de disfrute para la vista y el paladar.

 

Medina de Rioseco.

Declarada Ciudad de Los Almirantes por haber sido hogar de los famosos Almirantes de Castilla, los Enríquez. Considerada conjunto histórico-artístico, está repleta de edificaciones memorables, incluyendo 6 iglesias, un convento, 3 Puertas de la antigua muralla de la ciudad, y mucho más. Destacaremos entre otras la iglesia de Santa María, que contiene la capilla de los Benaventes; la iglesia de Santa Cruz, que alberga el Museo de Semana Santa; y por supuesto, la tercera gran iglesia, la de Santiago. Todo un tesoro artístico. Pero también la calle mayor, porticada, es puro arte. Y por si fuera poco, podremos degustar su conocida repostería.

 
 
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