Por Víctor
Ríos
COSTA GRANDE
Voy donde el estro matinal me mande,
para lanzar un canto al horizonte;
y ha dispuesto que mi alma se remonte
al marco singular de Costa Grande.
Mi pluma trovadora ágil se blande
para cruzar alígera el tramonte,
y en el confín la inspiración apronte,
con el latir que al corazón expande.
Empieza en Acapulco el recorrido,
mirando el litoral embellecido
con el ropaje verde de las palmas.
Se presenta un paisaje que matiza,
envuelto en luz de sol, arena y brisa,
donde se van a solazar las almas.
ooo
Veo a Coyuca junto a la ribera,
luciendo sus bellezas naturales.
Es en mi ruta la estación primera,
adornada de vastos cocotales.
Tiene el encanto de la costa entera,
con estampas morenas, estivales.
Pueblo que luce su expresión sincera,
y con su música disipa males.
Conjugan sus mujeres la cadencia
que tienen sus palmeras y sus mares,
con la que dan sabor a su presencia.
Y sus hombres ahuyentan los pesares,
al exaltar sus íntimos lugares,
como un himno de amor as la existencia.
ooo
Palpita en Atoyac su ser inquieto,
que en su radiante cielo se cobija;
y de la tierra insólita y prolija,
se sustenta con plantas de cafeto.
Evocando a Juán Alvarez , prometo
que mi ser por su senda se dirija,
teniendo siempre su presencia fija,
con gran veneración y con respeto.
Tierra de permanente exuberancia,
envuelta con la mística fragancia,
donde adquieren vigor las emociones.
Allí encontré la musa de
mi ensueño,
cuando en sus frondas encontré mi empeño,
y conformé mis versos de ilusiones.
ooo
De la hermosura encontré un sinónimo,
en un paraje donde canta el río;
es la tierra feraz de San Jerónimo,
con palmas ventilando el caserío.
Hay en su cielo un hechizo anónimo,
que desparrama luces y rocío;
y el recuerdo de Juárez, héroe epónimo,
a su gente sencilla le da brío.
Ya la historia registra en sus anales,
a su aledaño pueblo de Arenales,
donde vieron la luz ínclitos hombres...
Diáfanos y preclaros son los nombres,
que son en tus espacios, inmortales
y dignos de alabanzas y renombres.
ooo
Entre su río y cerros se engalana,
una preciosa población sureña,
que afanosa y pacífica se empeña,
en darle brillo al nombre de GALEANA.
Es Tecpan, en la costa, tierra hermana,
en cuya faz el heroísmo enseña,
con un rasgo sublime que domeña
y le da una presencia soberana.
La insurrección pasó por
esta tierra
para llevarse brazos a la guerra,
de hombres comprometidos y valientes.
Y así luchar con ánimos fervientes,
por nuestra libertad y lo que encierra,
bajo un signo de luces insurgentes.
ooo
Y la gloria encontré trazado el plan
de cantarle a esta franja esplendorosa;
cuando me abrió sus brazos Petatlán,
en una feria santa, fervorosa.
Con los romeros que devotos van,
llegué a esta tierra dulce y primorosa,
a cumplir una manda con afán
de pagar una gracia milagrosa.
Y me acerqué a su templo, con agrado,
con la vena encendida de mi verso,
donde irradiaba mi cariño terso;
y le entregué mi canto enamorado,
como una ofrenda en el altar sagrado,
a este grato rincón del universo.
ooo
Como algo hermoso que al sentido atrapa,
imaginé un espléndido bosquejo,
¡y se hizo realidad Zihuatanejo,
junto al encanto edénico de Ixtapa!
Conjunción de bellezas que se atrapa
en las palabras que en mis notas dejo,
como un cantar al marco y a su espejo,
cuando mi vista su perfil destapa.
Bahía que cobija en tierno abrazo,
el cristal, palpitar de reverberos,
que reposa ondulante en su regazo.
Espejuelos brillantes de luceros,
que se mecen brillantes y ligeros,
en el contorno de su bello trazo.
ooo
Se divisa un paisaje reluciente
que el sol brillante con sus rayos dora;
y La Unión, con su luz se hace presente,
envuelta en la fragancia de la flora.
Por la noche la luna refulgente,
es joya que en el cielo se atesora;
y al despertar, las aves dulcemente,
cantan al horizonte de la aurora.
¡Cuánta fertilidad hay en
su tierra!
donde la amarga pena se destierra
y brota la virtud del sentimiento,
para decirle como lo hago ahora,
en el verso que canta y que enamora,
que nunca he de olvidar ese momento.
ooo
En Coahuayutla el ánimo descansa
bajo un cielo que incita a la memoria
a descorrer los velos de la historia,
cuya presencia en su interior se afianza.
Y la insurgencia a mi recuerdo alcanza,
porque logró la libertad notoria;
y fue en este rincón lleno de gloria,
donde se fue fincando la esperanza.
¡Cuántos recuerdos! ¡Cuántas
ilusiones!
se abrigan en tus íntimos rincones,
donde vibra el trabajo con esmero.
Es la meta del fúlgido camino
que consolida su radiante sino,
grande como la costa de Guerrero....