Fanzine "Jóvenes ingobernables"
Jóvenes
ingobernables
1
Siempre
nos han querido observar desde afuera, tal como algunos seres
humanos siguen mirando a los peces en los acuarios. Su actitud
contemplativa descuida la experiencia, se ahorra el trabajo,
se abstiene de las vivencias. Ellos quieren reducir a categorías
y esquemas aquello que no puede ser clasificable, ya que los
jóvenes en su movimiento, en sus deseos y en sus saberes,
rompen con toda actitud pasiva que busque esquematizarlos.
El
hardcore/punk no está en archivos, no se encuentra explicado
en documentos sociológicos, ni en reglas de conducta;
el hardcore/punk no se contempla sino que se vive. Los jóvenes
experimentamos, dudamos, no tomamos ninguna tradición
como norma absoluta, aprendemos de nuestras prácticas,
nos enfrentamos personalmente a las cosas, no a distancia, no
por medio de una pantalla. Entonces, ¿qué sentido
tiene una reflexión escrita acerca del hardcore/punk
en Colombia? Pues que la vida práctica involucra la teoría
y no todo pensamiento es actitud contemplativa. El pensamiento
se alimenta de la práctica, del mismo modo que la práctica
del pensamiento. Vivir el hardcore/punk significa actuar, crear,
pero también expresarse y reflexionar asumiendo las cosas
de manera directa, sin esperar a que otros las asuman por nosotros.
Por esto frente a todo intento mass-mediático por querer
expresar lo que supuestamente nosotros queremos decir, hemos
alzado la voz desde el movimiento mismo, ya que apropiarnos
de la comunicación implica que nosotros mismos construyamos
nuestros canales de diálogo. A medida que otra gente
acceda a este escrito, nuestra reflexión se exteriorizará
y se convertirá en objeto de discusión de todo
aquel que quiera dar su punto de vista al respecto. Porque en
el hardcore/punk no hay preceptos inmutables, todo se encuentra
sujeto al constante movimiento de nuestras discusiones y prácticas,
condición que debe ser imprescindible en toda comunidad
que se componga de actores y no de meros espectadores.
2
El
establecimiento parece tranquilo, cree que la rebeldía
de la juventud es algo pasajero. Piensa que las leyes del mercado
y su estilo de vida predeterminada deben apagar toda chispa
de disidencia. Asegura su sueño con las modas juveniles
o con la falta de oportunidades que convierten al joven en otro
engranaje de su maquinaria. Busca disipar las dudas de la juventud
con su pensamiento único y controlar su expresión
con la moral de rebaño. Sin embargo, el establecimiento
apenas se imagina que dentro de esta misma juventud, existen
varios jóvenes que permanecen en su rebeldía,
aquellos que construyen espacios disidentes, aquellos que crean
comunidad anti-sistémica. Porque no le demos más
vueltas, lo más revolucionario del hardcore/punk es crear
una comunidad, un espacio de interacción donde podamos
expresarnos y construir relaciones de vida más libertarias
e igualitarias. Los jóvenes que aún dudamos, los
que desafiamos la autoridad de los gobernantes, los que despreciamos
al presidente fascista, los que nos sentimos indignados frente
a toda la miseria que origina el sistema, los que luchamos por
oportunidades de vida justas e igualitarias, estamos presentes
en la sociedad colombiana y, a través de nuestras prácticas,
queremos construir un mundo diferente.
3
El
establecimiento colombiano también tiene que temblar
ante nuestra presencia, porque frente a sus dictámenes
nosotros permanecemos ingobernables.
Ni Dios Ni amo
“Cuando
Zaratustra hubo dicho estas palabras calló como quien
no había dicho aún su última palabra; largo
tiempo sopesó, dudando, el bastón en su mano.
Por fin habló así: - y su voz se había
cambiado.
¡Ahora yo me voy solo, discípulos míos!
¡También vosotros os vais ahora solos! Así
lo quiero yo.
En verdad, éste es mi consejo: ¡Alejaos de mí
y guardaos de Zaratustra! Y aun mejor: avergonzaos de él!
Tal vez os ha engañado.
Ahora os ordeno que me perdáis a mí y que os encontréis
a vosotros; y sólo cuando todos hayáis renegado
de mí volveré entre vosotros.” F. Nietzsche
Que
quede claro: la libertad no es algo dado, la libertad se lucha,
se gana y se defiende. En boca de Fausto: “Sólo
merece la libertad el que sabe conquistarla diariamente.”
Por eso cuando nos convertimos en esclavos, somos nosotros mismos
los que renunciamos a nuestra libertad creando amos para que
nos dirijan y nos ordenen servirles. Ya hacia 1845, cuando apenas
tenía 18 años, Étienne de la Boétie
lo tenía muy claro: nuestra servidumbre es voluntaria.
“Es el pueblo el que se somete y se degüella a sí
mismo: el que, teniendo la posibilidad de elegir entre ser siervo
o libre, rechaza la libertad y elige al yugo; el que consiente
su mal, o, peor aún, lo persigue”. Siglos después
seguimos eligiendo nuestra servidumbre, no sólo votando
nuestros propios dictadores, sino queriendo siempre depender
de otro para que nos diga lo que es mejor para nosotros mismos.
La dependencia en el estudio, en el trabajo, en nuestras relaciones
personales, en nuestra creación, en nuestra vida diaria.
(Pero un momento, los libertarios no somos tan ingenuos para
olvidar importantes distinciones. Una cosa es un amo y otra
un especialista, una cosa es el patrono y otra el maestro. El
amo y el patrono buscan imponer su voluntad por medio del poder,
y su poder, se basa en el autoritarismo y el mandato por la
fuerza, buscando sólo su propio beneficio. Su interés
es atropellar y obligar a ser obedecido. En cambio, el maestro
enseña, guía críticamente, no actúa
por la coerción. El especialista por su parte tiene una
autoridad en el conocimiento, pero las decisiones concernientes
a lo que debe ser hecho con ese conocimiento, tienen que estar
en manos de la gente).
Pero, ¿por qué hemos creado nuestros propios amos?
Y lo que es aún peor, ¿por qué nos sentimos
cómodos bajo su reino? Porque al individuo le es más
fácil ser dirigido, que actuar por su propia determinación.
Es más simple caminar en pisos ya constituidos que crear
los propios. Por eso los seres con mentalidad esclavista prefieren
la pasividad y optan porque otros le digan cómo vivir.
Y es que esta mentalidad esclavista, perpetuada por medio de
la costumbre, se encuentra tan internalizada por lo seres humanos
que muchos sólo ven como única alternativa la
resignación. La educación, la cultura, la política,
la economía y demás esferas de la vida humana,
funcionan y han funcionado bajo el mismo principio de esclavitud
y continúan preservándolo. Nosotros nos habituamos
a la necesidad de los patrones y crecemos en un entorno donde
su presencia es ineludible, al no poder imaginarnos otras vías
posibles, continuamos eligiendo nuestra esclavitud.
Ahora
bien, se ha insistido en que la libertad es una cuestión
de voluntad. Para ser libres hay que quererlo, las cadenas se
rompen en el momento en que decidimos dejar de servir. Sin embargo,
este proceso no es fácil, por eso la libertad se lucha,
se conquista. Además la libertad no se concibe en abstracto,
no es algo totalmente arbitrario, por el contrario se encuentra
sujeta a condiciones. Estamos atados a determinaciones de la
naturaleza que resultan inmutables, pero también estamos
amarrados a cuestiones materiales que aunque deben ser tenidas
en cuenta, nosotros podemos transformar. Por eso cuando hablamos
de libertad no podemos dejar a un lado su necesario complemento:
la igualdad. Bakunin decía que sólo seremos libres
cuando todos lo sean. Frase que no debe ser olvidada por todo
aquel que desee la libertad de manera consecuente, ya que no
es libre el que sigue oprimiendo a otros. Para que seamos libres
todos debemos poder participar en las decisiones que afectan
nuestras vidas, de manera directa e igualitaria. De nada sirve
delegar decisiones en los políticos de turno, ni realizar
prácticas democráticas cuando sólo unos
pocos tienen los medios para hacerlo. Todos hacemos parte de
esta sociedad y contribuimos a ella de diferentes maneras. Nuestra
producción es social, no individual y por eso el resultado
de esa producción debería ser apropiado por todos
y no por unos pocos. Esa es la igualdad que buscamos, la igualdad
de los medios necesarios para realizar nuestra libertad. Frente
a la cuestión de ser oprimidos u opresores, los libertarios
escogemos cooperar voluntariamente para el bien de todos.
Los
que no queremos mandar ni ser mandados, queremos solucionar
nosotros mismos nuestros problemas, ya sea por medio de consensos
o disensos, pero siempre tomando decisiones de abajo hacia arriba.
El capitalismo y el Estado han burlado nuestra libertad durante
miles de años y ahora es el momento para tomarla devuelta.
La
muerte de Dios, es decir la muerte del amo, es el enfrentamiento
consciente y directo del individuo con todo lo que se le presenta.
Ya no se reciben órdenes desde arriba, no hay mandatos
inmodificables y constituidos, ahora el individuo-social tiene
que construir él mismo su vida y sus relaciones. Renunciar
a la servidumbre quiere decir asumir la libertad con todas sus
consecuencias. Ya no hay nadie a quien echarle la culpa; ya
que se ha acabado la dependencia, nuestro entorno se construye
de manera colectiva y todo se encuentra en nuestras manos. Por
eso la consecución de la libertad no depende de dogmas.
La fórmula cristiana que promulgaba que “la verdad
os hará libres” debe ser sepultada. Ahora es sólo
la libertad la que nos llevará a alcanzar múltiples
verdades. Nosotros no queremos estar coaccionados por una supuesta
libertad predeterminada, por mandatos que nos dictan desde arriba
la manera como debemos vivir. Nosotros reclamamos la libertad
para todos, la libertad de hablar, actuar, pensar; de realizar
al máximo nuestras capacidades, de desplegar toda nuestra
creatividad.
La cultura es revolución
El
sentido de la humanidad misma está dado por lo que se
comprende en el término cultura. Tal vez por esto sea
tan difícil dar una definición precisa, ya que
ésta seguramente nos llevaría por los difíciles
caminos de la historia del pensamiento. No obstante, para nuestros
intereses, la cultura se ha entendido en ciertos momentos de
la historia de dos maneras diferentes, aunque relacionadas entre
sí.
La
palabra cultura tiene su origen en un termino del latín
que significa cuidado o atención, y de ahí que
su sentido más original sea el dado por el uso del término
que se refiere al cultivo, a la plantación y al trabajo
que imprime su forma en una materia prima, en alguna cosa. Pensemos
por ejemplo en el ejercicio de la agricultura, que es, aun hoy,
el trabajo que es realizado a la tierra, utilizándola
como materia prima para transformarla en sustento. Esto no significa
que la cultura sea –según esta definición-
únicamente trabajo como sustento. ¿Quién
no se ha maravillado con las bellas formas que deja a su paso
el trabajo en los cultivos? O mejor aun ¿A quién
no sorprende Nazca, con sus hermosos dibujos, grandes obras
de arte hechas mediante la agri- cultura de los indígenas
peruanos? La cultura en un sentido original, implica belleza,
pensamiento e intuición, actividad y contemplación.
Ahora
bien, a pesar de que términos como trabajo o cultura
se hayan aburguesado hasta tal punto de perder su profundo sentido
inmediato, ubicado en la actividad humana, nosotras y nosotros
sabemos que cultura tiene que ver con arte. Este nuevo elemento
(el arte) que define la cultura, es parte de la definición
que “nuestra mente y memoria colectiva” -los medios
de (des) información- nos venden a diario. La historia
del uso de la palabra cultura, entonces, ha tenido un refinamiento
más o menos libre de manipulación a través
de la historia. Lo que hace que su sentido sea ahora precisamente
el contrario del originario, es que la historia y los sistemas
de organización humana han tergiversado la vida hasta
el punto de convertirse en un agregado de meros “productos
y servicios”. El arte, que en estos tiempos tan “posmodernos”
encontramos en los grandes supermercados que lo ofrecen, no
obedece a necesidades prácticas o espirituales de los
hombres y las mujeres que los fabrican, incluso se ha convertido
en una industria guiada únicamente por el afán
de lucro o en el mejor de los casos, por el amor a la fama (que
generalmente viene con una buena cantidad de dinero). El arte
es pues, cierto arte que advino con la modernidad o mejor con
el ascenso de la burguesía al poder, un arte de élites,
de genios a los que debemos contemplar con la boca abierta,
o mejor, con la boca cerrada y la cabeza gacha. Arte, inmerso
en la cultura, que esta aquí y en todos lados para decirnos
en la cara, suave pero constantemente, cuan estúpidos
somos, ya sea porque nunca lleguemos siquiera a lograr copiarlo
o incluso a entenderlo. Este arte (y cultura) nos demuestra
que nuestras capacidades se encuentran muy por debajo de la
audacia, gracia y genio de la gente que pertenece a esta minoría
tocada directamente por la mano de Dios.
En
este estado de cosas una propuesta de contracultura para nosotras
y nosotros contempla dos grandes aspectos fundamentales de la
vida humana. Un contra trabajo y un contra arte, abarca a grandes
rasgos lo que queremos expresar y hacer con contracultura. Queremos
y actuamos para que el trabajo sea una actividad gratificante,
que además de hacernos homo faber, de hacernos partícipes
y creadores del sustento, nos haga humanos, es decir llene nuestras
necesidades físico-espirituales o sicofísicas,
un trabajo que alimente nuestra imaginación y conocimiento,
que nos impulse siempre a ir mas allá de lo existente,
a ser y hacer mejor cada día; en síntesis que
nos haga felices. Por tanto necesitamos, deseamos, un trabajo
que no esté separado del arte y un arte que obedezca
a nuestra necesidad de trabajo, entendido como lo hemos intentado
esbozar en este corto escrito.
El hardcore/punk no es suficiente
En
primera instancia los supuestos hay que liberarlos sin mayor
argumentación: El hardcore/punk ha estado siempre unido
a la política. Los hardcoreros neoyorquinos se escandalizan,
-¿acaso qué tiene que ver la política con
mi actitud ruda y el mosh pit?- Los punkrockers se sonrojan
– política no va con la farra -. Los podridos sólo
gritan –autodestrucción y desorden!-
Sin
embargo, para satisfacer a aquellos que permanezcan descontentos
frente a nuestro supuesto, actuemos en desorden y tratemos de
explicarlo. Resulta que el hardcore/punk es desde su raíz
un movimiento contracultural basado en el “hazlo tu mismo”.
El “hazlo tu mismo” es creación sin dios,
ni amo. Hacer las cosas nosotros mismos es acabar con todo tipo
de delegación, es tomar control sobre lo que hacemos.
Nuestra creación no depende de la industria musical,
no está sujeta a las leyes del mercado ni a las decisiones
del Estado, nuestra expresión es libre, nos pertenece.
Pero la autogestión que se profesa en el “hazlo
tu mismo” no es una materia individual, no es algo que
realicemos sólo para nuestro beneficio egoísta.
La autogestión se realiza junto con los otros y de esta
manera es una producción social. Para que el “hazlo
tu mismo” funcione, necesitamos construir comunidad y
es en este sentido que el hardcore/punk se encuentra ligado
a la política.
Ahora
bien, ¿qué entendemos por política? La
política es para nosotros la forma como podemos organizarnos
en sociedad, la construcción de unos mínimos que
nos permitan convivir juntos. Pero precisamente el hardcore/punk
propone en su esencia una manera de convivencia. Esta propuesta
no es un conjunto de reglas ya constituidas, sino que goza de
instituciones en cambio constante. Son los sujetos que conforman
la sociedad los que se auto-organizan y se auto-gobiernan. En
el hardcore/punk no deben existir ni amos, ni esclavos, sino
un espacio de iguales. No obstante, este espacio no es suficiente,
es sólo un zona autónoma entre muchas otras posibles.
La
comunidad contracultural se propone romper con la cultura sujeta
al poder, con la cultura capitalista y con la moral del rebaño.
La comunidad del hardcore/punk debe ser un espacio abierto para
la expresión, la discusión, la creación
y sobre todo la participación. El capitalismo promueve
la opresión, la desigualdad, la discriminación,
el sexismo, la competencia, y el egoísmo. En la explotación
del ser humano por el ser humano, sólo unos tiene el
control sobre los otros, su mundo se basa en jerarquías
y verdades absolutas. Como proyecto de contracultura nosotros
queremos crear zonas disidentes que combatan estas actitudes
y que den lugar a relaciones más libres e igualitarias.
Estas relaciones se pueden basar en el apoyo mutuo, en la cooperación,
en la creación desligada de fines comerciales, en el
combate contra la autoridad.
Pero
para concretar todo pensamiento, hay que nutrir sus formas de
práctica. El hardcore/punk no es un ideal, su intención
de contracultura no es sólo un deber ser, sino una acción
que se realiza en la cotidianidad. Tal vez las relaciones en
la comunidad hardcore/punk colombiana sigan sujetas a la cultura
capitalista, pero aunque sea el espacio está ahí,
es algo que se encuentra presente. Lo importante es cómo
podemos apropiarnos de ese espacio. Si nos mantenemos al margen,
si decidimos aceptar pasivamente los acontecimientos y las direcciones
de los patrones, el hardcore/punk pierde toda sustancia. Si
nuestra comunidad no está aún constituida, es
nuestra labor construirla, tal vez lo más revolucionario
del hardcore/punk es que nosotros mismos podemos actuar para
transformar las cosas.
Por
eso es que resulta necesario que nos apropiemos de este espacio
para lograr cambios en su interior y transformaciones hacia
fuera. Apropiarnos quiere decir realizar toques que no sean
sólo lugares donde las bandas hagan música y expresen
sus opiniones, sino donde la gente encuentre alternativas y
espacios para crear relaciones que combatan el estilo de vida
impuesto por el capitalismo. En un toque se puede realizar una
actividad política, intercambiar material, hacer exposiciones,
repartir comida, proyectar videos, en resumen, todo lo que a
uno se le ocurra. Pero no sólo se pueden hace toques,
sino también fanzines, distribuidoras, sellos, congresos
y muchas otras actividades conectadas con esta comunidad contracultural
de la que hacemos parte. La cuestión está en no
quedarse con los brazos cruzados esperando a que las cosas sucedan
por sí mismas, sino que nosotros empecemos a trabajar
en ellas.
No
obstante, queda la eterna pregunta por responder: ¿Cómo
hacemos para que nuestras prácticas no se queden sólo
en una comunidad cerrada? ¿Acaso hacer cambios en el
hardcore/punk es suficiente? ¡Claro que no! El hardcore/punk
no va a hacer la revolución; los toques y demás
actividades son sólo espacios autónomos, pero
necesitamos crear muchos más, y estar en constante contacto
con otros movimientos para participar conjuntamente con ellos
en la transformación hacia una sociedad más libre
e igualitaria.
La interacción
Aunque
el hardcore/punk no es la revolución, tampoco es sólo
un instrumento para ella. El hardcore/punk es contracultura
y la cultura es un aspecto sumamente importante de nuestro desarrollo
como seres humanos. La cultura es algo que tiene que ser cambiado
y el hardcore/punk contribuye a estos cambios. Sin embargo al
igual que los individuos aislados están destinados a
perecer, las comunidades cerradas no sobreviven sin la interacción.
Por eso es pertinente ponernos en contacto con gente que está
haciendo cosas similares a nosotros.
Hay
muchas maneras de realizar actividades con otra gente. En nuestro
caso particular la experiencia se nutre de la interacción
libertaria. Por medio del contacto con otras comunidades contraculturales
alrededor de Sudamérica conocimos la problemática
del ALCA y decidimos tomar acción en nuestro país.
Fue así como empezamos a conocer a gente libertaria que
se movía en proyectos similares a los nuestros y decidimos
realizar marchas conjuntas. Ahora bien, este es sólo
un ejemplo, sólo una posibilidad entre muchas otras.
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Colectivos
La
gente involucrada en el hardcore/punk puede crear sus propios
colectivos. Estos colectivos son organizaciones formadas por
varias personas que aunque con diferentes modos de abordar las
cosas, y diversas maneras de enfrentarse a las problemáticas,
tienen un objetivo en común y deciden tomar acción
de manera conjunta. Uno puede crear colectivos para realizar
muchas actividades: prácticas de contracultura, organización
de espacios autónomos, sellos, distribuidoras, acciones
de liberación animal, e.t.c. Interactuando con sus amigos
y amigas en los colectivos uno puede idearse la formas de funcionamiento,
sus reuniones, sus modos de tomar decisiones, sus objetivos
y demás. Pero para que los colectivos puedan tener contactos
con otros y de esta manera potenciar sus actividades, pueden
hacer parte de una estructura más amplia que lleva el
nombre de coordinadora.
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Coordinadora
La
Coordinadora es una agrupación voluntaria de colectivos
donde las decisiones se toman de abajo hacia arriba de manera
asamblearia, es decir que todos tienen igual participación
en las decisiones. La idea de la coordinadora es poder conocer
el trabajo de otros y tratar de ayudar en lo que se pueda. Muchas
veces algún colectivo necesita material que otro le pueda
proporcionar, o espacios, ideas, escritos que pueden ser compartidos.
La Coordinadora también puede realizar acciones conjuntas
como marchas, proyecciones, reuniones, conciertos, fiestas,
jornadas, donde cada colectivo participa de manera voluntaria.
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Marchas
Las
marchas pueden tener múltiples funciones. Una de ellas
puede ser la de tratar de bloquear y detener alguna injusticia
cometida por los amos capitalistas. Otra función puede
ser la de la manifestación colectiva frente a medidas
y acuerdos que actúan en detrimento del pueblo. En estas
marchas no sólo informamos, sino que además creamos
un espacio de interacción comunitaria de gente que lucha
por causas similares. La gente involucrada en el hardcore/punk
puede crear grupos de afinidades que lleven pancartas, consignas
o cualquier otra cosa que se les ocurra para participar activamente
en las manifestaciones.
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El aprendizaje
Es
muy importante saber dónde uno está parado cuando
sale a manifestarse o cuando abriga una causa política.
Resultaría estúpido gritar consignas sin ni siquiera
estar informados de lo que está pasando. Por eso es necesario
informarse, leer, escuchar, dialogar. A medida que uno se interesa
por lo que está ocurriendo en su entorno, se le abren
puertas que llevan a nuevas experiencias y conocimientos. Muchas
organizaciones tienen bibliotecas y videotecas para consultar,
o también realizan charlas u otros tipo de actividades.
Pero hay que dejar claro que no sólo se aprende con los
libros o las charlas, también podemos conocer muchas
cosas en nuestra vida diaria, aproximándonos a otra gente,
procesos, lugares, trabajos.
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Actividades
Ya
que nos movemos dentro de la contracultura a veces nos resulta
más fácil y entretenido realizar actividades que
tengan que ver con la expresión, realizando toques, exposiciones,
proyecciones, e.t.c. Este tipo de trabajos son muy importantes
porque le muestran a la gente la posibilidad de crear otro tipo
de cultura que no depende ni del Estado ni del capital. Pero
además de las actividades contraculturales uno puede
involucrarse en cuestiones económicas haciendo proyectos
de autogestión o en materias políticas haciendo
un periódico, una revista, trabajos de base, e.t.c.
Tal vez os he engañado
1
Zaratustra
se transformó de profeta a pensador y he aquí
una diferencia descomunal. El profeta desea guiar a una masa
de siervos, el pensador sólo motiva a que la gente misma
realice su propia liberación. Por eso hay varias maneras
de enfrentarse a este folleto de hardcore/punk. Uno puede creer
ciegamente lo que se dice y tomarlo como una tabla de leyes
o simplemente dialogar con él y sacar sus propias conclusiones.
2
Los
jóvenes colombianos podemos ser una fuerza de ruptura
que inicie una transformación radical de la sociedad.
Igual que Miller le decía a Rimbaud y tal vez Rimbaud
le hubiera dicho a Miller: “El futuro nos pertenece aunque
no haya futuro.” Es momento que los jóvenes ingobernables
ganemos nuestra libertad y luchemos por defenderla.