Reseña fragmentada de lo que puede ser el anarcopunk en Colombia

La siguiente es una reseña fragmentada de lo que puede ser el anarcopunk en Colombia. Datos sueltos que se pueden utilizar como retazos para armar una historia. Sé que hay momentos muy subjetivos que tal vez para otros carezcan de importancia. Es un peligro que se corre cuando se escribe algo en lo que se está intensamente involucrado. En todo caso se trata de una visión activa de lo que ocurrió y continua pasando. Al final quise dejar un espacio para que se sig a escribiendo esta colección de datos, desde otros lugares desde otras perspectivas…

1978. Crestas de colores en Londres. Botas y un sin fin de accesorios que se consideran basura, adornando a estas “ratas” de ciudad. Actitud rebelde y agresiva, que predica su irrespeto, a diestra y siniestra, por la reina y las costumbres inglesas. No futuro de la clase trabajadora, adiós al progreso. Y de repente ¡Crass!, primeros brotes de anarcopunk. Que espectáculo para uno de los países capitalistamente más avanzados.

1989. Crestas en Medellín, Colombia. El escenario ya no es un barrio de obreros industriales, ni una capital con siglos de Historia. Se trata de una invasión territorial, alrededor de una ciudad secundaria, compuesta de casuchas de lata, cartón y madera, que poco a poco se consolida con el nombre genérico de “Comuna”. En “Metrallo”, Sur América, también crestas, donde no hubo progreso la violencia y la agresividad ya están dados por la situación del país, Señorial aún. Narcotráfico, corrupción y una brecha social inmensa. Nuevas ratas, que son las de siempre, las del No futuro.

En 1990 Víctor Gaviria estrenó su película Rodrigo D: No futuro . Unas “ratas” de Medellín, con crestas. Tocándole a la muerte, a la rabia y a la nada. Para nosotras y nosotros jóvenes de clase media, fue casi un despertar. Veíamos los noticieros y sabíamos que el mundo andaba mal. Sin embargo como gran masa que fuimos (clase media corriente) , todo el terrorismo del narcotráfico, la inmensa corrupción del gobierno, el genocidio de la oposición por parte del estado etc., nos eran tan indiferentes que apenas si sabíamos qué ocurría. Después de ver Rodrigo D, se avivó en nosotros la desolación y también el miedo a la nada, que era lo que finalmente nos esperaba. No obstante también intuimos la fuerza que traía este nuevo estilo, el punk. Estos jóvenes, increíblemente marginados, hacían su música, se oponían a todo, incluso a sí mismos. Esta potencia rebelde quedó zumbando en muchos oídos de la generación que me tocó vivir.

1995. El punk comienza a tomar fuerza. Grupos de Medellín y de Bogotá se consolidan en las escenas subterráneas de las ciudades. Y hasta acá llega la peste. Brotes de anarcopunk llegan con grupos como Minoría HC., y se radicalizan con bandas como Anarka o Diarrea (ahora Desarme). Del 95 al 2000 surgen muchas bandas nuevas, que comienzan a tener ideas libertarias que se mezclan con su sonido y actitud punk.

2000. Algunos de nosotros y nosotras escuchábamos punk hac í a ya varios años. Estudiábamos en la Universidad o habíamos estado en contacto, desde los barrios, con el movimiento social. Dos años atrás nos encontramos en unas Jornadas Libertarias organizadas por el colectivo anarquista Alas de Xue, entre otras organizaciones. Para asegurar la continuidad del encuentro, decidimos que el 2000 era el año de la segunda Jornada. La organizamos. Varios de los ponentes eran punkies y también en el concierto de cierre hubo dos bandas de anarcopunk.

2002. Año de muchos cambios, alianzas y reconocimiento de afinidades. Se consolidó la Coordinadora Libertaria Banderas Negras. Un intento de organización de diferentes colectivos e individuos que veníamos actuando aislados unos de otros. Ya las Jornadas del 2000 nos habían mostrado la gran variedad de anarquistas y libertarios que estábamos en búsqueda de construir un movimiento. Por eso cuando se hizo la III Jornada, nos dimos cuenta de que habían otros anarcopunks y mejor aún, otros movimientos musicales juveniles, que estaban interesados en la lucha y organización libertaria. Es aquí donde nos reconocemos mutuamente con un grupo afín: los . Estas Jornadas dejaron entonces fortalecidos a los colectivos anarcopunks y fueron la semilla para otros trabajos conjuntos y la escena anarcopunk comenzó a repercutir en medios universitarios, sindicales, en movimientos sociales y culturales populares. A fines de este mismo año se organiza el Primer congreso anarcopunk colombiano. Crestas de colores se toman por dos días la Universidad Nacional. Todas y todos con el interés de discutir, de expresar, de disentir.

2005. Como en un círculo vivimos, a pesar de todo avanzamos. Las muertes no han cesado, al igual que la corrupción, el narcotráfico y la violencia. Después del 94 vivimos en un país que aceptó el neoliberalismo y esto trajo consigo una durísima situación económica para las personas. Vivimos en un país de guerra, donde el estado es uno de los más sanguinarios asesinos. No respeto, herencia de la mentalidad “mafiosa” que nos dejaron el narcotráfico y la política tradicional. Diariamente mueren miles de personas en la guerra, por armas o hambre. Emigran también miles, a ser tratados como parias en los países “del primer mundo”. Sin embargo crece también la creación de colectivos, grupos, espacios autogestionados, bandas, páginas web, bibliotecas, sellos, editoriales, distribuidoras, etc. Va en aumento, sin duda. El Primero de Mayo de 2002 éramos unos pocos libertarios marchando junto a sindicatos y movimientos sociales. La mayoría de nosotros anarcopunks. El 2003 algunos más. El 2004 muchos más, ya no nos conocíamos entre nosotros. Más de la mitad, nuevamente, éramos anarcopunks. El 2005, Primero de Mayo, fuimos uno de los grupos más grandes en una marcha tradicionalmente compuesta por partidos y movimientos con una historia de décadas. El estado se asusta. Demasiados jóvenes, demasiado inconformismo. Necesitaron mucha represión. Usaron mucha represión y mataron a Nicolás Neira Álvarez a golpes, en la marcha. Nuevamente retornamos a la desolación. Y aún así nuevamente encontramos la fuerza. Tenemos esperanza y seguiremos luchando, porque los que no teníamos futuro, ahora lo estamos construyendo.

2005 en Europa…

Ahora que releo lo que escribí, pienso que es demasiado parcial, falta agradecer a toda la gente en el mundo que ha influido o trabajado directamente con nosotros y nosotras en la construcción del “movimiento” anarcopunk. Es necesario agradecer a todas las bandas, colectivos, zines, etc que nos han inspirado. Desde México hasta Argentina. En Europa, en USA, en Palestina. Sabemos que hacemos parte de algo más grande, somos deudores de saberes y solidaridad del movimiento antiglobalización, de los movimientos populares anarquistas y libertarios mundiales, de los surrealistas, de los campesinos. Por eso es tan difícil escribir una historia, necesariamente debería relatarse la historia de todos los movimientos anarcopunks del mundo, también la historia de los territorios, también la historia de los demás movimientos populares. Una historia sin fin.

Por: Salome

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