Detrás de la sombra
nos hemos lavado tantas veces la piel
el odio de las noches el brillo de los dientes
y esa luz intacta en que nos despedimos
Acá estoy detenido Clausurado entre paredes
Ella me sobrevive
Ella siempre me sobrevive como un corazón dispuesto
una palabra tuya bastará para sanarme
para encontrarme de nuevo en las ventanas de esta casa
Ya la sangre corre por el suelo
hace costra en los tobillos
y no sé cuál es el signo escrito con ceniza en tu rodilla
No hay humo blanco en la alcoba
bajo la cama se clausuran los poemas
quiero mirarte regresar
desde las cuencas de mi calavera
Al escapar de ti
Tendré que agradecerte el odio
el acto terrible de nombrarme
la solidez de ojos en la espalda
el arma de tus dedos en mi hambre
Agradecerte las mordidas al cabello
la sombra que me cubre los pulmones
Quiero agradecerte por tus ríos
agradecerte por no abrirme las entrañas
con esa música tuya tan filosa
por esa música tuya de dientes poderosos
esa música silente en que me guardas
Voy a darte gracias por cada relámpago
cada almohada envilecida por tu vientre
por cada espino en que cubriste mi osamenta
Déjame agradecerte
déjame rendirme a tus omóplatos
por no permitir que cuelgue de los árboles
no permitir que el ácido me filtre en la garganta
que la luz me vaya renovando
déjame agradecerte
agradecer las gaviotas de mis noches
agradecer los cerezos que cantaste
y toda la noche con que cubriste mis hojas secas
mis piedras y la cuenca de mis ojos
Indudable
No queda sombra del hombre que fui sobre los techos
no tengo intenciones de recuperar el brillo
algo has clausurado con los ojos
De qué me vale seguir buscando en cada cueva
si te da risa este cabello esta anémona clavada en el pecho
Acá estoy
esperando tu palabra de incendio
pero no hay gritos que te acerquen
Todo lo que tengo para darte son mordidas
pedazos de uña quedan en las puertas
incrustadas en el ombligo de mi cráneo
¿Lo verás?
¿Sabrás reconocerte en mis ojos?
¿Sobre mi vientre?
Dudo que supongas cuánto es la honra que lamentamos
dudo mucho que puedas identificar mi sombra entre mil cadáveres
Acá estoy aletargado
contrito y sin flemas
envidiando la libertad que te supones
estoy acá
esperando el miligramo
siempre la triste cafetera
para ser cafeína remedio indisoluble
la abierta ventana de mi cuerpo
una defectuosa historia de fragmentos
de no reconocerse
¿Sabrás reconocerme cuando llegue a la ventanilla?
Marcaje
Henos acá revolucionarios
henos acá sobre la hojarasca
siempre victimados por las sobredosis
recalcitrantes como los testigos
Henos acá Somos serpientes blancas
siempre buscando la agonía de los cuellos
dentro muy adentro de las vértebras
ella se ha disculpado y se arranca la ropa
Ella que nunca quiso regodearse con nuestra ceniza
que nunca quiso desdoblarse
y no tejió su camisón con los hilos de nuestra propia sangre
Así quedamos poderosos de vencidos
así quedamos alquitranados en los orgasmos del miedo
arriba de los árboles siempre hechos pedazos.
Adán Echeverría
Mérida, Yucatán, (1975). Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2007, Premio
Nacional de Poesía Rosario Castellanos, UADY (2007). Premio
Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2002). Becario del FONCA Jóvenes
Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado los poemarios El ropero
del suicida (2002), Delirios de hombre ave (2004), Xenankó
(2005) y La sonrisa del insecto (2008); y el libro de cuentos Fuga
de memorias (2006). Compiló el libro Nuevas voces en el laberinto:
Novísimos escritores yucatecos nacidos a partir de 1975 (2007).
Participa en Los mejores poemas mexicanos. Edición 2005 (2005).
Actualmente (2008) desarrolla el proyecto Del silencio hacia la luz: Mapa
poético de México. Nacidos entre 1960-1989.