El ALCA es como una guerra en el continente
Sorprendió la intervención de un niño de 10 años con el que conversó luego Fidel. Concentran la atención en el capítulo de inversiones en segunda sesión del Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA
Joaquín Rivery y Mario Muñoz Lozano
De las deliberaciones de ayer hechas por los representantes del hemisferio presentes en la sala de plenarias del Palacio de las Convenciones de La Habana, una frase abarcadora de las consecuencias sociales del nuevo proyecto estadounidense podría ser: "El ALCA es como una guerra".
Fidel conversa con el niño ecuatoriano, Leonardo Hidrovo, luego de entregarle el pequeño un machete manabita y un banderín de su escuela.
La afirmación fue hecha por Adalila Selada, abogada norteamericana que intervino en el debate del Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA, efectuado en presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro y dedicado durante la mitad de la jornada al capítulo sobre cómo sería la inversión extranjera de hacerse realidad el proyecto norteamericano.
Sería una guerra porque traería consigo destrucción, hambre, desempleo y enfermedades, dijo la luchadora estadounidense al analizar el tema.
En medio de la solemnidad de la jornada se produjo un hecho emotivo, la intervención del niño ecuatoriano de 10 años, Leonardo Hidrovo, que trajo a la reunión el mensaje de lucha de sus compañeros y luego dialogó con Fidel, quien se le acercó para saludarlo.
El primero en someter a análisis los problemas de la inversión fue Dorval Brunelle, de Canadá, que coincidió con otros oradores en el hecho de que se trataba del más importante de todos los asuntos elucubrados por los norteamericanos en sus intentos de preservar el hemisferio completo como mercado de reserva para sus poderosas transnacionales.
El corazón de este capítulo es la libertad absoluta de las empresas transnacionales para moverse, comprar y vender sin que los estados puedan inmiscuirse de ninguna manera. De aprobarse, los países no podrían luego ni siquiera aprobar leyes en beneficio de sus pueblos si contradicen al tratado.
Mientras un estudiante ecuatoriano (Francisco Nájera) señalaba que el ALCA fomentaría "el canibalismo en la región y nos va a robar lo más preciado que nos queda, la soberanía", la diputada Daniela Danger, de Venezuela, revelaba que en la tierra de Bolívar hasta los empresarios y políticos opositores le temen al proyecto de Washington.
Alfonso Mugía Gil, de la Red Mexicana de Acción contra el Libre Comercio, subrayó una vez más que el ALCA es el TLCAN extendido a todo el continente y, para ilustrar un poco el papel de las inversiones bajo un tratado neoliberal, dio cifras de cómo se ha reducido notablemente el componente nacional en los productos de exportación.
Víctor Mendivil dijo que la gente en su país, Argentina, ha vivido en los últimos 20 años entre el terror: primero a desaparecer, luego a perder el empleo, a pasar hambre. Cada día, unos 100 niños argentinos, menores de cinco años, mueren a causa de la mala alimentación. Actualmente en su país hay 14 millones de pobres y 3 millones de desocupados, mientras 2 000 trabajadores sindicales se encuentran en las cárceles por exigir sus derechos.
Hoy jueves, los delegados comenzarán a exponer sus experiencias particulares en la lucha contra el ALCA y otros proyectos globalizadores e intercambiarán formas y métodos de enfrentamiento a las actuales políticas neoliberales.