Motivos sobran para el rechazo unánime

MARIO MUÑOZ LOZANO Y JOAQUÍN RIVERY

El tema de las inversiones fue el plato fuerte que abrió las sesiones de ayer en el Palacio de las Convenciones, donde casi 700 americanos de todas las latitudes continentales están diseñando una línea de lucha como contribución a una alternativa propia, distinta a la absorción por Estados Unidos, como se pretende en Washington con el ALCA.

El reverendo Lucius Walker conmovió al plenario con su disertación sobre el sentido humano del proyecto del ALCA.

El tema había sido iniciado la noche anterior, cuando el delegado canadiense, Dorval Brunelle, había destacado que por primera vez dentro de un acuerdo de libre comercio se les dan prerrogativas a las empresas para demandar a los gobiernos.

Para Brunelle, el concepto es sumamente importante y coincidió con otros delegados en que el ALCA es la extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, compartido por Estados Unidos, Canadá y México), a partir del cual las empresas y los negociadores pueden violar todo el espectro político nacional en función de sus intereses.

Una norteamericana de Nueva York, en palabras encendidas contra el nuevo proyecto estadounidense para todo el hemisferio, se refirió a los sufrimientos experimentados por los habitantes de la ciudad, pero se expresó contra la guerra, igual que muchos otros coterráneos suyos lo han hecho en manifestaciones públicas que no se conocen en Estados Unidos debido a la censura de prensa que existe en el país.

Adalila Selada también es norteamericana, del Gremio Nacional de Abogados de Estados Unidos, y disparó sus ideas en palabras claras: "El ALCA no podría existir sin ese capítulo" (sobre inversiones).

El ejemplo aportado por ella es claro. En California, una empresa canadiense denominada Metanex fabrica un producto químico que se ha demostrado perjudicial para la salud, por lo cual las autoridades territoriales tomaron medidas para evitar su uso nocivo.

Por esa causa, Metanex ha demandado judicialmente al gobierno del estado de California, acogiéndose a un capítulo sobre inversiones del TLCAN que impide hasta aprobar leyes para defender la salud de los habitantes de cualquier territorio.

El reverendo Medardo Gómez, obispo de la iglesia luterana de El Salvador, no hizo un análisis del tema en debate, y su traje negro pareció acentuar la gravedad de su afirmación de que el ALCA es una obra de las tinieblas, un proyecto de la muerte, contrario al evangelio, por lo que llamó a una lucha permanente contra el nuevo engendro.

LA TRISTE REALIDAD LATINOAMERICANA

El economista chileno, Rafael Agacino, abrió el análisis sobre los males que hoy afectan a la región. Pobreza, desigualdad social, desempleo fueron enumerados entre los problemas que se acrecentarían con una posible puesta en vigor del proyecto anexionista que amenaza al continente.

Clasificó como "contrarrevoluciones neoliberales" a los procesos de transformación del capitalismo que se han venido registrando en los países latinoamericanos en los últimos 25 años.

En relación con las posibles consecuencias del ALCA, Benedict Strane, del Congreso Laboral Canadiense, explicó que a causa de acuerdos como el Tratado de Libre Comercio y luego el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en su país desaparecieron 400 000 empleos, la diferencia de ingresos cayó 110 veces y algunos de "los servicios públicos que antes teníamos han desaparecido".

Lucius Walker, de Pastores por la Paz, dijo que el ALCA no se ajusta a las expectativas de vivir en paz y en comunión. Recordó que en el año 2000 había más de 800 multimillonarios con riquezas netas equivalentes al ingreso anual de la mitad de los países pobres del mundo.

En otra de las intervenciones, el uruguayo Juan Castillo comentó que su país hoy sufre una desocupación del 16 %, mientras pobreza, marginación y consumo de drogas son efectos que ya se viven, aun cuando no se ha implementado el ALCA.

El norteamericano Ted Brown enumeró los últimos conflictos bélicos promovidos por su país. Sin embargo, dijo, ahora estamos ante el ALCA —otro escenario de guerra con conflictos de baja intensidad—, el cual ha sido bendecido por el Dios del mercado.

Por su parte, Pedro Ivo Batista, de Brasil, explicó las implicaciones que tendría el ALCA en la actual crisis medioambiental. La tendencia del capital a expandirse ha llevado a la destrucción de la naturaleza, un motivo más para decir no a ese engendro que acelerará la degradación del medio ambiente, sometiéndolo a la lógica del mercado.

Al finalizar la jornada de este miércoles fueron leídos mensajes de apoyo al Encuentro y de condena al ALCA de las iglesias e instituciones ecuménicas de América Latina, y de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz.

Volver

Hosted by www.Geocities.ws

1