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El clima resulta,
en su conjunto, suaves y agradable, siendo excepcionales
las ocasiones en las que las temperaturas sobrepasen los
25 ºC o desciendan debajo de los 0ºC.Tienen importancia
las nevadas que, en algunos días de invierno, suelen
representar un estorbo a la circulación de vehículos en
algunos parajes altos como Piedratecha, Casa del Puerto o
Lavadoira, al mismo tiempo que en valles profundos y
abrigados (como el de Tuña o Muñalen) se conservan
niveles térmicos muy agradables y salutíferos. El
suelo, eminentemente montañoso, con difícil topografía
y elevada cota media, resulta propicio a la riqueza
forestal y a la abundancia de especies cinegéticas,
especialmente el corzo, gamo y jabalí (solamente de esta
especie fueron abatidos 203 ejemplares en la temporada
1996-1997), aparte de la perdiz, también de relativa
abundancia. La población ha
disminuido a lo largo del siglo de forma paulatina,
emigrando las gentes del campo hacia otros concejos o a
los núcleos urbanos, entre los que destacan por su
crecimiento en la segunda mitad del siglo XX, los de
Tineo, Navelgas y Soto la
Barca. La población de derecho, que a principio
de siglo sumaba 23.354 habitantes, tan solo alcanzaba en
1996 los 13.578 (equivalente al 58,1% del censo de 1900).
La enseñanza registraba, según el censo de 1994-1995,
un total de 1681 alumnos en primera enseñanza, y 668 en
secundaria.Según las estimaciones de Sadei, el sector
primario da empleo al 53%, el secundario al 21,3%,
mientras el 25,6% restante esta empleado en los
servicios.
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| Avda.
Galicia, años 50 |
| fotografia:
Juvenal Moris y Manuel Velasco, Ayto Tineo 1995 |
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Tineo
nevado
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