La adolescencia es una �poca fascinante y alocada de la vida. Despu�s de terminar la formaci�n y preparaci�n de la ni�ez, un jovencito en su pubertad avanza hacia la plataforma de lanzamiento. Sus padres miran nerviosamente mientras se sube a una c�psula llamada adolescencia y espera a que los cohetes se enciendan. Su padre y su madre quisieran ir con �l, pero en la nave espacial no cabe m�s que una persona. Adem�s, nadie los ha invitado.:
Sin avisar, los grandes motores del cohete comienzan a rugir y se cae el "cord�n umbilical". El padre grita:
----�El despegue! �Ya despeg�!:
El j�ven, que apenas ayer era un beb�, va rumbo a los confines del universo. Algunas semanas despu�s sus padres pasan la experiencia m�s atemorizante de sus vidas: de pronto pierden todo contacto con la c�psula. Los "iones negativos" han interferido en la comunicaci�n precisamente cuando est�n m�s deseosos de poder contar con la seguridad de su hijo. �Por qu� no les habla?
Ese per�odo de silencio no dura unos cuatro minutos, puede continuar durante varios a�os. El mismo ni�o que antes hablaba a toda velocidad y hac�a millones de preguntas, acaba de reducir su vocabulario a nueve frases casi monosil�bicas: "No s�", "Tal vez", "No me acuerdo", "�Ah?", "No", "�Que no!", "S�", "�Qui�n. yo?", "Fu� �l". Fuera de eso, los receptores no captan m�s que est�tica: gemidos, gru�idos, refunfu�idos y quejas. Es un tiempo que mantiene con los nervios de punta a los que est�n esperando en la tierra.
A�os despu�s, cuando el control de la misi�n cree que la nave espacial se ha perdido, inesperadamente se reciben algunas se�ales borrosas procedentes de un transmisor lejano. Los padres, llenos de j�bilo se re�nen cerca de su radio. �Ser� de veras la voz de �l? Es m�s grave y m�s madura de como la recordaban. Ah� est� de nuevo: esta vez la intenci�n es inconfundible. Su peque�o astronauta ha hecho un esfuerzo deliberado por establecer comunicaci�n. Cuando fu� disparado al espacio ten�a catorce a�os, y ahora tiene casi veinte a�os. �Ser� posible que el ambiente negativo se haya disipado, y que otra vez resulte posible la comunicaci�n? Pues s�. El "descenso" que se produce despu�s de los veinte a�os puede ser una ocasi�n maravillosa para las dos generaciones.
�No hay un modo de evitar ese per�odo de apag�n y las otras tensiones que van asociadas al viaje de la adolescencia? Con algunos adolescentes, quiz�s con la mayor�a, no lo hay. Ocurre hasta en las familias m�s amorosas y m�s inteligentes. �Por qu�? A causa de las dos fuerzas poderosas que dominan al ser humano en los primeros a�os de la pubertad.
La primera y la m�s importante es de naturaleza hormonal. Creo que los padres, y hasta los cient�ficos de la conducta, han subestimado el impacto de los cambios bioqu�micos que ocurren en la pubertad. Podemos ver el efecto de esas hormonas en el cuerpo f�sico, pero algo igualmente din�mico est� ocurriendo en el cerebro. Sino, �C�mo podemos explicar por qu� un muchacho de doce a�os que siempre hab�a sido feliz, contento y cooperativo se convierte de repente en uno de trece a�os que es hura�o, enojado y depresivo? Algunas autoridades dir�an que la presi�n social por s� sola basta para dar cuenta de esa transformaci�n; pero simplemente cuesta creerlo.
Las caracter�sticas emocionales de un adolescente que de pronto entra en rebeld�a se parecen mucho a los s�ntomas del s�ndrome premenstrual o de la menopausia severa en las mujeres, o tal vez a una tumultuosa cr�sis de la edad madura en los hombres. Durante varios a�os, algunos adolescentes no son completamente racionales. Con la misma intensidad con que una mujer menop�usica puede acusar de infidelidad a su esposo inocente y sorprendido, as� un adolescente con depresi�n hormonal puede no interpretarcon realismo su mundo. Su juicio social se ha deteriorado. Por eso, no se desespere cuando parece que todo lo que le ha ense�ado a su hijo ha caido en el olvido. El est� pasando por una metamorf�sis que lo ha vuelto al rev�s. Pero no se desencante: ya vendr� el momento en que el muchacho recobre su posici�n normal.
Se le recomienda a los padres de las adolescentes rebeldes y voluntariosas lleven en silencio un registro de los detalles del ciclo menstrual de la muchacha. No s�lo hay que anotar cuando comienza y termina su regla cada mes, sino tambi�n hacer cada d�a alg�n comentario acerca de su humor. Podr�n ver que los estallidos emocionales que desgarran a la familia tienen una naturaleza c�clica. Si usted sabe que se acercan, se puede refugiar en el s�tano cuando el viento empieza a soplar. Adem�s, puede utilizar ese registro para ense�arles a sus hijas acerca del s�ndrome premenstrual y c�mo hab�rselas con �l. Lamentablemente, muchos padres nunca parecen darse cuenta de lo regular y previsible de los conflictos graves con sus hijas.
En los varones adolescentes el equilibrio emocional no es tan c�clico, pero su conducta recibe igualmente la influencia de las hormonas. Todo, desde la pasi�n sexual hasta la agresividad, es motivado por las nuevas sustancias qu�micas que les suben por las venas.
La otra fuerza que domina al ser humano es de Naturaleza Social. Un muchacho de doce o trece a�os despierta de pronto en un mundo totalmente nuevo a su alrededor, como si se le abrieran los ojos por primera vez. Este mundo est� poblado de contempor�neos suyos que le causan un miedo sin l�mites. Su mayor ansiedad, que excede con mucho el temor a la muerte, es la posibilidad de ser rechazado o humillado a los ojos de sus compa�eros de la misma edad. Es imposible comprender la mente de adolescentes sin entender ese terror al grupo de iguales.
Debemos preguntarnos por qu�. �C�mo explicar ese terror social paralizante a una edad en que otras clases de peligros se aceptan sin dudar? Se sabe que los adolescentes se carecterizan por correr riesgos. Conducen sus autos como locos y alcanzan las m�s altas marcas de valent�a en el combate. Entonces, �Por qu� a un muchacho de dieciocho a�os se le puede ense�ar a atacar un emplazamiento de artiller�a enemiga o correr por un campo minado, mientras que se ve presa del p�nico en la tranquila compa��a de sus iguales? �De d�nde proviene tama�a vulnerabilidad?
Creo que, tambi�n en ese caso, la respuesta se halla en la naturaleza del poder y de c�mo �ste influye sobre la conducta. La sociedad adolescente se basa en el ejercicio de la fuerza bruta. Esa es la m�dula misma de su sistema de valores. Desde luego, viene en varias formas. Para las muchachas, no hay mayor dominio social que la belleza f�sica. Una jovencita verdaderamente fascinante es tan poderosa que hasta los muchachos suelen tenerle miedo. En el ambiente de ense�anza secundaria ella gobierna como una reina en su trono. Su forma de emplear su posici�n para intimidar a sus s�bditos ser�a en s� misma objeto de un estudio interesant�simo sobre la conducta adolescente.
Los muchachos tambi�n derivan poder de sua atractivo f�sico, pero adem�s lo derivan de sus logros atl�ticos en ciertos deportes prescritos, de poseer autos hermosos y de aprender a mentenerse impasibles bajo presi�n. Todo eso es tambi�n una funci�n de la pura fuerza f�sica.
Por lo general, los juegos de poder resultan m�s f�sicos para los adolescentes varones que para las mujeres. Los matones simplemente imponen su voluntad sobre los que son m�s d�biles.
�Por qu� le he tra�do a la memoria el mundo del poder adolescente? Pues porque si usted tiene hijos adolescentes, ah� es donde ellos est�n inmersos. Por eso est�n hechos un l�o de nervios el primer d�a de clases o en cualquier otro momento en que se ponga en juego su plataforma de poder. Hay que entender que el meollo de todo no es tanto el dominio sobre los dem�s, sino m�s bien un buen concepto de s� mismo. A esa edad el sentido de valor propio depende de c�mo lo acepten a uno sus iguales, y por eso el grupo ejerce una influencia tan firme sobre el individuo. Si el j�ven es objeto de burlas, de faltas de respeto, del rid�culo y de exclusi�n - en otras palabras, si lo despojan de poder, su delicado ego se destroza. Como se ha mencionado, ese destino es peor que la muerte misma.