El medio pictórico se puede definir como la disolución de un aglutinante. En la práctica el medio pictórico esta conformado por aglutinante, carga y aditivo, los tres disueltos en un diluyente, a su vez el medio pictórico permite mezclar junto con él un colorante para formar pintura, incluso permite mezclar pintura con él adelgazando dicha pintura.
El óleo es quizá sea el medio pictórico donde se ha invertido una enorme cantidad de recursos, tanto por los investigadores de las empresas fabricantes para mejorar su manufactura, cómo por los investigadores de las instituciones de arte para comprender las técnicas llevadas a cabo por los grandes maestros y la subsecuente restauración de las obras. De igual manera, el óleo representa un verdadero reto para todo pintor que pretenda dominar sus múltiples variantes. Para ello, una buena forma de comprender la naturaleza del óleo es: hacerlo uno mismo.
Numerosos autores recomiendan el aceite prensado en frío, el cual cada vez es más difícil de conseguir. A menos que uno mismo haga su propia prensa casera para obtener aceite (Cox 1979). Al prensar aceite se prefieren las semillas de linaza y nuez, pero se puede usar otro tipo de semilla, adormidera, cártamo y chía, ésta última una de las semillas con un alto contenido de ácidos poliinsaturados: los cuales permiten la formación de la película flexible y durable de la pintura al óleo.
El aceite de esta manera obtenido es
claro e inodoro, pero en un lapso de 15 días empieza a ponerse rancio,
por
la acción del aire al promover la polimerización de sus ácidos grasos,
dando el olor característico del óleo.
| Aceite | Linoléico | Linolénico |
|---|---|---|
| Linaza* | 15-59 | 51-58 |
| Chía** | 61-63 | 20-21 |
| Nuez*** | 57-76 | 2-16 |
| Adormidera*** | 69-77 | 3-5 |
*Fuente: Morris 2005
**Fuente: Ayerza 1995
*** Fuente: °van den Berg
El ácido linolénico se oxida con mayor rapidez, es el responsable del amarillamiento del óleo, promueve una capa fuerte y dura con mayor resistencia a los agentes externos. El ácido linoléico al oxidar permite la formación de una capa flexible pero blanda, tiende a amarillear menos, seca lentamente, pero permite una mejor tixotropía. El balance de los dos ácidos grasos en un medio al óleo, permite obtener las mejores propiedades de adhesión y viscosidad; promoviendo además una capa seca con excelente equilibrio de flexibilidad, resistencia y sobre todo evita el craqueo cuando dicha capa es delgada.
Por su acidez los aceites secantes pueden arruinar la tela de un lienzo mal preparado, sus ácidos grasos pueden crear eflorescencia en una obra (van der Weerd 2002) y formación de "fantasmas" en un cuadro enmarcado con vidrio (Shilling 1998), El aceite prensado en frío contiene una cantidad de ácidos grasos libres, mucílagos e impurezas, es por ello que desde hace siglos se refinaba por diferentes métodos (van den Berg 2002). Era común en la antigüedad, enfriar el aceite virgen para separar por densidad los mucílagos, impurezas, las ceras y ácidos grasos libres (un proceso de lavado del aceite prensado en frío lo explica Methvin en Internet.
Posteriormente se adicionaba vinagre o ácido sulfúrico para aclarar el aceite y destruir los fosfatos, sin embargo, las trazas de azufre ennegrece las obras con el paso del tiempo. una mejor forma es usar sustancias alcalinas: sosa cáustica o hidroxilo de sodio para separar los ácidos grasos libres, al formarse jabón con estos. Adicionalmente el aceite se blanqueaba al sol promoviendo su polimerización con ayuda del aire del medio ambiente y la acción de trazas de óxidos metales contenidos en recipientes (de cobre, zinc, cobre o plomo) dónde se depositaba dicho aceite.
Los ácidos carboxílicos linoléico y linolénico secan por un proceso químico llamado polimerización, la cual se promueve por la acción de calor, la luz y por la acción de un catalizador. Al extender una capa de aceite secante sobre una superficie, el oxígeno del aire reacciona con los extremos no saturados de las moléculas monómeras carboxílicas formando estructuras peroxídicas, estas a su vez, se entrelazadas entre si formando macromoléculas llamadas polímeros.
A temperatura ambiente y bajo los rayos del sol la radiación ultravioleta rompe los enlaces de las moléculas débiles del aceite, los enlaces rotos reaccionan con el oxigeno del aire y en presencia de sales metálicas forman carboxilatos los cuales aceleran la formación de los polímeros, por debajo de 85 °C el rango de polimerización es bajo, pero se duplica por cada 10ºC incrementados; a partir de 315ºC el aceite hierbe y se descompone.
Al aplicar aceite secante sobre una superficies, se ha comprobado qué; a espesores superiores a 0.5mm, la difusión del oxigeno necesaria para la polimerización del aceite difícilmente llega hasta el fondo de la capa, aun agregando sustancias secantes. Es por ello que las capas de óleo con espesores mayores a 0.5mm toman más de seis meses en secar, incluso años, pero las capas menores a 0.25mm secan en un rango de 7 a 20 días.
El aceite al secar sufre un considerable cambio de peso y contracción (Tumosa 2003) es por ello que el óleo tiende a craquear; sobre todo al aplicar óleo capa tras capa, sin dejar que las capas sequen por completo. También el craqueo es producto del excesivo uso de agentes secantes, los cuales aceleran la contracción. Por ellos se han desarrollado fórmulas para adelgazar el óleo y acelerar su secado sin que este sufra los problemas mencionados.
Una de las formas de lograr capas de aceite menores a 0.5mm es agregando diluyentes: aguarrás, aceite mineral, logrando capas con espesores que rondan los 0.03mm; sin embargo, las películas menores a 0.3mm tienden a desaparecer con el tiempo.;
A lo largo de los siglos se ha desarrollado una técnica: llamada grueso sobre magro, la cual consiste en aplicar capas tras capa, incrementando la cantidad de aceite y disminuyendo la cantidad de diluyente, dejando secar perfectamente el óleo entre capas. Otra técnica consiste en aplicar todas las capas en una sola sesión ("alla prima").
Al disolver el óleo éste puede perder su brillo, sobre todo cuando se usan solventes sintéticos. Cuando se usa un buen aguarrás de pino (esencia de trementina o aceite de pino) el brillo se conserva.
La cantidad máxima recomendada es cinco parte de aguarrás por una parte de óleo; una evaporación demasiado rápida pude provocar excesiva contracción y adherencia de la capa pictórica.
Una forma para acelerar el secado del óleo es engrosar el aceite al sol. Los rayos directos del sol blanquean además el aceite, por lo cual tenderá a amarillear menos con el paso del tiempo.
Poner en un recipiente ancho y bajo, de preferencia de vidrio, un poco de aceite prensado en frío, aproximadamente medio centímetro de grosor.
Cubrir con un paño el recipiente atándolo a él, esto permitirá la oxigenación del aceite y evitará el polvo dentro del aceite.
Colocar directamente a los rayos del sol el recipiente durante varios días.
Dejar el aceite engrosar y blanquear al sol hasta que adquiera una consistencia parecida a la miel fresca de abeja; y ésta al aplicar sobre una superficie vertical no debe de chorrear.
Durante varios siglos se diversificaron las fórmulas del aceite negro; usando carbonatos para saponificar los ácidos grasos libres y sales de plomo como agente secante, a menudo en estas fórmulas se hervía aceite de nuez con resinas y dichas sales, el resultado es un medio grueso y viscoso con gran fluidez al trazo del pincel sin perder su cohesión, aún restregandolo varias veces sobre el lienzo, el cual al secar produce veladuras de una belleza opalescente e iridiscente, sin embargo, ennegrece o forma "fantasmas en la obra" con paso del tiempo (Nicolaus 1998).
Gran parte de las fórmulas de las jaleas fueron recreadas en el siglo pasado (Maroger 1948). Las jaleas como el megilp incorporan además del aceite negro resinas naturales principalmente almáciga, la cual proporciona las propiedades tixotrópicas propias de los geles. Sin embargo gran parte de estas jaleas tienden a ennegrecer o formar "apariencia nubosa" a lo largo del tiempo. Las variantes de estas fórmulas sustituyen la almáciga por copal o ámbar; la diversidad de estas últimas resinas hace impredecible el comportamiento de las capas pictóricas a lo largo del tiempo, en el peor de los casos ennegrecen y tienden a la fragilidad.
Al disolver resinas en el óleo se crean esmaltes y barnices de gran belleza con profundidad vítrea. Actualmente las resinas preferidas son: la resina damar y la trementina de venecia, incluso se agregan en conjunción con alúmina. La cantidad de resina recomendable es menor al 25%, a cantidades mayores de resina el óleo puede llegar a craquear.
El aceite espesado y blanqueado al sol, pierdecierto grado de adherencia conforme aumenta el grado de polimerización, por ello, se le agrega alrededor de 15% de resina. De igual forma para mejorar la pincelada se le agrega esencia de trementina. El uso de resina damar al igual que la trementina de Venecia le confiere un aspecto vítreo. Este tipo de óleo debe usarse fresco, en un lapso menor a un mes.
La cera se agrega principalmente para aglutinar pigmentos que tienden a separarse del óleo, p. ej., la tierras naturales. Se recomienda una cantidad menor al 5%, porque a cantidades mayores el óleo pierde su fluidez, seca con dificultad y tiende a un tono mate.
| Tipo | AR | APF | AEBS | TV | RD | AP |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Magro | 20mm | 80mm | ||||
| Medio | 40mm | 5g | 5g | 60mm | ||
| Graso | 70mm | 10g | 5g | 30mm | ||
| Extra Graso | 90mm | 15g | 5g | 10mm |
AR Aceite Refinado, APF Aceite Prensado en Frío, AEBS, Aceite Espesado y Blanqueado al Sol, TV Trementina de Venecia, RD Resina Damar, AP Aguarrás de Pino.
Nota: este tipo de medio debe usarse fresco, en un lapso de tiempo menor a un mes. En caso de usar barniz damar o solución de trementina de venecia comercial, ajustar la cantidad de aguarrás faltante o sobrante de acuerdo al porcentaje de ingredientes de la solución comercial.
La cantidad de resina damar en el barniz comercial varia de 25% a 40%. En todo caso recuerda que puedes crear tu propia combinación
Los medios acuosos, a diferencia de los medios oleosos, permiten elaborarlos con relativa facilidad a partir de la materia prima, sin embargo, son menos duraderos con el paso del tiempo en comparación con los medios oleosos.
Tradicionalmente la materia prima de los medios acuosos han sido los tintes naturales encontrados en las plantas y en los animales, sin embargo, han caído en desuso, sustituyéndose por colorantes sintéticos.
Los aglutinantes naturales usados hasta nuestros días siguen siendo las gomas y las colas, las primeras de origen vegetal, principalmente goma arábiga y goma de tragacanto, y las segundas de origen animal, cola de huesos, cola de pescado, cola de conejo, grenetina y todo tipo de colas de carpintero.
Las gomas y las colas tienden a formar una película frágil y quebradiza, por esta razón suele usarse un plastíficante.