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1.
Dios está interesado en el bienestar físico de
su pueblo, y no es el autor de la
enfermedad.
3 Juan 2 Es
el deseo de Dios que sus seguidores disfruten de salud.
2. En armonía
con el propósito de Dios de que su pueblo sea saludable,
él ha hecho provisión definida en relación
con los alimentos que son lo mejor para el hombre, y ha advertido
al hombre de los que perjudicarían su salud.
Gén.
1:29 La alimentación original para el hombre.
Gén.
9:3 Después del diluvio, el hombre recibió permiso
para añadir carne a su alimentación. La autorización
concedida en este versículo indica claramente que la
carne no formaba parte de la alimentación original del
hombre.
Ex. 16:35 Daniel
fue bendecido y honrado por Dios al rehusar comer los alimentos
muy condimentados del palacio.
Dan. 1:8-20
Cuando Dios alimentó a Israel no le dio una alimentación
a base de carne.
3. Aunque
Dios permite al hombre comer carne, le ha advertido claramente
que la carne no constituye la mejor alimentación y ha
prohibido definitivamente ciertas clases de carne.
Ecl. 10:17 Un principio guiador es seleccionar alimentos que
produzcan energía, no que sirvan solamente para satisfacer
el apetito.
Dan. 14:1-21
Una evaluación divina de la carne como alimento. (Léase
también Lev. 11:1-31).
Deut. 14:8
Comer carne de cerda está prohibido especialmente.
4. El Señor
es también particular en cuanto a lo que debemos beber.
Toda bebida perjudicial está estrictamente prohibida.
Prov. 20:1
El vino y las bebidas fuertes son engañosas.
Isa. 28:7 El
alcohol quita al hombre el discernimiento.
I Cor. 6:9.
10 En el cielo no entrarán los borrachos.
Hab. 2:15 Los
cristianos no darán bebidas perjudiciales a otros.
5. Puesto
que Dios considera los cuerpos de sus hijos como templos de
su Espíritu (I Cor. 6:10, 20), honramos a Dios cuando
rechazamos el uso común del alcohol, tabaco, narcóticos
y cualquier otra sustancia que debilite nuestro bienestar físico
y mental.
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