"LA VERDAD PRESENTE"
(SECCIÓN 3º - LA LEY DIVINA)

LA LEY DE DIOS
     

Introducción: La Biblia declara que hay dos clases básicas de leyes: (1) las leyes físicas y (2) la ley moral. La naturaleza opera bajo las leyes físicas. Las plantas producen semillas y frutas en armonía con leyes fijas (Gén. 1:11). El sol, la luna y las estrellas se mueven en órbitas precisas, de acuerdo a la disposición y designio de la voluntad divina (Gén. 1:14-18). Si no hubiera sido por el conoci-miento de las leyes físicas de Dios designadas para gobernar el universo, y por la cooperación con esas leyes, el hombre no hubiera podido ir a la luna. Si se violaran las leyes físicas, inmediatamente surgiría el caos. Dios ha colocado a todos los seres inteligentes que él ha creado, no solo bajo leyes físicas, sino también bajo las leyes morales. La ley moral expresa la voluntad del Creador para esos seres inteligentes, porque él ha dado a cada uno de ellos la habilidad de tomar decisiones morales entre lo bueno y lo malo. La violación de la ley moral produce el caos como ocurrió en la época antes del diluvio y en el gran pecado y degradación de la humanidad al fin del tiempo.

1. Los Diez Mandamientos.

Ex. 20:1-7 Dios ha expresado la ley moral a la humanidad en la forma de los Diez Mandamientos.
Rom. 7:12 La ley de Dios es justa y buena; no es gra-vosa para el hombre. Nos demuestra el estilo de vida más feliz.
Ecl. 12:13 Los Diez Mandamientos expresan "el todo del hombre". La primera tabla (preceptos del 1-4) define su deber hacia Dios; la segunda tabla (preceptos 5-10) definen su deber hacia su prójimo.

2. La naturaleza de los Diez Mandamientos.

Sal. 119:96 Aunque la ley de Dios es breve, es amplia, cubriendo en principio todos los aspectos de la vida humana.

Dios y los Diez Mandamientos -

I Ped. 1:16 Rom. 7:12 Los Diez Mandamientos son un re-flejo del carácter de Dios. De manera que los principios sobre los cuales descansan son eternos.
Apoc. 15:3 Sal. 25:8
Rom. 7:14 Mat. 5:21, 22, 27, 28
La Ley de Dios es espiritual, esto es, examina y comprueba los pensamientos y motivos del corazón, donde se origina el pecado (Mar. 7:21-23) así como nues-tros actos externos.
I Juan 4:8 El carácter de Dios es un carácter de (Mat. 22:36-40) amor. De manera que los preceptos de su ley se basan en el principio del amor: supremo amor a Dios y amor abne-gado hacia nuestros seme-jantes.

Esto significa que cada precepto de los Diez Mandamientos tiene un lado positivo, así como un negativo. Por ejemplo: "No matarás" significa no solamente que el cristiano no matará a otro ser humano, sino también que procurará promover la vida y el bienestar de todo ser humano en todo lo posible.

a. La primera tabla:
Gén. 35:1-4; 2:1-3 Puesto que Dios es eterno (Sal. 90:2), resulta claro que los pri-ncipios del amor supremo hacia los otros seres hu-manos siempre han existido y siempre existirán. Esos principios están ex-presados en los Diez Mandamientos.

b. La segunda tabla: La evidencia del Génesis nos demuestra que los preceptos
Gén. 18:19; 4:8-11 de esta eran conocidos de oídos desde el mismo principio de Gén. 39:7-9; 19:1-10 la existencia humana. Pasarían mu-chos siglos antes que
Gén. 44:8;12:11-13 fuera nece-sario proclamarlo de nuevo y es-cribirlos sobre una
tabla de pie-dra.


3. La función de los Diez Mandamientos:
I Juan 3:4; Rom. 7:7 El Espíritu Santo usa la ley para convencernos de pecado y mostrar-nos nuestra perdida condición. Esta función convencedora de la ley nos ayuda a sentir nuestra necesidad de Cristo quien es el único que puede salvarnos de nu-estros pecados.
Rom. 2:17, 18
Salm 40:8 La ley también funciona para en-señarnos continuamente la volun-tad de nuestro Padre. Esto nos sirve de guía para la vida cris-tiana, de brújula única en su clase para verificar nuestro curso de acción durante toda la vida.

4. La ley Interior
Heb. 8:8-10; Isa. 51:7 Dios no solo quiere perdonar nu-estros pecados, sino también es-cribir su ley en nuestros corazo-nes. Esto es, él desea que los diez Mandamientos se conviertan en nuestra ley interior que adi-estre a la conciencia a ser sen-sible a su autoridad en todas las cosas.

Rom. 13:8-10 Dios hace de la ley moral de los Diez Manda-mientos nuestra ley interior (Gál. 5:14, 22) implantando en nuestros corazones el amor hacia él y hacia nuestros semejantes. El que ame a Dios en forma suprema deseará en forma natural obedecer los primeros cuatro precep-tos. Y si ama a los demás como a sí mismo, obedecerá los últimos seis y las aplicaciones que abarquen.

Sant. 2:8-12 El juicio determinará si la ley de Dios y su principio de amor ha llegado a formar parte de la realidad viviente en las vidas de los seres humanos que son súbditos del Soberano de la tierra y el universo entero. Mat. 25:31-46.

Juan 15:1-8 La Ley interior se convierte en realidad para los que están unidos con Cristo Jesús.

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