"LA VERDAD PRESENTE"
(SECCIÓN 1º - LA REDENCIÓN)

CÓMO EXPERIMENTAR LA SALVACIÓN
     

1. La salvación está provista para todos. Cristo Jesús ha hecho posible la salvación para todo ser humano.
Juan 1:29 Cristo es "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".
Juan 3:16 El Padre "dio" a su hijo por amor al mundo.

2. A los que reciben a Cristo se les da la salvación.
Mar. 16:15, 16 El que no crea en Cristo se perderá.
Hech. 4:12 No escaparemos si descuidamos la salvación que dios nos ofrece.
Hech. 16:30, 31 ¿Qué debo hacer para ser salvo? Creer en Jesús.

3. La salvación es algo que debe ser buscado.
Mat. 6:33 Nuestro primer interés debiera ser buscar el reino de Dios.

4. El significado de creer en Cristo. Creer en Cristo Jesús es más que una aceptación intelectual de sus enseñanzas o de ciertos hechos concernientes a su vida. La verdadera creencia en alguien significa poner en esa persona nuestra confianza, aceptar lo que promete y actuar de acuerdo. La creencia en Cristo nunca puede estar separada de la obediencia que le debemos a él.
Juan 1:12 Creer en Cristo es recibirlo.

"La fe salvadora no es un mero asentimiento intelectual a la verdad... La única fe que nos beneficiará es la que le acepta a él como Salvador personal; que nos pone en posesión de sus méritos. Muchos estiman que la fe es una opinión. La fe salvadora es una transacción por la cual los que reciben a Cristo se unen con Dios mediante un pacto." (DT 312, 313)

5. Pasos en la experiencia de la salvación.
Hech. 2:38 Este paso en allegarnos a Cristo es impulsado por el Espíritu Santo.

La palabra arrepentimiento viene del griego metanoia, que significa "un cambio de mente o actitud". Arrepentirse es cambiar la actitud de uno. Cambiar nuestra mente en dirección a Dios. Este arrepentimiento o "cambio de la mente" que ahora ve a Dios, a uno mismo y a los demás bajo una luz verdadera, es un don de Cristo Jesús, implantado en el corazón mediante la operación del Espíritu Santo. (Véase Hechos 5:31)

b. Confesión de los pecados.
Prov. 28:13 La confesión genuina es específica y el confesor abandona el pecado confesado.
"La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y reconoce pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que sólo puedan presentarse delante de Dios. Pueden ser males que deban confesarse individualmente a los que hayan sufrido daño por ellos; pueden ser de un carácter público y en ese caso deberán confesarse públicamente. Pero toda confesión debe hacerse definida y directa, para reconocer en forma definida los pecados de los que uno sea culpable." (CAC 38)

c. Aceptación de Jesucristo como Salvador personal y Señor. (Rom. 19:9-13)
d. Consagración.
Rom. 12:1 Se nos exhorta a presentar nuestros cu-erpos a Dios.
Gál. 2:20 Y a ser crucificados con Cristo.

"Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforma a la semejanza divina." (CAC 43)
"Dios no nos pide que renunciemos a cosa alguna cuya retención contribuirá a nuestro mayor provecho" (CAC 46)

6. Lo que hace Dios por el penitente que acepta a Jesús.
a. Perdona nuestros pecados sobre la base de la muerte expiatoria de Cristo (I Juan 1:9)
Cuando hemos confesado nuestros pecados y entregado nuestras vidas completamente a Dios, debemos creer que Dios ha perdonado nuestros pecados y nos ha aceptado como sus hijos.

I Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados él nos perdona. Tenemos que creer en el cumplimiento de esta pro-mesa cuando hemos cumplido las condiciones.
"Habéis confesado vuestros pecados y en vuestro corazón los habéis desechado. Habéis resuelto entregaros a Dios. Id pues a él, y pedidle que os limpie de vuestros peca-dos, y os dé un corazón nuevo. Creed que lo hará porque lo ha prometido. Esta es la lección que el Señor Jesús enseñó mientras estuvo en la tierra. Debemos creer que recibimos el don que Dios nos promete, y lo poseemos" (CAC 49, 50).

b. Nos aplica la obediencia y justicia de Cristo sobre la base de su vida sin pecado (2 Cor. 5:21)
"La justicia es la obediencia a la ley. La ley demanda justicia y esto es lo que el pecador debe a la ley; pero es incapaz de cumplirla. La única forma en la cual él puede obtener esa justicia es por medio de la fe. Por fe puede presentar ante Dios los méritos de Cristo, y el Señor coloca la obediencia de su Hijo en la cuenta del Pecador.
La justicia de Cristo es aceptada en lugar del fracaso del hombre, y Dios recibe, perdona, justifica al alma arrepentida y creyente y la trata como si fuera justa, y la ama como ama a su propio Hijo. Es así como la fe es contada como justicia" (I Juan 3:1,2)

7. La obediencia - fruto de la salvación.
a. Habiendo sido perdonados y aceptados como hijos de Dios debemos vivir una vida de obediencia a los requerimientos de Dios.
Juan 14:15 El amor se expresa por medio de la obe-dien-cia.
Juan 15:10 La obediencia es la prueba del amor.
b. La experiencia cristiana se puede definir como la expe-riencia de un constante compañerismo con Cristo.
"Su vida fue impecable. Murió por nosotros y ahora ofrece quitar nuestros pecados y vestirnos de su justicia. Si os entregáis a él y le aceptáis como vuestro Salvador, por pecami-nosa que haya sido vuestra vida, seréis contados entre los justos, por consideración hacia él. El carácter de Cristo reemplaza el vuestro, y sois acepta-dos por Dios como si no hubierais pecado."
"Más aún, Cristo cambia el corazón, ya bita en el vuestro por la fe. Debéis mantener esta comunión con Cristo por la fe y la sumisión continua de vuestra voluntad a él. Mientras loa hagáis, él obrará en vosotros para que queráis y hagáis con-forme a su beneplácito. Así podréis decir: "Aquella vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó, y se dio a sí mismo por mí." (Gál. 2:20)
"Así que no hay en nosotros mismos cosa alguna de qué jactar-nos. No tenemos motivo para ensalzarnos. El único fundamento de nuestra esperanza es la justicia de Cristo que nos es impu-tada y la que produce su Espíritu obrando en nosotros y por nosotros." (CAC 62, 63)
c. Es importante que el cristiano comprenda para su seguri-dad y paz mental, que él siempre está bajo la protección de la aceptación de Dios (la justificación) y su gracia purificadora mientras crece y se desarrolla espiritual-mente en el camino cristiano (la santificación) (I Juan 1:7; 5:11- 13).

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