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1.
El primer día de la semana en el Antiguo Testamento.
En el AT no
se le adjudica ninguna importancia particular al primer día
de la semana. En la semana de la creación no se encuentra
nada que los distinga entre los demás días de
la semana (Gén. 1:3-5). Se le consideraba uno de los
"seis días de trabajo. (Ez. 46:1)
2. El primer
día de la semana en el Nuevo Testamento.
Muchas personas
opinan que Cristo y sus discípulos cambiaron el sábado
del sétimo al primer día de la semana. Otros creen
que el sábado fue eliminado como día de adoración
después de la muerte de Cristo y que los cristianos del
primer siglo empezaron a observar el domingo en su lugar. En
esta lección examinaremos todas las referencias al primer
día de la semana que se encuentran en el NT, par ver
si existe alguna indicación de tipo religioso en ese
día en los tiempos del NT.
La palabra
domingo no se encuentra en la Biblia. No obstante, el primer
día de la semana se menciona ocho veces en el NT en los
siguientes lugares:
Mat. 28:1 Se
usa le expresión "pasado el día de reposo".
El texto muestra que el primer día de la semana sigue
al sábado y no se consideraba como día de descanso
o adoración por las mujeres que creían en Jesús.
Mar. 16:1,2
Igual que Mat. 28:1
Mar. 16:9 Declara
que Cristo resucitó temprano por la mañana el
primer día de la semana.
Luc. 24:1 Lucas
registra la visita a la tumba de Jesús al amanecer del
primer día de la semana.
Juan 20:1 Versión
de Juan. El evangelio de Juan fue el último que se escribió;
fue redactado en los años noventa del primer siglo.
Juan 20:19
Juan no usa un título religioso para el primer día
de la semana. La reunión mencionada de los discípulos
en este versículo no era una reunión de culto.
Es dudoso que Juan estuviera usando aquí el tiempo romano.
Apoc. 20:7
Este es el único lugar en el nuevo Testamento que menciona
una reunión religiosa el primer día de la semana.
Como reunión, se celebró en la parte oscura del
primer día de la semana, lo que podría significar
lo que ahora conocemos como sábado de noche. Pablo estaba
por salir de Jerusalén y continuaría su viaje
al día siguiente. Es evidente que esta reunión
de aposento alto no era una reunión regular que reflejaba
la costumbre apostólica, puesto que se extendió
toda la noche. (ver. 7-11). Esta fue una reunión de despedida.
I Cor. 16:2
Note que la separación de las ofrendas era un acto privado.
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