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Web Master: Salvador Javier Lavergne Arcos - (c) 2003 - República Argentina  


 

NOTAS PUBLICADAS EL DIA.....
Notas Publicadas en el Año 2002 Frase 06-12-2002 21-02-2003
09-05-2003 Junio-2003      

                           

Nota Publicada en Junio-03

Amigos, comparto esto con uds. para su lectura y difsión.
Besitos
Mechi

Les adjunto la Comunicación firmada por los Concejales de Bariloche en un acto de irresponsable procedimiento.
Hoy controlé los expedientes en la Municipalidad y ni siquiera estaba la nota de origen del pedido de los empleados de INVAP en la carpeta de archivo de resoluciones y comunicaciones.
 ---"Carta dirigida a este Concejo Municipal por el Ingeniero Claudio Gaspar, Presidente de la entidad que nuclea a los empleados de INVAP S.E., de fecha 10-06-02, solicitando una expresión pública del Concejo Municipal.

 Al fin dimos con ella y es una nota donde los empleados solicitan la intervención de los "honorables" concejales y les adjuntan un documento tipo de INVAP del cual se sacaron los textos de la Comunicación.

Evidentemente "La Resolución 146-PCM-02 firmada por la Presidenta del Concejo Municipal, Sra. Graciela Morán de Di Biase" demuestra que esta Señora se tomó en primer momento la responsabilidad de presentar esa Resolución con el solo y burdo antecedente de una nota de los interesados y que de la misma con la infeliz idea de parecer inteligente, copio textos "violadores de las mas elementales normas de VERDAD", Su texto de fundamentación es absolutamente parcial, mentiroso, carente de responsabilidad social, "legal", ética.
Esta falta a sus funciones,"de todos los concejales", evidencia los manejos y presiones de este grupo decadente económico que simplemente quiere traer BASURA NUCLEAR como negocio eterno y hipoteca final eterna para los hijos de nuestros hijos.
 
El Concejo Municipal de San Carlos de Bariloche respalda la violación de la Constitución Nacional, de la Provincial y de leyes complementarias.
Los Concejales de San Carlos de <Bariloche, no estudian ni leen los documentos que por cientos definen como Negativo, Violatorio, el Acuerdo Nuclear Con Australia.
 
Los Concejales de San Carlos de Bariloche, dicen en sus FUNDAMENTOS que
 
.." Este logro cuasi épico, que en cualquier país consciente de sus necesidades y posibilidades de supervivencia se convertiría en motivo de orgullo, está siendo obstaculizado por una campaña destinada a confundir a la opinión pública a través de una interpretación errónea, cuando no falaz, de nuestra Constitución Nacional, campaña en particular instigada por la multinacional Greenpeace."
 
Los desinformados Concejales deben saber que esta agrupación es una de las mas de 155 instituciones que repudian este acuerdo y que esas representan a miles de personas en todas partes. Estas son algunas
 
ORGANIZACIONES ADHERIDAS: (155 organizaciones hasta la fecha)
 
 
Los Concejales olvidan que desde hace muchos Meses La Asociación PIUKE y LIHUE de esta ciudad le presentaron escritos solicitando se debata "formalmente" esta situación con amplia participación social y que a la fecha NADA RESPONDIERON.
 
Los Concejales de Bariloche, deben dar uso a la facilidad en comunicación que tienen en INTERNET y visitar   el sitio www.basuranuclear.org.ar  y allí leer lo que dicen verdaderos expertos en todos los planos del debate instalado por el ilegal contrato.
 
Los Ciudadanos de Bariloche tienen que asumir que este no es un tema a parte, que la Actividad Nuclear en una Ciudad Turística Internacional nada tiene que ver, que a sus espaldas , sus representantes están TRAICIONANDO los deberes que se les fueron encomendados, que declaraciones  como la 456 del Concejo Municipal dañan profundamente a la sociedad Argentina al descalificar a mas de 155 organizaciones ambientales y sociales que rechazan ese acuerdo.
y que por ultimo, se debe derogar esa comunicación y con la plena participación de toda la sociedad tomar una postura seria . comprometida y de respeto a la Constitución Nacional y Provincial en todas su partes .
 
 
Por todo ello, es que invitemos a todos a repudiar este acto administrativo solicitando su inmediata derogación.
 
Consultemos con gentes en Leyes que figura les cabe por los dichos contra las ONG
 y en general contra la Democracia participativa.
 
El Lunes convoquemos a una conferencia de prensa todos juntos y con respaldo en comunicaciones entre las redes en acción por el tema a efectos de sumar sus posturas por la Comunicación 456 del CM de Bariloche.
Comuniquemos la vergonzante situación a los pueblos vecinos como para que ellos si tomen posturas mas evaluadas y fundadas en el Derecho y no en el apriete de las empresas y las complicidades de siempre.
Lo que esta en juego es la vida de muchas generaciones de >Argentinos y no el burdo negocio de un minúsculo grupo que por mas de 20 años vivió de la plata del Estado y hoy sigue igual.
Alejandro Beletzky
 

SEGUNDA NOTA


 FONDO: NICOLA BULLARD, GEOGRAFA

"El neoliberalismo transfirió el costo de la crisis a los débiles"

Las recetas del FMI. Corea, Tailandia e Indonesia, los líderes del modelo neoliberal de rápido desarrollo industrial y apertura exportadora, cayeron en las garras de la deuda y siguieron al FMI. Sólo Malasia se libró del recetario clásico del Fondo y conduce con cierto éxito una estrategia autónoma.

Mabel Thwaites Rey. De la redacción de Clarín.

Para Nicola Bullard, experta en economía internacional, la Argentina debería analizar muy bien estos ejemplos antes de fijar su propio rumbo. Esta australiana residente en Tailandia es activista de "Focus on the global south", uno de los centros de investigación más serios sobre economía y procesos de cambio del movimiento antiglobal, con sede en Bangkok. Vino a la Argentina invitada por CLACSO.

La debacle argentina nos ha llevado a mirar con más atención la crisis asiática de 1997. ¿Cuál es su evaluación de esa etapa?

-A partir de la crisis financiera de 1997, Asia fue catapultada al debate sobre el neoliberalismo y la naturaleza del sistema capitalista mundial. De hecho, la crisis financiera produjo una gran conmoción, porque países como Corea, Tailandia, Indonesia, habían sido los niños mimados del modelo de desarrollo orientado a la exportación, con años de un fantástico crecimiento. Pero, por debajo de todo esto, durante los 80 y los 90 se iba gestando una enérgica crítica. No todos se creían esta historia ni les parecía maravillosa. Había muchos grupos en la sociedad, como organizaciones de agricultores y las vinculadas a temas de subsistencia (bosques, agua, alimentos), que vieron que este modelo de industrialización rápida, basada en la producción para la exportación, con sobreexplotación de recursos naturales, era no sólo perjudicial en lo social sino también devastador para el medio ambiente. Por eso, cuando la burbuja financiera estalló en 1997, mucha gente no se sorprendió.

Aunque previsible, la crisis debe haber tenido un fuerte impacto en la población.

-La conmoción psicológica fue tremenda, como lo ha sido en la Argentina. La sociedad que creyó en el sueño neoliberal de modernidad, de una clase media en expansión, cuando ese sueño se desvanece se desconcierta y quiere que las cosas vuelvan a ser como antes. En Tailandia y en Corea hubo un beneficio material muy directo para muchos grupos de la sociedad a partir de esta expansión industrial y exportadora. Por eso, se vieron afectados de un modo muy directo: pérdida de empleos y seguridad y, en la clase media, la desilusión con la idea de que ésta era una marcha inmutable hacia el futuro. Todo esto cambió y las relaciones sociales se vieron profundamente desestabilizadas.

¿Las consecuencias fueron parecidas en todos los países?


-La reacción en los distintos países fue muy variada y se reflejó en las relaciones institucionales, políticas y sociales de cada uno. Es muy difícil formular afirmaciones generales sobre lo que ha pasado desde entonces, pero podemos ver una serie de elementos comunes. En primer lugar, en el nivel económico, ha habido una gigantesca transferencia de la deuda privada a la deuda pública. Indonesia ya tenía una deuda alta, pero en Corea y Tailandia no había sido importante. Ahora estos países están iniciando un proceso de acumulación de una gran deuda externa. Al mismo tiempo, lo que había sido, en realidad, una crisis del sector privado -porque se trataba sobre todo de deuda de instituciones financieras privadas que habían pedido préstamos- luego se socializó, convirtiéndose en deuda pública.

Esta es una situación muy conocida para la Argentina. ¿Y qué papel jugó el FMI?


-La receta del FMI fue la típica: recortar el presupuesto, subir las tasas de interés e incrementar la competitividad exportadora. Así, se deterioró el trabajo, las empresas locales no podían tomar créditos y muchas de las más pequeñas cerraron sus puertas. Mucha gente perdió su empleo y, cuando eventualmente fue recontratada, lo hizo temporariamente y con un sueldo mucho menor. De modo que el neoliberalismo transfirió el costo de la crisis financiera íntegra y sistemáticamente a los más débiles: del acreedor al deudor, del sector privado al público y a los más pobres.
Usted conoce a fondo la situación en Tailandia. ¿Qué balance hace?

-Se puede ver que la espiral de la deuda se está tragando a muchas familias y hay un verdadero empobrecimiento, especialmente en las zonas rurales. Durante los años del boom, los hogares rurales podían complementar sus ingresos realizando trabajo estacional en la construcción y en los servicios. Pero con el estallido de la burbuja especulativa, muchos de estos trabajos desaparecieron y la gente comenzó a regresar a los pueblos. Por otra parte, en Tailandia ha habido una enorme penetración de capital extranjero que de hecho se ha adueñado de grandes sectores de la industria financiera, de todo tipo de agroindustrias, de los supermercados, etc. La crisis financiera fue utilizada por el FMI y las grandes economías desarrolladas para abrir aún más el mercado tailandés, para acelerar la liberalización de la economía y para abrir todos los sectores a la inversión y a los intereses extranjeros.

¿El caso de Malasia fue similar?


-No. Malasia es un caso interesante, que no es tan simple como parece a primera vista. El primer ministro Mahathir Mohamad es un líder muy nacionalista y autoritario, que gobierna hace 27 años. Públicamente criticó con dureza al FMI y decidió emprender un camino propio. Lo que hizo de inmediato fue imponer controles de capital para detener la fuga. Porque se puede tratar de estabilizar la moneda todo lo posible, se puede reabastecer de dinero la reserva central, pero, si todavía hay capital en el país, la fuga no terminará hasta que se haya ido el último dólar. Mahathir entonces impuso controles que la detuvieron. Esto fue muy importante en lo que hace a darle al gobierno estabilidad económica interna, porque así podían controlar factores como la tasa de cambio y el flujo de capital que entra y sale del país.

¿Cómo evalúa la estrategia malaya?


-Hay mucho para decir sobre Mahathir, porque es muy represivo y autoritario en lo político. Pero, en lo económico, en mi opinión, se trató de una decisión muy inteligente. Muchos economistas que analizaron minuciosamente lo ocurrido concuerdan en que hubo una recuperación mucho más rápida y sustentable en Malasia que en otros lugares. En Tailandia, en cambio, no hubo controles y la fuga de capitales continuó. Obligado por el FMI, el gobierno decidió fijar tasas de interés muy elevadas para atraer dinero hacia el sistema. Pero eso no funciona, porque si la gente no confía en la economía, el dinero seguirá saliendo. Entonces se produjo esta combinación de fuga de capitales, una moneda continuamente devaluada y tasas de interés muy altas. Esta situación se asemeja a la atravesada por Argentina.

¿Cuáles son los efectos de esa estrategia fondomonetarista?


-Cuando se tienen tasas de interés muy elevadas y el gobierno es presionado para que imponga una política fiscal muy restrictiva, es imposible que haya crédito disponible para las empresas locales. Si las empresas no pueden obtener dinero para seguir operando, cierran las puertas y se profundiza la recesión. Al mismo tiempo, si se obliga al gobierno a recortar su gasto, ni siquiera puede implementar políticas básicas para inyectar fondos para promover la actividad económica. La gran crítica que se les hizo a las políticas del FMI es que profundizaban la crisis en lugar de resolver el problema. Creo que ustedes están viendo exactamente lo mismo en Argentina. El tipo de medidas que reclama siempre el FMI profundiza la crisis y la dependencia del financiamiento externo.

Al FMI no debe haberle entusiasmado mucho la decisión del gobierno malayo.


-Naturalmente, estaban furiosos y atacaron las medidas diciendo que era la respuesta equivocada. Pero no impusieron sanciones. El FMI esperaba que el mercado castigara a Malasia, pero lo que rápidamente se vio fue que, conforme la economía se recuperaba, la inversión regresó muy velozmente. Como han demostrado todos los estudios, la recuperación económica, el retorno de la inversión y de la confianza se produjeron mucho más rápido en Malasia que en cualquier otro país asiático. Creo que ésta es una enseñanza importante para Argentina. Ustedes pueden entrar en default con la deuda, pero, al fin de cuentas, habrá inversores que busquen lugares rentables e irán adonde esté el dinero. Es más, la decisión de Malasia provocó que el FMI, el Banco Mundial y muchos de los principales economistas ahora acepten que liberalizar demasiado rápido los flujos de capital puede ser muy peligroso.

¿Cómo reaccionaron los pueblos de Malasia y de Tailandia?


-En el caso de Malasia no hubo ningún tipo de presión popular. Fue una decisión económica y política cuidadosamente calibrada de Mahathir, que es una especie de vocero del sentimiento nacionalista, antinorteamericano y antineoliberal, aunque en la economía malaya hay una gran participación de las empresas extranjeras. En Tailandia la situación es más compleja. En la zona rural existe la Asamblea de los Pobres, una confederación muy amplia de diferentes sectores. Son grupos, comunidades y organizaciones ligadas a los agricultores o que han participado en protestas contra megaproyectos de represas o irrigación que han provocado desplazamientos y empobrecido a mucha gente. Pero en las ciudades las cosas son distintas. Hay algunas organizaciones urbanas de trabajadores, de barrios de emergencia, etc, pero como creo que ocurre también en Argentina, hay una enorme brecha entre la realidad de Bangkok y la de las áreas rurales. Muchos miembros de la nueva clase media de Bangkok, que están muy sumergidos en la sociedad de consumo, no ven la relación que existe entre la electricidad que los ilumina y las obras hidroeléctricas de las zonas rurales, que empobrecen y desplazan a mucha gente. Esto hace que sea muy difícil lograr un apoyo político fuerte a las luchas rurales.

¿Y cómo se dio en Corea?


-En Corea hay una realidad muy diferente. Es un país mucho más industrializado y urbanizado, con una historia de mayor igualitarismo. En la posguerra, hubo una enorme redistribución de tierras y un contrato social muy fuerte de compromiso con el empleo, la igualdad social, etc. Por eso, en Corea el desarrollo ha beneficiado a un porcentaje de la población mucho más grande y ha habido un verdadero proceso de redistribución e inversión en salud, educación, seguridad social, infraestructura y todo este tipo de cosas.

Una diferencia que siempre se resalta del caso coreano es el importante papel que ha tenido el Estado en el desarrollo.


-Exacto. El modelo de desarrollo de Corea está basado en una gran intervención estatal en lo que hace a dirigir las inversiones. No es muy distinto del modelo de sustitución de importaciones de los años 60 y 70 en América latina. Por otra parte, debido a los largos años de dictadura militar, hay en Corea una prolongada tradición de oposición militante y con partidos políticos más próximos al estilo europeo. Hay corrientes ideológicas, movimientos obreros y organizaciones estudiantiles muy fuertes y un alto grado de resistencia, movilización y oposición.
¿De qué modo se desencadena la crisis sobre este particular escenario?

-La crisis financiera tuvo un impacto directo y muy duro en los trabajadores y en el sistema de seguridad social. En el nivel psicológico, el efecto en Corea fue muy profundo porque habían tenido más de 50 años de un desarrollo constante e impresionante. Había existido un fuerte contrato social, no necesariamente democrático, entre el Estado y el pueblo, con empleo garantizado de por vida, fuerte seguridad social, acceso a la educación, un sentido de pertenencia a un Estado y un sistema. La consecuencia de la crisis financiera fue que el gobierno impuso duros recortes en el presupuesto, lo que significó que muchas de las garantías de la seguridad social se tornaran más precarias.
¿Qué percepción se tiene en los países asiáticos de la globalización ?

-La gente rechaza el neoliberalismo. Si se miran los movimientos sociales, los sindicatos y las organizaciones de mujeres, se ve que rechazan el neoliberalismo. Al mismo tiempo, rechazan a las elites políticas de sus países y están buscando otra cosa. Por lo tanto, hay un enérgico rechazo común hacia el FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, hacia lo que se considera un nuevo imperialismo estadounidense.
¿Este rechazo se expresa de manera homogénea en todos los países de la región?

-Si. Desde Pakistán y Corea hasta Indonesia hay un fuerte sentimiento antinorteamericano, que se debe a lo que la gente percibe como el gran poder del capital estadounidense: las empresas, corporaciones y bancos que ingresan al sistema y controlan la economía. En nombre de la guerra contra el terrorismo, se produjo una nueva ola de intervención de los EE.UU. y la gente lo ve y se resiste. Quiere que los militares estadounidenses se vayan de Asia, que se clausuren estas bases, que se termine el estrecho vínculo que existe entre los intereses del capital norteamericano y los intereses militares de EE.UU. Esto es muy visible en Asia y la gente lo rechaza.
COPYRIGHT
CLARIN, 2002.

Nota Publicada el   09-05-03

NORMAN MAILER ATACA
El objetor del imperio
Intempestivo y a la vez sutil, el narrador hace su diagnóstico del poder y la cultura de los Estados Unidos, desde los sueños de conquista del presidente Bush hasta la estética de las grandes corporaciones, que según él corroen el planeta.

Por si no hubiera bastado su contundencia en el reportaje que concedió al cumplirse un año de los atentados del 11 de septiembre, el autor de Los ejércitos de la noche, Oswald y El fantasma de Harlot, entre otras muchas novelas de ficción y obras de non-fiction, ha hecho escalar sus críticas al establishment político de los EEUU y su política exterior. En este reportaje, publicado ayer en la nueva revista estadounidense American conservative, Norman Mailer fue mucho más allá de la coyuntura y la agenda expansionista del presidente George Bush.

Lo que sigue es una radiografía de la sociedad norteamericana, con su enfermiza avidez de mitos: "A nivel nacional, tenemos a Abraham Lincoln, a George Washington, a Franklin D. Roosevelt y a Camelot - sostiene Mailer-; y, en algunos barrios, me temo que a Ronald Reagan. En el mundo literario, probablemente Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald y Zelda Sayre sean lo más cercano a un mito literario".

-¿Por qué? Hemingway, Fitzgerald y Zelda son buenos, pero no necesariamente los mejores. ¿No habría que incluir a Henry Miller en la lista?

-Es cierto. Tal vez dentro de un siglo la gente decida que él es mejor. Pero un mito no depende de quién es el mejor. Necesita figuras que sean extremadamente reconocidas y, a la vez, casi incomprensibles. Eso conduce al mito. Quizá la verdadera pregunta sea por qué necesitamos mitos. Yo diría que es el contrapeso de la tecnología.

-La tecnología es un tema sobre el que escribió y habló durante 50 años. En términos de disminución sensorial o de aislamiento del alma, ¿cree que el impacto de la tecnología es muy superior que hace 40 o 50 años?

-Hace poco dije que lo que promete la tecnología es menos placer y más poder. Parte de la crisis actual es que todos tendemos a ser cada vez más narcisistas, a estar cada vez más motivados por el poder -y a volvernos más gélidos por dentro.

-Irak les ha abierto las puertas a los observadores de Naciones Unidas, ya veremos cómo es su informe. ¿Es pesimista sobre el creciente poder del Estado, sobre el totalitarismo norteamericano?

-Me preocupa más que nunca. No estoy a favor de la guerra contra Irak. Desde el principio pienso que, detrás del discurso de la administración Bush sobre el curso a seguir con Irak, hay un mensaje subliminal muy peculiar. Hace un tiempo el gobierno comenzó a sugerir que Irak era una amenaza nuclear inminente. Hoy, en general, todos coinciden en que no es así. El gobierno enseguida salió a mencionar el gran peligro de un ataque bioquímico contra Estados Unidos; pero no aclararon si Irak está preparado para una posibilidad tan terrible. Luego surgió otra gran acusación: Irak es un refugio de terroristas. Hasta donde puedo ver, y éste es el punto de vista de un novelista, si yo fuera Saddam Hussein, lo último que querría en mi territorio es a terroristas extranjeros, porque me interesaría tener el control total de mi territorio. Por otra parte, si yo fuera un terrorista y recorriera el sendero subterráneo que, supongo, va desde Pakistán, pasando por Irán e Irak, hasta llegar a Siria, Jordania, el Líbano y Palestina, el peor lugar del recorrido sería Irak, porque probablemente me aislarían. ¿Cuál es el mensaje, entonces? ¿Por qué la Casa Blanca quiere esa guerra?

-¿Usted que cree?

-Se podría decir que el motivo es el acceso al petróleo. Pero, ¿acaso es un motivo tan importante como para compensar los peligros imprevistos y gigantescos de una guerra semejante? Mire, a fines de septiembre el Atlanta Journal-Constitution publicó un artículo brillante donde el autor, Jay Bookman, destaca que todo el mundo se pregunta por qué no hay ningún plan sobre qué debe hacerse en Irak después de que se gane la guerra. La primera sugerencia de Bookman es que todo el tiempo hubo un plan. Ocuparemos Irak y nos quedaremos ahí por mucho tiempo. Con esta hipótesis, todo empieza a cobrar sentido. Eso significa que estamos inaugurando el comienzo real del Imperio Mundial Americano. Ese es el mensaje subliminal. Entre paréntesis, estoy hablando desde un lugar que definiría como de un conservador de izquierda.

-Cuando era anarquista, todo resultaba mucho más claro. ¿Qué significa ser un "conservador de izquierda"?

-Tengo que definir el término todos los días porque, a simple vista, estamos ante una contradicción. Sin embargo, para mí tiene sentido. Creo que hay elementos remanentes de la filosofía de izquierda (que no tuvo tantas nuevas ideas en los últimos 30 años) que vale la pena conservar, por ejemplo, la idea de que un hombre rico no debería ganar 4.000 veces más en un año que un hombre pobre. Por otra parte, no soy liberal. En lo que a mí concierne, la noción de que el hombre es una criatura racional que encuentra soluciones razonables a los problemas difíciles es dudosa. El liberalismo depende demasiado de tener una visión optimista de la naturaleza humana. Pero la historia del siglo XX no fortaleció precisamente esa noción. Es más, el liberalismo también depende demasiado de la razón más que de cualquier valoración del misterio. El conservadurismo, en cambio, tiene sus propias zanjas, sus muros imposibles de escalar, sus viejas ideas inmutables grabadas en la piedra. Sin embargo, últimamente están surgiendo dos tipos muy diferentes de conservadores en Estados Unidos. Los que yo llamo "conservadores de valores", porque creen en lo que la mayoría de la gente considera valores conservadores tradicionales -familia, hogar, fe, trabajo duro, obligación, lealtad-. Y los "conservadores de bandera", cuyo ejemplo perfecto es el actual gobierno. A los conservadores de bandera no les importan los valores. Usan las palabras, usan la bandera. Les gusta hablar del "mal". Se basan en la manipulación. Lo que quieren es poder. Creen en Estados Unidos. Creen que este país es la única esperanza del mundo y que, por un lado, se está volviendo cada vez más poderoso pero que, al mismo tiempo, se desintegra. Y que, entonces, la única solución es el Imperio Mundial. La cuestión iraquí enmascara el deseo de tener una gran presencia militar en el Oriente Medio, primer escalón para llegar a conquistar el mundo. Una vez que nos convirtamos en la versión siglo XX del antiguo Imperio Romano, entonces aparecerá en escena la cuestión de la reforma moral.

-¿Y qué significa ser un conservador de valores en la política norteamericana?

-Probablemente lo era el expresidente Dwight Eisenhower. Pero no Reagan, que no tuvo una idea original en su vida. Si en algún momento él tuvo un gran impacto en los conservadores de valores, fue porque creían que era uno de ellos. Por otra parte, detrás del conservadurismo de bandera no hay locura, sino lógica. Desde su punto de vista, Estados Unidos se está pudriendo. La industria del entretenimiento es libertina. Los chicos no pueden leer, pero sí pueden tener sexo. La moral se está desvaneciendo. El mensaje subliminal es que si Estados Unidos se convierte nuevamente en una máquina militar que controla sus nuevos compromisos, entonces la libertad sexual norteamericana, quiérase o no, tendrá que quedar a un lado. El compromiso y la dedicación pasarán a ser valores nacionales necesarios (con toda la hipocresía que esto implica). La seriedad de la intención volverá a ser parte de la vida norteamericana. Claro que yo no pienso así y que no estoy a favor del Imperio Mundial. Lo que no tienen en cuenta es la perversidad de las cuestiones humanas. Terminaríamos convirtiéndonos en una especie de país totalitario que domina el mundo, pero que tiene muy poca libertad de expresión.

-Este esquema podría fracasar fácilmente, sobre todo si China y Europa se oponen.

-Uno de los mensajes que los conservadores de bandera intentan enviar a China es: "Ustedes, los chinos, son muy inteligentes. Están hechos para la tecnología". Pero el mensaje subyacente de los conservadores de bandera dice: "Muy bien, podrán tener su tecnología, pero es mejor que entiendan que serán los esclavos griegos para nosotros, los romanos. "

-¿Cómo cree que seguirá la disputa?

-No estoy seguro de que se pueda hacer algo. Me da la sensación de que Estados Unidos está en muy mal estado psíquico. Si es así, entonces muchos creerán que la idea de imperio es una solución trascendental, una manera de deshacerse de la culpa. Después de la Segunda Guerra, muchos norteamericanos estaban felices de ser prósperos, pero también se sentían culpables. ¿Por qué? Porque somos un país cristiano. Y si uno es cristiano, no debe aspirar a ser tan rico: Dios y Jesús no lo querían así. Esa era una mitad de la psiquis colectiva. La otra mitad dictaminaba que había que ganar . Tal vez sea cruel, pero ser norteamericano es un oxímoron. Por un lado, se es un buen cristiano pero, por otro, se es visceralmente combativo.

-¿Cree que es un proceso que se puede revertir?

-Si Bush se aleja de esta postura, lo hará con una gran frustración. Ahora los conservadores de bandera deberán reconocer la división dentro de Estados Unidos sobre la cuestión de si ir o no a la guerra con Irak. Deberán admitir el desacuerdo de Francia, Alemania, Rusia, para no mencionar a China y Japón. ¿Están realmente dispuestos a dar el primer paso en contra del resto del mundo? Algunos dentro de la administración habrán comenzado a dudar. Otros habrán insistido en mantener el rumbo. Pero, si bien Bush no es un hombre brillante, tiene lo que Ernest Hemingway llamaba "un detector de sandeces". Al igual que Reagan, carece de ideas propias, pero sí escucha a sus expertos. Y la verdad es que tiene que hacerlo, porque saben más que él.

-Cambiemos ahora de tema. Hace años en sus textos, usted no escribía sobre derechos civiles, sino sobre actitudes negras y actitudes blancas frente a la vida.

-Sí, negros y blancos con su espíritu diferente.

-En Estados Unidos se complicó el tablero con la inmigración masiva de latinos y amarillos, al punto de que algunos dicen que ya no reconocen el país, se está convirtiendo en un lugar raro... Más allá de las generalizaciones que escribió en El negro blanco, ¿ha reflexionado sobre el multiculturalismo en los Estados Unidos?

-No he reflexionado sobre ese tema por una muy buena razón: porque no me gusta pensar en eso. Es una cuestión demasiado compleja y choca con muchos de mis propios valores. Por un lado, cuando escribí El negro blanco, pensaba que Estados Unidos necesitaba una cultura negra propia, y que ésta entendía la vida de una manera muy distinta a la cultura blanca. En ese entonces pensaba así. Luego llegué a la conclusión de que la integridad de las razas y las culturas es muy importante. Es algo de lo que no se puede hablar. Hitler se ocupó de que se hablara de la raza eternamente. Bueno, no eternamente, pero sí por otros cien años. Pero yo pienso que la integridad de cada cultura existe y que las culturas tendrían que poder ir en diferentes direcciones, y hasta chocar. Sin embargo, dado el mundo moderno de la tecnología, ni siquiera estoy seguro de que la cuestión de la raza o de la cultura siga siendo importante. La tendencia a largo plazo es a no tener razas. Es como si la tecnología se hubiera vuelto la cultura dominante en la vida; tal vez pronto sea la única cultura real. En otras palabras, las similitudes entre los expertos informáticos en todo el mundo, ahora, es mucho mayor que sus diferencias étnicas.

-Volver a la integridad de las razas es muy importante...

-En la medida en que perdamos nuestra cultura, habremos perdido algo que puede ser irreemplazable. Podemos terminar con un mundo totalmente homogeneizado. Por supuesto, el problema nunca resuelto es cómo pueden convivir estas razas y culturas diferentes con cierta equi dad. La democracia muchas veces hizo intentos enérgicos por encontrar una solución. Pero la tendencia a la homogeneidad puede llegar demasiado lejos. La respuesta está en el equilibrio. Y la inmensa dificultad es mantener un equilibrio viable. En otras palabras, no creo que la inmigración sea un problema acuciante. Lo que ocurre es que algunos blancos están tan furiosos que no pueden pensar en cosas más importantes. Piensan que Estados Unidos se está perdiendo. Eso es cierto, pero Estados Unidos se está perdiendo y se perdió en muchos sentidos que nada tienen que ver con las razas o la inmigración excesiva. Por ejemplo, se está perdiendo por obra de la televisión.

-¿Cuál cree que es el peor efecto de la televisión?

En el campo de la publicidad, la mendacidad y la manipulación alcanzaron la categoría de valores en sí para los anunciantes. La interrupción es vista como un complemento necesario del márketing. Antes un chico de 7 u 8 años era capaz de leer durante una hora o dos. Ya no. Se perdió el hábito. Cada siete o diez minutos, todo niño es interrumpido por la tanda televisiva. Los chicos se acostumbran a la idea de que cualquier cosa puede quebrar su interés. En consecuencia, tampoco pueden estudiar. Su poder de concentración se redujo por la interrupción sistemática. A ésto sumémosle nuestras aulas de hoy. ¿Alguien alguna vez dice que una de las razones del deterioro educativo es que casi todas las escuelas ahora usan tubos fluorescentes? ¿Y por qué? Porque cuestan menos. Yo diría que, al sumar todos los dólares y los centavos, cuestan más. Lo que caracteriza a la luz fluorescente es que uno se ve un 10% más pálido que con las bombitas. Los tubos dan una luz lívida, que tiene un efecto depresivo en el ser humano.

-Es decir, se deteriora por cuestiones presupuestarias.

-Sí, éstas deterioran el poder de concentración. La mala arquitectura, el márketing invasivo, el plástico ubicuo -estas fuerzas de deterioro me preocupan mucho más que la inmigración. El principal problema no son los inmigrantes sino nuestras corporaciones. Esa es la fuerza que logró arrebatarnos a Estados Unidos. Y que además convirtió el mundo en un lugar más feo a partir de la Segunda Guerra: centros comerciales rodeados de condominios baratos, superautopistas que homogeinizan el paisaje y ese plástico ubicuo que entumece el sentido del tacto en los chicos. Este país tiene el primer puesto en el campeonato por ver quién puede convertir el mundo un lugar más desagradable. En la medida en que exportamos esta enfermedad a todo el planeta, ya nos ganamos una especie de hegemonía mundial punitiva. Si rechazo de manera visceral un Imperio Americano es por el vacío estético de las corporaciones norteamericanas más poderosas. Ya no quedan catedrales para los pobres, sólo proyectos urbanos de 16 pisos instalados como cárceles. A veces me siento tentado de pensar que no soy un conservador de izquierda sino un medievalista de izquierda...

-Explíquenos eso...

-Todos somos medievales en algún sentido. Nuestras estrellas de cine, nuestros músicos, nuestros magnates y políticos hoy son tratados como si pertenecieran a la nobleza. Es un mundo en el que podemos vivir, pero no olvidemos esas relaciones medievales de diferencia de ingresos entre ricos y pobres. De todos modos, todavía me seduce la idea de una sociedad lo bastante abierta como para que la gente pueda llevar vidas sociales intensas. Realmente todavía no sabemos cómo hacer que una sociedad moderna funcione de manera razonable. Pero hasta que la izquierda y esa derecha leal a sus viejos valores reconozcan que, pese a sus diferencias, sigue siendo valioso que quieran proteger de común acuerdo la dignidad vulnerable de la creación humana, estamos obligados a deambular por el reino surrealista de la hegemonía corporativa, con su idea básica de que la democracia es un nutriente que debe inyectarse en cualquier país, donde sea. Idea errónea y totalmente opresiva de la delicada promesa de la democracia, que reside en la necesidad orgánica de crecer y aprender de sus propios errores humanos. Ah..., finalmente me doy cuenta de que terminé armando una pequeña polémica. Podría decirse que los viejos polemistas nunca mueren.

                        Nota enviada por Omar Cerizola.-

Nota Publicada el   21-02-03

¿De qué está hablando Menem?   
Por Hugo Gambini Para LA NACION
       
Con la mejor de sus sonrisas, Carlos Saúl Menem suele aparecer en programas periodísticos de televisión abierta postulándose como candidato excluyente para resolver los graves problemas argentinos. "Yo soy el único que sabe hacerlo, no hay ningún otro que pueda resucitar a la Argentina", nos dice con la modestia que lo caracteriza. Enseguida comienza a recitar sus estrofas más conocidas, intentando convencernos de que durante su gobierno los argentinos saltamos de la pobreza a la prosperidad. "Le dimos trabajo a la gente, bajamos la desocupación, hicimos la revolución productiva", alega con desparpajo, aprovechando la actitud contemplativa de sus entrevistadores. 

Curiosamente, ningún periodista se animó hasta ahora a aclararle en esas entrevistas, mirándolo a los ojos, que las cifras dicen otras cosas. Si le mostraran los datos publicados por el Indec durante su gobierno, se le demostraría que no nos dejó en tal prosperidad. Pero parece que no hay mucho interés en desmentirlo.

Tal vez por temor reverencial, nadie se atreve a decirle: "Doctor, con todo respeto, su gobierno no bajó la desocupación, la trajo. Pasó del 7,1 por ciento en 1989 al 15 que nos dejó en 1999. ¿De qué disminución nos está hablando?".

Ocurre que cuando Menem alude a una supuesta baja del desempleo, siempre parte del 18 por ciento que había en 1995. Por eso dice: "Cuando dejé el gobierno estábamos en el 12, o sea que habíamos bajado el 6 por ciento la desocupación". 

Es gracioso que no recuerde haber asumido el poder en el 89 ni que aquel récord de desocupación sea enteramente suyo. O tal vez prefiera jugar con la candidez de los televidentes, haciéndoles creer que ese 18 por ciento lo heredó de otro gobierno. Aunque, como él dice, "la gente no come vidrio".

Y tampoco es cierto que nos dejara el 12 por ciento. En 1999 la desocupación era del 15: más del doble de lo que encontró al llegar al poder. Como decía aquel eslogan suyo: "Menem lo hizo". 

No está de más recordar que a principios de 1995, al acercarse las elecciones, desautorizó una medición del Indec que computaba el 12 por ciento de desocupación y se atrevió a decir que la cifra oficial "es un poco mentirosa". Insistía en que el porcentaje real "no pasa del 8 ó 9 por ciento". Después, cuando las evidencias lo volvieron a la realidad, fue peor, pues a fin de ese año tuvo que admitir que el Indec se había quedado corto: el desempleo ya trepaba al 18 por ciento. Pero les echó la culpa a los mexicanos. "Es el tequila", sentenció. 

Menem suele ufanarse diciendo que bajó el gasto público. Por eso es importante que quienes acceden a una entrevista con él lleven consigo las cifras oficiales de su gestión. Eso permitiría responderle: "No es así, doctor. Con todo respeto, durante su primer período el gasto público se incrementó en el 143 por ciento y en el segundo aumentó el 36,5 por ciento más". 

Sería muy interesante verle la cara si se le dijera: "El que más gastó fue usted, doctor. Aquí está el presupuesto de Presidencia y, fíjese, de 703 millones de dólares en 1995 usted lo subió a 3285 millones en 1999. ¡Los multiplicó por 4,6! ¿De qué baja está hablando?" .Todas éstas son cifras que difundió su propio Ministerio de Economía, por Internet, en vísperas de la entrega del poder. Nunca tan cierto aquello de "Menem lo hizo". 

Pobres y ricos .Qué gran oportunidad se perdieron los recientes entrevistadores de Menem de exhibir ante las cámaras los informes producidos en 1999 por el Indec, FIEL o la Fundación Mediterránea, para repreguntarle con las cifras en la mano: "¿Cuándo fue que bajó la pobreza, doctor? Porque usted dejó la misma brecha entre ricos y pobres que había traído la hiperinflación de 1989. Acá están los indicadores de estas entidades y las tres coinciden en que la distancia se amplió más todavía. Dicen que en 1989 el diez por ciento más rico de la población ganaba 23 veces lo que percibía el diez por ciento más pobre, y que cuando usted se fue, en 1999, había subido a 24. O sea que durante sus dos gobiernos, con todo respeto, los pobres no disminuyeron, doctor, aumentaron". 

Es curioso que en medio de tanto periodismo agresivo, en que la televisión no deja diputado, senador ni ministro con cabeza, cuando hay oportunidad de dialogar con el ex presidente nadie pueda, o no quiera, demostrarle que nos está mintiendo. Menem no ignora que las cifras de la deuda externa además de oficiales son harto conocidas, pero se le permite alterarlas alegremente. "Recibimos una deuda externa de 90.000 millones de dólares y la dejamos en 120.000 millones", suele dibujar en el aire, como si tuviera una autorización celestial para modificar la historia. Pero, claro, si nadie muestra los datos delante de él, todo está bien. Aunque no lo esté. 

Es bueno preguntarse por qué la audacia televisiva no llega hasta el olimpo riojano. ¿No se le puede corregir un pequeño desfase de 53.000 millones de dólares? Porque sería tan simple decirle: "Señor, con todo respeto, aquí están los números oficiales y señalan que usted recibió en 1989 una deuda de 63.000 millones, no de 90, y cuando se fue la dejó en 147.000, no en 120. Su incremento fue del 130 por ciento. O sea que usted también ostenta el récord de aumento de la deuda externa desde que volvió la democracia". 

Menem suele quejarse de que los periodistas no dicen la verdad sobre su gestión de gobierno. Es la clásica proyección psicológica del que le endilga su falsedad al otro. Lástima que los números no lo ayuden. Ahora ha decidido adjudicarse una nueva proeza, que le era desconocida, y desde su sillón palaciego se regocija proclamando: "Hicimos 74.000 obras públicas". Admitamos que en el secundario puede haber llevado previa matemática, pero a dividir se aprende en la escuela primaria. Si gobernó diez años y medio (exactamente 3087 días), para hacer semejante cantidad de obras tendría que haber comenzado e inaugurado diariamente no menos de veinte, porque eso es lo que da la cuenta. ¿No merece entonces que alguien le repregunte de qué obras habla? 

Las cifras de la gestión de Menem están asentadas en libros oficiales, en informes técnicos de organismos internacionales, en bancos privados, en archivos periodísticos y -lo más importante- en las mentes ciudadanas. Sus dichos, sus promesas y sus desmentidos quedaron registrados en todos los diarios. Pero como es sabido que el paso del tiempo debilita la memoria, tal vez se podría armar una carpeta con todos los datos, para que algún periodista se la entregase, con todo respeto, frente a las cámaras. 

En cambio, si no se trata de un problema de memoria es porque el ex presidente está apelando a un viejo ardid de su maestro, el cual, según los auditorios, era capaz de relatar distintas versiones de un mismo episodio como le resultaran convenientes. Aquel gran prestidigitador de nuestra política también dibujaba cifras en el aire, porque descontaba que nadie se atrevería a desmentirlo. Si es así, a éste, su mejor discípulo, sólo le falta guiñar el ojo. 

Hugo Gambini es periodista. Autor de Historia del peronismo (Planeta): 1. El poder total (1943-1951), 2. La obsecuencia (1952-1955) . .  a   

Nota Publicada el   06-12-02

POR MUCHO TIEMPO PENSAMOS QUE  LO QUE SE IBAN DEL PAÍS ERAN UNOS ANTIPATRIOTAS, NUNCA SE NOS  OCURRIÓ PENSAR  QUE ESA GENTE NO AGUANTABA VIVIR EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD MEDIOCRE, ACOSTUMBRADA A MENTIRSE  A VIVIR DE APARIENCIAS , PREOCUPADA CON VALORES HUECOS COMO POR EJEMPLO SI ERA CATÓLICO APOSTOLICO ROMANO ., SI ERA VIRGEN , SI REZABA  SI COMULGABA, SI HABIA LEIDO A SANTO TOMÁS O POR LO MENOS SI CONFESABA SU CREDO AUNQUE NO LO CONOCIERA NI SUPIERA DE QUE SE TRATABA  AH!! Y FUNDAMENTAL SI ERA ANTICOMUNISTA!!! Y SI  USABA ESCAPULARIO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 QUIEN SABE SI NO SERIAN ESAS PERSONAS HOY, QUE AL HABERSE MANTENIDO AJENAS A ESTA COMPARSA PUDIERAN HOY AYUDAR A LA ARGENTINA!!!

PERO CUIDADO NO SE ENGAÑEN  A LA ARGENTINA  O LA SALVAMOS ENTRE TODOS O NO LA SALVA NADIE.

 O NOS DECIDIMOS A SUPERARNOS TODOS Y A CAMBIAR DE ACTITUD , Y NOS VOLVEMOS MAS HUMILDES O NO CONSEGUIREMOS NADA

 O BAJAMOS LAS DEFENSAS Y PASAMOS DE SER REACCIONARIOS   A TRABAJADORES Y GESTORES DE NUESTRO PROPIO CAMBIO

 O NOS DECIDIMOS A DARNOS UNA OPORTUNIDAD DE SER FELICES DE VERDAD DEJANDO PRIMERO QUE EL OTRO MI VECINO SEA FELIZ Y YO RESPETANDO SU ESPACIO .

 POR SUPUESTO:

 MIRAR LAS COSAS DESDE  AFUERA NOS PERMITE  TENER UNA PERSPECTIVA QUE TAL VEZ SEA MAS OBJETIVA .

Y UNO PUEDE  VER CLARAMENTE COMO SOMOS LOS  ARGENTINOS,  SUPER ORGULLOSOS DE  QUE VIVIMOS EN EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO, CON TODOS LOS  SUELOS Y TODOS LOS CLIMAS Y TODAS LAS RAZAS  (MENTIRA!!!)

MENOSPRECIAMOS SIEMPRE A LOS OTROS LATINOAMERICANOS  O POR QUE TENIAN CARA DE INDIOS Y PARECIAN BOLUDOS,  O POR QUE ERAN:"  NEGROS DE MIERDA" Y NO ERAN " TAN FINOS" COMO NOSOTROS  NI TAN EDUCADOS ........

 CON NUESTRAS UNIVERSIDADES   AH!!! LAS UNIVERSIDADES Y LA DOCTA CÓRDOBA QUE PARECE QUE EN TODO EL SIGLO PASADO NO DIÓ UNA PUTA MENTE DECENTE QUE POR LO MENOS HICIERA ESCUCHAR SU VOZ DISONANTE  EN MEDIO DE TODA ESTA MAREA DE DESACIERTOS POLÍTICOS Y ECONOMICOS

 ALELUYA HERMANOS SE NOS CAYÓ LA CARETA !!! POR FIN QUEDÓ CLARO QUE ESAS  INTERMINABLES DISCUSIONES DE POLITICA HECHAS EN EL CAFÉ , EN EL COLECTIVO EN EL TRABAJO , NO PASAN  DE UNA PAYASADA. SOMOS UNOS PAYASOS Y EL MUNDO ENTERO SE NOS RÍE EN LA CARA.

 LO MERECEMOS PUES NUNCA PARAMOS DE VERDAD PARA TENER UNA VERDADERA DISCUSIÓN POLÍTICA , PARTIENDO DE LAS CRUDA REALIDAD

 NOS ENCANTA DAR UNA DE SERIOS , MENCIONANDO SIEMPRE AL AUTOR QUE  NOS RESPALDA TEORICAMENTE ( UNA FORMA CARETA Y  Y COBARDE  DE  ESCONDER  HASTA DE NOSOTROS MISMOS  QUE NO NOS DAMOS CREDITO EN NADA) NOSOTROS NO CONFIAMOS EN NUESTROS PROPIOS PENSAMIENTOS EN  NUESTRAS PROPIAS CONCLUSIONES EN LAS OBSERVACIONES QUE HACEMOS

 DEPENDEMOS DE LO QUE PIENSE EL FILOSOFO DE TURNO , EL PADRE DE TURNO , EL JEFE DE TURNO...

 ES DURO PERO SOMOS ASÍ SUPER COBARDES , AGRESIVOS, DESCONFIADOS ,  INJUSTOS, AVIVADOS

BUSCAMOS  SIEMPRE LA VENTAJA PERO, NOS OLVIDAMOS DE NUESTRAS RESPONSABILIDADES.

 CULPAMOS CONSTANTEMENTE A LOS OTROS  DE TODO LO QUE PASA

 NO ASUMIMOS NUESTROS ERRORES NI POR PEQUEÑOS QUE SEAN Y POR ESO NO CRECEMOS....

 NOS COMPORTAMOS COMO NIÑOS MALCRIADOS, QUE SI NO OBTIENEN LO QUE QUIEREN A LA HORA QUE SE LES OCURRE NOS TIRAMOS DE PANZA Y EMPEZAMOS A LLORAR......

NUESTRO MAL ESTÁ EN LA RAÍZ . EL MUNDO SE NOS RIE AL VER UN MARADONA IDEALIZADO  POR EL PUEBLO  ARGENTINO COMO UN VALUARTE NO SE DE QUE... DESACREDITADO ANTE LA OPINION PUBLICA INTERNACIONAL, NOSOTROS LE RENDIMOS PLEITECÍA!!!!!!!

 NOS DELEITAMOS CON EL PONCHO REVOLEADO DE  AQUELLA CANTANTE DE FOLKLORE Y SOPORTAMOS  HEROICAMENTE SUS GRITOS Y MAL GUSTO  CONVENCIDOS DE QUE AQUELLO ES MÚSICA.....

 EN EL EXTERIOR  DAMOS UNA DE  EMBAJADORES DE NUESTRA CULTURA Y LLEVAMOS Y HACEMOS ESCUCHAR  "LA BOMBA" QUE EN SU LETRA ENCIERRA TODO EL CONTENIDO Y NIVEL INTELECTUAL QUE LOS ARGENTINOS  HEMOS DESARROLLADO EN TODO EL SIGLO PASADO.........

 HEMOS  MENOSPRECIADO A TODOS, NOS HEMOS CREIDO  EL CENTRO DEL MUNDO, EL OMBLIGO Y  YA CRECIDOS Y PELUDITOS LA CUNITA NO NOS AGUANTÓ Y NOS CAIMOS  AL PISO DE CULO...Y DUELE!!!!

 SERÁ QUE  CRIAREMOS CORAJE PARA MIRARNOS AL ESPEJO CON LA LUZ ENCENDIDA PARA VERNOS NUESTRA VERDADERA CARA?

 LA DE CONSERVADORES  DE SISTEMAS QUE  EXPLOTAN AL HOMBRE, LO DENIGRAN , Y ACABA EN TODA SU PROFUNDIDAD

CON SU DIGNIDAD

 LA DE EGOISTAS QUE SOLO SABEN PENSAR EN SI MISMOS CON CONDUCTAS INMEDIATISTAS Y QUE NO SE INTERESAN NI CON EL EFECTO ESTUFA NI CON LA POLITICA AGRARIA NI CON LA SITUACION DEL AGRICULTOR NI DE NADIE

LA DE HIPÓCRITAS QUE SE EMOCIONAN CUANDO VEN UN RANCHITO CON NIÑOS DESCALZOS Y MUGRIENTOS  Y MAL ALIMENTADOS  DICIENDO  "QUE PINTORESCO!!!!"..............

LA DE FALSOS CRÍTICOS  QUE DISCUTIMOS PAVADAS EN DISCUSIONES VIZANTINAS Y NOS OLVIDAMOS DE LAS COSAS  BÁSICAS DE LA VIDA, QUE UNO MAS UNO ES DOS POR DONDE LO MIREN INDEPENDIENTEMENTE  DEL CREDO .

NO SE NOS CAE DE LA BOCA  EL "NEGROS DE MIERDA!!!"Y SIN EMBARGO SOSTENEMOS A RAJA TABLA QUE  NO SOMOS RACISTAS!!!!!!!!!

NOS OFENDEMOS SI NOS DICEN QUE  EN LA ARGENTINA LAS COSAS NO ANDAN BIEN O QUE HAY NIÑOS FAMÉLICOS!!!!!!!!!!! 

CLARO NO SERÁ PARA TANTO!!!! (DECIMOS).

 

                                NOTA ENVIADA POR Ana María Nebuloni

Frase

"Quien, habiendo aceptado un mando, piensa en sus placeres más que en sus responsabilidades no es un jefe.  Quien, teniendo que dirigir a otros hombres, se abandona a la cólera, al resentimiento o por el contrario, al favor, al nepotismo, no es un jefe. El papel de las clases dirigentes, es dirigir, es decir, mostrar el camino de honor y del trabajo. Mandar no es un privilegio; es un honor y una carga". 

 

 

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