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¡Qué
gran suerte la de viajar! Sí, sólo pensarlo me crece algo
en el interior que me agita pidiendo más y más.
Para mí la palabra viaje es una maravilla que implica entusiasmo,
el conocer otras gentes y otras culturas. La diferencia de cultura y,
sobretodo, de comunicación, nos provoca apuros y sonrisas que muchos
contamos como anécdotas y experiencias. No sé, por ejemplo,
una simple palmada en el hombro o un abrazo, y ya se creen que les vas
a contagiar algo.
La facilidad
para viajar nos viene porque vivimos en un país bastante desarrollado.
Además la EU nos ha quitado muchas trabas y fronteras. Incluso
uno puede asentarse y quedarse a vivir. El diccionario nos dice que el
desarrollo de un país es el paso de agrario pobre a industrial
rico. La palabra desarrollo nunca la he entendido. Es demasiado pequeña
para todo lo que significa. ¿Qué es eso de un país
industrial rico?¿Acaso el país agrario no es rico? Las riquezas
no sólo se miden con dinero.
Lo que sólo
sé es que he nacido en un país donde, entre muchas cosa,
nunca nos ha faltado de comer ( por cierto, se come de miedo), el tener
techo no fue muy difícil y la familia tiene un valor importante.
Ah! se me olvidaba, el clima es casi perfecto para mi gusto. Ahora, sin
embargo, lo de tener techo es lo difícil.
En España el lazo del ciclo vital se rompe en el aspecto laboral.
Sin trabajo no hay casa ni piso, sin piso no hay independencia (allí
no se estila el compartir espacios) y uno se queda donde siempre, en casa
de sus padres. No puedo y tampoco quiero estar viviendo con mis padres
hasta los cuarenta. No es que no los quiera o que no los ame o viceversa,
pero llega un día que uno necesita su propio espacio. Emanciparse
en España es... prácticamente imposible. ¡Cualquiera
va al banco a pedir una hipoteca diciendo que va viviendo de apaños!.
Los chavales aprendices cobran unas sesenta mil ptas/mes, que después
de diez años da para la entrada del piso. Los titulados universitarios
con un poco de suerte llegan a las ochenta mil ptas/mes con contrato de
un año en prácticas. De repente me ha venido una palabra
a la mente: LAMENTABLE. Este es un tema para escribir un libro entero.
Bueno, volviendo
al tema de viajar, que pertenezcamos a la EU me ha posibilitado asentarme
y vivir aquí en Edimburgo. Defino Edimburgo como una ciudad un
poco mágica, sí no, que me digan que hago aquí cuando
mi intención era aprender inglés y tener la experiencia
de vivir seis meses fuera. Ahora mismo casi cuadruplo esta cantidad. La
verdad es que quería aprender mucho inglés en poco tiempo.
Comer aquí es fácil pero comer bien es carísimo.
Creo que la cultura de la comida desapareció en la guerra cuando
el gobierno implementó platos muy sencillos, patata básicamente,
y que abastecieran a mucha población. El tema de la vivienda esta
muy bien enfocado (bienestar social), es facilísimo conseguir una
habitación en piso compartido y me parece que no es muy difícil
comprar uno. También el tema laboral es increíble. Solamente
acercarnos al Job Centre ya nos dan trabajo; exagero un poco. Lo que está
claro es que la oficina de empleo es un ejemplo de buen funcionamiento.
Pero esta facilidad de encontrar trabajo y vivienda me desvanece la idea
de seguir viajando: uno se acomoda.
¿Familia? La idea de familia en este país queda desvanecida
entre otras que deben considerar más importantes. La verdad es
que los hijos ya con 18 años se independizan. A lo mejor de aquí
les viene lo de la investigación genética.
Tocando el tema del clima, no hay comentario, sobretodo viniendo de un
sitio soleado y con mucha luz.
Para mí
ya no sólo es Edimburgo o Sansa (Barcelona), habiendo dado el primer
paso, ¿A qué esperamos? Engánchate a la red y verás
muy buenas ofertas para desplazarte a cualquier ciudad de Europa. ¿Te
vas o te quedas?
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