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�Oh cuanto  trabajo cost� combatir este dogma!
�Cuantas v�ctimas ha costado!
�Y que dif�cil resultaba ver
que esto es as� y no de otra manera!
Suspirando de alivio lo escribi� un hombre un d�a en
el libro
de notas del saber.
Tal vez siga escrito en �l mucho tiempo y muchas generaciones
vivan con ello y lo vean como verdad eterna
y desprecien los informados a quienes no lo sepan.
Y luego puede suceder que surja una sospecha, que nuevas
experiencias
hagan sospechoso ese principio.Se alzar�n dudas.
Y otro d�a tachar� el hombre en el libro de notas del saber
prudentemente aquella frase.

Rodeado por los aullidos de las �rdenes, examinaba
su aptitud para el servicio por doctores con barba, inspeccionado
por seres relucientes con doradas condecoraciones, amonestado por curas solemnes que le sacuden los o�dos con un libro escrito por Dios mismo,
instruido
por maestros de escuela sin paciencia, est� el pobre y escucha
que el mundo es el mejor de los mundos y que el agujero
del techo de su habitaci�n ha sido planeado por Dios mismo.
Realmente, le resulta dif�cil
dudar de este mundo.

Elogio de la duda (extracto). Bertol Brecht
LO PRIVADO ES PUBLICO

En el art�culo que dedic� a esta web el Correo Gallego, se calificaba de "impresentable" su contenido, por hacer alusi�n a lo que se denominaba �mbito "privado" de las personas, poniendo as� de manifiesto, una vez m�s, la intencionada confusi�n actual entre lo privado y lo p�blico. Los editores de esta web opinamos que ninguna decisi�n que afecte a la salud de las personas es una decisi�n que podemos considerar referida a la estricta privacidad de quien la toma y, por ello, denunciamos la pertenencia al Opus Dei de un buen n�mero de directivos del PUS, y tambi�n del PEGAS, debido a que esta organizaci�n no se limita a propugnar la pr�ctica religiosa individual -enmarcada en la libertad y privacidad de las personas-  sino que trata de controlar las estructuras de poder desde donde influir en toda la sociedad, e imponer a los dem�s su doctrina, convirtiendo as� la pr�ctica privada en pr�ctica p�blica sectaria.  Es un asunto p�blico, entonces, el que el acceso a estos puestos de decisi�n est� actualmente "casi" asegurado con la pertenencia a la Obra, sin tener en cuenta los principios constitucionales de igualdad, m�rito y capacidad.  Es tambi�n, por tanto, un asunto p�blico el que estos directivos "p�blicos" tomen sus decisiones fundament�ndose en valores prefijados y preestablecidos dictados por la voluntad divina, que les otorga a ellos -en exclusiva- su ex�gesis.  Y es p�blico, tambi�n, - pues nos afecta a todos- el que estemos asistiendo a un retroceso en Espa�a, y particularmente en Galicia, en la construcci�n de un Estado laico, ante la imbricaci�n, cada vez mayor, entre las creencias religiosas y las tareas de gobierno, retornando al anacr�nico nacional-catolicismo del franquismo, como pudimos comprobar en la reciente visita del Papa.  En este contexto, existen s�lo verdades, y no opiniones razonadas o debate p�blico, y la moral privada se impone en lo p�blico.
    Su dios, nada tiene que ver con el dios griego Prometeo, que al ofrecer a los seres humanos el fuego - el don m�s preciado- nos otorg� una libertad in�dita, incit�ndonos a transformar la naturlaeza, y por tanto a pensar por nosotros mismos.
    Por supuesto que es m�s f�cil que otros decidan por nosotros, que nos marquen el "Camino" a recorrer, pero entonces estaremos renunciando al inter�s com�n -por el inter�s de unos pocos-, al pluralismo social -porque haya "elegidos"-, a la diversidad de los puntos de vista -por el pensamiento �nico-, y a la responsibilidad colectiva compartida -por la impunidad para el prevaricador-.
   Depende s�lo de nosotros que organizaciones como el
Opus Dei, o los Legionarios de Cristo, sigan decidiendo por nosotros  -por la chusma-.  Pero no lo van a tener tan f�cil pues la mayor�a silenciosa se est� transformando a nivel mundial en la denominada por Howard Rheingold "Smart Mobs, multidud inteligente", que ha contravenido el diagn�stico de que a cada uno s�lo nos interesa nuestra propia vida, al salir a la calle a gritar "No a la guerra" y "No a la contaminci�n del Prestige", "Nunca M�is".
   Hemos celebrado as� vernos juntos y sentirnos rotundos en el No.  La "santa normalidad" -demandada por algunos- ha dejado de existir, y ha nacido una oposici�n al sistema que anula los derechos fundamentales de las persona, y entre ellos, la libertad de expresi�n.
   Frente a la Galicia del "Si" a los siervos de la gleba, a la Inquisici�n y al enriquecimiento de los se�ores feudales, existe, ya, otra Galicia del "Non".

                                                                                                 Los Editores
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