El Istmo de Tehuantepec y la globalización
Un istmo es un pedazo de tierra entre dos mares.
En este sentido radica su carácter estratégico para la comunicación
y el comercio. En América, el puente que une la parte norte con el
sur es conocida como el Istmo Mesoamericano, que comprende los países
centroamericanos, el Istmo de Tehuantepec y la Península de Yucatán.
El Istmo de Tehuantepec se divide en los estados
de Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas. Pese a contar con un pasado común
e incluso culturas raíz como la olmeca, nunca ha sido reconocido como
una región, pese a los movimientos sociales que han reivindicado su
autonomía, desde el siglo XIX, teniendo como principal centro político
las ciudades de Juchitán y Tehuantepec, en Oaxaca.
Desde la época colonial se ha pretendido abrir
esta región al comercio mundial, puente entre las principales economías
del planeta como son Estados Unidos, Europa y el sureste asiático
(China, Japón, India y su área de influencia).
La última versión de megaproyectos
que han pretendido abrir el Istmo al comercio maundial son el proyecto Alfa
Omega, durante el sexenio de López Portillo, cancelado por la crisis
del petróleo de los años ochenta. En 1996, el presidente Ernesto
Zedillo, da a conocer el Megaproyecto del Istmo, y cuatro años después
Vicente Fox extiende este megaproyecto en los que se conoce como el Plan
Puebla Panamá.
La ubicación y diversidad de la Selva Zoque,
justo en el vértice de los tres estados de mayor biodiversidad de
México (Oaxaca, Chiapas y Veracruz), hacen de esta región uno
de los puntos estratégicos para la globalziación del Istmo.
Los corredores industriales, biológicos y
la red de carreteras que se proponen en el Plan Puebla Panamá, cruzan
la selva zoque. Nuevas invasiones agrarias por los campesinos que se pretende
desalojar para dar paso a la globalización del Istmo, amenazan complicar
los conflictos territoriales de los Chimalapas.