Yo me senté a su lado

sin mirarla,

porque yo estaba solo

y no buscaba río ni crepúsculo

... ni dinero ni luna, sino mujer

... mujer para mis manos

... mujer para mi lecho,

mujer, plateada, negra, puta o pura

carnívora, celeste, anaranjada,

no tenía importancia.

Cuando llegó la noche que allí sale del río

como una red repleta de pescados inmensos,

yo y ella caminamos juntos

a sumergirnos en el placer amargo de los desesperados

 

Pablo Neruda    

.Memorial de Isla Negra  

.Rangoon 1927  

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