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LIBRO XVII

 
ÍNDICE
NÚMERO TITULO
   
0881 DIOSES (DIOSES, PARTE I)
0882 UN JUICIO, UNA ORDALÍA (DIOSES, PARTE II)
0883 LA ÚLTIMA VOLUNTAD DE 6 HOMBRES (DIOSES, PARTE III)
0918 BIENVENIDO AL MONASTERIO (MONASTERIO PARTE I)

 

DIOSES (DIOSES, PARTE i)

0881
30 Enero 1996

  

 Recuerdo mi amigo
ir a casa o a la zanja,
creo vestir uniforme escolar
o el verde militar del Domingo.

 Recuerdo amigo el averno,
la noche que el mal apareció,
todo fue un algo eterno,
cuando el mal me poseyó.

 Ahora río de aquello,
me atemorizo por completo,
y al compás  de un destello
me enloqueció al verme muerto.

  Una visión - la esfera de la verdad.
 Un Dios - sediento de vidas.
 Un huerto - santuario de muertos.
 Una iglesia - sin fe.
 Una imploración - un dilema.

 Tomé mi arma, vi al sol,
pensé: " a clases nunca desde hoy";
citado a comparecer al amanecer,
pensando en lo que podría ser.

 Tomé mis remordimientos
junto con los otros sentimientos
y los aparté de mi ser,
al nuevo orden me aferré.

 Pasé a la armada,
viajamos a tierras ajenas,
pensé en la gloria anhelada,
llevados a Yugoslavia.

  Una visión - la esfera de la verdad.
 Un Dios - sediento de vidas.
 Un huerto - santuario de muertos.
 Una iglesia - sin fe.
 Una imploración - un dilema.

 3 años después volvimos,
pero ya no los mismos;
vacíos sirvientes vivientes,
sin emoción sólo entes.

 Nunca usamos un arma otra vez,
y si alguien la usó
fue para su suicidio,
ya éramos como cadáveres.

 Dejamos nuestras almas
en esas tierras ajenas,
para evitar recordar los horrores,
para nunca implorar aquellos Dioses.

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UN JUICIO, UNA ORDALÍA (DIOSES, PARTE II)

0882
2 Febrero 1996

- ¿Qué demonios les ocurrió Reidlos?.

 Ocurrió la última semana allá,
al atacar una extraña villa;
nadie parecía habitarla al arribar,
éramos 66 mercenarios armados,
caminamos entre ruinas y despojos humanos.

 Entramos en la iglesia,
profanamos su paz con sarcasmos,
había un sacerdote muerto en el altar,
con la cruz hacia la entrada se cubría
mientras protegía a un niño en brazos.

 Ufanos de victoria celebramos,
tomaron del cáliz, tan profanos,
el 1er. día todo fue calma,
pero el Martes fue horror,
en las calles dominó el terror.

- ¿Qué demonios les ocurrió Reidlos?.

 2 soldados habían encontrado
a una mujer herida, "está preñada", dijeron;
lloraba junto a la tumba de su marido,
ella les pidió ayuda, había sido violada,
y la ayuda fue haberla matado.

 Algún estúpido tuvo la gran idea,
al mediodía la iglesia ardía;
lo que ocurrió nadie lo creería,
fue un armagedón, un juicio,
cada día ahí un suplicio.

- ¡Basta de incoherencias Reidlos!, tan sólo díganos qué ocurrió allá que sólo 13 sobrevivieron y de ellos 7 se han suicidado antes de venir a la corte.

 Fue el Martes mi amigo,
fueron cadáveres los enemigos,
surgieron de un huerto,
junto a la iglesia que profanamos,
¡oh!, ¡preferiría haber muerto!.

 Dejamos nuestras almas
en esas tierras ajenas,
para evitar recordar los horrores,
 para nunca implorar aquellos Dioses.

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LA ULTIMA VOLUNTAD DE 6 HOMBRES. (DIOSES, PARTE III)

0883 
2-Febrero-1996

 Escuchen bien
y no crean que desvarió,
todo esto ocurrió:

 El huerto era un santuario,
los muertos surgieron por el agravio,
debíamos pagar por nuestros pecados
y no podíamos implorar compasión
pues por su orden lo habíamos olvidado.

 De día salían a enfrentarnos,
sólo actuaban para liquidarnos,
cada que mataban a uno de nosotros
regresaba un muerto a ocupar su tumba,
de nuevo con calma en su rostro.

 Por la noche no dormíamos,
si alguien lo hacía el sueño era el mismo:
una esfera de la cual surgía la verdad,
veíamos en su luz nuestros pecados,
estábamos siendo juzgados.

 Las balas que les disparábamos
en nosotros sentíamos los daños, sangrábamos,
con un fistol en el corazón nos mataban,
mujeres, niños, hombres, ancianos,
todos en nuestra contra marchaban.

 Sólo corriendo hasta el ocaso
logramos sobrevivir un poco  más,
Miércoles, Jueves, Viernes,
ya habían caído 36,
y el sábado cayeron 17 más.

 Pero el Domingo... vino el milagro,
ese día no surgieron para atacarnos,
salieron para orar en la iglesia que quemamos,
un anciano se nos acercó,
no nos movimos, no podíamos.

- Hoy nuestra religión nos impone descanso, váyanse, pues como ustedes no tomaron del cáliz les damos la opción de huir... mañana no la habrá. Si abandonan nuestra aldea hoy podremos regresar al descanso con el eterno.

  Los 13 salimos al mediodía,
esa señores es la historia;
son palabras que no podemos creer,
y como nadie más va a declarar,
su justa sentencia se les dará.

 Así es mi amigo,
por eso no temo al castigo,
cuando bajes la palanca y muera
un cadáver más descansará su alma,
en el huerto de aquella aldea.

 13 condenados a la silla eléctrica,
sólo 6 cumplirán la sentencia,
final de una misión trágica,
6 veces ha bajado la palanca,
la justicia se ha cumplido legalmente.

 - ¿Qué le ocurre señor fiscal?.
-  Ha llegado a mis manos un documento del forense, en el cual se afirma haber encontrado fistoles en el corazón de los que suicidaron.
- Y esa fue la última voluntad de los 6 sentenciados: que se les clavase un fistol en el corazón luego de ser electrocutados. Únicamente Dios sabe qué les ocurrió a estos hombres en esa guerra.

  Dejamos nuestras almas
en esas tierras ajenas,
para evitar recordar los horrores,
para nunca implorar aquellos Dioses.

 

 

BIENVENIDO AL MONASTERIO

0918
15 Diciembre 1996

      Un bosque cualquiera,
diciembre llega a la tierra,
dos seres van entre los árboles,
uno va perdido, sin memoria,
el otro sabe bien a donde va.

   Súbitamente uno se desvanece,
el otro va guiado por el sonido
de las campanas nítido ruido,
cruza el puente de madera vieja,
llega, duda, luego toca la puerta.

- ¿Quién llama?.
- Ayuda por favor.
- ¿Quién eres hermano?.
- No lo sé, estoy perdido.
- Entra, nosotros te ayudaremos.

   Sin recuerdos, mente blanca,
Bienvenido a casa,
Bienvenido hijo,
Que Dios sea contigo;
Bienvenido hijo,
Bienvenido al Monasterio.

   No sabe quien es él,
No sabe a donde va,
No tiene un nombre para él;
Sólo sabe que ahí está,
Padre Rafa lo recibe en su oficina.

   Ayúdeme Padre rafa,
Tengo miedo, estoy perdido;
Si hay un Dios, que me ayude,
Estoy atrapado en mi yo,
No logro comprender qué pasa.

   Te daremos un cuarto,
Descansa que te ayudaremos,
buscaremos la forma,
pronto recobrarás la memoria,
la navidad se acerca, festejaremos.

   Sin recuerdos, mente blanca,
Bienvenido a casa,
Bienvenido hijo,
Que Dios sea contigo;
Bienvenido hijo,
Bienvenido al Monasterio.

   Los monjes le atienden,
él poco es lo que comprende,
camina asustado hasta el cuarto,
mira los cuadros de santos,
no reconoce a nadie.

   Padre Rafa se preocupa,
¿Quién podrá ser el joven?,
¿Cómo habrá llegado hasta acá?,
Sonríe por un momento.
- En fin, preparémonos para navidad.

   El Monasterio lo abriga,
El misterio lo arropa,
La natividad próxima,
Así las pastorelas reverberarán.

      Sin recuerdos,
Mente blanca,
Bienvenido a casa,
Bienvenido hijo,
Que Dios sea contigo;
Bienvenido hijo,
Bienvenido al Monasterio.
 
 
 

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